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DEPECHE MODE - Songs of Faith and Devotion - Album

Antes de entrar en el detalle, tengo que confesar algo que siempre me cuesta explicar sin que suene exagerado. "Songs of Faith and Devotion" no es solo un gran disco en la discografía de Depeche Mode, para mí es el mejor, el que más me ha acompañado y el que más me ha cambiado la forma de escuchar la música de la banda. Lo he puesto en momentos de euforia y en días en los que no podía con mi propia cabeza, y en ambos casos ha funcionado como si supiera exactamente qué decir, sin decirlo del todo. Hay una conexión casi espiritual, un tipo de vínculo emocional que no responde a la lógica del "este tema es mejor que aquel", sino a algo más íntimo, como si el álbum te reconociera antes de que tú te reconozcas. Por eso esta recomendación no va solo de análisis, también va de esa sensación rara, difícil de traducir, de volver a un lugar que no existe y, aun así, sentir que estás.

ALBUM: Songs of Faith and Devotion


El 22 de marzo de 1993. Esa es la fecha que conviene fijar primero, porque explica muchas cosas. No solo marca el lanzamiento de "Songs of Faith and Devotion", también señala el momento exacto en el que Depeche Mode decidió ponerse en riesgo cuando menos lo necesitaba. Venían de conquistar el mundo con el disco "Violator", de llenar estadios, de convertirse en una referencia transversal para públicos que iban del pop al rock alternativo. Lo lógico habría sido repetir la fórmula. Lo cómodo, incluso. Pero este disco hace justo lo contrario: se mueve incómodo, se expone, se contradice y, por eso mismo, sigue vivo más de treinta años después.

DEPECHE MODE - Songs of Faith and Devotion - Album

Escribo esto desde una doble posición que nunca he sabido separar del todo. Durante muchisimos años trabajé dentro de la industria discográfica, aprendí cómo se fabrican los relatos de éxito, cómo se pulen las narrativas y se disimulan las grietas. Pero también soy fan, y "Songs of Faith and Devotion" es uno de esos discos que me acompañan desde hace décadas, no como fetiche, sino como casi un espejo. Cada vez que vuelvo a él escucho algo distinto, porque no es un álbum cerrado, es un estado emocional grabado en cinta.

Después de la cima:


Para entender este álbum hay que volver brevemente a lo que ocurrió antes. Violator no solo fue un éxito, fue una declaración de poder. Sintetizadores elegantes, canciones perfectas, una producción que parecía flotar sin esfuerzo. La gira mundial que lo acompañó fue enorme, agotadora, y dejó a la banda física y mentalmente exprimida. Cuando terminó, cada uno se fue a su esquina del mundo. Alan Wilder siguió creando música de forma obsesiva. Martin Gore cargaba con la presión de volver a escribir algo a la altura. Andy Fletcher buscaba estabilidad lejos del foco. Dave Gahan, en cambio, se desplazó a Los Ángeles y empezó a absorber otra energía, otro lenguaje, otra forma de entender lo que significaba ser una banda en los años noventa.

Depeche Mode 1993

Entre 1990 y 1993 el paisaje musical cambió radicalmente. El grunge y el rock alternativo ocuparon el centro de la conversación. La distorsión volvió a ser símbolo de honestidad. La pulcritud empezó a sonar sospechosa. Y Depeche Mode, sin renunciar a su identidad, decidió dejar entrar todo eso por las rendijas.

Madrid, una casa y tensiones:


La gestación de "Songs of Faith and Devotion" fue cualquier cosa menos cómoda. En lugar de un estudio tradicional, optaron por instalarse en una casa alquilada en Madrid, vivir juntos y grabar juntos. La idea era romper rutinas, evitar automatismos, forzar nuevas dinámicas. Sobre el papel sonaba estimulante. En la práctica, fue claustrofóbico.

Depeche Mode 1993

Durante meses convivieron sin apenas descanso, sin una estructura clara de trabajo y con muy poca preproducción. Se intentó algo casi inédito para ellos, improvisar, tocar juntos, buscar canciones desde el cuerpo antes que desde la programación. El resultado inicial fue frustrante. Las ideas no fluían, los egos chocaban, la paciencia se agotaba. Flood, el productor, ha descrito aquellas sesiones como una experiencia emocionalmente extenuante, más cercana a arrancar piezas a la fuerza que a construirlas con placer. Y, sin embargo, de ese caos salió el disco. Quizá precisamente por eso.

Un sonido más humano, menos perfecto:


Lo primero que me sigue llamando la atención al escuchar "Songs of Faith and Devotion" es su textura. Este no es un álbum que suene "limpio". Hay fricción, aire, errores conservados a propósito. Alan Wilder insistió en que las baterías se tocaran en directo, para luego ser reordenadas, sampleadas, transformadas, pero sin perder la dinámica humana. Se oyen respiraciones, golpes imperfectos, pequeñas irregularidades que hacen que las canciones se muevan.

"I Feel You" abre el álbum con un chirrido que no pide permiso. Batería física, guitarra casi blues, bajo sintético empujando desde abajo. Es una declaración de intenciones. Depeche Mode puede sonar rock sin dejar de ser Depeche Mode. La voz de Gahan entra segura, desafiante, más cerca que nunca. No interpreta un personaje, se expone.

"Walking in My Shoes" es, para mí, una de las grandes canciones de toda su carrera. No por su ambición sonora, sino por su mensaje. Habla de juicio, de fragilidad, de la imposibilidad de comprender al otro sin haber recorrido su camino. Musicalmente combina loops, guitarras procesadas, teclados distorsionados, pero todo está al servicio de una emoción contenida, madura. No hay rabia adolescente aquí, hay cansancio, lucidez, experiencia.

Fe, deseo y contradicción:


El título del álbum no es casual. "Songs of Faith and Devotion" gira alrededor de la idea de creer en algo cuando ya no es fácil hacerlo. Martin Gore recurre a un lenguaje religioso no como provocación, sino como metáfora. La fe aparece mezclada con el deseo, la devoción con la culpa, el amor con la dependencia. No hay respuestas claras, solo preguntas formuladas con una honestidad incómoda.

"Condemnation" es probablemente el mejor ejemplo. Una canción construida como un himno lento, casi un ritual. Palmas, órgano, un pulso grave que avanza sin prisa. La interpretación vocal de Dave Gahan es extraordinaria, una de las más intensas de su carrera. No canta desde la fuerza, sino desde la aceptación amarga. No pide perdón, se expone.

En "Judas", Gore toma el micrófono y se mueve en un territorio más introspectivo. Las gaitas irlandesas invertidas, el coro final construido con voces improvisadas, la sensación de espacio sagrado artificial. Todo contribuye a crear una atmósfera inquietante, hermosa y moralmente ambigua.

Luces y sombras:


No todo el álbum es igual de equilibrado, y eso también forma parte de su encanto. "Rush" es, probablemente, el tema que peor ha envejecido. Su agresividad industrial, muy marcada por la estética de la época, suena más derivativa. Aun así, funciona como contrapunto, como recordatorio de que este disco no busca agradar siempre.

En el extremo opuesto está "One Caress". Breve, delicada, grabada casi como un susurro orquestal. Gore canta acompañado por una sección de cuerda que eleva la canción sin grandilocuencia. Es uno de esos momentos en los que el álbum respira, se recoge, muestra su lado más vulnerable.

"In Your Room" merece una mención aparte, es el temazo. Oscura, obsesiva, profundamente sensual. Es una de esas canciones que crecen con los años. Cada escucha revela una capa nueva, una intención distinta. No es casual que fuera uno de los pilares del directo durante la gira posterior.

La intensidad:


Todo este proceso tuvo consecuencias. El desgaste fue enorme. Alan Wilder decidió que no volvería a trabajar en esas condiciones y abandonó la banda poco después. Dave Gahan tocó fondo personal y físicamente. La gira "Devotional", monumental y excesiva, se convirtió en leyenda por razones que iban más allá de la música. Pero el disco quedó. Y eso es lo que importa cuando lo escuchamos hoy.

Disco recomendado


Songs of Faith and Devotion no es un álbum perfecto, y precisamente por eso sigue siendo relevante. No intenta congelar un sonido, ni repetir un éxito. Documenta un momento de crisis creativa y personal, y lo convierte en arte. Para oyentes jóvenes, acostumbrados a producciones impecables y narrativas controladas, este disco ofrece otra cosa: vulnerabilidad, contradicción, riesgo real.

Sigue funcionando porque habla de temas universales, la necesidad de creer, el miedo a ser juzgado, la búsqueda de redención, sin cinismo ni grandilocuencia. Y porque musicalmente se atreve a mezclar electrónica, rock, gospel y pop sin pedir permiso.

Si nunca lo has escuchado entero, hazlo sin prisas. Con auriculares, con atención, dejando que las canciones respiren. No esperes un manual de Depeche Mode. Espera una conversación honesta, a veces incómoda, siempre intensa. "Songs of Faith and Devotion" no te promete consuelo, pero sí verdad. Para mi el mejor disco hasta ahora de la banda. 

Video del tema "In Your Room":

Tracklist (original):

1. "I Feel You" 4:35
2. "Walking in My Shoes" 5:35
3. "Condemnation" 3:20
4. "Mercy in You" 4:17
5. "Judas" Gore 5:14
6. "In Your Room" 6:26
7. "Get Right with Me" (includes hidden track "Interlude #4" at 2:59) 3:52
8. "Rush" 4:37
9. "One Caress" Gore 3:32
10. "Higher Love" 5:56

Depeche Mode;

  • David Gahan
  • Martin Gore
  • Andrew Fletcher
  • Alan Wilder

Músicos adicionales:

  • Bazil Meade – voz adicional (pista 7)
  • Hildia Campbell – voz adicional (pista 7)
  • Samantha Smith – voz adicional (pista 7)
  • Steáfán Hannigan – gaita irlandesa (pista 5)
  • Wil Malone – arreglos de cuerdas, dirección de cuerdas (pista 9)

Técnica:

Depeche Mode, producción y mezcla
Flood, producción y mezcla

UNDERWORLD - Second Toughest in the Infants - Album

No es un disco fácil de resumir ni de colocar en una estantería concreta. "Second Toughest in the Infants" de UNDERWORLD exige algo más que una escucha distraída y, a cambio, ofrece una experiencia que crece con el tiempo, con la repetición y con la atención. Más que una colección de temas, funciona como un espacio sonoro que se despliega poco a poco, donde ritmo, palabra y textura se entrelazan hasta formar algo difícil de separar en partes. Volver a él hoy no es solo revisar un momento clave de la música electrónica de los años noventa (siglo xx), sino preguntarse qué ocurre cuando un álbum decide tomarse en serio a quien escucha.

ALBUM: Second Toughest in the Infants 


La primera vez que "Second Toughest in the Infants" me atrapó no fue por un subidón inmediato ni por una melodía fácil de recordar. Fue por su duración. Por la forma en la que el disco parecía decir, desde el primer minuto, que no tenía prisa. Que si quería entrar, debía hacerlo despacio, aceptando sus reglas. En 1996, cuando gran parte de la música electrónica todavía funcionaba como una sucesión de impactos pensados para la pista de baile, Underworld se atrevió a pedir algo poco habitual: tiempo, atención y escucha activa. Y lo hizo sin pedir permiso.

UNDERWORLD - Second Toughest in the Infants - Album

Publicado en marzo de 1996, "Second Toughest in the Infants" es el cuarto álbum de estudio de Underworld y el segundo de su etapa MK2, ya con Darren Emerson plenamente integrado junto a Karl Hyde y Rick Smith. No es un dato menor. La entrada de Emerson a principios de los años noventa transformó a Underworld de un proyecto irregular, con raíces en el rock y el synth pop, en una de las propuestas más singulares y ambiciosas de la electrónica británica. Este disco no solo consolidó esa mutación, también la llevó a un punto de madurez creativa difícil de igualar.

Un título del álbum extraño:


El título del álbum procede de una frase dicha por el sobrino de Rick Smith, un niño de seis años que, al ser preguntado por su progreso en la escuela infantil, respondió que era "el segundo más duro de la clase". Esa mezcla de ingenuidad, humor involuntario y misterio encaja perfectamente con el espíritu del disco. "Second Toughest in the Infants" suena exactamente así, como algo que no pretende explicarse del todo, pero que contiene una lógica interna poderosa.

UNDERWORLD - banda

En el contexto de mediados de los noventa, Underworld estaban rodeados de propuestas que exploraban terrenos similares. Fluke, Transglobal Underground o Banco de Gaia trabajaban con una electrónica densa, dub, expansiva. Pero Underworld hicieron algo distinto. Tomaron ese lenguaje y lo forzaron hacia una estructura casi narrativa, más cercana a la tradición del álbum largo que a la cultura del sencillo. No es casual que muchos hayan comparado la ambición de este disco con la del rock progresivo de los años setenta, aunque aquí todo pasa por máquinas, secuenciadores y capas de sonido tratadas con precisión quirúrgica.

Cómo se construye:


Nada prepara del todo para el arranque del disco. "Juanita : Kiteless : To Dream of Love" ocupa más de dieciséis minutos y funciona como una suite en tres movimientos que no se separan, sino que se superponen. Durante los primeros minutos, conceptos clásicos como melodía o progresión armónica parecen irrelevantes. Hay un bajo sintético insistente, una voz casi monocorde y una percusión que va creciendo en complejidad. Lo fascinante es cómo Underworld estiran esa idea más allá de lo razonable hasta que, cuando entran los pianos dispersos y las guitarras, el efecto es casi físico.

No es música pensada para el impacto rápido. Es música que se despliega. El ritmo muta, se densifica, se vacía y vuelve a recomponerse. Hay momentos de tensión nerviosa, otros de calma glacial, con ecos que recuerdan tanto al minimalismo de Philip Glass como a la electrónica ambiental de Detroit. Todo sucede sin cortes evidentes, como si el tema respirara por sí mismo.

El segundo bloque, el magnifico "Banstyle / Sappys Curry", continúa esa lógica, aunque con una energía distinta. Aquí aparecen ritmos cercanos al drum and bass, guitarras acústicas inesperadas y teclados que evocan paisajes casi psicodélicos. En pleno auge de los sencillos de club, Underworld abrían su álbum con más de media hora de música que exigía compromiso. Ese gesto, por sí solo, dice mucho de su ambición.

Ritmo, cuerpo y una oscuridad contenida:


Después de semejante introducción, "Confusion the Waitress" podría parecer un regreso a la simplicidad. Pero no lo es del todo. Su pulso es directo, casi marcial, con un ritmo constante y una atmósfera inquietante. Karl Hyde repite frases fragmentadas, como si estuviera atrapado en un pensamiento circular. Aquí se entiende bien una de las claves de Underworld en esta etapa: Hyde no canta en el sentido tradicional. Funciona más como un sampler humano, lanzando palabras, imágenes y sonidos que se integran en el conjunto sin imponerse.

"Rowla" es, probablemente, el momento más abiertamente físico del álbum. Un tema instrumental construido sobre sintetizadores distorsionados y repetitivos que crecen, se detienen y vuelven a explotar. Tiene algo casi agresivo, una sensación de amenaza constante que resulta extrañamente adictiva. No es un tema amable, pero sí profundamente hipnótico.

El gran punto de equilibrio llega con "Pearl’s Girl". Aquí Underworld logran una de sus piezas más completas. Breakbeats afilados, percusiones cercanas al jungle, sintetizadores que remiten al cine de John Carpenter y una letra fragmentada que mezcla referencias geográficas, colores y nombres propios sin una narrativa evidente. "Rioja, Rioja, Reverend Al Green", canta Hyde, como si estuviera hojeando recuerdos a toda velocidad desde el interior de un coche lanzado por la noche. Es un tema de urgencia, de movimiento, de ansiedad contenida. No es casual que haya sido uno de los sencillos más recordados del grupo.

El descenso necesario:


Tras la intensidad acumulada, "Air Towel" funciona como un tránsito más ligero, sin perder el pulso bailable. Pero el verdadero cierre emocional llega con los dos últimos temas. "Blueski" introduce guitarras tratadas con un tono casi blusero, envueltas en una atmósfera nebulosa. No es el momento más memorable del disco, pero cumple una función clara: preparar el terreno para el final.

"Stagger" cierra el álbum con una sensación de madrugada avanzada. Ritmos ralentizados, reverberaciones profundas, teclados oscuros y una voz que parece hablar más que cantar. No hay clímax, no hay explosión final. Hay una especie de vacío melancólico que permanece cuando el disco termina. Es un final valiente, alejado de cualquier concesión, que refuerza la idea de que Underworld estaban pensando el álbum como una experiencia completa.

Un disco de su tiempo y más allá:


Es dificil hablar de "Second Toughest in the Infants" sin mencionar el contexto cultural que lo rodea. Su publicación coincidió con un momento en el que la electrónica empezaba a recibir una atención mediática inusual, especialmente en Reino Unido y Europa. Poco después, Born Slippy .NUXX, incluida en reediciones posteriores del álbum y popularizada por la película Trainspotting, se convertiría en un fenómeno que acabaría eclipsando parcialmente al disco. Pero reducir Underworld a ese tema es una simplificación injusta.

UNDERWORLD - banda

Este álbum representa uno de los últimos momentos en los que la música electrónica experimental consiguió una presencia real en el imaginario popular sin renunciar a su complejidad. Antes de que la escena se fragmentara y se institucionalizara, Underworld demostraron que se podía hacer música de baile ambiciosa, emocional y exigente sin perder conexión con el cuerpo.

Por qué mola hoy:


Escuchar hoy "Second Toughest in the Infants" no es un ejercicio de nostalgia. Es enfrentarse a un disco que sigue sonando sorprendentemente vigente en su forma de entender el tiempo, la repetición y la construcción de atmósferas. En una época dominada por la inmediatez y la escucha fragmentada, este álbum propone lo contrario. Pide concentración, recompensa la paciencia y ofrece una experiencia que va más allá de canciones sueltas.

Para oyentes jóvenes que buscan algo distinto, aquí hay una puerta de entrada perfecta a una electrónica que no se conforma con funcionar, sino que aspira a decir algo. Para quienes lo escuchamos en su momento o lo descubrimos después, sigue siendo un recordatorio de hasta dónde se puede llegar cuando se confía en la inteligencia del oyente.

Disco recomendado


Recomiendo "Second Toughest in the Infants" sin reservas, preferiblemente con auriculares, sin prisas y con la disposición de dejarse llevar. No es un disco que se revele a la primera, pero cuando lo hace, se queda contigo durante mucho tiempo. Magnifico álbum, si señor.

Video del tema "Banstyle/Sappy's Curry":


Tracklist (formato original):

1. "Juanita : Kiteless : To Dream of Love" 16:36
2. "Banstyle/Sappy's Curry" 15:22
3. "Confusion the Waitress" 6:47
4. "Rowla" 6:31
5. "Pearl's Girl" 9:36
6. "Air Towel" 7:37
7. "Blueski" 2:55
8. "Stagger" 7:37

NEW ORDER - Low-Life - Album (Revisited)

Vuelvo al disco "Low-Life" como quien regresa a un sitio que nunca termina de revelar todos sus rincones. Lo descubrí hace ya mucho tiempo, casi por accidente, y desde entonces se ha convertido en uno de esos discos que escucho para recordar por qué la música puede ser una compañía tan íntima. Sé que para muchos jóvenes "New Order" es un nombre que aparece en camisetas retro o en playlists nostálgicas, pero "Low-Life" merece algo más que una escucha distraída. Es el álbum donde la banda encuentra su voz definitiva, donde lo emocional y lo electrónico se entrelazan con una naturalidad que incluso ahora, en pleno siglo veintiuno, sigue resultando moderna. Si nunca te has sumergido en él, o si apenas conoces un par de canciones, quizá esta sea la oportunidad perfecta para descubrir un disco que no solo forma parte de la historia del rock y la música alternativa, sino que también puede tocarte muy de cerca.

ALBUM: Low-Life


Escuchar "Low-Life" hoy todavía produce esa mezcla de asombro y familiaridad que solo aparece cuando un disco captura, sin proponérselo, el momento exacto en el que una banda cambia para siempre. No hay prólogo ni advertencia: desde los primeros segundos, se siente que New Order está dejando atrás algo muy pesado y entrando en un territorio que no había sido transitado por nadie en 1985. No es simplemente un álbum que consolida una transformación; es el sonido de un grupo aprendiendo a ser otro sin romper con quien fue.

NEW ORDER - Low-Life - Album

Quizá por eso sigo volviendo a él: porque "Low-Life" no busca perfección, sino vida. Y la vida, como sabemos, siempre va acompañada de cierta tensión, un pulso que late entre guitarras y sintetizadores, entre voces tímidas y bajos que parecen hablar por sí solos. Es un disco que mira a la pista de baile, pero también al suelo. Que se mueve hacia adelante aunque siga arrastrando preguntas del pasado.

El origen de una metamorfosis:


El contexto importa, y en New Order siempre importó más de lo que ellos mismos reconocían. En 1985 todavía era imposible separar del todo a la banda de la sombra de Joy Division. Ian Curtis estaba ausente, sí, pero seguía habitando una esquina silenciosa de cada decisión. Los primeros años fueron una especie de búsqueda a tientas, con destellos de brillantez en singles como Temptation o Confusion, pero sin un verdadero mapa para un álbum completo.

"Low-Life" llega cuando esa búsqueda empieza a tomar forma. Grabado en Jam Studios, en Londres, durante un invierno que parecía arrastrar la tensión política de la época, con el país dividido, el gobierno de Thatcher endurecido y una sensación de pre-Orwell en el aire, el disco se cocina entre noches de club, viajes transatlánticos, tecnología todavía caprichosa y una banda que por fin empieza a confiar en su propio instinto.

Y hay algo casi simbólico en que este fuera el primer álbum en el que aparecieron fotografías de los cuatro miembros. Peter Saville las envolvió en una capa de papel vegetal traslúcido, como si el grupo quisiera mostrarse y a la vez protegerse. Era una forma elegante de decir: estamos aquí, pero seguimos siendo vulnerables.

El sonido de una nueva identidad:


La entrada de "Low-Life" es una declaración: "Love Vigilantes", con su melodía luminosa y ese guiño inesperado al folk, rompe cualquier expectativa previa. No es el típico comienzo de un álbum de New Order, y quizá por eso funciona tan bien. La melodía de melódica se clava como una historia que necesita ser contada, y de hecho Bernard Sumner cuenta aquí una historia completa, casi cinematográfica, de regreso, pérdida y duda existencial.

NEW ORDER

En lo musical, el disco se mueve en un equilibrio frágil pero sorprendentemente firme. La electrónica ya no es un experimento; es un lenguaje. Los sintetizadores y secuenciadores están por todas partes, pero nunca ahogan a las guitarras. El bajo de Peter Hook sigue siendo una columna vertebral melódica, y su papel en canciones como "Sunrise", quizá la más salvaje del álbum, demuestra que New Order no había olvidado cómo sonar orgánicos.

"The Perfect Kiss" es el corazón palpitante del disco. Y es imposible escucharla sin pensar en toda la historia que carga encima. El nacimiento improvisado en directo, el caos hermoso de las primeras versiones, la mezcla de humor absurdo y ambición. Su edición del álbum, más contenida que el single de 12 pulgadas, mantiene intactos los destellos más extraños: los golpes de batería electrónica, los sintetizadores que parecen respirar y, por supuesto, los inolvidables sonidos de ranas.

Esa mezcla de sublime y ridículo, de elegancia y riesgo, es exactamente lo que hace que "The Perfect Kiss" funcione como una obra maestra dentro y fuera del contexto del álbum.

Video del tema "The Perfect Kiss":

Sombras largas, luces nuevas:

Si hay una canción que ha envejecido de forma casi sobrenatural, esa es "Elegia", unas de mis favoritas. Su atmósfera es como una herida que no ha cicatrizado del todo. Siempre me pareció una pieza cercana a una banda sonora íntima, como si New Order hubiese querido componer un paisaje emocional más que una canción. Se ha dicho mil veces que está dedicada a Ian Curtis, aunque sus autores lo niegan. Y quizá ahí esté su fuerza: no es un homenaje explícito, sino un eco. Una resonancia emocional que nace del propio peso de la historia de la banda.

En "This Time of Night" y "Sub-culture" se siente la vida nocturna que rodeaba la grabación: los clubes londinenses, la estética leather, el anonimato brillante que ofrecen ciertas madrugadas. Hay una energía casi líquida, como si las canciones se hubieran compuesto caminando por calles húmedas, iluminadas por neones y por la promesa de algo que nunca llega del todo.

"Sooner Than You Think" y "Face Up" muestran otra cara del disco: una luminosidad torcida, divertida, incluso juguetona. Son canciones que respiran con más ligereza, como si New Order quisiera recordarse a sí mismos que la experimentación no tiene por qué ser solemne.

Un disco que habla de nosotros:


Lo que más admiro de "Low-Life" es su humanidad. En 1985, cuando los sintetizadores podían convertir cualquier emoción en plástico, New Order logró que lo electrónico sonara íntimo. No hay grandilocuencia ni artificio: hay torpeza, hay dudas, hay una ternura escondida en la voz de Sumner que no pretende ser virtuosa ni perfecta.

Quizá ese sea el secreto que diferencia a New Order de otras bandas de su tiempo. La electrónica no aparece como un disfraz ni como un ejercicio de estilo, sino como una herramienta para expresar algo muy humano: la fragilidad, la euforia, la nostalgia, la sensación de estar a medio camino entre lo que uno quiere ser y lo que uno fue.


Low-Life sigue siendo importante:


Décadas después, el álbum sigue sonando vivo. No envejece, sino que muta. Cada escucha revela un gesto nuevo, un detalle escondido, una emoción que quizás no habías percibido antes. Low-Life marcó el inicio de una etapa imperial para la banda, abrió puertas para generaciones enteras de músicos que entendieron que la pista de baile también podía ser un espacio emocional y demostró que la experimentación no está reñida con la cercanía.

Pero más allá de cualquier perspectiva histórica, vuelvo a este disco porque me recuerda algo sencillo: la música puede curar sin prometerlo. Puede acompañar sin preguntar. Puede darte un lugar, aunque ese lugar exista solo durante los cuarenta minutos que dura una cara A y una cara B.

Disco recomendado


Si nunca has escuchado "Low-Life", hazlo sin prisa. Déjate arrastrar por sus contradicciones, por sus claroscuros, por sus melodías que parecen flotar entre lo humano y lo digital. Es uno de esos álbumes que no solo definen a una banda, sino también a una forma de sentir la música. Y si ya lo conoces, vuelve a él: siempre tiene algo nuevo que decir.

Video del tema "Elegia":

Tracklist (formato original LP):

Cara A:

1. "Love Vigilantes" 4:16
2. "The Perfect Kiss" 4:51
3. "This Time of Night" 4:45
4. "Sunrise" 6:01

Cara B:

1. "Elegia" 4:56
2. "Sooner Than You Think" 5:12
3. "Sub-culture" 4:58
4. "Face Up" 5:02

SOFT CELL - Non-Stop Erotic Cabaret - Album (Revisited)

Algunos discos hacen más que marcar una época: definen su pulso. "Non-Stop Erotic Cabaret", publicado por Soft Cell en 1981, es uno de esos raros momentos en los que la música pop se convirtió en reflejo y provocación. Llegó envuelto en neón e ironía, vibrando con la electricidad de las nuevas máquinas y la vulnerabilidad del deseo humano. Escucharlo recientemente todavía se siente como pasear por los callejones del Londres de principios de los ochenta: un mundo de cafés nocturnos, habitaciones alquiladas y letreros parpadeantes que prometían amor, o al menos distracción. De ese glamour inquietante nace la historia de cómo Marc Almond y Dave Ball convirtieron la crudeza de la vida cotidiana en algo inolvidable.

ALBUM: Non-Stop Erotic Cabaret


Si buscas en el electro pop estridentes ganchos brillantes y un toque de picardía, el primer LP de Soft Cell es imprescindible. Publicado el 27 de noviembre de 1981, "Non-Stop Erotic Cabaret" llegó en la ola creada por el sencillo "Tainted Love", la radical versión que el dúo hizo del tema de Gloria Jones de los años 60. Este sencillo encabezó las listas de éxitos en toda Europa, se convirtió en el segundo sencillo británico más vendido de 1981 y, en Estados Unidos, generó pedidos anticipados de más de 200.000 copias. Pero el álbum no es simplemente el andamiaje para un éxito rotundo. Es un vívido retrato callejero del deseo, el aburrimiento y la evasión; un conjunto de canciones que llevaron al synth pop británico más allá de las líneas limpias y adentraron en la caótica cotidianidad de principios de los ochenta.

SOFT CELL - Non-Stop Erotic Cabaret - Album - 1981


La improbable pareja:


Soft Cell está formado por Marc Almond, un cantante y compositor extravagante y perspicaz de Southport, y Dave Ball, un sintesista criado en Blackpool con una profunda pasión por el Northern Soul. Se conocieron en la Politécnica de Leeds en 1977, y conectaron gracias a su actitud punk, el cabaret y su gusto por el cine marginal. Desde el principio, parecieron polos opuestos: Almond, con rímel y teatral; Ball, estoico al teclado. Ese contraste resultó ser un catalizador. La electrónica minimalista y memorable de Ball y la narrativa cinematográfica de Almond convirtieron las "óperas de bolsillo suburbanas" en algo más grande, música que podía vivir en el ambiente de los clubes pero mantener un pie en el pavimento húmedo de la calle.

SOFT CELL

Su primera irrupción llegó a través del sello Some Bizzare de Stephen "Stevo" Pearce, primero con el sencillo de culto "Memorabilia" (coproducido por Daniel Miller) y luego, decisivamente, con "Tainted Love". El productor Mike Thorne ayudó a soldar sintetizadores y cajas de ritmo de segunda mano al latido prístino de un Synclavier; la voz fría y magullada de Almond hizo el resto. Dos minutos y cuarenta y dos segundos de traición, lujuria y resignación lo inundaron todo.

Letreros del Soho, noches neoyorquinas y un "peep show" de sonidos:


El título del álbum proviene de una valla publicitaria de neón sobre un bar de revista en el Soho londinense, el mismo barrio que Marc Almond consideraba su hogar. El grupo grabó el disco en Mediasound en Nueva York, dedicando días al trabajo concentrado en el estudio y noches a Danceteria, Paradise Garage y otras salas donde se gestaba la nueva cultura de la música electrónica. Sus amigos de Leeds, Brian Moss y Josie Warden, más tarde conocidos como Vicious Pink, añadieron las voces de acompañamiento; el motor rítmico incluía una Roland TR-808; el destartalado Korg SB-100 de Ball proporcionaba esos bajos sórdidos y elásticos. Marc Almond describió el concepto como un "peep show", y así es exactamente como se desarrolla el álbum: se levanta el telón, escenas rápidas, se cierra el telón de golpe, sigue adelante.

Indecentemente al revés:


Lo que todavía me impresiona es la precisión con la que Soft Cell equilibra la empatía y la provocación. "Bedsitter", un tema del Top 5 en el Reino Unido, captura el resplandor ritual de una larga noche de fiesta y la realidad de cuatro paredes delgadas a la mañana siguiente. Hay melancolía en la forma en que Marc Almond relata "los recuerdos de la noche anterior", pero también hay desafío en el rebote de los patrones de Ball. La juventud, más tranquila y sombría, analiza la inocencia perdida sin autocompasión.

"Frustration", que comenzó con palabras inspiradas por el padre de Ball, se burla de la rutina de la Inglaterra central con un humor perverso: la pinta, el coche, el pub y la necesidad imperiosa de algo que rompa con el molde. "Secret Life" se desarrolla como un escándalo sensacionalista ambientado en un carrusel alegre: notas de chantaje, pequeños libros negros y un narrador que sabe demasiado. "Seedy Films" se detiene en sombras de película pornográfica y manos anónimas, y se percibe el hedonismo pre-SIDA que ya se veía amenazado la misma semana en que Soft Cell llegó a Nueva York para grabar.

Luego está "Sex Dwarf", la famosa e irresistible canción pegadiza sobre "atraer a las chicas disco a una vida de vicio". Es una sonrisa digna de John Waters ante el pánico moral, y su vídeo prohibido solo amplificó el alboroto. Admiro el descaro de la canción: expone la hipocresía de los tabloides de la época exagerando sus fantasías escabrosas hasta que parecen absurdas.

El cierre, "Say Hello, Wave Goodbye", es desgarrador. Ambientada en el Pink Flamingo en una noche lluviosa, es un discurso de despedida que intenta sonar definitivo y termina herido. El fraseo de Almond se tambalea por momentos, deliberadamente humano, y esa fragilidad hace que la canción perdure. Si Tainted Love es la elegante limusina que trajo a millones a sus puertas, Say Hello, Wave Goodbye es la despedida rodeada de humo que recuerdan en el autobús de regreso a casa.


Un sonido que transformó la escena:


1981 fue un año increíblemente fuerte para el synth pop británico. Speak & Spell, Dare, Architecture & Morality y Penthouse and Pavement llegaron en cuestión de meses. Incluso en esa compañía, "Non-Stop Erotic Cabaret" sonaba diferente. Donde otros simplificaban la aspiración o el desapego chic, Soft Cell fusionó la crudeza del soul con la electrónica y escribió sobre lo que la Gran Bretaña de la era Thatcher prefería no ver: las habitaciones alquiladas, el glamour barato, los compromisos que la gente hacía. Como modelo, el formato de dúo —cantante extravagante, programador constante— se convertiría en un estándar tan común como una banda de rock de cuatro integrantes. Erasure, Pet Shop Boys y Eurythmics no copiaron el sonido de Soft Cell, pero se abrieron paso por la puerta que Almond y Ball habían abierto a la fuerza.

Al otro lado del Atlántico, el álbum influyó tanto en la electrónica más oscura como en el glamour sórdido. Se puede trazar líneas desde su pulso nervioso hasta el toque industrial de Nine Inch Nails y el electroclash de principios de los 2000. Sin embargo, a pesar de toda la mitología, lo que me mantiene escuchando el disco es simple: las canciones están llenas de estribillos directos, y la escritura ve a la gente con claridad: solitaria, vanidosa, hambrienta, a veces mezquina, a menudo divertida.

Fama, consecuencias y la larga sombra:


Soft Cell fueron estrellas instantáneas y pararrayos instantáneos. Dos apariciones en Top of the Pops consolidaron su imagen: Marc Almond haciendo pucheros contra las instrucciones del sello, con sus brazaletes brillando; Ball impasible al teclado. Parte de la prensa británica se burló del sonido minimalista y criticó la voz de Almond; la homofobia hizo el resto. El dúo siguió adelante, consiguiendo más éxitos (Bedsitter y Say Hello, Wave Goodbye llegaron al Top 5 en el Reino Unido), vendiendo millones en todo el mundo y finalmente desapareciendo en 1984. La carrera en solitario de Almond se desarrolló entre la chanson, la canción romántica y el pop; Dave Ball exploró las texturas rave con The Grid y produjo para otros. Siguieron las reuniones, y una gira de aniversario en 2021 presentó este álbum de principio a fin para un público que se sabía cada palabra.

SOFT CELL

Para los coleccionistas, el archivo del disco se ha profundizado. Las ediciones ampliadas han sacado a la luz rarezas, popurrís de 12 pulgadas (incluyendo la famosa mezcla de Tainted Love y Where Did Our Love Go), sesiones en la BBC y material en vivo de Hammersmith y el O2. Esos extras son bienvenidos, pero la secuencia original de 1981 sigue siendo la esencia: 40 minutos que se mueven como una noche de fiesta: anticipación, abandono, consecuencia, confesión.

Cómo suena hoy:


Al escucharlo, percibo tres capas a la vez. Primero, la emoción futurista: cajas de ritmos que vibran como botones de ascensor, líneas de bajo deslizándose como reflejos de neón en un charco. Segundo, la columna vertebral emocional del Northern Soul, transformada en nuevas formas pero nunca abandonada. Tercero, la mirada de un escritor. Las letras de Almond están llenas de elementos decorativos —espejos, teléfonos, revistas rotas, neón que anclan las escenas y hacen que los personajes se sientan como si estuvieran presentes. La economía de Ball es crucial. No recarga la imagen; la enmarca y deja que la voz transmita la fuerza.

También es sorprendente la relevancia que mantienen los temas. El aislamiento en los estudios, el bullicio de la vida nocturna, los escándalos políticos, la cámara de resonancia de los tabloides... intercambia algunos sustantivos y estás en 2025. Eso no es nostalgia; es artesanía.

Disco recomendado


Non-Stop Erotic Cabaret es un debut poco común que define un espacio y sigue invitando a los recién llegados. Si buscas explorar el electro pop británico más allá de las listas de reproducción obvias, empieza aquí. Ven a escuchar Tainted Love sin dudarlo; es una de las canciones pop más efectivas de su época, pero quédate por el humor pícaro de Frustration, el claroscuro de Seedy Films y la ternura ganada con esfuerzo de Say Hello, Wave Goodbye. Recomiendo el álbum. Recompensa la atención, invita a repetir y demuestra que los sintetizadores, en buenas manos, pueden contar historias muy humanas.

Video del tema "Sex Dwarf":

Tracklist:

Cara A:

1. "Frustration" 4:12
2. "Tainted Love" Ed Cobb 2:34
3. "Seedy Films" 5:05
4. "Youth" 3:15
5. "Sex Dwarf" 5:15

Cara B:

6. "Entertain Me" 3:35
7. "Chips on My Shoulder" 4:05
8. "Bedsitter" 3:36
9. "Secret Life" 3:37
10. "Say Hello, Wave Goodbye" 5:24

Soft Cell:

  • Marc Almond – voz
  • David Ball – instrumentos electrónicos y acústicos

Músicos adicionales:

  • Vicious Pink Phenomena – coros
  • David Tofani – saxofón (pista 1); clarinete (pista 3)

Técnica:

Mike Thorne – producción

THE BETA BAND - Hot Shots II - Album

Cuando escuché "Hot Shots II", no estaba preparado para la rapidez con la que desbarataría mis expectativas. The Beta Band siempre había sido una presencia esquiva al margen de la música popular, demasiado excéntrica para encajar cómodamente en el mainstream, pero demasiado inventiva para ser ignorada. Con este disco, encontraron un punto óptimo inesperado: una colección de canciones que se sienten a la vez realistas y experimentales, sobrias pero llenas de vida. Décadas después, sigue sonando como ninguna otra, un recordatorio de lo transformadora que puede ser la música cuando una banda deja de intentar complacer a nadie más que a sí misma. Quiero recomendartelo.

ALBUM: Hot Shots II


Hay álbumes que definen a una banda. Para The Beta Band, "Hot Shots II", publicado el 16 de julio de 2001, bien podría ser ese momento decisivo. Tras un autoproclamado "peor álbum jamás hecho" y años de lucha con su desbordante creatividad, el cuarteto escocés regresó con un disco que despeja lo superfluo y muestra su trabajo más centrado y humano hasta la fecha.

THE BETA BAND - Hot Shots II - Album

Si bien el título irónico del álbum sugiere algo ligero, lo que descubren aquí es una reinvención pulida pero conmovedora: un sonido que respira, late y se siente vivo. The Beta Band no solo ha recalibrado su identidad, sino que también ha arraigado la música folk en el siglo XXI.

Se atreven a ser diferentes:


Vale la pena recordar lo inusual que era el enfoque de The Beta Band a principios del milenio. Aquí estaba un grupo que no temía fusionar baladas folk con grooves dub, tejer ritmos hip-hop bajo melodías pastorales y adoptar una especie de despreocupación desvencijada que parecía más una pandilla de amigos experimentando que una banda arribista escalando las listas de éxitos.

Su éxito inicial, inmortalizado sobre todo en la película "Alta Fidelidad", cuando el personaje de John Cusack impulsó las ventas de sus EP con la frase: "Apuesto a que puedo vender cinco de estos EP de Beta Band con solo escucharlo", los convirtió en un grupo de culto. Pero su debut homónimo dejó confundidos incluso a los fans más acérrimos. Fue un álbum errático, que se desvió hacia callejones sin salida, y dejó a muchos preguntándose si la innovación de la banda se había convertido en indulgencia. El propio grupo fue el crítico más duro, denunciando públicamente el disco y retirándose para replantearse su siguiente paso.

Pulido pero juguetón:


Mientras que el debut se sentía disperso, "Hot Shots II" se siente como un rayo láser. Las canciones son más concisas, la experimentación más controlada y la esencia emocional más aguda. El mérito de esta transformación corresponde en parte a Colin Emmanuel (también conocido como C-Swing), un productor de R&B que aportó un sonido limpio y espacioso que permite que cada elemento musical respire.

El tema de apertura, "Squares", marca el tono con un ritmo contagioso, una melodía pegadiza y la voz hipnótica de Steve Mason, quien interpreta la frase ligeramente siniestra: "He visto a los demonios, pero no hicieron ningún sonido". Es sobrio pero profundamente pegadizo, combinando piano sampleado con pops de vinilo de una manera que se siente a la vez retro y futurista.

"Quiet" es otro tema destacado, con su percusión tribal y líneas de bajo inspiradas en el dubstep que crean una sensación de caos controlado. La voz de Mason, a menudo monótona e inexpresiva, se desliza sobre estas olas como un canto meditativo. Mientras tanto, "Broke" resuena con una energía dancehall que no desentonaría en una fiesta en un sótano, demostrando que los instintos rítmicos de la banda están más agudizados que nunca.

Y luego está "Al Sharp", posiblemente la joya del álbum. Una magnífica mezcla de xilófonos, cuerdas sampleadas y voces en capas, la canción es rica y texturizada, pero nunca recargada. Es aquí donde la promesa de The Beta Band se materializa por completo: inventiva sin ser alienante, intrincada pero irresistiblemente groovy.

Profundidad emocional en la simplicidad:


A pesar de toda su sofisticación rítmica, "Hot Shots II" también ofrece momentos de quietud y reflexión. "Gone" se reduce a una simple balada de guitarra y piano, cuya belleza austera perdura mucho después de las notas finales. La letra oscila entre imágenes cósmicas ("fell from a spaceship") y una vulnerabilidad íntima ("will you think of me when I'm gone?"), capturando la agridulce sensación de amor y ausencia.

En el otro extremo del espectro, "Dragons" se construye desde un ritmo de batería impregnado de reverberación hasta un exuberante crescendo de sintetizadores y voces multipista. Es a partes iguales un viaje psicodélico y una confesión sincera.

El tema final, "Eclipse", se siente como una meditación sobre la unidad, terminando con la simple pero profunda frase: "We all live together on a little round ball". Es caprichosa, filosófica y extrañamente conmovedora: cualidades que definen lo mejor del trabajo de The Beta Band.

Algunos defectos, pero bueno al fin y al cabo:


Si hay una crítica que hacer, es la ocasional reticencia de la banda a dar rienda suelta a su lado más salvaje. Algunos oyentes podrían echar de menos la rareza desquiciada que hizo tan emocionantes a los tres EP. Y el tema extra de hip-hop, "Won", resulta chocantemente fuera de lugar, interrumpiendo la fluidez elegante que se establece a lo largo del álbum.

The Beta Band

Sin embargo, estas son pequeñas objeciones en un disco que, por lo demás, triunfa en casi todos los aspectos. "Hot Shots II" conserva el encanto y el espíritu aventurero de la banda, a la vez que da espacio a sus ideas para que florezcan en canciones completas.

Por qué Hot Shots II merece la pena:


Décadas después, "Hot Shots II" se mantiene como una obra singular. No es folk, ni funk, ni electrónica, pero bebe de todos estos mundos y crea algo único y propio. Pocas bandas desde entonces han logrado una fusión de estilos tan fluida, y menos aún lo han hecho con tanto entusiasmo.

Para quienes nunca se han adentrado en el universo de The Beta Band, este es el punto de partida perfecto. Es accesible sin ser precavido, experimental sin ser alienante y siempre gratificante de principio a fin.

Disco recomendado


The Beta Band una vez advirtió en broma a sus oyentes que no compraran su álbum debut. Con "Hot Shots II", no hace falta tal advertencia. Este es un disco que merece tu tiempo y atención. Tanto si eres fan de la música alternativa británica como si simplemente sientes curiosidad por algo diferente, "Hot Shots II" es una experiencia auditiva vital y vibrante.

Hazte un favor: busca un momento tranquilo, ponte unos buenos auriculares y deja que The Beta Band te lleve a un lugar completamente inesperado.

Video del tema "Squares":

Tracklist:

1. "Squares" 3:46
2. "Al Sharp" 3:34
3. "Human Being" 4:31
4. "Gone" 3:41
5. "Dragon" 4:56
6. "Broke" 4:40
7. "Quiet" 4:49
8. "Alleged" 5:31
9. "Life" 3:51
10. "Eclipse" 6:37

ST VINCENT - Masseducation - Album

Annie Clark, conocida artísticamente como ST VINCENT combina rock, jazz, electrónica y toques clásicos de manera innovadora. Con una composición elocuente y una forma creativa de tocar la guitarra, Annie Clark destaca por subvertir las convenciones del rock y el pop.

Quiero recomendar uno de sus muchos álbumes a los lectores de este blog de música, "Masseducation".

ALBUM: Masseduction

 
Este es el quinto álbum de estudio de la cantante estadounidense Annie Clark, también conocida artísticamente como "St. Vincent", publicado el 13 de octubre de 2017. El álbum fue producido por Clark y Jack Antonoff y cuenta con contribuciones de Doveman al piano, Kamasi Washington al saxofón, Jenny Lewis como vocalista invitada y producción de ritmos de Sounwave, así como pedal steel de Greg Leisz y Rich Hinman, y guitarra y voces adicionales de su tío y tía Tuck y Patti, respectivamente.

ST VINCENT - Masseducation - Album

St. Vincent canta de temas de corazón, deseo y éxito con una vulnerabilidad autocrítica. "Masseduction" es la culminación de años de composición, con canciones creadas a partir de notas de voz, mensajes de texto y fragmentos de melodías que se le ocurrieron a Clark mientras viajaba por el mundo. Annie Clark ha comentado que el álbum se centra en temas de poder, sexo, drogas, tristeza, relaciones en peligro y muerte. Clark incluso ha dicho... "si quieres saber sobre mi vida, escucha este disco"

En cuanto a la música, esto es pop, pero no cualquier pop. Es lo que algunos llamarían "pop futurista", una mezcla de electropop, new wave, guitarras, sintetizadores y ritmos de batería que te atrapan. Aunque también hay cuerdas, piano... En fin, un buffet musical. Como sea, si lo escuchas desde cualquier ángulo, este álbum simplemente brilla.

Como he aludido, en este trabajo, St. Vincent ofrece un agudo viaje a lo personal, y para mi es su álbum más comercial y emocionalmente complejo hasta la fecha. Como artista que equilibra lo cerebral con lo sensual, el disco marca un punto culminante donde el pop artístico y la confesión personal se entrelazan con ingenio y vulnerabilidad. 

Colaborando con el prolífico Jack Antonoff (conocido por su trabajo con Lorde y Taylor Swift), Clark amplifica el sonido a proporciones del tamaño de un estadio. Sin embargo, "Masseduction" no se trata solo de estribillos más grandes o una producción más brillante; debajo de la superficie se esconde un trabajo cargado de tensión, ansiedad e introspección. Temas como la canción principal, Masseduction, vibran con sintetizadores elegantes y guitarras potentes, pero la letra es reveladora y sobre la pérdida de control. La producción del álbum es pop, pero los temas de adicción, soledad y las contradicciones desordenadas del amor lo elevan a un plano más profundo y cerebral.

Canciones como "Sugarboy" y "Pills" juegan con una energía superficial y pegadiza, pero se adentran en territorios emocionales más oscuros. "Pills", por ejemplo, comienza como una oda irónica a los productos farmacéuticos con un estribillo pegadizo que parece un jingle, solo para disolverse en un solo de saxofón desorientado y aturdido cortesía de Kamasi Washington. En este álbum, Annie Clark no solo utiliza la ironía para señalar las muletas de la sociedad, sino que la utiliza para explorar sus propias vulnerabilidades, a menudo en términos contundentes.

Además, su capacidad para combinar melodías pegadizas, con un profundo dolor emocional es especialmente poderosa en temas como "Los Ageless" y "Young Lover". "Los Ageless", con sus ritmos vibrantes y su producción elegante, es un comentario mordaz sobre la superficialidad de la vida moderna, donde el brillo de la perfección esconde un colapso emocional. Mientras tanto, "Young Lover" aborda la adicción y el desamor, superponiéndolos con algunas de las interpretaciones vocales más emotivas de St Vincent.

ST VINCENT - Annie Clark

Profundizando algo más, la naturaleza personal de "Masseduction" contrasta marcadamente con dicho barniz pop. Clark aporta un tono confesional que desvela las capas de su propia vida. En "Happy Birthday, Johnny", vuelve a visitar a una vieja amiga de álbumes anteriores, acusándola ahora de venderse, mientras que en "New York", lamenta las relaciones perdidas y los paisajes cambiantes con cruda emoción. Ambas canciones, a pesar de sus escenarios contrastantes, tratan el tema de la pérdida, no solo de personas, sino de identidad, estabilidad y comodidad.

Muchos críticos han llamado a "Masseduction" el momento "Let 's Dance" de St. Vincent, comparándolo con el giro de David Bowie hacia un sonido más pop sin dejar atrás la profundidad. Es como si hubiera logrado colarse en el mainstream sin sacrificar su lado más experimental. Es lo que podríamos llamar metapop: una historia personal empaquetada como un disco pop, pero con mucha más sustancia que lo que normalmente escuchas en las listas de éxitos.

En resumen, "Masseduction" es un triunfo de contradicciones. Es brillante y crudo, personal y universal, juguetón y trágico. St. Vincent usa el pop como un caballo de Troya, escondiendo reflexiones profundas sobre la vida moderna. Y al final, este disco no es solo uno de sus más accesibles; también es uno de los más reveladores. Una verdadera obra excepcional de una artista que está, sin duda, en la cima de sus poderes creativos.

Disco recomendado


Desde mi punto de vista, es un excelente disco de pop complejo, inquietante y ruidoso. Recomendado!

Video del tema "Los Ageless":

Tracklist:

1.         "Hang on Me" 2:48
2.         "Pills" (Clark, Jack Antonoff, Mark Anthony Spears)          4:40
3.         "Masseduction" (Clark, Antonoff)    3:17
4.         "Sugarboy" (Clark, Antonoff)           4:01
5.         "Los Ageless" 4:41
6.         "Happy Birthday, Johnny" (Clark, Antonoff)          2:58
7.         "Savior"          3:26
8.         "New York" (Clark, Antonoff)         2:34
9.         "Fear the Future"        2:31
10.       "Young Lover"           3:33
11.       "Dancing with a Ghost"         0:46
12.       "Slow Disco" (Clark, Joy Williams)   2:44
13.       "Smoking Section"     3:37 

Ficha:

  • Annie Clark – guitarra (pistas 1–5, 7, 9, 10, 13), voces (todas las pistas), sintetizadores (pista 4), bajo (pista 4)
  • Tuck Andress – guitarra (pistas 5, 7, 9)
  • Patti Andress – voces (pistas 5, 7, 13)
  • Jenny Lewis – voces (pista 2)
  • Kid Monkey – voces (pista 2)
  • Toko Yasuda – voces (pista 3)
  • Jack Antonoff – sintetizadores (pistas 2, 4–6, 8–13), programación (pistas 1–5, 7–9, 12, 13), bajo (pistas 1, 2), batería (pistas 2, 9), arreglos de cuerdas (pistas 11, 12), mellotron (pista 1), piano (pista 2)
  • Daniel Mintseris – sintetizadores (pistas 2, 7, 9)
  • Lars Stalfors – sintetizadores (pista 10), programación (pista 10)
  • Sounwave – programación (pista 2)
  • Adam Pickrell – programación (pista 2)
  • Thomas Bartlett – piano (pistas 1, 3, 6–8, 13), sintetizadores (pista 9)
  • Bobby Sparks – teclados (pista 7)
  • Mike Elizondo – bajo (pistas 2, 9)
  • Pino Palladino – bajo (pista 7)
  • Greg Leisz – pedal steel (pistas 5–7, 13)
  • Rich Hinman – pedal steel (pista 13)
  • Evan Smith – saxofón (pistas 2, 5, 11, 12)
  • Kamasi Washington – saxofón (pista 2)
  • Margot – cuerdas (pistas 11, 12)
  • Philip A. Peterson – violonchelo (pista 8)
  • Timothy Garland – violín (pista 8)

Técnico:

  • Jack Antonoff: producción, ingeniería de sonido adicional
  • St. Vincent: producción, ingeniería de sonido adicional
  • Lars Stalfors: coproducción (pistas 3, 10)

THE BUGGLES - The Age of Plastic - Album

Esta es una pregunta muy común: ¿quién fue la primera banda que salió en MTV? "The Buggles" aseguraron su lugar en la historia de la música pop siendo los primeros. El vocalista y bajista Trevor Horn y el teclista Geoff Downes formaron el dúo de electro-pop después de conocerse como músicos de sesión. El disco que les dio un lugar en la "historia del pop" es su debut "The Age of Plastic".

Muy divertido escuchar este LP y, aparte de los cuidadosos temas líricos, hay mucho que elogiar en la ejecución del disco, tanto desde el punto de vista de la interpretación como de la producción.

Quiero recomendar este álbum a los lectores de este blog de música.


¿Quiénes eran la banda "The Buggles"?

 
Banda inglesa de new wave formada en Londres en 1977 por el cantante y bajista Trevor Horn y el teclista Geoff Downes. Son mejor conocidos por su sencillo de 1979, "Video Killed the Radio Star", que encabezó la lista de singles del Reino Unido y alcanzó el número uno en otros 15 países y fue elegida como la canción para lanzar MTV en 1981.

THEBUGGLES - banda

Poco después del lanzamiento del álbum, Horn y Downes se unieron a la banda de rock progresivo "Yes", grabando y realizando la gira para promocionar el álbum "Drama". Después de la gira, "Yes" se disolvió en 1981. En 1982, "The Buggles" lanzaron un segundo álbum, "Adventures in Modern Recording". Su falta de éxito comercial provocó la disolución del grupo.

Geoff Downes se unió a su ex compañero de banda "Yes" Steve Howe para formar el supergrupo "Asia", junto con John Wetton (antes de King Crimson) y Carl Palmer (antes de Emerson, Lake & Palmer), que se hizo famoso con el éxito de 1982 el sencillo "Heat of the Moment".

Trevor Horn continuó como productor discográfico trabajando con ABC, Frankie Goes to Hollywood, Malcolm McLaren, Grace Jones, Pet Shop Boys, Art of Noise, Seal, Lisa Stansfield, Spandau Ballet, LeAnn Rimes, Simple Minds, Tina Turner, Paul McCartney, Tom Jones, Cher, Belle and Sebastian, Robbie Williams, etc. De hecho, es uno de los grandes productores discográficos de los años 80 y 90, una auténtica eminencia.

 

ALBUM: The Age of Plastic

 
El LP debut del dúo inglés new wave "The Buggles", publicado el 28 de noviembre de 1979. Un álbum conceptual sobre las posibles repercusiones de la tecnología moderna. El título nació de la intención del grupo de ser un "grupo plástico" y el álbum fue producido a raíz del éxito de su primer single, "Video Killed the Radio Star" (1979). La mayoría de las otras canciones del álbum fueron escritas durante la promoción del sencillo.

THE BUGGLES - The Age of Plastic - Album

Trevor Horn estuvo influenciado principalmente por el álbum de Kraftwerk de 1978 "The Man-Machine" y buscó métodos de grabación poco convencionales para "The Age of Plastic". Varios números cuentan con contribuciones del vocalista Bruce Woolley, quien dejó el grupo a mitad de producción.

Se incluyen ocho canciones en "The Age of Plastic": "Living in the Plastic Age", "Video Killed the Radio Star", "Kid Dynamo", "I Love You (Miss Robot)", "Clean, Clean", "Elstree", "Astroboy (And the Proles on Parade)" y "Johnny on the Monorail". Todos tienen un hilo conductor y un tema narrativo lírico relacionado con la intensa nostalgia y ansiedad sobre los posibles efectos de la tecnología moderna.

No obstante, la característica más destacada de este disco es la alta calidad del sonido y la producción para su tiempo. Si bien la mayoría de los instrumentos son electrónicos, el sonido aún tiene tonos cálidos y expresivos. Las voces son muy buenas, y ya anticiparon el "autotune".

Su enorme y divertido single "Video Killed the Radio Star" atrajo la atención y el estrellato internacional de "The Buggles", pero era sólo una canción de las fascinantes y futuristas visiones de "The Age of Plastic". El LP presenta un mundo donde la tecnología se ve tal como es, llena de promesas y de implicaciones aterradoras. Por ejemplo, en "I Love You Miss Robot", una historia de amor metafórica con un robot que explora la relación del hombre moderno con la tecnología y su dependencia de ella. Como en "Kid Dynamo", una canción que cuestiona la pérdida de imaginación que azota la era de los medios de comunicación.

Sin embargo, alejándote de los "conceptos", "The Age of Plastic" es un disco divertido que no necesita tomarse demasiado en serio. La variedad es la constante y las pistas varían desde el pop hasta los números más oscuros y vibrantes. Con "The Age of Plastic", Horn y Downes imprimieron una imagen imborrable en la psique pop colectiva.

En resumen, es fascinante, melodramático e innovador para 1979. Llámelo cosmic-rock, funk, electrónica, disco, lounge, drama operístico, etc., ahora se considera pop visionario. "The Age of Plastic" influyó en muchos artistas y bandas. Formaciones francesas populares como Justice, Daft Punk y Phoenix han declarado que han sido influenciados por este disco. Algunos críticos han afirmado que se destaca como uno de los mejores LPs de synthpop de todos los tiempos.

 

Disco recomendado

 
Una obra maestra del electropop de principios de los 80. También es un disco para ser estudiado por músicos, ya que es una clase magistral en la creación de ganchos melódicos, sin mencionar las técnicas de producción. Un disco que quizás no sea del gusto de todos, especialmente para el oído más joven, es una escucha genial y divertida de muy buen synth pop.

Video del tema "Video Killed The Radio Star":


Tracklist (formato LP original):

Cara A:

1.         "Living in the Plastic Age"    5:13
2.         "Video Killed the Radio Star"           4:13
3.         "Kid Dynamo"           3:29
4.         "I Love You (Miss Robot)"   4:58 

Cara B:

1.         "Clean, Clean"            3:53
2.         "Elstree"          4:29
3.         "Astroboy (And the Proles on Parade)"        4:41
4.         "Johnny on the Monorail"      5:28

SPLIT ENZ - True Colours - Album

Dedico un post en este blog de música a una gran banda de Nueva Zelanda que era creativa, vanguardista y maestros de la música pop. También pusieron a Nueva Zelanda en el mapa musical convirtiéndose en el grupo de rock más importante de su país.

La formación es "Split Enz" y el disco que quiero recomendar es "True Colours".

 

¿Quiénes eran la banda "Split Enz"?

 
Un grupo de Nueva Zelanda formado en 1972. Considerada como la primera banda de Nueva Zelanda en obtener un reconocimiento significativo fuera de Australasia, inicialmente se destacaron por su sonido de rock progresivo-art, un estilo visual extravagante y actuaciones teatrales. Más tarde, la banda avanzó hacia un sonido pop-new wave que produjo el exitoso sencillo "I Got You" (1980).

Split Enz - banda de nueva zelanda

La banda estaba formada por los compositores Tim Finn (voz) y Phil Judd (guitarra-voz). La formación original la completaron Mike Chunn (bajo), Miles Golding (violín) y Mike Howard (flauta). El grupo experimentaría varios cambios a medida que evolucionaron. Por ejemplo, el hermano de Tim Finn, Neil Finn, se unió como reemplazo de Phil Judd el 7 de abril de 1977, Nigel Griggs reemplazó a Mike Chunn en el bajo, y en 1983, la banda volvió a ser un sexteto con la incorporación del baterista Paul Hester. La música de la banda sonaba fuera de época y a menudo oscura, pero al final, dejaron atrás un cuerpo de trabajo que siempre fue interesante y que a menudo alcanzó pura brillantez pop.

"Split Enz" se separó en 1984. Desde entonces, la banda ha realizado varias reuniones breves.

Neil Finn y Paul Hester formaron una nueva banda llamada "The Mullanes" con el bajista Nick Seymour y cambiaron su nombre a "Crowded House" cuando se lanzó su primer álbum homónimo en 1986 alcanzando el éxito mundial. Tim Finn también se unió a "Crowded House" como cuarto miembro de 1989 a 1991, tiempo durante el cual la banda grabó y lanzó su tercer álbum "Woodface".

 

ALBUM: True Colours

 
Es el sexto disco de estudio editado por la banda neozelandesa "Split Enz" y fue su primer gran éxito comercial. Publicado el 21 de enero de 1980, el álbum contó con contribuciones más pronunciadas del co-cantante y compositor Neil Finn. El sencillo "I Got You" fue el motor que llevó al grupo hacia el éxito internacional.

SPLIT ENZ - True Colours - Album

"Split Enz" encontró su lugar en la new wave que estaba de moda con "True Colours", dejando atrás las excentricidades y excesos de sus trabajos anteriores en favor de un pop brillante y memorable. El álbum también destaca el surgimiento de Neil Finn como un gran compositor; su canción "I Got You" ayudó a impulsar el álbum y a la banda hacia el éxito internacional. Hay otros grandes momentos y canciones como el divertido "Shark Attack" , éxito en los EE. UU., la hermosa "I Hope I Never" que tiene una letra muy profunda, la maravillosa "Nobody Takes Me Seriously" y "Missing Person". Además, hay dos instrumentales divertidas, "Double Happy" y "The Choral Sea" que suenan como una fusión de new wave y disco.

Video del tema "Nobody Takes Me Seriously":

Este álbum se sitúa como uno de los puntos culminantes de la era de la new wave. Como parte de su marketing, el disco fue lanzado en varias portadas de diferentes colores con vinilo grabado con láser, que creo son ahora artículos de colección.

 

Disco recomendado


Un genial álbum pop de los armoniosos hermanos Finn; Neil se convertiría en un compositor reconocido a nivel mundial, especialmente con "Crowded House". También es un disco divertido que recomendaría a cualquier fan de XTC, Roxy Music o Talking Heads. Recomendaría este álbum también a cualquiera que disfrute del new wave pop bien ejecutado de los años 80 (siglo xx).

Video del tema "I Hope I Never":

Tracklist (canciones):

Cara A: 

1.         "Shark Attack"           2:52
2.         "I Got You" (Neil Finn)         3:24
3.         "What's the Matter with You" (N. Finn)       3:02
4.         "Double Happy" (Instrumental)         3:15
5.         "I Wouldn't Dream of It"       3:14
6.         "I Hope I Never"        3:24

Cara B:

7.         "Nobody Takes Me Seriously"          3:32
8.         "Missing Person" (N. Finn)    3:32
9.         "Poor Boy"     3:19
10.       "How Can I Resist Her"        3:26
11.       "The Choral Sea" (Instrumental)        4:29 

Split Enz (músicos):

  • Tim Finn - voz, guitarra acústica
  • Neil Finn - voz, guitarra
  • Noel Crombie - voz, percusión
  • Malcolm Green - batería
  • Nigel Griggs - bajo
  • Eddie Rayner - teclados

Producción:

David Tickle - productor