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HUGGY BEAR - Taking the Rough with the Smooch (Revisted)

Si buscas a Huggy Bear en las conversaciones habituales sobre los años 90 (siglo xx), seguramente aparecerán Bikini Kill, riot grrrl, feminismo, fanzines y algún relato sobre aquella famosa actuación televisiva en The Word. Todo eso forma parte de su historia, claro. Pero hay una manera bastante más directa de entender por qué este grupo merece seguir circulando de generación en generación: poner el disco "Taking the Rough with the Smooch" y dejar que sus 22 minutos hagan el resto. Este post es un revisted.


ALBUM:  Taking the Rough with the Smooch


Publicado en 1993, el LP reúne material procedente de sus primeros singles y EP. Son 12 canciones breves, nerviosas y cambiantes que condensan muy bien el mundo de Huggy Bear. No hace falta prepararse demasiado antes de escucharlo ni estudiar la historia del riot grrrl. Es mejor entrar primero por la música y dejar el contexto para después.

HUGGY BEAR - Taking the Rough with the Smooch

Yo empezaría por "Herjazz":


"Herjazz" es una puerta bastante buena. Hay canciones que sirven para presentar a una banda porque contienen casi todo lo que la hace reconocible. Herjazz cumple esa función con Huggy Bear.

La guitarra zumba, el bajo y la batería construyen algo casi bailable y las voces se lanzan unas contra otras con una energía que parece más propia de una habitación llena de gente que de un estudio. Es punk, pero no se queda en la velocidad ni en el ruido. Hay ritmo, repetición y una especie de urgencia juguetona detrás de toda esa tensión.

Después puedes ir a "Pansy Twist", que mantiene esa sensación de movimiento, o saltar directamente a "No Sleep", una pieza diminuta y primitiva en la que la percusión parece importar tanto como las guitarras.

Una de las cosas que más me gusta de Taking the Rough with the Smooch es precisamente que nunca parece instalado demasiado tiempo en una sola idea. Hay canciones gritadas, fragmentos cercanos a la poesía hablada, cambios de voces y momentos que casi parecen pequeñas escenas. Huggy Bear hacía mucho con muy pocos elementos.

Eso también ayuda a que el disco sea una entrada fácil para alguien que no suele escuchar punk. Cuando una canción empieza a asentarse, ya estás dentro de la siguiente.


Riot grrrl desde Brighton, no desde Olympia:


Conocer de dónde viene el grupo hace que todo cobre otra dimensión.

Huggy Bear se formó en Inglaterra en 1991 y desarrolló su música al mismo tiempo que el movimiento riot grrrl estaba creciendo en Estados Unidos alrededor de bandas como Bikini Kill. Sin embargo, ellos insistían en una identidad propia. Se definían como girl boy revolucionarias, una idea que tenía que ver tanto con la composición mixta del grupo como con su manera de entender el feminismo, la música y las relaciones entre géneros.

Huggy Bear Banda

También desconfiaban abiertamente de buena parte de la maquinaria musical de su época. Evitaban entrevistas con la prensa convencional, no querían convertirse en personajes fácilmente comercializables y continuaron trabajando con el sello independiente Wiiija incluso cuando aparecieron ofertas de compañías mayores.

Eso se percibe en Taking the Rough with the Smooch sin necesidad de conocer previamente ninguno de esos detalles. El disco no suena como un grupo intentando encontrar una fórmula que pueda repetirse.

Suena a gente utilizando la música para poner cosas en circulación.

Conserva la proximidad:


Si llegas desde producciones actuales, probablemente lo primero que notarás sea lo poco pulido que está todo.

Las voces están muy cerca. Las guitarras tienen bordes, la batería golpea de forma directa y apenas hay sensación de distancia entre quien toca y quien escucha. Hay momentos en los que parece que el micrófono está dentro del propio ensayo. A mí eso me parece parte fundamental del atractivo.

No intentaría escuchar este disco esperando precisión o espectacularidad técnica. Lo interesante está en cómo transmite movimiento. Casi puedes imaginar la sala, los amplificadores, los cuerpos chocando y las canciones saliendo antes de que alguien pueda domesticarlas demasiado.

Incluso las voces múltiples ayudan a romper cualquier sensación de uniformidad. A veces parecen conversar, otras competir y en ciertos momentos simplemente se superponen.

Un resultado con textura muy física.

Seguir las letras:


Huggy Bear escribía sobre poder, género, sexualidad, violencia y frustración, aunque rara vez de una manera ordenada o explicativa.

Las letras funcionan más por acumulación de imágenes y consignas que mediante historias convencionales. "Shaved Pussy Poetry", "Concrete Life" o "Pansy Twist" pueden ser incómodas, absurdas por momentos o deliberadamente agresivas.

"Sizzlemeet" es quizá uno de los mejores ejemplos de su manera peculiar de escribir. Musicalmente tiene algo ligero, casi divertido, mientras las palabras van por otro camino completamente diferente.

No creo que sea necesario comprender cada frase para disfrutarlo. De hecho, parte de la experiencia consiste en aceptar ese lenguaje fragmentario y dejar que algunas cosas permanezcan abiertas.

Después de varias escuchas empiezan a aparecer pequeñas conexiones.

La TV les dio una historia que todavía los persigue:


Herjazz quedó además asociada para siempre a uno de los momentos más conocidos de Huggy Bear.

El 14 de febrero de 1993 interpretaron la canción en "The Word", un popular programa de la televisión británica. Después de tocar, el grupo permaneció en el estudio y reaccionó contra un reportaje protagonizado por las Barbi Twins. Hubo gritos, enfrentamientos y finalmente fueron expulsados del plató. Las versiones posteriores sobre lo sucedido no coincidieron completamente, pero la escena terminó ocupando espacio en la prensa musical.

Tiene algo de ironía que una banda tan desconfiada de los grandes medios acabara siendo recordada parcialmente gracias a una aparición televisiva.

Por eso prefiero regresar al disco. Ahí está la versión de Huggy Bear que me interesa conservar.

Un grupo que decidió no durar demasiado:


Huggy Bear tampoco tuvo una carrera larga. En 1994 publicaron Weaponry Listens to Love y en diciembre de ese mismo año ofrecieron su último concierto, manteniéndose bastante cerca de aquella idea inicial de existir solamente durante unos tres años. Quizá por eso su música sigue transmitiendo esa sensación de urgencia.

No hubo décadas de discos, reuniones constantes ni una larga transformación de estilo. Quedó un catálogo relativamente pequeño y un puñado de grabaciones que siguen permitiendo reconstruir aquel momento. Taking the Rough with the Smooch es probablemente mi elección para empezar.

No porque sea necesario considerarlo un disco perfecto ni porque haya que escucharlo como una pieza histórica solemne. Todo lo contrario. Funciona mejor cuando se reproduce alto, sin demasiada ceremonia.

Si nunca has escuchado a Huggy Bear, empieza aquí:


Para alguien joven que llegue hoy al riot grrrl desde Bikini Kill, Sleater Kinney, Bratmobile o incluso desde bandas mucho más recientes, Huggy Bear ofrece una ramificación británica especialmente interesante.

Taking the Rough with the Smooch dura menos que muchos episodios de una serie y contiene suficiente variedad como para abrir bastantes caminos después.

Empieza con Herjazz. Pon luego Pansy Twist. Escucha Sizzlemeet para encontrar su lado más extraño y No Sleep para comprobar cuánto podían comprimir en unos pocos segundos. Después deja correr las doce canciones de principio a fin.

Disco recomendado


No hace falta convertir a Huggy Bear en una reliquia ni estudiarlos como si fueran una asignatura de historia del punk. Solo hace falta darles esos 22 minutos.

Si te interesan los discos que conservan la sensación de que un pequeño grupo de personas estaba intentando inventar su propio espacio mientras tocaba, Taking the Rough with the Smooch todavía tiene mucho que ofrecer.

Video del tema "Pansy Twist":

Tracklist (formato vinilo):

A1 Dissthentic Penetration
A2 Sizzle Meet
A3 Shaved Pussy Poetry
A4 Pansy Twist
A5 Concrete Life
A6 Pro No From Now

B1 Prayer
B2 Her Jazz
B3 Teen Tighterns
B4 Derwin
B5 No Sleep
B6 Can't Kiss

Formación:

  • Jo Johnson: guitarra y voz
  • Niki Eliot: bajo y voz
  • Karen Hill: batería y piano
  • Chris Rowley: voz, trompeta y piano
  • Jon Slade: guitarra

BLONDIE - Blondie: el debut álbum de pop inteligente

Escuchar "Blondie", el primer álbum de la banda Blondie, tiene algo de abrir una cápsula del tiempo que no se comporta como debería. Está lleno de referencias reconocibles, grupos femeninos de los sesenta, surf, doo wop, rock urbano y cultura basura, pero nada termina de sonar exactamente antiguo. Blondie no trataba el pasado como una reliquia, lo usaba como material combustible.

ALBUM: Blondie


Publicado por Private Stock en diciembre de 1976, el disco apareció cuando la escena de Nueva York estaba aprendiendo a llamarse punk. En la sala mitica CBGB convivían Ramones, Patti Smith, Television y Talking Heads. Blondie eligió otro camino, abrazar el pop. Con distancia, esa decisión resulta audaz.

BLONDIE - Blondie - Album 1976


Antes del disco Parallel Lines:


La historia de Blondie suele empezar por las canciones "Heart of Glass", "Call Me" o el éxito de disco "Parallel Lines". Eso deja este debut como si solo fuera un borrador. Yo lo escucho de otra forma. "Blondie" es un laboratorio abierto donde ya aparecen muchas de las ideas que convertirían al grupo en una banda extraordinariamente versátil.

Debbie Harry puede sonar dulce sin parecer ingenua, fría sin perder emoción y divertida incluso cuando la letra tiene veneno. Chris Stein, Gary Valentine, Jimmy Destri y Clem Burke construyen canciones compactas y visuales. Richard Gottehrer, productor ligado al pop de los sesenta, entiende esa mezcla y evita pulirla demasiado.

Blondie banda

El resultado tiene energía de club, pero también memoria de transistor.

"X Offender", una puerta de entrada al universo Blondie:


El álbum empieza con "X Offender". La batería recuerda el dramatismo de los viejos himnos adolescentes, el órgano de Destri añade una capa nerviosa y la guitarra se mueve entre el surf y el rock de garaje. Debbie Harry narra una historia que juega con la atracción, el peligro y la inversión de papeles.

La canción se tituló originalmente "Sex Offender", pero Private Stock exigió cambiar el nombre para facilitar su difusión radiofónica. El nuevo título no redujo su extrañeza. Sigue siendo una canción pop pegadiza sobre una situación que una estrella juvenil convencional de 1976 difícilmente habría cantado así.

Después llega "Little Girl Lies", más luminosa, y enseguida "In the Flesh" cambia la temperatura. Blondie se acerca al doo wop y a las baladas de grupos femeninos. Las armonías de apoyo, con Ellie Greenwich entre las voces invitadas, refuerzan esa conexión. Harry introduce una sensualidad adulta que evita que la canción sea una simple recreación nostálgica.

Fue "In the Flesh" la que abrió la puerta de Australia para Blondie en 1977, después de aparecer en el programa musical "Countdown" de Molly Meldrum. Resulta apropiado que su primer gran éxito llegara con una canción que parecía antigua y moderna al mismo tiempo.

Surf, Broadway, ciencia ficción y calles de Manhattan:


Una de las cosas que más disfruto del álbum "Blondie" es su falta de respeto por las fronteras estilísticas. "In the Sun" podría haber salido de una fiesta de playa imaginada por una banda del Bowery. La batería empuja, la guitarra adopta un aire surf y los teclados de Destri iluminan la mezcla.

"A Shark in Jets Clothing" toma el imaginario de West Side Story y lo convierte en una miniatura pop de Nueva York. "Man Overboard" introduce un bajo con ecos de reggae. "Rifle Range" tiene algo de película barata de espionaje y de western televisivo.

Luego está "The Attack of the Giant Ants", un cierre absurdo en el mejor sentido posible. Blondie transforma una invasión de hormigas gigantes en una película de serie B con efectos sonoros, humor y ritmo. Funciona porque revela algo esencial, la banda comprendía que la cultura pop no necesitaba pedir permiso para ser inteligente.

Rip Her to Shreds y el filo detrás del brillo:


Si alguien llega a Blondie pensando que el disco es solo pop retro, "Rip Her to Shreds" sirve como correctivo. Musicalmente es pegadiza, casi divertida, pero la letra reproduce el lenguaje cruel con el que la prensa y el cotilleo convierten a una mujer en objeto de juicio público.

El estribillo puede sonar celebratorio si se escucha sin contexto, cuando la intención de Harry era exponer ese mecanismo de destrucción. La ambigüedad sigue siendo interesante porque muestra hasta qué punto Blondie jugaba con voces, personajes y puntos de vista.

También ayuda a entender por qué Debbie Harry fue mucho más que una imagen. Su presencia visual fue decisiva, pero reducirla a eso significa perder media historia. Aquí controla la ironía, cambia de personaje y altera la relación entre deseo, género y mirada.

Un disco de 1976 que ya pensaba en lo que venía después:


Lo fascinante de "Blondie" es que no encaja en la historia simplificada donde el punk destruye el pasado y el pop representa el conformismo. El grupo recupera sonidos antiguos, pero los reorganiza desde el Nueva York de mediados de los setenta, con sus clubes pequeños, su estética callejera y su apetito por mezclarlo todo.

Por eso el disco conecta tanto con Ramones como con las Shangri Las, con el surf instrumental y con la futura new wave. Blondie no necesitaba elegir entre cultura popular y cultura alternativa. Podía tocar en CBGB y seguir pensando en melodías capaces de conquistar una radio.

Esa amplitud sería todavía más evidente cuando el grupo incorporase disco, reggae, rap y pop electrónico. Pero la actitud ya está aquí. No suena como una estrategia diseñada después del éxito, sino como una curiosidad que formaba parte del grupo desde el principio.

Por qué mola hoy:


No es el álbum más perfecto de Blondie. Hay teclados que delatan su época y canciones que parecen bocetos frente a lo que vendría después. Precisamente por eso me interesa tanto.

Aquí se oye a una banda descubriendo hasta dónde puede llegar sin perder el placer de una buena melodía. Se percibe el Nueva York de 1976, pero también discos antiguos, películas baratas, televisión, playas imaginarias y romances urbanos.

Disco recomendado


Para quien sea joven y conozca a Blondie solo por "Heart of Glass" o por alguna lista de clásicos de la new wave, este debut es un gran lugar para desmontar la caricatura. Blondie ya era mucho más raro, divertido y musicalmente inquieto de lo que su imagen más famosa deja entrever. Mi recomendación es escucharlo sin buscar únicamente el gran sencillo. Son poco más de treinta minutos de pop eléctrico, irónico y juguetón que todavía explican por qué Blondie pudo entrar en el gran público sin dejar de sonar como una banda nacida en un club del centro de Nueva York.

Video del tema "X Offender":

Tracklist (formato original vinilo):


"X Offender" - 3:14
"Little Girl Lies" - 2:07
"In the Flesh" - 2:33
"Look Good in Blue" - 2:55
"In the Sun" - 2:39
"A Shark in Jets Clothing" - 3:39
"Man Overboard" - 3:22
"Rip Her to Shreds" - 3:22
"Rifle Range"- 3:41
"Kung-Fu Girls" - 2:33
"The Attack of the Giant Ants" - 3:34

X-RAY SPEX - Germfree Adolescent: contra el mundo plástico

El saxofón irrumpe donde uno esperaría otra guitarra. Poly Styrene grita, canta, exagera sílabas, cambia de registro y parece discutir al mismo tiempo con la canción y con el mundo exterior. La batería empuja hacia delante. Las guitarras raspan. Todo tiene algo de anuncio publicitario que se ha averiado y continúa emitiéndose a máxima potencia. Así suena el LP "Germfree Adolescents", el debut de X-Ray Spex, publicado el 10 de noviembre de 1978, y uno de esos álbumes de punk rock que resulta mucho más extraño de lo que su etiqueta permite imaginar.

ALBUM: Germfree Adolescent


Llegué a él esperando la descarga habitual del primer punk británico y encontré otra cosa. Hay rabia, por supuesto, pero también melodías pop, humor absurdo, imágenes casi de ciencia ficción, reggae, pequeños detalles de producción y un saxofón que convierte varias canciones en una especie de fiesta nerviosa. Sobre todo está Poly Styrene, observando supermercados, anuncios, productos de limpieza, ideales de belleza e identidades prefabricadas como si hubiera descubierto que la vida moderna venía envuelta en celofán.

X-RAY SPEX - Germfree Adolescent - Album - 1978

Escuchado hoy, lo inquietante no es cuánto ha envejecido "Germfree Adolescents". Es precisamente lo contrario.

Poly Styrene y el nacimiento de X-Ray Spex:


Poly Styrene se llamaba Marianne Joan Elliott Said. Nació en 1957, hija de madre escocesa e irlandesa y padre somalí, y llegó al punk desde un itinerario bastante menos previsible que el de muchos de sus contemporáneos. Había pasado por la moda, por festivales hippies, por viajes alrededor de Gran Bretaña y por un temprano interés por cuestiones ecológicas. También había estudiado canto y poseía una sensibilidad visual que luego sería inseparable de X-Ray Spex.

El 3 de julio de 1976, el día de su 19 cumpleaños, vio a los Sex Pistols en Hastings Pier. Poco después publicó un anuncio en la rvista musical "Melody Maker" buscando jóvenes punks con los que formar una banda. Así comenzó X-Ray Spex. Entre quienes respondieron estaba la adolescente Lora Logic, cuyo saxofón ayudó a definir el primer lenguaje del grupo. Tras su salida, Rudi Thomson ocuparía ese espacio y tocaría en el álbum junto a Jak Airport a la guitarra, Paul Dean al bajo y B. P. Hurding a la batería.

X-RAY SPEX

La formación importa porque explica una parte de lo que hace tan reconocible al disco. En lugar de construir todas las canciones alrededor del choque entre guitarra, bajo y batería, X-Ray Spex deja que el saxofón atraviese el conjunto, responda a la voz y aparezca casi como un segundo personaje. A veces empuja la melodía, otras parece burlarse de ella.

Es difícil confundirlos con otra banda.


Un disco de punk con sabor a pop:


Una escucha superficial podría quedarse con la velocidad y los gritos. Sería perderse la mitad de "Germfree Adolescents". Estas canciones están mucho más construidas de lo que su aparente caos sugiere.

El tema "Art-I-Ficial" abre el álbum poniendo las cartas sobre la mesa. Guitarra, batería y saxofón forman una maquinaria acelerada alrededor de una Poly Styrene que se presenta como producto de una sociedad de consumo. El tono es agresivo, pero nunca gris. X-Ray Spex tiene algo luminoso, casi fluorescente, incluso cuando canta sobre alienación.

Esa combinación recorre el álbum. "I Am a Poseur" avanza con descaro y sentido del humor. "Identity" comprime en poco más de dos minutos una pregunta enorme sobre quién decide lo que vemos cuando nos miramos a nosotros mismos. "Plastic Bag" se vuelve más sinuosa y utiliza el consumo y la publicidad para describir una mente saturada de mensajes. "Warrior in Woolworths" reduce la velocidad y demuestra que la banda podía crear atmósfera sin perder tensión.

Y después está "Germ Free Adolescents", probablemente la rareza más elegante de todas. En lugar de lanzarse hacia delante, se balancea con ecos de reggae y dub mientras Poly convierte la higiene obsesiva en lenguaje romántico. Desinfectante, dentífrico, esterilización y deseo terminan compartiendo la misma escena. Es una canción de amor para una sociedad aterrorizada por cualquier forma de imperfección.

La producción deja respirar esas contradicciones. Hay guitarras duras, una sección rítmica firme, palmas, coros, overdubs y pequeños detalles que alejan el álbum del tópico de que el punk de 1978 consistía únicamente en grabar deprisa y tocar todavía más deprisa. Incluso cuando X-Ray Spex acelera, las canciones conservan estructura y gancho.

Consumir hasta convertirnos en producto:


Lo verdaderamente moderno de "Germfree Adolescents" aparece cuando uno deja de escuchar únicamente la música y sigue a Poly Styrene por las letras.

Su obsesión no es simplemente el capitalismo entendido como una gran abstracción política. Ella se fija en el objeto pequeño, en el envase, en el anuncio, en el material sintético, en el alimento procesado, en el escaparate y en la promesa de que comprar algo nuevo puede fabricar también una nueva versión de nosotros mismos.

"The Day the World Turned Day-Glo" lleva esa intuición hasta una visión casi alucinatoria de un planeta artificial. Carreteras, coches, ventanas, comida, árboles y aire parecen haber sido sustituidos por imitaciones industriales. La canción consiguió además llegar al número 23 de la lista británica, mientras “Identity” alcanzó el 24 y “Germ Free Adolescents” el 19. Eso último resulta importante porque demuestra que aquellas ideas no estaban confinadas a un pequeño circuito experimental. X-Ray Spex consiguió introducirlas en la cultura pop de su tiempo.

Casi medio siglo después, no hace falta forzar demasiado las comparaciones. Cambiemos el supermercado de 1978 por una pantalla llena de publicidad personalizada, filtros de belleza, recomendaciones automáticas y marcas que prometen ayudarnos a expresar nuestra individualidad vendiéndonos exactamente los mismos productos que a millones de personas. La pregunta de "Identity" sigue funcionando.

No porque Poly Styrene adivinara literalmente nuestro presente, sino porque entendió algo más duradero: cuando una cultura convierte la identidad en mercancía, incluso la rebeldía puede acabar empaquetada y puesta a la venta.


El humor como arma:


Una de las razones por las que disfruto de este álbum es que Poly nunca permite que sus ideas conviertan las canciones en sermones.

Su escritura puede ser política, pero también es ridícula, teatral y muy visual. Aparecen alimentos deshidratados, plástico, supermercados, ratas domésticas y personajes que parecen escapados de una tira cómica. Hay algo de arte pop en esa forma de mirar el consumo, como si Andy Warhol hubiera descubierto que detrás de las latas perfectamente alineadas del supermercado había motivos suficientes para montar una banda de punk.

Ese humor diferencia a X-Ray Spex de buena parte de la imagen retrospectiva que hemos construido alrededor del punk británico. La música puede estar furiosa sin mostrarse permanentemente sombría. Puede bailar mientras protesta. Puede ser divertida sin rebajar la inteligencia de lo que está diciendo.

Ahí entra otra vez el saxofón. Rudi Thomson no suaviza el ataque de las guitarras, lo vuelve más excéntrico. En determinados momentos parece empujar las canciones hacia el rhythm and blues, en otros introduce una alegría casi descontrolada. Décadas después, grupos como Downtown Boys recuperarían esa posibilidad de hacer música política, ruidosa y bailable con un saxofón ocupando el centro de la acción. La influencia de Poly también puede rastrearse en generaciones posteriores de mujeres dentro del punk y en la actitud que desembocaría en el riot grrrl.

El gran single que no estaba en el álbum:


Para quien llegue ahora a X-Ray Spex a través de una edición ampliada puede resultar extraño descubrir que "Oh Bondage Up Yours!" no formaba parte del disco "Germfree Adolescents" versión original.

Es posiblemente la canción más famosa del grupo y una de las declaraciones más explosivas del punk británico, pero quedó fuera de aquellas doce canciones, igual que “Age”. Ediciones posteriores las recuperaron como material adicional.

Su ausencia, curiosamente, favorece al álbum - mi opinión. Obliga a valorar X-Ray Spex más allá de un único himno. Aquí hay una banda capaz de construir un universo completo en poco más de media hora, desde la velocidad de "Art-I-Ficial" hasta el extraño romanticismo de la canción titular y el cierre abrasivo de "The Day the World Turned Day-Glo". No es una colección de reliquias de 1978. Es un disco.

Por qué Germfree Adolescents mola hoy:


X-Ray Spex tuvo una primera vida sorprendentemente breve. El grupo se deshizo en 1979 y no publicaría otro álbum de estudio hasta "Conscious Consumer" en 1995. Esa discografía reducida puede explicar por qué su nombre aparece a veces detrás de Sex Pistols, The Clash, Ramones o Siouxsie and the Banshees cuando se cuenta la historia del punk.

Pero escuchar "Germfree Adolescents" completo corrige rápidamente esa jerarquía mental.

Aquí hay punk, pop, reggae, saxofones, conciencia ecológica, feminismo, ansiedad, humor y una reflexión sobre la identidad que no necesita ser actualizada para resultar reconocible. Todo aparece comprimido en canciones que siguen siendo pegadizas. Esa última cualidad es fundamental. Poly Styrene tenía mucho que decir, pero entendía que una idea podía viajar más lejos si llevaba una melodía irresistible pegada a ella.

Quizá por eso el álbum puede funcionar especialmente bien para alguien joven que nunca haya explorado el punk de finales de los setenta. No exige estudiar previamente una genealogía de bandas ni conocer las disputas de aquella escena. Basta con darle al play.

Disco recomendado


Mi recomendación es escucharlo entero, preferiblemente con cierto volumen. Seguir el saxofón. Prestar atención a las palabras que Poly convierte en imágenes. Dejar que "Identity" haga sus preguntas y que "The Day the World Turned Day-Glo" cierre el círculo. Después, si la curiosidad continúa, buscar el tema ausente del disco original, "Oh Bondage Up Yours!".

"Germfree Adolescents" dura poco más de media hora, pero dentro cabe un mundo incómodo, divertido y brillantemente artificial. Para quien piense que la música punk pertenece a fotografías en blanco y negro de una época ya clausurada, X-Ray Spex ofrece una sorpresa mucho mejor: un disco de 1978 que todavía parece estar discutiendo con el presente. Buscarlo, mola!

Video del tema "I Live Off You":


Tracklist (LP original):

Cara A:

"Art-I-Ficial" – 3:24
"Obsessed with You" – 2:30
"Warrior in Woolworths" – 3:06
"Let's Submerge" – 3:26
"I Can't Do Anything" – 2:58
"Identity" – 2:25

Cara B:

"Genetic Engineering" – 2:49
"I Live Off You" – 2:09
"I Am a Poseur" – 2:34
"Germ Free Adolescents" – 3:14
"Plastic Bag" – 4:54
"The Day the World Turned Day-Glo" – 2:53

X-Ray Spex:

  • Poly Styrene – voz
  • Jak Airport – guitarra
  • Paul Dean – bajo
  • Rudi Thomson – saxofón
  • B.P. Hurding – batería

Personal adicional:

  • Ted Bunting – saxofón en "Identity" y "The Day the World Turned Dayglo"
  • Falcon Stuart – productor