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LOS PLANETAS - Super 8 - Disco clave indie

Hay obras musicales que, sin hacer ruido mediático en su momento, terminaron marcando un antes y un después en la manera de escribir, producir y sentir las canciones. En ese punto exacto, entre la intuición y el impacto real, se sitúa "Super 8" de Los Planetas, un álbum que no solo capturó su tiempo, sino que sigue dialogando con el presente desde una honestidad difícil de imitar.

ALBUM: Super 8


En junio de 1994 apareció un disco que sonaba como si alguien hubiera abierto una ventana en una habitación demasiado cargada. Afuera no esperaba ningún paraíso, pero sí aire nuevo. "Super 8", el debut de los españoles Los Planetas, se publicó el 13 de junio de aquel año a través de BMG Ariola, con una primera edición en casete, CD y vinilo, y fue grabado entre febrero y marzo en los estudios Sonoland de Madrid con Fino Oyonarte en la producción y Jesús Alcañiz como ingeniero de sonido. Aquello, que hoy puede parecer un dato de archivo, fue en realidad el punto de partida de una alteración profunda en la música española de los noventa (siglo XX).

LOS PLANETAS - Super 8

Escuchar "Super 8" hoy sigue siendo una experiencia. No tanto por el volumen, aunque conviene subirlo, sino por la manera en que el disco te envuelve. Tiene el temblor de las primeras veces, la ansiedad de quien no sabe muy bien qué hacer con lo que siente y decide convertirlo en canciones. Y ahí está una de sus grandes victorias, que nunca suena como un ejercicio de estilo. Suena a necesidad.

Cómo nació el disco Super 8:


Antes del álbum hubo una maqueta, una circulación subterránea y un pequeño sistema de señales que hoy cuesta explicar a quien ha crecido con algoritmos. A principios de los noventa, descubrir música en España dependía de revistas, cintas copiadas, amigos con curiosidad y, sobre todo, programas como Disco Grande de Radio 3. En ese contexto, Los Planetas empezaron a hacerse notar con canciones que ya anunciaban una identidad muy concreta y muy rara para su tiempo, guitarras abrasivas, melodías luminosas y letras en castellano en una escena donde muchos grupos alternativos preferían expresarse en inglés. Esa decisión fue esencial, no como gesto programático, sino como forma de clavar las canciones en la memoria colectiva.

De aquella maqueta de 1993 salieron cuatro canciones que acabarían regrabadas en el LP, "Estos últimos días", "La caja del diablo", "Brigitte" y "Rey Sombra". Otras piezas de ese periodo quedaron repartidas entre Medusa y futuros sencillos. La banda, que entonces formaban Jota, Florent Muñoz, May Oliver y Paco Rodríguez, terminó entrando en los estudios Sonoland ya fichada por una multinacional, aunque el impulso original venía del circuito independiente y de una recepción extraordinaria en medios como Radio 3 y la revista Rockdelux. Nueve de las diez canciones del álbum fueron compuestas por Jota y Florent, con la excepción de "De viaje", firmada por todo el grupo, y las letras fueron obra de Jota salvo "Brigitte", en la que también colaboró May.

Hay algo revelador en ese cruce entre precariedad y ambición. "Super 8" no es el disco de una banda acomodada por un gran presupuesto, sino el de un grupo que llega a una estructura mayor sin renunciar a su desorden, a su personalidad y a una cierta fe en que el ruido también puede contener verdad. La propia grabación fue tensa, por lo que se ha contado después, y eso se nota en el resultado. Nada aquí parece domesticado.


El sonido - ruido, melodía y belleza:


Lo primero que me impresiona de "Super 8" es cómo consigue ser sucio y seductor al mismo tiempo. Hay mucha distorsión, sí, mucho feedback, mucho delay, mucha guitarra que no busca adornar sino generar atmósfera, pero debajo de esa superficie erosionada hay un corazón profundamente pop. Ahí reside el milagro del disco. No se limita a importar el shoegaze o el noise pop británico y norteamericano, sino que lo absorbe y lo vuelve íntimo, castizo, sentimental, granadino incluso. Las referencias están claras, My Bloody Valentine, The Jesus and Mary Chain, Spacemen 3, Sonic Youth, Dinosaur Jr., pero lo que sale no es una copia, sino una apropiación emocional.

Los Planetas Banda 1994

La apertura con "De viaje" sigue siendo uno de los comienzos más impresionantes que ha dado el pop español de los noventa. Esa línea de bajo de May, surgiendo entre una maraña de guitarras, tiene algo de anuncio fundacional. La canción habla de escaparse con alguien hacia otra dimensión, pero en realidad el viaje es sonoro, una forma de salir del realismo gris de la época y construir una épica sentimental propia. "Qué puedo hacer" remata el arranque con una claridad melódica que explica por qué el grupo conectó tan rápido con tanta gente. Sigue siendo una gran canción de amor obsesivo, de espera humillante, de derrota cotidiana. No necesita grandes metáforas para quedarse dentro.

Después el disco entra en un terreno más turbio. "Si está bien" formula una pregunta que resume media educación sentimental de los noventa, esa intuición de que algo puede parecer sencillo por fuera y doler como una herida por dentro. "10.000" abre una zona más ambigua, más incómoda, donde el deseo, la provocación y la alteración de la conciencia se mezclan en una niebla espesa. "Jesús", con Fino Oyonarte en los coros, devuelve un nervio casi explosivo y deja ver hasta qué punto Los Planetas sabían escribir canciones memorables sin rebajar su aspereza. En los créditos aparecen además colaboradores como Rufino Hernández a los teclados, Javier Losada al Hammond en "Desorden" y Chema Pérez en la percusión de varios cortes, pequeños detalles que amplían el paisaje sin estorbar la idea central del disco.


Las Letras:


Jota entendió muy pronto algo que muchos letristas tardan años en aprender, que una canción no tiene por qué explicar del todo lo que siente para decirlo mejor. Las letras de "Super 8" están llenas de imágenes que parecen venir de una resaca emocional, de una mente que mezcla recuerdos, culpa, deseo y sustancias sin establecer fronteras limpias. Eso hace que el disco siga vivo. No se agota en una lectura.

"Estos últimos días" me parece una de las grandes piezas del álbum porque capta con precisión el instante en que una relación se termina antes de haberse roto del todo. "Brigitte" es puro veneno melódico, una canción bellísima donde la dulzura no suaviza la amenaza latente. "Rey Sombra" lleva esa mezcla entre pasión, dependencia y alucinación a un punto casi perfecto. Y "Desorden", inspirada en Ian Curtis, demuestra que las influencias del grupo no eran solo sonoras, también había una afinidad moral con cierta forma de convertir la tristeza en arte sin embellecerla demasiado.

El cierre con "La caja del diablo", más de nueve minutos de descenso, es una declaración de principios. Pocas bandas debutan con una canción así y menos aún en el contexto español de 1994. Es larga, incómoda, hipnótica, casi anticomercial, y sin embargo necesaria. Cierra el álbum como si Los Planetas quisieran dejar claro desde el principio que, incluso fichando por una multinacional, iban a seguir haciendo lo que les diera la gana.

La portada:


No se puede escribir de "Super 8" sin detenerse en la portada de Javier Aramburu. Aquellos muñecos, aquellos colores, aquella mezcla de candidez pop y psicodelia fueron decisivos para fijar la iconografía del grupo y, por extensión, de una época. El disco tuvo una reedición ampliada en CD en junio de 1995 con el añadido del single Nuevas sensaciones, que incluía “Nuevas sensaciones”, “La casa” y una nueva mezcla de “Desorden”. Más tarde llegarían reediciones en 2011, 2014 y 2024, esta última coincidiendo con el trigésimo aniversario y con una nueva gira donde la banda recuperó el álbum íntegro en directo.

Ese detalle importa porque confirma algo que ya sabíamos, "Super 8" dejó de ser solo un debut para convertirse en un objeto cultural. Vendió unas 5.000 copias en su primer año, una cifra modesta fuera del contexto y enorme dentro de la España alternativa de entonces. A partir de ahí, el disco ayudó a consolidar un espacio nuevo para grupos, medios, festivales y oyentes que necesitaban otra clase de música popular.

Sigue siendo bueno hoy:


Lo fácil sería decir que "Super 8" importa por su influencia, y es verdad. Sin él cuesta entender una parte decisiva del indie español posterior. Pero a mí me interesa más otra cosa, que sigue sonando emocionante sin necesidad de contexto, que todavía transmite ese temblor de juventud herida y deseo de fuga con una intensidad poco común. No es un disco perfecto, y ahí radica también su fuerza. Tiene aristas, tiene momentos de exceso, tiene una voz que a veces parece esconderse dentro de las guitarras. Precisamente por eso conserva el pulso de lo verdadero.

En un presente donde tantas canciones llegan ya corregidas, alineadas y explicadas, volver a Los Planetas aquí es recordar que la confusión también puede tener forma hermosa. Que una melodía puede salir de una pared de ruido. Que el desamor, la ansiedad y las ganas de desaparecer durante un rato pueden escribirse en castellano sin perder misterio. Y que una primera obra, cuando nace de una necesidad real, puede seguir hablándonos treinta años después.

Disco recomendado


Si nunca has escuchado "Super 8", te lo recomiendo. Escúchalo entero, en orden, con tiempo y con volumen. Déjate llevar por sus guitarras, por la tristeza eléctrica de "Qué puedo hacer", por el vértigo de "De viaje", por la sombra larguísima de "Rey Sombra" y por ese final abrasivo de "La caja del diablo". No es solo una pieza clave de la música rock y la cultura pop española, es también un disco que todavía sabe acompañar a quien se siente un poco perdido. Y eso, al final, es mucho más difícil de conseguir que un clásico.

Video del tema "De Viaje":

Tracklist:

1. De viaje 4:14
2. Qué puedo hacer 3:05
3. Si está bien 3:24
4. 10.000 6:22
5. Jesús 3:07
6. Estos últimos días 4:33
7. Brigitte 2:45
8. Rey Sombra 4:22
9. Desorden 4:01
10. La caja del diablo 9:12


VELOCITY GIRL - ¡Simpatico! (Remastered and Expanded) - Album

Antes de entrar en detalles, conviene situar el disco ¡Simpatico! en su momento exacto, entender qué estaba ocurriendo en la escena alternativa de 1994 y por qué este segundo trabajo de Velocity Girl marcó un punto de inflexión en su trayectoria. La reedición actual no solo recupera canciones, también nos invita a revisitar un contexto cultural y creativo que explica muchas de las decisiones que dieron forma a ¡Simpatico! y que, escuchadas hoy, revelan su verdadera dimensión. 

ALBUM:¡Simpatico! (Remastered and Expanded)


A veces un álbum no necesita reivindicación, sino contexto. ¡Simpatico! de Velocity Girl siempre fue un álbum querido dentro de ciertos círculos del indie estadounidense, pero también uno de esos trabajos que parecían vivir en un estado de discreta invisibilidad. Ahora, con esta edición remasterizada y ampliada, publicada por Sub Pop en febrero (13) de 2026, el álbum reaparece con una nitidez que obliga a escucharlo de nuevo, sin nostalgia automática, sin el filtro de los noventa, solo con los oídos abiertos.

VELOCITY GIRL - ¡Simpatico! (Remastered and Expanded) - Album (2026)

Lo primero que sorprende es que suene tan actual. No moderno en el sentido superficial del término, sino vigente. Las guitarras brillan, las melodías respiran, y la voz de Sarah Shannon vuelve a ocupar el centro con una claridad casi luminosa. Esta reedición no es un simple ejercicio de archivo, es una oportunidad para comprender mejor qué fue realmente ¡Simpatico! dentro del mapa del rock alternativo.

Del ruido al enfoque: 


Cuando Velocity Girl publicó Copacetic en 1993, su sonido estaba envuelto en una bruma heredada de My Bloody Valentine y The Jesus and Mary Chain. Había distorsión, capas, reverberación, un cierto desorden juvenil. Pero debajo de esa niebla ya latían canciones de pop clásico. Esa tensión entre ruido y melodía era su ADN.

Tras una gira intensa y el impulso de Sub Pop, la banda decidió trabajar de otra manera en su segundo disco. Por primera vez disponían de tiempo, presupuesto y la posibilidad de grabar en condiciones profesionales. La llegada del productor John Porter, antiguo miembro de Roxy Music y responsable de algunos trabajos de The Smiths, fue decisiva. No vino a imponer una estética, sino a afilar lo que ya estaba ahí.

En las sesiones de tres semanas en Cue Studios, Porter actuó como editor severo. Eliminó repeticiones innecesarias, ajustó estructuras y ayudó a que las canciones respiraran con una economía nueva. El resultado fue un sonido más limpio, más definido. La distorsión retrocedió y las guitarras adoptaron un brillo casi cristalino. No desapareció la energía, pero sí el desenfoque.

Canciones que respiran:


El disco se abre con "Sorry Again", y desde el primer acorde se percibe el cambio. La guitarra tiene filo, pero también claridad. La melodía avanza con una seguridad que recuerda a New Order o al Wedding Present, aunque sin caer en la imitación. El estribillo se instala con naturalidad, como si siempre hubiese estado ahí.

"I Can’t Stop Smiling" es otro de los momentos clave. La combinación de voces entre Sarah Shannon y Archie Moore aporta una dimensión nueva. Las armonías no son decorativas, son parte de la arquitectura emocional del tema. Hay guitarras que crujen con discreción, pero lo que domina es esa sensación de urgencia dulce, casi ansiosa.

"Drug Girls" acelera el pulso con una energía directa, mientras que "There’s Only One Thing to Say" posee ese rebote melódico que inevitablemente remite a The Smiths, aunque Shannon nunca suena derivativa. Su voz es menos irónica, más frontal, más vulnerable.

Luego llega "Hey You, Get Off My Moon", que abre una puerta al dream pop. La atmósfera se vuelve más densa, más introspectiva. Las guitarras flotan, el ritmo se contiene, y la canción parece mirar hacia dentro. Es uno de esos momentos donde el álbum demuestra que no solo sabe escribir singles inmediatos, también puede crear climas.

El cierre original con "Medio Core" y "What You Left Behin" devuelve la energía con una electricidad más directa. En esta última, Archie Moore toma la voz principal, algo poco habitual en la banda, y ese cambio aporta una textura distinta al conjunto.

Guitarras, melodías y producción precisa:

En términos de sonido, ¡Simpatico! representa una transición clara del shoegaze hacia el power pop. Las guitarras siguen siendo protagonistas, pero ya no forman una pared opaca. Ahora se distinguen líneas, arpegios, pequeños detalles rítmicos. La batería de Jim Spellman suena contenida pero firme, marcando un pulso constante sin saturar el espacio. El bajo de Kelly Riles sostiene las canciones con discreción, aportando profundidad.

El máster de esta nueva edición realza esa arquitectura. Todo parece más definido, más equilibrado. No hay exageración en los agudos ni una compresión agresiva. Se percibe el trabajo sobre las cintas originales, respetando la esencia pero limpiando cualquier residuo.

Es curioso pensar que en 1994 el álbum quedó ligeramente descolocado. No era lo suficientemente ruidoso para competir con el grunge dominante, ni británico para entrar en la ola del britpop. Y sin embargo, en esa tierra intermedia estaba su personalidad.

Las rarezas: 


La edición ampliada añade ocho canciones grabadas en Inner Ear Studios pocos meses después de las sesiones principales. Escuchar estas caras B y rarezas es entender mejor el universo del grupo.

La versión de "Your Silent Face" de New Order es especialmente reveladora. No es un simple homenaje. Velocity Girl transforma la melancolía sintética del original en algo más orgánico, con guitarras que sustituyen los teclados y una interpretación vocal que suena íntima, casi frágil. También aparece una versión de The Beach Boys, que confirma cuánto había de pop clásico en su manera de escribir.

Estas grabaciones no son añadidos anecdóticos. Funcionan como una extensión natural del álbum, mostrando a la banda experimentando sin perder coherencia.

Lo que decía entonces y lo que dice ahora:


En su momento, la revista "Rolling Stone" destacó cómo el disco conseguía pulir el desorden de garaje sin perder capas ni energía. Esa observación sigue siendo válida. Pero con el paso del tiempo se percibe algo más profundo.

VELOCITY GIRL - banda

¡Simpatico! habla de transición. No solo musical, también emocional. Las letras de Shannon oscilan entre la duda, la ironía suave y una vulnerabilidad nada exhibicionista. No hay dramatismo exagerado. Hay pequeñas fracturas cotidianas, inseguridades, relaciones que se deshilachan. Esa contención lo hace creíble.

En el contexto actual, donde la producción digital puede saturarlo todo, la claridad de este disco resulta casi terapéutica. No hay exceso, no hay artificio innecesario. Solo canciones sólidas, bien construidas.

Por qué mola:


Desde una perspectiva de música critica, ¡Simpatico! ocupa un lugar interesante dentro del rock alternativo de los noventa. No fue un fenómeno masivo, pero influyó silenciosamente en muchas bandas posteriores que entendieron que se podía combinar distorsión y melodía sin caer en el ruido por el ruido.

Escucharlo hoy es reconocer esa genealogía del indie que conecta el C86 británico con el power pop estadounidense y el underground de Washington. Es también recordar que la historia del rock no la escriben solo los grandes titulares, sino discos como este, que sobreviven por la fuerza de sus canciones.


Disco recomendado


Si nunca has escuchado ¡Simpatico! de Velocity Girl, esta reedición es el momento perfecto. No es un álbum grandilocuente, no pretende cambiar el mundo. Pero sí ofrece algo más difícil de encontrar: canciones tensas, hermosas, directas, que todavía se sostienen sin esfuerzo más de tres décadas después.

Lo recomiendo especialmente a quienes aman el indie pop con guitarras brillantes, a quienes disfrutan de las melodías claras sin perder filo, y a quienes quieren entender mejor un rincón esencial del rock alternativo de los noventa. Dale tiempo, escúchalo completo, deja que las canciones respiren. Y verás cómo, sin darte cuenta, empiezas a sonreír otra vez.

Video del tema "I Can´t Stop Smiling":

Tracklist:

1. Sorry Again
2. There's Only One Thing Left to Say
3. Tripping Wires
4. I Can't Stop Smiling
5. The All-Consumer
6. Drug Girls
7. Rubble
8. Labrador
9. Hey You, Get Off My Moon
10. Medio Core
11. What You Left Behind
12. Wake Up, I'm Leaving
13. Marzipan
14. Labrador (Drum Machine Version)
15. Diamond Jubilee
16. What You Left Behind (Reprise)
17. Your Silent Face
18. You're So Good to Me
19. Seven Seas
20. Breaking Lines

SLOWDIVE - Souvlaki - Album (Revisited)

Souvlaki, el segundo álbum de estudio de la banda inglesa "Slowdive", fue editado el 1 de junio de 1993 por Creation Records. Grabado durante un período de transición personal y artística, tuvo una respuesta crítica moderada y un éxito comercial modesto, alcanzando el puesto número 51 en la lista de álbumes del Reino Unido. Sin embargo, con el tiempo, este disco se ha convertido en una pieza clave del shoegaze y el dream pop, venerado por sus paisajes sonoros con textura y su profundidad emocional. Quiero volver a escribir sobre este disco para recomendarlo a los nuevos lectores de este blog de musical.

ALBUM: Souvlaki 


A principios de los 90, la banda británica "Slowdive" parecía ir a contracorriente. La prensa musical británica había empezado a virar hacia la confianza antológica del britpop, dejando poco espacio para la neblina introspectiva del shoegaze. Las críticas a menudo eran crueles. Melody Maker escribió la famosa frase: "¿Slowdive? Para mí, es más como una muerte lenta", y Richey Edwards, de la banda Manic Street Preachers, declaró que odiaba a la banda "más que a Hitler". Estos mordaces comentarios reflejaban un sentimiento más amplio: las guitarras distorsionadas y las voces etéreas que definían el shoegaze se consideraban pasadas de moda.

SLOWDIVE - Souvlaki - Album (1993)

Mientras tanto, entre bastidores, "Slowdive" atravesaba sus propias turbulencias. Los co-vocalistas y guitarristas Rachel Goswell y Neil Halstead habían terminado su relación, y Halstead se refugió en la composición solitaria. Creation Records rechazó sus maquetas iniciales, lo que empujó a la banda a empezar de nuevo. A pesar de la tensión, o quizás debido a ella, las canciones resultantes estaban llenas de emoción pura y experimentación sonora.

Melancolía y luz se entrelazan:


Al abrir "Alison", Souvlaki establece de inmediato su tono agridulce. Los acordes cálidos y brillantes crean una sensación de nostalgia ingrávida, y la letra de Halstead insinúa pérdida y esperanza a partes iguales: "Porque simplemente estoy flotando". La canción evoca ese momento de calma en el que la alegría y la tristeza se superponen, perdurando mucho después de que se desvanece la nota final.

Video del tema "Alison":

Le sigue "Machine Gun", con la voz de Goswell flotando en el registro agudo, suavizada por una fuerte reverberación hasta asemejarse a un susurro. La interacción entre su frágil interpretación y la firmeza vocal de Halstead captura el tira y afloja emocional que caracteriza el corazón del álbum. El estribillo, construido alrededor de la guitarra acústica, introduce una sorprendente calidez en medio de una atmósfera por lo demás onírica.

La sutil influencia de Brian Eno aparece en dos canciones: "Sing" y "Here She Comes". "Sing" posee una cualidad casi alienígena, con texturas electrónicas que se arremolinan en torno a una batería lenta e hipnótica. "Here She Comes" despoja aún más el sonido, ofreciendo una melodía delicada y una sensación de aislamiento que contrasta con los arreglos estratificados del resto del disco.

SLOWDIVE - banda - 1993

"Souvlaki Space Station" destaca como pieza central, con sus líneas de bajo con influencias dub y sus guitarras en cascada que crean la sensación de caer en el espacio. Es un viaje sonoro que se siente a la vez expansivo y claustrofóbico. When the Sun Hits, posiblemente la canción más popular de la banda, ofrece un coro imponente y líneas de guitarra luminosas que atraviesan las texturas nebulosas del álbum, anclando el tema firmemente en el dream pop.

El tema final, "Dagger", rompe con la exuberante producción del álbum. Con solo la voz y la guitarra acústica de Halstead, es austero y vulnerable. El arreglo sobrio de la canción expone las emociones heridas bajo la reverberación, sirviendo como un epílogo íntimo.

Recepción y redención:


En el momento del lanzamiento, Souvlaki fue recibido con indiferencia en Gran Bretaña. En Estados Unidos, SBK Records retrasó su lanzamiento ocho meses e incluyó canciones adicionales del quinto EP de la banda, incluyendo una versión sobrenatural de "Some Velvet Morning". Los errores de marketing solo agravaron la sensación de que Slowdive había perdido su momento.

Sin embargo, el tiempo tiene una forma de re-contextualizar el arte. A principios de la década del 2000, una nueva generación estaba descubriendo el souvlaki. Su influencia se filtró en el trabajo de bandas como Beach House y Blonde Redhead, cuyo dream pop se inspiró en la paleta sonora de Slowdive. Cuando Slowdive se reunió en 2014, encontraron un público deseoso de acogerlos. Al interpretar "When the Sun Hits" en vivo, revelaron una banda cuya música no había envejecido, sino que había madurado.

Slowdive Live


Por qué perdura:


Lo que hace a Souvlaki tan perdurable es su honestidad emocional y su capacidad para envolver al oyente en su sonido. Cada escucha revela algo nuevo: una armonía susurrante, una línea de teclado fantasmal, una letra que resuena de forma diferente con el tiempo. Es un álbum para reflexiones nocturnas, para paseos tranquilos, para esos momentos en los que las palabras por sí solas no bastan.

Disco recomendado


Souvlaki no es una reliquia de principios de los noventa (siglo XX). Trasciende su época, ofreciendo una exploración atemporal del desamor, la añoranza y la belleza. Para quienes buscan una experiencia inmersiva, este es un disco que invita a dejarse llevar y a la deriva.

Si nunca has escuchado Slowdive, empieza por aquí. Puede que Souvlaki no fuera apreciado en su época, pero se ha convertido en una de las obras definitorias del shoegaze, y su poder silencioso aún resuena hoy.

Video del tema "When the Sun Hits" (LIVE-2014):

Tracklist (formato original):

1. "Alison" 3:51
2. "Machine Gun" 4:27
3. "40 Days" 3:14
4. "Sing" 4:48
5. "Here She Comes" 2:17
6. "Souvlaki Space Station" 5:57
7. "When the Sun Hits" 4:46
8. "Altogether" 3:41
9. "Melon Yellow" 3:52
10. "Dagger" 3:38

Slowdive (Banda):

  • Neil Halstead – voz, guitarra
  • Rachel Goswell – voz, guitarra
  • Christian Savill – guitarra
  • Nick Chaplin – bajo
  • Simon Scott – batería

Músico adicional:

Brian Eno – teclados y versiones de "Sing" y "Here She Comes".

SPIRITUALIZED - Lazer Guided Melodies - Album (Revisited)

Algunos discos parecen un destino. No solo los escuchas, sino que llegas a un lugar completamente distinto. La habitación se silencia, la luz cambia y, por un instante, el ruido habitual del día se desvanece. "Lazer Guided Melodies", el primer álbum de la banda Spiritualized, es una de esas raras obras que convierte la escucha en algo cercano a la levitación. No presiona ni suplica por tu atención; simplemente comienza y espera a que sintonices. Lo que sigue no es solo una colección de canciones, sino un mundo construido con reverencia, repetición y moderación. Esta no es música diseñada para deslumbrar. Es música hecha para perdurar. Permitirme recomendarte este maravilloso álbum.

ALBUM: Lazer Guided Melodies


Algunos discos reclaman tu atención, mientras que otros simplemente te esperan. "Lazer Guided Melodies" pertenece a este último grupo. El álbum debut de Spiritualized, lanzado en 1992, no te atrapa. No lo necesita. Sabe que una vez que te rindes a su suave atracción, no querrás irte.

SPIRITUALIZED - Lazer Guided Melodies - Album

Descubrí este álbum casi por casualidad, o quizás por necesidad. El ruido del mundo era ensordecedor y buscaba una vía de escape tranquila, algo inmersivo pero no exigente. El nombre por sí solo me sonaba como un salvavidas. Al darle al play, la sensación fue inconfundible: no había descubierto "Lazer Guided Melodies". Ella me había descubierto a mí.

Los orígenes:


Formado tras la implosión de Spacemen 3, Spiritualized comenzó como el intento de Jason Pierce de ir más allá de la desgastada psicodelia de su antigua banda. Con Mark Refoy a la guitarra, Will Carruthers al bajo, Jonny Mattock a la batería y Kate Radley a los teclados, la formación original de Spiritualized armó un debut que no sonaba a un comienzo. Grabado entre 1990 y 1991, y mezclado por el propio Pierce a principios de 1992, el álbum da la sensación de haber nacido ya plenamente formado, atemporal y atemporal.

SPIRITUALIZED

Se publicó en marzo de 1992 a través de Dedicated Records, originalmente en vinilo doble de 45 rpm con las canciones secuenciadas en cuatro suites con códigos de color: rojo, verde, azul y negro. Cada cara fluye a la perfección, fundiéndose y fundiéndose con la siguiente como acuarela sobre vidrio. La música, la estructura, incluso el formato, parecen diseñados para la inmersión. No se escucha este álbum, sino que se entra en él.

Celestial y con los pies en la tierra:


Estilísticamente, "Lazer Guided Melodies" puede llamarse space rock, dream pop, shoegaze o gospel ambiental. Pero ninguna de estas etiquetas hace justicia al sentimiento que evoca. Pierce se inspira en las tradiciones del blues y el gospel; "Shine a Light" podría pasar por un himno confesional y las fusiona con el zumbido monótono del minimalismo y los ritmos motorik. Sin embargo, nada aquí es pesado. Todo flota.

Lo que me impresionó de inmediato fue la atención que Jason Pierce presta a la moderación. Donde otros oscilan entre lo ruidoso y lo silencioso, él fusiona los extremos. Tomemos como ejemplo el ya mencionado tema "Shine a Light": comienza con un susurro, "Cuando estoy cansado y solo, Señor, ilumíname", y luego, sin previo aviso, se despliega en un remolino de distorsión. Pero no es discordante. Los dos momentos coexisten, no en contraste, sino en comunión.

Video del tema "Shine a Light":

De forma similar, "If I Were With Her Now" te arrulla con la repetición, para luego expandirse suavemente hasta convertirse en algo casi orquestal: instrumentos de viento, líneas de guitarra superpuestas, olas de sonido que entran y salen como mareas. La letra es tan simple como conmovedora: "Me diste drogas que dijiste que curarían mis males / Puede que curen los tuyos, pero los míos todavía están conmigo". No hay melodrama en la voz de Pierce. Solo una aceptación cansada.

Movimiento y quietud:


Con los años, he llegado a pensar en "Lazer Guided Melodies" como un álbum sobre el impulso. No solo el movimiento literal que implican canciones como "Run", que toma prestadas descaradamente de J.J. Cale y The Velvet Underground, sino el impulso interior: el deseo de seguir adelante, de huir, de trascender.

En "I Want You", uno de los pocos momentos optimistas del álbum, Pierce suena casi eufórico. "Voy a conducir hasta la colina más cercana / Voy a tomar el control / Voy a liberar mi voluntad". La canción captura la emoción de una decisión tomada desafiando la inercia. Y, sin embargo, incluso este número conserva una sensación de reverencia, como una oración con tambores motorik.

Los pasajes más ambientales del disco, "Symphony Space", "Step Into the Breeze", "Angel Sigh", no te impulsan tanto como te suspenden. Su belleza reside en lo poco que exigen al oyente. Se sienten como sueños olvidados o fragmentos de la banda sonora de una película grabada en la habitación contigua. No son interludios, sino destinos en sí mismos.

Creado con devoción, vivido a través del tiempo:


Jason Pierce gastó tan solo £3,800 en la creación de "Lazer Guided Melodies". Lo que le faltó en presupuesto, lo compenso con creces con su visión. Cada elemento , cuerdas, saxofones, arpas, guitarras con trémolo, las delicadas texturas del teclado de Radley, se siente meticulosamente colocado, sin ser recargado. La producción es exuberante sin ser ostentosa, experimental sin ser fría en ningún momento.

Las letras rara vez buscan la complejidad, y ese es su punto fuerte. "You Know It's True" comienza con la frase: "Sabes que he estado aquí antes / Y ya no me gusta". No hay poesía que descifrar, solo honestidad. De la misma manera, la estructura del álbum invita a la contemplación, no al análisis. Está hecho para esos momentos en que el pensamiento se desvanece en sentimiento.

Para 1995, había vendido unas modestas 10.000 copias en Estados Unidos. Que no fuera un éxito comercial dice menos de su calidad y más de lo adelantado que estaba a su tiempo. Hoy, se lee como un modelo de gran parte de lo que vino después, desde el post-rock hasta el pop ambiental, desde Primal Scream hasta Sigur Rós.


Un debut atemporal:


Al escucharlo ahora, décadas después de su lanzamiento, me sorprende lo moderno que sigue sonando. No por ningún truco de producción de moda ni por un revivalismo retro, sino porque parece completamente despreocupado del momento en el que nació. "Lazer Guided Melodies" no pasa de moda, porque nunca se dejó llevar por las modas.

En todo caso, el álbum cobra relevancia cuanto más caótico se vuelve el mundo. Hay algo profundamente humano en su negativa a la prisa, en su creencia de que la quietud y la suavidad pueden tener tanto peso como el volumen o la velocidad. En una época en la que tanta música parece diseñada para provocar o distraer, este álbum ofrece algo más valiente: espacio para sentir.

Disco recomendado

Si nunca has escuchado "Lazer Guided Melodies", considera esta tu invitación. No necesitas estar familiarizado con Spacemen 3, ni ser un apasionado del ambient o el shoegaze. Solo necesitas tiempo y una mente abierta.

Este no es un disco que se explique por sí solo a la primera escucha. Pero considéralo. Déjalo pasar. Vuelve mañana, o la semana que viene, o el año que viene. Seguirá ahí, esperando, resplandeciente, eterno. Es un álbum maravilloso.

Video del tema "Sway":

Tracklist:

1. "You Know It's True" 3:39
2. "If I Were with Her Now" 5:44
3. "I Want You" 3:47
4. "Run" 3:51
5. "Smiles" 2:14
6. "Step into the Breeze" 2:43
7. "Symphony Space" 5:54
8. "Take Your Time" 6:52
9. "Shine a Light" 7:15
10. "Angel Sigh" 5:46
11. "Sway" 6:53
12. "200 Bars" 6:15

Spiritualized (Banda)

  • Jason Pierce – guitarra (Fender Telecaster, Eko Rocket, guitarra acústica), dulcémele, autoarpa, piano, voz 
  • Kate Radley – teclados (Vox Continental, Farfisa, piano), voz
  • Mark Refoy – guitarra (Gretsch Country Gent, Epiphone Casino, Fender Telecaster), guitarra acústica
  • Will Carruthers – bajo (Gibson Thunderbird)
  • Jonny Mattock – batería, percusión, dulcémele

Músicos adicionales

  • Simon Clarke – flauta
  • Roddy Lorimer – trompeta
  • Will Gregory – saxofón
  • Colin Humphries – violonchelo
  • Martin Robinson – violonchelo
  • Owen John – violín

Técnico:

Jason Pierce – producción, mezcla

HUM - You’d Prefer an Astronaut - Album

Antes de escuchar una sola nota del disco "You’d Prefer an Astronaut", solo conocía a HUM de oídas, un nombre que solía pronunciarse junto a bandas más reconocibles como Deftones o Smashing Pumpkins. Pero no fue hasta que me senté a escuchar el álbum sin interrupciones cuando comprendí lo erróneo que es pensar en HUM como una sombra de alguien. Esto no es simplemente otro vestigio de la oleada alternativa de los 90 (siglo xx); es una pequeña revelación. Una que no exige atención, sino que se la gana con el tiempo. Voy a profundizar en por qué "You’d Prefer an Astronaut" sigue siendo una piedra angular esencial, aunque a menudo pasada por alto, del canon más silencioso del rock estadounidense.

ALBUM: You’d Prefer an Astronaut


A mediados de los 90 (siglo xx), mientras el grunge aún resonaba entre habitaciones forradas de franela y el rock alternativo recorría las venas del mainstream, una revolución más silenciosa empezaba a vibrar bajo la superficie. Venía de Champaign, Illinois, y llevaba el nombre de HUM, una banda cuya música no gritaba para llamar tu atención, sino que te arrastraba a su órbita como lo haría la gravedad. Publicado el 11 de abril de 1995, "You’d Prefer an Astronaut", su tercer álbum de estudio y el primero con una gran discográfica (RCA), es un disco que resuena hoy más que quizás nunca lo hizo en su propio tiempo.

HUM - You’d Prefer an Astronaut - Album

El sonido del caos controlado:


Desde la primera canción, "Little Dipper", HUM marca el tono. No con solos llamativos ni alardes vocales, sino con guitarras pesadas que parecen tectónicas y una sección rítmica que se agita como mareas en movimiento. La voz de Matt Talbott no vuela, flota. Parece casi reticente, envuelta en desapego, dejando que las letras lleven el peso: densas en imágenes espaciales, estática emocional y una vulnerabilidad velada. Su interpretación, sutil y casi hablada, contribuye a la melancolía cósmica que da a este álbum su textura distintiva.

Talbott no era el vocalista más potente, y lo sabía. Pero esa limitación se convirtió en la firma de HUM. En lugar de forzar la emoción, la ofrecía como alguien que observa el dolor desde órbita. Detrás de él, las guitarras de Talbott y Tim Lash no se limitan a tocar, construyen. Capa tras capa de melodía distorsionada se apila, se refina y se duplica con una precisión casi obsesiva. El productor Keith Cleversley describió una vez su proceso como la búsqueda de “los sonidos de guitarra más gordos” que jamás había grabado, y el resultado es un muro de ruido que se siente menos como una explosión sónica y más como una formación planetaria.

Bryan St. Pere:


Cualquier conversación sobre "You’d Prefer an Astronaut" debe mencionar al fallecido Bryan St. Pere, cuya batería definió no solo la dinámica de la banda, sino su núcleo emocional. No hay exhibiciones, ni excesos. Solo el ritmo exacto, el pulso preciso, cada vez. Ya sea conteniéndose con sutileza en "I Hate It Too" o avanzando con urgencia en "The Pod", las decisiones de St. Pere marcan la diferencia entre una buena canción y una excelente.


Escucha "I’d Like Your Hair Long", el exorcismo sonoro de amor perdido y frustración de la banda, y lo notarás: una interpretación a la batería tan estrechamente entrelazada en la estructura que prácticamente redefine la composición. Los redobles en cascada, los sutiles cambios de tempo, la explosión final de percusión, es una clase magistral de gusto y sincronía. Matt Talbott puede estar susurrando un desamor cósmico, pero es St. Pere quien le da gravedad.

Un repertorio que oscila:


Las nueve canciones del álbum no están simplemente ordenadas, están trazadas. Tras el impulso crudo de "Little Dipper" y la inmediatez contundente de "The Pod", "Stars" llega como una tormenta de meteoritos a cámara lenta. Un éxito inesperado que alcanzó el número 11 en la lista Hot Modern Rock de Billboard, "Stars" es tan engañosamente simple como estructuralmente brillante. Ese riff limpio del comienzo te arrulla con calma, y luego cae el acorde de poder como una trampilla que se abre. Es el tipo de momento que recuerdas con vísceras.

Le sigue "Suicide Machine", un lamento que arde lentamente y se despliega como un réquiem en el espacio. El estribillo repite “I need you” una y otra vez, y no es solo Talbott quien lo dice, es cada alma flotante y desanclada que alguna vez amó algo inalcanzable. Luego está "Why I Like the Robins", mi favorita personal. Es sutil, extraña y fascinante. De algún modo, HUM envuelve la melodía en ruido y aún así consigue que suene transparente.

No todo es perfecto. "The Very Old Man" es más una pieza de ambiente, y el corte final, "Songs of Farewell and Departure", se aleja quizá demasiado de la órbita gravitacional. Pero incluso en sus momentos más flojos, HUM evita el relleno. Cada pieza se siente como parte de un solo cuerpo, menos una colección de canciones y más un sistema completo, como lunas orbitando un planeta.

Un sonido adelantado a su tiempo:


Cuando HUM publicó "You’d Prefer an Astronaut", el mainstream estadounidense no estaba del todo preparado. El shoegaze, aunque floreciente en el Reino Unido con bandas como My Bloody Valentine y Ride, aún no había aterrizado del todo en Estados Unidos. Pero HUM plantó la bandera. Sus guitarras eran densas, sí, pero melódicas. Sus voces contenidas, sus letras cósmicas e introspectivas.

HUM - banda - LIVE

Años después, bandas como Deftones citarían este disco como influencia fundamental. Se nota claramente en Change (In the House of Flies), ese crescendo lento, ese peso atmosférico, esa implosión controlada del sonido. En cierto modo, Astronaut no solo influyó en un género, ayudó a inventarlo.

La vida cultural posterior del disco habla por sí sola. Una década después de su lanzamiento, "Stars" tuvo una segunda vida inesperada en un anuncio. Y a diferencia del típico acuerdo de licencias, Talbott ni siquiera supo que se había cerrado hasta que lo vio en la tele. Eso es HUM en esencia: potentes, discretos, siempre bajo el radar hasta que, de repente, vuelven a sonar.

Una historia de amor en el espacio:


A pesar de su tono cerebral y sus referencias astronómicas, este es un disco profundamente emocional. Talbott ha dicho que, en el fondo, estas son canciones de amor, y al escuchar con atención, se vuelve evidente. No son canciones de amor para bailar o cantar a pleno pulmón, sino de las que existen en el silencio, el arrepentimiento, la distancia. “You’d prefer an astronaut”, canta Talbott, no con admiración, sino con resignación. Tú quieres a alguien inalcanzable. Yo sigo aquí.

Hay una tensión constante en el álbum, entre rendirse y resistirse, entre el peso y el despegue, entre la tristeza y la esperanza. Y es esa tensión lo que hace que "You’d Prefer an Astronaut" siga siendo tan fascinante casi tres décadas después.

Disco recomendado


Puede que HUM desentonara entre la angustia estilizada de la élite del rock alternativo de los años 90. Sin poses, sin consignas, solo cuatro tipos tranquilos que tocaban como gigantes. Pero con "You’d Prefer an Astronaut", hicieron un disco que sobrevivió a las modas y a las etiquetas. No va de nostalgia, va de descubrimiento.

Si nunca lo has escuchado, empieza ahora. Déjalo desplegarse poco a poco. Deja que resuene. Ya sea que te guste el shoegaze, el post-hardcore, el slowcore o simplemente el rock reflexivo que permanece en la atmósfera mucho después de acabar, "You’d Prefer an Astronaut" es un disco digno de orbitar.

Video del tema "I'd Like Your Hair Long":

Tracklist:

"Little Dipper" – 4:44
"The Pod" – 4:38
"Stars" – 5:09
"Suicide Machine" – 5:58
"The Very Old Man" – 2:45
"Why I Like the Robins" – 4:58
"I'd Like Your Hair Long" – 5:26
"I Hate It Too" – 5:59
"Songs of Farewell and Departure" – 6:16

Hum:

  • Matt Talbott – guitarra y voz
  • Jeff Dimpsey – bajo
  • Tim Lash – guitarra
  • Bryan St. Pere – batería

Técnica:

  • Keith Cleversley – producción

THE JESUS AND MARY CHAIN - Darklands - Album (Revisited)

Antes de sumergirme en el álbum "Darklands", vale la pena detenerse a considerar el cambio radical que supuso este trabajo, no sólo para "The Jesus and Mary Chain", sino para la idea misma de lo que podría ser el noise-pop. Si Psychocandy era el sonido de una revuelta en tus oídos, "Darklands" es lo que sucede después de que termina la revuelta, cuando te quedas solo con tus pensamientos, tus arrepentimientos y una caja de ritmos. Lo que sigue es más que una retrospectiva, es una carta de amor musical a un álbum que nunca necesitó gritar para dejar huella.

ALBUM: Darklands


En una era en la que los legados musicales se redefinen constantemente a través del redescubrimiento, pocos álbumes resuenan con la elegancia oscura y perdurable de "Darklands". Publicado a finales del verano de 1987, este segundo álbum de larga duración del dúo escocés The Jesus and Mary Chain sigue siendo una escucha fascinante para quienes prefieren el pop melancólico, el rock introspectivo y los corazones rotos adornados con retroalimentación y ritmos sintéticos.

THE JESUS AND MARY CHAIN - Darklands - Album

No fue simplemente otro lanzamiento para los hermanos Reid. Fue una declaración. Una transición. Un retiro del caos distorsionado de su anterior LP "Psychocandy", hacia algo menos abrasivo, pero no menos intenso. "Darklands" no es un trabajo que grite para ser escuchado, sino que acecha, medita y susurra hasta instalarse en tu memoria.

De la retroalimentación a las cajas de ritmos:


La marcha de Bobby Gillespie, quien se fue para liderar Primal Scream, no fue solo un cambio de formación, sino un giro creativo. Con él se fueron las baterías en vivo, sustituidas por cajas de ritmos implacables. Este cambio le dio a "Darklands" su pulso mecánico y austero, un acompañante adecuado para unas letras que a menudo parecen notas de suicidio garabateadas con delineador de ojos.

Mientras Psychocandy era una descarga de distorsión y energía primitiva, "Darklands" ofrece algo más pausado, más deliberado. Donde antes había un muro de sonido, ahora hay espacio. Espacio para la tristeza, para la sencillez y para las melodías.

Las canciones se expanden en este disco. Hay margen para que la melancolía eche raíces. "Happy When It Rains" podría haber sido solo otro título irónico, pero en cambio, se convierte en un himno sutil para quienes han intentado sonreír bajo la tormenta. "April Skies" trajo un destello de luminosidad, una sensibilidad pop escondida bajo capas de penumbra. Incluso logró entrar en el Top 10 del Reino Unido, un raro momento de reconocimiento mainstream para una banda que rara vez lo buscó.


Paisaje lírico:


Los temas que recorren "Darklands" son crudos, incluso brutales en ocasiones. La lluvia aparece como una metáfora casi constante, arrastrando la esperanza y el color por igual. No son las calles empapadas de romanticismo, sino los cielos grises del desprecio hacia uno mismo y del desapego. El amor, cuando aparece, no es amable. A menudo, es cómplice de la crueldad misma de la vida.

THE JESUS AND MARY CHAIN

Toma la canción "Nine Million Rainy Days", donde William Reid cambia su faceta de héroe de la guitarra por una interpretación vocal cansada que suena más resignada que rebelde. Las letras sugieren un universo que conspira contra el narrador, con la persona a la que ama aparentemente aliada con ese universo. Y, sin embargo, hay belleza en esa desolación. Un extraño consuelo al escuchar a alguien expresar con tanta precisión el peso del vacío.

"Deep One Perfect Morning" empieza como una marcha fúnebre para el optimismo, declarando “mejor pintar mi odio en las paredes”. Es grafiti emocional, crudo, sin filtro y personal.

Sonidos y sombras:


Musicalmente, "Darklands" canaliza los fantasmas del glam, el punk y el proto-shoegaze a través de una lente más melódica y sosegada. Piensa en David Bowie en una bajada o en The Velvet Underground mirándose en un espejo que ya no reconocen.

El tema que da título al disco, con William Reid al micrófono, es uno de los momentos más sobrecogedores del álbum. Su estructura esquelética, básica, repetitiva, hipnótica, parece una reducción intencionada. Cuanto menos daban los Reid, más escuchábamos. El sonido no es escaso, sino deliberado. Cada acorde empapado de reverberación, cada golpe de caja que resuena, está colocado con esmero. Aquí no hay relleno, solo emoción.

En "On the Wall", encontramos una de las piezas más largas del disco. Estira el tiempo como un cigarrillo, quemándose lento y constante. Más un lamento que una melodía, es la prueba de que la desolación puede alargarse hasta convertirse en algo poético, incluso cinematográfico.

El legado de Darklands:


Aunque Psychocandy suele considerarse la declaración definitoria de la banda, "Darklands" quizá habla más alto desde su silencio. Marcó el momento en que The Jesus and Mary Chain dejaron de reaccionar a las expectativas del punk y comenzaron a refinar su propia visión de la desesperanza y la belleza.

El álbum alcanzó el puesto #5 en las listas del Reino Unido, aún su mayor éxito comercial. Pero lo más importante es que abrió un espacio para la introspección sombría dentro del rock alternativo mucho antes de que estuviera de moda. Sin "Darklands", ¿habríamos tenido el mismo tipo de resonancia emocional en bandas como Mazzy Star, The National o incluso Interpol? Posiblemente. Pero no habría sonado igual.

THE JESUS AND MARY CHAIN

No son sólo los críticos quienes han mantenido viva la llama: "Darklands" aparece en el icónico libro "1001 discos que hay que escuchar antes de morir", y con razón. No es simplemente un disco que hay que oír; es uno en el que hay que habitar. Sentarse con él. Comprenderlo con el tiempo.

Merece tu atención hoy:


No hace falta que seas fan de los 80, ni del shoegaze, ni siquiera de la melancolía para apreciar lo que The Jesus and Mary Chain lograron aquí. "Darklands" trasciende su época porque habla un idioma que todos entendemos: el dolor de la pérdida, la niebla de la depresión, el anhelo de algo real.

En una era de streaming musical marcada por la distracción y las playlists dictadas por algoritmos, "Darklands" pide paciencia. Premia con cada nueva escucha. Crece contigo, cambia de significado según el momento vital en el que te encuentres. Es menos un disco y más un espejo, uno que refleja el clima emocional que estás viviendo ese día.

Disco recomendado


Si nunca has escuchado "Darklands", ahora es el momento. Si ha pasado un tiempo, vale la pena volver a él. Póntelo de noche, en soledad. Deja que resuene en el fondo mientras la lluvia golpea la ventana. Deja que te recuerde que hay belleza que nace de las sombras, no de la luz.

The Jesus and Mary Chain no intentaron reinventarse con "Darklands". Solo despejaron el ruido hasta que la tristeza que había debajo comenzó a cantar más fuerte. Y de algún modo, al hacerlo, crearon uno de los álbumes más poderosamente silenciosos de los años 80 (siglo XX).

Video del tema "About You":

Tracklist (formato original LP):

Cara A:

1. "Darklands" 5:29
2. "Deep One Perfect Morning" 2:43
3. "Happy When It Rains" 3:36
4. "Down on Me" 2:36
5. "Nine Million Rainy Days" 4:29

Cara B:

6. "April Skies" 4:00
7. "Fall" 2:28
8. "Cherry Came Too" 3:06
9. "On the Wall" 5:05
10. "About You"

The Jesus and Mary Chain:

  • Jim Reid – voz (todas las pistas excepto 1, 5 y 9)
  • William Reid – voz (pistas 1, 5 y 9); producción (todas las pistas)

WISHY - Triple Seven - Album

"Wishy" es una banda de indie rock estadounidense de Indianápolis, Indiana, que descubrí hace poco y me impresionó. La banda está formada por Kevin Krauter, ex integrante de la banda Hoops, Nina Pitchkites, Conner Host, Mitch Collins y Dimitri Morris.

Quiero recomendar la banda y su disco debut a los lectores de este blog de música.

ALBUM: Triple Seven


Hay algo especial en un álbum debut que resulta muy familiar. Ese es el caso de Triple Seven, que se publicó el 16 de agosto de 2024 y es el primer álbum de larga duración de la banda indie "Wishy". Si bien el shoegaze y el rock alternativo han experimentado innumerables resurgimientos, "Wishy" logra canalizar el pasado sin perderse en él, creando un sonido fresco.

WISHY - Triple Seven - Album (2024)

Desde el principio, Triple Seven atrapa tu atención. El tema de apertura, "Sick Sweet", estalla de energía, mientras la voz apasionada de Kevin Krauter se eleva sobre guitarras y un ritmo de batería implacable. Es un golpe sónico, el tipo de canción que te lleva instantáneamente al mundo de la banda. La transición a "Triple Seven", liderada por la voz más suave y soñadora de Nina Pitchkites, resalta el rango de la banda. Aquí, "Wishy" pasa sin problemas de la intensidad del headbanging a la introspección etérea.

En el corazón del álbum se encuentra el tema "Love on the Outside", un himno indie brillante que captura a la perfección el talento de "Wishy" para la melodía. La voz de Krauter se eleva sobre guitarras estridentes y un coro extenso y descomunal, solo para desvanecerse en un final contemplativo que persiste mucho después de que termina la canción.

Lo que también distingue a Triple Seven es la interacción entre Krauter y Pitchkites, quienes se turnan las tareas vocales mientras armonizan en los momentos clave. Sus estilos contrastantes (la exuberancia ardiente de Krauter y la calma soñadora de Pitchkites) le dan al álbum una calidad dinámica que mantiene las cosas interesantes. Canciones como "Little While" y "Game" resaltan este equilibrio, con capas exuberantes inspiradas en el shoegaze que se encuentran con explosiones de energía.

WISHY, banda americana

Si bien la banda lleva sus influencias, Cocteau Twins, My Bloody Valentine y Slowdive entre ellas, descaradamente, no se conforman con un simple homenaje. En cambio, "Wishy" combina estas inspiraciones en algo claramente propio. Triple Seven se siente como si estuvieras pasando el dial de una radio antigua, donde cada número ofrece un sonido nuevo pero extrañamente familiar.

Por supuesto, ningún debut está libre de contratiempos. Algunas canciones, como "Busted", se desvían hacia un territorio que parece ligeramente desincronizado con el resto del álbum, y la producción cruda a veces hace que las voces se sientan menos pulidas de lo que podrían ser. Pero estos pequeños defectos solo se suman al encanto del disco, basando sus elevadas ambiciones en algo real y tangible.

El disco termina con una nota alta con "Spit", un cierre rugiente y lleno de adrenalina que canaliza lo mejor del rock alternativo de los 90. Para cuando los acordes finales se desvanecen, te quedas con una sensación de entusiasmo por lo que viene a continuación, una sensación poco común en la sobresaturada escena indie de hoy.

Disco recomendado

 
"Wishy" es un buen debut. No es perfecto, pero no necesita serlo. El corazón, la energía y el puro amor por el oficio del álbum se reflejan en cada canción, lo que lo convierte en una experiencia que vale la pena descubrir.

Si eres fan del revivalismo de los 90 (siglo xx), el shoegaze o simplemente el buen indie rock, escucha Triple Seven. Es el tipo de disco que te atrapa con cada escucha, revelando nuevas capas y estribillos que te hacen volver.

Video del tema "Split":

Tracklist: 

1.Sick Sweet 03:16
2.Triple Seven 03:26
3.Persuasion 02:48
4.Game 03:25
5.Love On The Outside 03:58
6.Little While 04:38
7.Busted 05:47
8.Just Like Sunday 03:22
9.Honey 04:27
10.Spit 04:56

GALAXIE 500 - Uncollected Noise New York ’88-’90

El trío americano de rock alternativo "GALAXIE 500" existió entre 1987 y 1991 y en ese tiempo sólo publicó tres brillantes discos de estudio: Today (Aurora, 1988), On Fire (Rough Trade, 1989) y This Is Our Music (Rough Trade, 1990), todos ellos con canciones sencillas y directas que se elevaban por su simpleza.

Ahora, después de tanto tiempo, ponen a disposición todo su catálogo de estudio; aquellos cortes que no llegaron a aparecer en sus tres álbumes mencionados. Material de tomas alternativas (errores incluidos) que es un verdadero deleite para fans y no fans.

 

ALBUM: Uncollected Noise New York ’88-’90

 
Se publicó el 20 de septiembre de 2024. Es el primer lanzamiento de material de archivo nuevo de "Galaxie 500" en casi 30 años y es una colección completa de material de archivo inédito y raro producido y diseñado por Kramer entre 1988 y 1990.

GALAXIE 500 - Uncollected Noise New York ’88-’90 (2024)

Sus 24 canciones conforman las grabaciones de estudio de "Noise New York" completas de las tomas descartadas de la banda y las pistas que no aparecen en álbumes. Compilado por la banda, traza su carrera desde sus primeros momentos en el estudio hasta el último.

También encontrarás ocho cortes de estudio nunca antes escuchados seleccionados de todas las sesiones a lo largo de la carrera de "Galaxie 500", ordenados cronológicamente junto con material de estudio publicado anteriormente pero raro y descatalogado hace mucho tiempo. 

Es una oferta lenta pero explosiva en términos de melodía y emoción, "Galaxie 500" es una banda que alteró el curso de la música independiente. Su sonido es único en todos los niveles, con la batería sobria de Damon Krukowski, la voz aguda de Dean Wareham y los acordes de guitarra simples que dejan espacio para las líneas de bajo fluidas y contra-melódicas de Naomi Yang que lideran las canciones.

La influencia de "Galaxie 500" ha continuado y nuevas oleadas de fans han descubierto su escasa discografía de estudio. "Uncollected Noise New York 88-90" ofrece un anexo de material inédito, ya que su primera colección de rarezas se centra en la banda desde un disco extra que se incluyó en una caja en 1996.

Esta colección de 24 canciones de "Uncollected Noise New York '88-'90" sigue cronológicamente el desarrollo del grupo a medida que encontraron su sonido en el estudio de grabación "Noise New York" del productor Kramer a lo largo de su breve existencia como banda.

Galaxie 500 - banda

Los fans que ya están familiarizados con sus tres álbumes de estudio pueden esperar ocho tomas descartadas inéditas, todas restauradas a partir de las cintas originales. Algunas de estas canciones inéditas se alejan del sonido por el que el grupo se haría famoso. El corte de 1988 "Shout You Down" es más rápido, con Wareham tocando algunos acordes punk. De la misma sesión de 1988, "See Through Glasses" tiene indicios de psicodelia paisley que el grupo no exploró hasta más tarde, y otras canciones inéditas como la original de 1989 "Never Get to Heaven" y una versión de Buffy Saint Marie "Moonshot" muestran a la banda experimentando con ángulos más ásperos. Otras inclusiones como una mezcla alternativa del corte del álbum On Fire de 1989 "Blue Thunder", su versión de New Order "Ceremony" y una versión diferente de "Fourth of July" de su canto del cisne de 1990 This Is Our Music son todas emblemáticas.

Subgéneros indie como dream pop, slowcore, shoegaze y más deben su existencia a "Galaxie 500", y siguen siendo una de las bandas más influyentes que han surgido de la escena underground. "Uncollected Noise New York 88-90" es un tesoro para los fans, y la nueva perspectiva que ofrece la colección sobre la banda no hace más que reafirmar su influencia e importancia.

Dicho esto, para aquellos que no están familiarizados con la banda o su legado, Uncollected también es un gran lugar para empezar, con canciones de cada sesión que el grupo llevó a cabo mientras trabajaba en sus tres únicos álbumes.

Disco recomendado

 
"Uncollected Noise New York '88-'90" es un regalo para los fans. Suena como una historia secreta de la banda que sigue el arco de su crecimiento y expansión creativa desde el principio hasta el final de su carrera. Obviamente, las 24 canciones de Uncollected se dejaron de lado originalmente, por lo que para vivir la mejor experiencia de "Galaxie 500", echa a sus tres álbumes de estudio, pero estas canciones alternativas son el contexto en el que esos álbumes se formaron y perfeccionaron. Ofrece otra visión y una sensación diferente, una perspectiva diferente.

En resumen, muy, muy recomendable.

Video Uncollected Noise New York '88-'90 - Album Trailer:

Tracklist - canciones: 

1. Shout You Down 02:49
2. See Through Glasses 04:03
3. On the Floor 03:09
4. Can't Believe It's Me 03:55
5. Oblivious 03:21
6. King of Spain 04:35
7. Jerome 02:47
8. Song in 3 03:25
9. Crazy 01:55
10.I Wanna Live 02:33
11.I Will Walk 02:07
12.Cold Night 02:37
13.Ceremony 05:56
14.Never Get to Heaven 02:14
15.Maracas Song 03:54
16.Victory Garden 02:48
17.Blue Thunder (w/sax) 03:47
18.Cheese and Onions 03:06
19.Fourth of July (video mix) 04:40
20.Cactus 03:53
21.Moonshot 03:44
22.Them 03:44
23.Final Day 02:55
24.Here She Comes Now 05:58

PARANNOUL - After The Magic - Album

Este es posiblemente el disco sorpresa del año. Desde Corea del Sur, una impresionante obra de shoegaze-post rock del músico "Parannoul".


¿Quién es Parannoul?

 
Parannoul es un músico anónimo de estilo shoegaze de Corea del Sur. Ha editado tres álbumes en solitario: Let's Walk on the Path of a Blue Cat (2020), To See the Next Part of the Dream (2021), and After the Magic (2023). También lanzó un álbum en colaboración, Downfall of the Neon Youth (2021) con sus compañeros músicos de shoegaze "Asian Glow y sonhos tomam conta". Parannoul también ha editado música con otros seudónimos, incluido Rough and Beautiful Place (2022) como "Mydreamfever", así como varios álbumes ahora eliminados como "laststar".

Parannoul, musico coreano

Es uno de los músicos más representativos de la escena shoegaze, que se ha erigido como una nueva tendencia en la escena musical indie surcoreana desde 2021.

Su tercer álbum de 2023, "After The Magic", es una agradable sorpresa y descubrimiento.

 

ALBUM: After the Magic

 
El tercer álbum de estudio y el debut en un sello importante del músico shoegaze "Parannoul". Un músico anónimo de Corea del Sur cuya música es una mezcla ruidosa y catártica de emo y shoegaze, ocasionalmente con arreglos lo suficientemente complejos y ambiciosos como para ser etiquetado como post-rock o math rock. Un trabajo publicado el 28 de enero de 2023.

Parannoul describe el álbum como "no lo que esperabas, sino lo que siempre quise" y afirmó que estaba inspirado en los sueños que tenía.

ALBUM: After the Magic (2023) de PARANNOUL

Si bien los esfuerzos anteriores de "Parannoul" son igualmente impresionantes considerando que eran grabaciones de dormitorio sin presupuesto de un artista desconocido, a escuchar su "back catálogo", sonaban algo limitados, el espíritu y la energía están ahí, pero las habilidades técnicas del artista aún no se habían desarrollado completamente. Sin embargo, con "After the Magic" no hay tales problemas. El álbum es sin dudas un momento decisivo, con algunas composiciones memorables y arreglos impresionantes.

"After the Magic" se basa en el rock alternativo melódico de los 90, agregando florituras electrónicas como fallas y ritmos sutiles, e incluso acercándose al pop de chamber con arreglos de cuerdas de invitados Rei Miyamoto de Vampillia y trompeta de Fin Fior. Hay algunas ráfagas explosivas de guitarra ruidosa, pero están controladas con una producción deslumbrante.

Este álbum logra hacerte sentir como si estuvieras en una película de la manera más eufórica. No entiendo coreano, pero la música sí lo hace por mí porque sientes muy llena de vida. Una gran sorpresa y hallazgo para mí, una gran incorporación al creciente canon shoegaze. Altamente recomendado para los fans del género y debe ser elogiado por su capacidad de traspasar fronteras para transmitir emociones y significados más allá del lenguaje.

 

Disco recomendado

 
Resumiendo, una mezcla de indie rock, dream-pop, emo y shoegaze, con elementos de bedroom pop y ajustes preestablecidos de sintetizador. Una mezcla maximalista de melodías pop gloriosas y exuberantes superpuestas por ruido texturizado, cada canción llena de emoción.

Este álbum es algo digno de escuchar, y candidato para ser uno de los mejores álbumes que han salido en 2023. "After the Magic" es una maravilla de obra.

Video del tema "Imagination":

Tracklist:

1.         "북극성 (Polaris)"      4:22
2.         "불면증 (Insomnia)"  4:49
3.         "도착 (Arrival)"          7:44
4.         "우리는 밤이 되면 빛난다 (We Shine at Night)"   6:27
5.         "Parade"          7:34
6.         "스케치북 (Sketchbook)"      7:02
7.         "Imagination" 4:37
8.         "Sound Inside Me, Waves Inside You"        5:13
9.         "개화 (Blossom)"       6:11
10.       "After the Magic"       5:02

Músicos adicionales:

  • Della Zyr - voz
  • 은해 – voz (8)
  • Rei de Vampillia – cuerdas, arreglo de cuerdas
  • Fin Fior - trompeta (4, 5, 9)
  • Asian Glow - guitarra (7)
  • eajik - guitarra

Producción:

  •  eeajik – productor, mezcla, masterización
  • Parannoul – productor, mezcla, masterización, portada del álbum
  • Sarah Álvarez - portada del álbum