En 2019 escribí sobre el disco "Maggot Brain" en este mismo blog de música. Entonces centré buena parte de mi atención en Eddie Hazel, en aquella guitarra capaz de llorar, gritar y descomponerse durante más de diez minutos. Años después, sigo pensando que su interpretación es uno de los grandes acontecimientos de la música eléctrica, pero ahora escucho el álbum desde otro lugar. Ya no me interesa únicamente señalar su virtuosismo, ni presentarlo como una rareza dentro del funk. Quiero recomendarlo de nuevo, especialmente a quienes han llegado a la música a través del rock alternativo, el hip hop, el pop experimental o la psicodelia contemporánea y todavía no conocen a la banda FUNKADELIC.
ALBUM: Maggot Brain
Publicado el 12 de julio de 1971, el tercer álbum de FUNKADELIC sigue funcionando como una grieta en la historia de la música popular. A través de ella se filtran el blues, el soul, el gospel, el rock psicodélico, el funk, la improvisación, los primeros temblores del heavy metal y una visión política cargada de miedo, deseo, humor negro y desconfianza hacia el futuro. George Clinton convirtió todas esas fuerzas en una experiencia compacta de apenas treinta y siete minutos.
Funkadelic, una banda que no encajaba:
Para entender cómo nació Maggot Brain hay que regresar al Detroit de finales de los años sesenta (siglo XX). George Clinton había comenzado dirigiendo a "Parlament", un grupo vocal que aspiraba a entrar en el ordenado universo de Motown. Pero Clinton era demasiado inquieto para permanecer dentro de una fórmula basada en trajes idénticos, movimientos sincronizados y canciones cuidadosamente pulidas.
Mientras Motown construía una imagen elegante y reconocible de la música negra estadounidense, George Clinton imaginaba algo más desobediente. Quería conservar las armonías del soul, pero rodearlas de guitarras distorsionadas, bajos profundos, discursos absurdos, espiritualidad callejera y largas improvisaciones. FUNKADELIC nació en ese espacio, como una banda negra de rock que no quería pedir permiso para tocar blues eléctrico, psicodelia o música pesada.
Westbound Records ofreció a Clinton una libertad que difícilmente habría encontrado en una compañía más convencional. Tras Funkadelic y Free Your Mind... and Your Ass Will Follow, ambos publicados en 1970, el grupo entró en United Sound Systems de Detroit para grabar su tercer trabajo entre finales de ese año y comienzos de 1971.
La formación era extraordinaria. Eddie Hazel y Tawl Ross tocaban las guitarras, Billy Nelson se ocupaba del bajo, Tiki Fulwood de la batería y Bernie Worrell de los teclados. George Clinton actuaba como productor, director conceptual y agitador general. Aquella sería la última grabación de la formación original antes de que varios de sus miembros abandonaran el grupo por conflictos económicos, desgaste personal y problemas relacionados con las drogas. Maggot Brain quedó así como la culminación de una primera etapa irrepetible.
El tema “Maggot Brain”, una guitarra abandonada frente al vacío:
El álbum comienza con una voz alterada, casi llegada desde una transmisión espacial defectuosa. Clinton habla de una Madre Tierra embarazada, de los gusanos que habitan la mente del universo y de la necesidad de elevarse por encima de la propia destrucción. No ofrece explicaciones. Simplemente abre una puerta y deja al oyente frente a algo inmenso.
La guitarra de Eddie Hazel:
La historia más repetida cuenta que Clinton le pidió que tocara como si acabara de recibir la noticia de la muerte de su madre. La indicación podía haber producido una interpretación teatral, excesivamente consciente de su dramatismo. Hazel hizo lo contrario. No representa el dolor, parece atravesarlo.
Durante algo más de diez minutos, su guitarra se mueve sobre una progresión lenta y casi inmóvil. El resto de los instrumentos fue reducido durante la mezcla para concederle todo el espacio. Apenas quedan una guitarra secundaria, algunas sombras rítmicas y un fondo que parece respirar bajo tierra. Clinton añadió eco, repeticiones y efectos que prolongan las notas hasta convertirlas en filamentos suspendidos.
Hazel utiliza distorsión, pedal wah wah y un control expresivo heredado de Jimi Hendrix, pero no intenta competir con él. Donde Hendrix podía transformar la guitarra en fuego, electricidad o protesta, Hazel la convierte en una voz humana separada del cuerpo. Algunas frases se elevan con claridad, otras se rompen, se doblan o se precipitan hacia el silencio.
Desde una perspectiva de rock music, se puede relacionar esta construcción emocional con "Shine On You Crazy Diamond" de Pink Floyd, aunque Maggot Brain apareció cuatro años antes. Ambas piezas utilizan el blues como lenguaje para hablar de una ausencia, pero Hazel suena menos contenido que David Gilmour. Su interpretación conserva algo imprevisible, como si cada nota estuviera descubriendo el siguiente paso en el mismo instante en que lo toca.
Duelo al gospel sin pedir permiso:
Después de semejante comienzo, cualquier álbum razonable necesitaría un tiempo para recuperarse. FUNKADELIC responde con "Can You Get to That", una canción luminosa, acústica y comunal que parece abrir las ventanas de una habitación cerrada.
Las guitarras rasguean con sencillez, las voces masculinas y femeninas se contestan y un bajo profundo introduce pequeñas interrupciones cómicas. Las coristas Pat Lewis, Dianne Lewis y Rose Williams, vinculadas al entorno musical de Isaac Hayes, aportan el carácter de una celebración gospel. Sin embargo, la letra habla de relaciones construidas sobre una economía emocional inestable. El amor aparece descrito como un crédito que puede quedarse sin fondos.
Esa combinación entre alegría sonora y advertencia moral define buena parte del álbum. FUNKADELIC no separa la fiesta de la preocupación. Bailar no significa ignorar lo que está ocurriendo, sino encontrar una forma física de resistirlo.
"Hit It and Quit It" cambia de nuevo el paisaje. Bernie Worrell toma la voz principal y los teclados, mientras la banda construye un ritmo compacto, sensual y deliberadamente excesivo. El órgano se mueve entre el soul de iglesia y el rock progresivo, las guitarras entran con brusquedad y el estribillo posee una fuerza inmediata. Es música corporal, pero llena de detalles extraños que impiden que se convierta en una simple canción festiva.
En "You and Your Folks, Me and My Folks", Billy Nelson canta sobre la necesidad de confianza, igualdad y convivencia. La letra pide que las personas aprendan a compartir antes de que el odio continúe multiplicándose. Debajo de ese mensaje, el bajo y la batería generan un movimiento oscuro, casi amenazante. FUNKADELIC entendía que una canción sobre la unión no tenía por qué sonar ingenua.
Funk se encuentra con el heavy metal:
"Super Stupid" debería resultar familiar a cualquier joven oyente educado con Black Sabbath, Soundgarden, Rage Against the Machine, Queens of the Stone Age o los momentos más abrasivos de Red Hot Chili Peppers.
La canción está impulsada por un riff de Eddie Hazel que no necesita ninguna etiqueta para sonar pesado. La batería golpea con violencia, el bajo refuerza cada giro y la guitarra avanza como una maquinaria defectuosa que produce chispas. Hazel también canta la historia de un hombre que confunde cocaína con heroína y termina destruido por su propia estupidez.
No se trata de una glorificación del consumo. La música puede sonar excitante, pero la letra observa el deterioro con crudeza. Esa contradicción forma parte de la inteligencia del grupo. FUNKADELIC sabía que las canciones no siempre necesitan ofrecer una respuesta moral limpia. A veces basta con mostrar el placer y el peligro ocupando el mismo espacio.
"Back in Our Minds" es la pieza más pequeña y desordenada del álbum. Percusiones agudas, voces inclinadas hacia la caricatura, teclados y un breve trombón aparecen como objetos encontrados dentro de un estudio. No posee la intensidad de los demás temas, pero cumple una función importante. Rebaja la solemnidad antes del final y recuerda que George Clinton nunca quiso convertirse en un predicador respetable.
"Wars of Armageddon", el mundo convertido en ruido:
Si la canción inicial presenta a una persona sola frente a una pérdida, "Wars of Armageddon" muestra a toda una sociedad caminando hacia el colapso.
La batería de Tiki Fulwood, los bongos, el cencerro, el órgano y las guitarras levantan una improvisación febril de más de nueve minutos. Alrededor de la banda aparecen gritos, protestas, llantos, explosiones, animales, anuncios de aeropuerto y sonidos corporales. En lugar de ordenar el caos, FUNKADELIC lo deja entrar en el estudio.
La pieza comparte algo con "Revolution 9" de The Beatles, aunque aquí el montaje sonoro no sustituye a la música. Existe un grupo tocando con una energía feroz, mientras el mundo exterior invade la grabación. También anticipa la densidad rítmica y la sensación urbana de trabajos posteriores de Miles Davis, especialmente On the Corner, Dark Magus y Agharta.
El resultado es incómodo, político y, en algunos momentos, deliberadamente ridículo. Clinton enfrenta la guerra, la contaminación y el miedo con la actitud de un bromista que se niega a conceder al desastre toda la autoridad. El humor no elimina la gravedad, la hace soportable.
Un álbum nacido del miedo de 1971:
La edición original de Maggot Brain incluía en su carpeta interior un texto sobre el miedo procedente de una publicación de la Process Church of the Final Judgment. La idea central sostenía que el miedo se encontraba en el origen de la destrucción humana y de la guerra entre individuos y sociedades.
Esa preocupación atraviesa el álbum. Estados Unidos seguía atrapado en Vietnam, las promesas de transformación asociadas a los años sesenta comenzaban a desgastarse y los conflictos raciales y económicos continuaban abiertos. FUNKADELIC observaba cómo la esperanza podía convertirse en paranoia, dependencia y violencia.
La portada, con una mujer negra gritando mientras parece emerger o hundirse en la tierra, refuerza esa sensación. No sabemos si está naciendo, siendo enterrada o regresando de algún lugar. La imagen no resuelve su significado, del mismo modo que el álbum nunca explica por completo qué es ese “cerebro de gusano” de su título.
Este disco sigue hablando a los oyentes jóvenes:
Escuchar este álbum hoy permite descubrir que muchas fronteras musicales aceptadas durante décadas eran más culturales que sonoras. FUNKADELIC fue considerado demasiado rock para una parte del público del soul y demasiado negro para buena parte de la audiencia blanca del rock. Precisamente esa posición incómoda hizo posible su música.
Su huella puede rastrearse en Prince, Red Hot Chili Peppers, OutKast, Dr. Dre, Kendrick Lamar, Childish Gambino, Brittany Howard, Primal Scream, Sleigh Bells y numerosos artistas que han mezclado guitarras, electrónica, funk, psicodelia y conciencia social. No todos suenan como FUNKADELIC, pero muchos trabajan en el territorio que Clinton ayudó a abrir.
Lo mejor de Maggot Brain no es únicamente su influencia. Es la libertad que transmite. La banda no parece estar preguntándose qué clase de música tiene permitido hacer. Puede comenzar con una elegía instrumental, continuar con un coro gospel, entrar en el hard rock, hablar de igualdad, burlarse de sí misma y terminar representando el Apocalipsis como una fiesta que se ha quedado sin supervisión.
Disco recomendado
Por eso regreso a este álbum. No para colocarlo en un museo, ni para convertirlo en una obligación cultural, sino porque todavía suena vivo, peligroso y profundamente humano. Mi recomendación para los jóvenes amantes de la música es escucharlo completo, a buen volumen y sin saltar directamente a la canción principal. Dejad que sus contradicciones trabajen. Puede que al terminar no sepáis si habéis escuchado funk, rock, soul, psicodelia o una transmisión llegada desde otro planeta. Esa confusión no es un problema. Es exactamente donde empieza FUNKADELIC.
Video del tema "Can You Get to That":
Tracklist (LP vinilo original):
Cara A:
1. "Maggot Brain" 10:21
2. "Can You Get to That" 2:50
3. "Hit It and Quit It" 3:50
4. "You and Your Folks, Me and My Folks" 3:36
Cara B:
1. "Super Stupid" 4:01
2. "Back in Our Minds" 2:38
3. "Wars of Armageddon" 9:42
Funkadelic (Banda):
- Bernie Worrell – teclados, voz (voz principal en la pista 3)
- Eddie Hazel – guitarra solista, voz (voz principal en la pista 5)
Tawl Ross – guitarra, voz (co-voz principal en las pistas 6 y 7) - Billy Nelson – bajo, voz (voz principal en la pista 4)
Tiki Fulwood – batería - George Clinton – voz (hablado en la pista 1, voz principal en las pistas 6 y 7)
- Raymond Davis – voz (voz principal en la pista 2)
- Fuzzy Haskins, Calvin Simon, Grady Thomas, Garry Shider – coros
- Hot Buttered Soul (Pat Lewis, Diane Lewis, Rose Williams) – coros (pista 2)
Producción:
- Producido por George Clinton












