Si buscas a Huggy Bear en las conversaciones habituales sobre los años 90 (siglo xx), seguramente aparecerán Bikini Kill, riot grrrl, feminismo, fanzines y algún relato sobre aquella famosa actuación televisiva en The Word. Todo eso forma parte de su historia, claro. Pero hay una manera bastante más directa de entender por qué este grupo merece seguir circulando de generación en generación: poner el disco "Taking the Rough with the Smooch" y dejar que sus 22 minutos hagan el resto. Este post es un revisted.
ALBUM: Taking the Rough with the Smooch
Publicado en 1993, el LP reúne material procedente de sus primeros singles y EP. Son 12 canciones breves, nerviosas y cambiantes que condensan muy bien el mundo de Huggy Bear. No hace falta prepararse demasiado antes de escucharlo ni estudiar la historia del riot grrrl. Es mejor entrar primero por la música y dejar el contexto para después.
Yo empezaría por "Herjazz":
"Herjazz" es una puerta bastante buena. Hay canciones que sirven para presentar a una banda porque contienen casi todo lo que la hace reconocible. Herjazz cumple esa función con Huggy Bear.
La guitarra zumba, el bajo y la batería construyen algo casi bailable y las voces se lanzan unas contra otras con una energía que parece más propia de una habitación llena de gente que de un estudio. Es punk, pero no se queda en la velocidad ni en el ruido. Hay ritmo, repetición y una especie de urgencia juguetona detrás de toda esa tensión.
Después puedes ir a "Pansy Twist", que mantiene esa sensación de movimiento, o saltar directamente a "No Sleep", una pieza diminuta y primitiva en la que la percusión parece importar tanto como las guitarras.
Una de las cosas que más me gusta de Taking the Rough with the Smooch es precisamente que nunca parece instalado demasiado tiempo en una sola idea. Hay canciones gritadas, fragmentos cercanos a la poesía hablada, cambios de voces y momentos que casi parecen pequeñas escenas. Huggy Bear hacía mucho con muy pocos elementos.
Eso también ayuda a que el disco sea una entrada fácil para alguien que no suele escuchar punk. Cuando una canción empieza a asentarse, ya estás dentro de la siguiente.
Riot grrrl desde Brighton, no desde Olympia:
Conocer de dónde viene el grupo hace que todo cobre otra dimensión.
Huggy Bear se formó en Inglaterra en 1991 y desarrolló su música al mismo tiempo que el movimiento riot grrrl estaba creciendo en Estados Unidos alrededor de bandas como Bikini Kill. Sin embargo, ellos insistían en una identidad propia. Se definían como girl boy revolucionarias, una idea que tenía que ver tanto con la composición mixta del grupo como con su manera de entender el feminismo, la música y las relaciones entre géneros.
También desconfiaban abiertamente de buena parte de la maquinaria musical de su época. Evitaban entrevistas con la prensa convencional, no querían convertirse en personajes fácilmente comercializables y continuaron trabajando con el sello independiente Wiiija incluso cuando aparecieron ofertas de compañías mayores.
Eso se percibe en Taking the Rough with the Smooch sin necesidad de conocer previamente ninguno de esos detalles. El disco no suena como un grupo intentando encontrar una fórmula que pueda repetirse.
Suena a gente utilizando la música para poner cosas en circulación.
Conserva la proximidad:
Si llegas desde producciones actuales, probablemente lo primero que notarás sea lo poco pulido que está todo.
Las voces están muy cerca. Las guitarras tienen bordes, la batería golpea de forma directa y apenas hay sensación de distancia entre quien toca y quien escucha. Hay momentos en los que parece que el micrófono está dentro del propio ensayo. A mí eso me parece parte fundamental del atractivo.
No intentaría escuchar este disco esperando precisión o espectacularidad técnica. Lo interesante está en cómo transmite movimiento. Casi puedes imaginar la sala, los amplificadores, los cuerpos chocando y las canciones saliendo antes de que alguien pueda domesticarlas demasiado.
Incluso las voces múltiples ayudan a romper cualquier sensación de uniformidad. A veces parecen conversar, otras competir y en ciertos momentos simplemente se superponen.
Un resultado con textura muy física.
Seguir las letras:
Huggy Bear escribía sobre poder, género, sexualidad, violencia y frustración, aunque rara vez de una manera ordenada o explicativa.
Las letras funcionan más por acumulación de imágenes y consignas que mediante historias convencionales. "Shaved Pussy Poetry", "Concrete Life" o "Pansy Twist" pueden ser incómodas, absurdas por momentos o deliberadamente agresivas.
"Sizzlemeet" es quizá uno de los mejores ejemplos de su manera peculiar de escribir. Musicalmente tiene algo ligero, casi divertido, mientras las palabras van por otro camino completamente diferente.
No creo que sea necesario comprender cada frase para disfrutarlo. De hecho, parte de la experiencia consiste en aceptar ese lenguaje fragmentario y dejar que algunas cosas permanezcan abiertas.
Después de varias escuchas empiezan a aparecer pequeñas conexiones.
La TV les dio una historia que todavía los persigue:
Herjazz quedó además asociada para siempre a uno de los momentos más conocidos de Huggy Bear.
El 14 de febrero de 1993 interpretaron la canción en "The Word", un popular programa de la televisión británica. Después de tocar, el grupo permaneció en el estudio y reaccionó contra un reportaje protagonizado por las Barbi Twins. Hubo gritos, enfrentamientos y finalmente fueron expulsados del plató. Las versiones posteriores sobre lo sucedido no coincidieron completamente, pero la escena terminó ocupando espacio en la prensa musical.
Tiene algo de ironía que una banda tan desconfiada de los grandes medios acabara siendo recordada parcialmente gracias a una aparición televisiva.
Por eso prefiero regresar al disco. Ahí está la versión de Huggy Bear que me interesa conservar.
Un grupo que decidió no durar demasiado:
Huggy Bear tampoco tuvo una carrera larga. En 1994 publicaron Weaponry Listens to Love y en diciembre de ese mismo año ofrecieron su último concierto, manteniéndose bastante cerca de aquella idea inicial de existir solamente durante unos tres años. Quizá por eso su música sigue transmitiendo esa sensación de urgencia.
No hubo décadas de discos, reuniones constantes ni una larga transformación de estilo. Quedó un catálogo relativamente pequeño y un puñado de grabaciones que siguen permitiendo reconstruir aquel momento. Taking the Rough with the Smooch es probablemente mi elección para empezar.
No porque sea necesario considerarlo un disco perfecto ni porque haya que escucharlo como una pieza histórica solemne. Todo lo contrario. Funciona mejor cuando se reproduce alto, sin demasiada ceremonia.
Si nunca has escuchado a Huggy Bear, empieza aquí:
Para alguien joven que llegue hoy al riot grrrl desde Bikini Kill, Sleater Kinney, Bratmobile o incluso desde bandas mucho más recientes, Huggy Bear ofrece una ramificación británica especialmente interesante.
Taking the Rough with the Smooch dura menos que muchos episodios de una serie y contiene suficiente variedad como para abrir bastantes caminos después.
Empieza con Herjazz. Pon luego Pansy Twist. Escucha Sizzlemeet para encontrar su lado más extraño y No Sleep para comprobar cuánto podían comprimir en unos pocos segundos. Después deja correr las doce canciones de principio a fin.
Disco recomendado
No hace falta convertir a Huggy Bear en una reliquia ni estudiarlos como si fueran una asignatura de historia del punk. Solo hace falta darles esos 22 minutos.
Si te interesan los discos que conservan la sensación de que un pequeño grupo de personas estaba intentando inventar su propio espacio mientras tocaba, Taking the Rough with the Smooch todavía tiene mucho que ofrecer.
Video del tema "Pansy Twist":
Tracklist (formato vinilo):
A1 Dissthentic Penetration
A2 Sizzle Meet
A3 Shaved Pussy Poetry
A4 Pansy Twist
A5 Concrete Life
A6 Pro No From Now
B1 Prayer
B2 Her Jazz
B3 Teen Tighterns
B4 Derwin
B5 No Sleep
B6 Can't Kiss
Formación:
- Jo Johnson: guitarra y voz
- Niki Eliot: bajo y voz
- Karen Hill: batería y piano
- Chris Rowley: voz, trompeta y piano
- Jon Slade: guitarra





