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CAMEL: Breathless, rock que merece descubrirse

En 1978, cuando el punk sacudía los cimientos del rock británico y la música disco conquistaba las pistas de baile, la banda Camel decidió seguir explorando su propio universo musical. Ni grandes gestos de rebeldía ni canciones construidas para impresionar. El grupo prefería dejar que las melodías hablaran, que los instrumentos conversaran entre sí y que cada composición encontrara su camino. De aquella manera tan particular de entender la música nació "Breathless", un álbum que merece un lugar en cualquier colección de buenos discos de los años setenta.


ALBUM: Breathless


Siempre me ha llamado la atención que Camel no aparezca con más frecuencia cuando se habla de las grandes bandas británicas de aquella década. Compartieron época con Pink Floyd, Genesis, Yes o King Crimson, pero desarrollaron una personalidad bastante diferente. Su música tenía una cualidad especial, una mezcla de delicadeza, imaginación y sensibilidad melódica que permitía reconocerlos incluso cuando se aventuraban por territorios nuevos.

Buena parte de esa personalidad se encontraba en la guitarra de Andrew Latimer. Su forma de tocar nunca necesitó llenar cada segundo de notas. Le bastaba una melodía bien construida, una pausa o un pequeño cambio de intensidad para transformar completamente el ambiente de una canción. Y cuando la guitarra se encontraba con los teclados de Peter Bardens, surgía esa combinación de sonidos cálidos y paisajes instrumentales que terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad del grupo.

Camel - Breathless - Album 1978

Breathless, publicado el 22 de septiembre de 1978, es una excelente oportunidad para descubrir ese mundo musical. Un disco variado, luminoso por momentos, sorprendente en otros y especialmente atractivo para quienes todavía no se han acercado al rock progresivo.


El rock británico de 1978 y ganas de cambiar de escenario:


A finales de los setenta (siglo XX), el panorama musical estaba experimentando una transformación considerable. El punk había cuestionado la solemnidad de las grandes bandas de rock, la nueva ola proponía una estética diferente y la música popular empezaba a mirar hacia sonidos más directos y ritmos bailables.

El rock progresivo, que durante los primeros años de la década había disfrutado de una enorme libertad creativa, comenzaba a perder protagonismo. Aquellas composiciones extensas, los álbumes conceptuales y las largas exploraciones instrumentales parecían pertenecer a otra época.

Camel había construido una trayectoria muy interesante dentro de aquel movimiento. The Snow Goose, publicado en 1975, había demostrado su extraordinaria capacidad para contar historias exclusivamente a través de la música. Moonmadness, de 1976, profundizó en una estética imaginativa y atmosférica, con momentos de una belleza poco común.

Sin embargo, el grupo tampoco permanecía ajeno a los cambios. Con Rain Dances, de 1977, había comenzado a introducir canciones más concisas y una presencia cada vez mayor del jazz y de las influencias procedentes de la escena de Canterbury.

La incorporación de Richard Sinclair, antiguo integrante de Caravan, resultó especialmente importante. Su bajo y su particular manera de cantar aportaron nuevos matices a Camel, mientras Mel Collins ampliaba el paisaje sonoro con sus instrumentos de viento.

"Breathless" continuó esa evolución. Las composiciones se hicieron más accesibles, las melodías vocales ganaron importancia y aparecieron ritmos que pocos años antes habrían resultado inesperados en un álbum del grupo.

Lo interesante es que Camel no parecía dispuesto a elegir entre su pasado y las nuevas tendencias. Prefería reunir diferentes influencias y comprobar hasta dónde podía llevarlas.


Un álbum entre la amistad, las diferencias y la despedida:


La historia de "Breathless" también está marcada por un cambio importante en la trayectoria del grupo.

Su grabación se desarrolló en varios estudios británicos, entre ellos The Manor, Chipping Norton y Threshold, con Mick Glossop y la propia banda al frente de la producción. A diferencia de trabajos anteriores, el proceso estuvo acompañado por diferencias creativas entre Andrew Latimer y Peter Bardens.

CAMEL - Banda - 1978

Ambos habían sido piezas fundamentales en la construcción del sonido de Camel. Latimer aportaba sus composiciones, su guitarra y una sensibilidad melódica muy reconocible, mientras Bardens enriquecía las canciones con el órgano, el piano y los sintetizadores.

Sin embargo, sus ideas sobre la dirección que debía tomar el grupo comenzaron a distanciarse. Breathless terminaría convirtiéndose en el último álbum de Camel con Bardens, que abandonó la formación antes de comenzar la gira de presentación.

Resulta curioso escuchar el disco conociendo esta circunstancia. Su música transmite con frecuencia una sensación de ligereza y optimismo, aunque detrás existiera una situación bastante más complicada.

Quizá esa sea una de sus cualidades más interesantes. No necesitamos conocer todos los detalles de aquellas diferencias para disfrutar de las canciones, pero saber que representan el final de una etapa añade una dimensión especial a determinados momentos.

También merece la pena prestar atención al sonido general del álbum. Los instrumentos conservan su propia identidad y ninguno parece empeñado en ocupar todo el espacio. El bajo de Sinclair se escucha con claridad, la batería de Andy Ward mantiene una enorme variedad de matices y los teclados de Bardens encuentran constantemente lugares donde enriquecer las composiciones.

Mel Collins aporta, además, una gama de colores que permite a Camel moverse con naturalidad entre diferentes ambientes musicales. Sus intervenciones resultan fundamentales para comprender el carácter de Breathless.


Canciones para descubrir las diferentes caras de Camel:


El disco comienza con "Breathless", una canción que parece avanzar sin esfuerzo. La voz de Richard Sinclair encaja perfectamente con los delicados arpegios de guitarra, mientras los instrumentos de viento introducen pequeños detalles que enriquecen la melodía.

Es una bienvenida especialmente agradable. Camel presenta aquí su faceta más cercana al pop, con una composición sencilla en apariencia y una interpretación llena de pequeños matices.

Me gusta cómo consigue transmitir una sensación de bienestar sin caer en la grandilocuencia. Todo está colocado con naturalidad, desde el bajo hasta los teclados, y la canción invita a continuar escuchando.

Pero enseguida llega el tema "Echoes" y el paisaje cambia por completo.

Durante algo más de siete minutos, Camel recupera su espíritu más aventurero. La guitarra y los teclados intercambian melodías, la batería introduce variaciones inesperadas y el conjunto avanza por diferentes ambientes sin perder su coherencia.

Es una composición magnífica para descubrir el lado más instrumental del grupo. Aquí se aprecia especialmente la capacidad de sus músicos para escucharse entre ellos y construir algo que va mucho más allá de las intervenciones individuales.

La guitarra de Latimer alcanza momentos de enorme expresividad, con esa combinación de elegancia y emoción que también podemos encontrar, desde otra perspectiva, en algunos de los mejores pasajes de David Gilmour.

Después de semejante recorrido, "Wing and a Prayer" devuelve la música a un terreno más ligero. Sus melodías alegres, las guitarras acústicas y los teclados crean una atmósfera despreocupada que funciona como un pequeño descanso.

Y entonces aparece "Down on the Farm", probablemente la canción más inesperada del álbum.

Richard Sinclair introduce aquí una buena dosis del humor británico asociado a Caravan. La historia transcurre en un entorno rural y está acompañada por efectos sonoros, referencias campestres y una interpretación deliberadamente juguetona.

Es una de esas canciones que recuerdan que los músicos del rock progresivo también tenían sentido del humor. No todo consistía en grandes conceptos, desarrollos instrumentales o referencias literarias. A veces simplemente apetecía divertirse.

"Starlight Ride" nos conduce después hacia un ambiente completamente diferente. La guitarra acústica, la flauta y los delicados arreglos instrumentales construyen una pieza íntima, casi pastoral, que parece mirar hacia la tradición musical inglesa.

Hay algo muy evocador en su sonido, una sensación de calma que recuerda a los paisajes rurales y a cierta música folk de los años setenta. Es uno de esos momentos discretos que terminan dejando una impresión duradera.


Del jazz al pop, pasando por una inesperada pista de baile:


Si hay una canción que demuestra hasta qué punto Camel estaba dispuesto a experimentar con nuevos ritmos, esa es "Summer Lightning".

Su base rítmica incorpora elementos cercanos a la música disco, algo que podría resultar sorprendente para quienes relacionan al grupo exclusivamente con el rock progresivo.

Sin embargo, la canción encuentra rápidamente su propia personalidad. Los teclados aportan una textura muy característica de finales de los setenta y la guitarra de Latimer termina convirtiéndose en la gran protagonista.

Su intervención en la parte final es uno de los momentos que más disfruto de Breathless. La música mantiene un ritmo constante mientras la guitarra desarrolla una melodía llena de expresividad. Es un buen ejemplo de cómo una composición aparentemente ligera puede convertirse en algo mucho más interesante gracias a la interpretación.

"You Make Me Smile" continúa explorando el territorio del pop, esta vez con un ritmo más marcado, efectos de teclado y una melodía de carácter desenfadado.

Es una canción que anticipa algunos de los sonidos que adquirirían protagonismo durante la década siguiente. También refleja la voluntad del grupo de probar nuevas posibilidades sin quedar encerrado en una única fórmula.

Pero Camel todavía guarda una sorpresa importante.

"The Sleeper" devuelve el protagonismo a los instrumentos en una composición que conecta directamente con el jazz y con la faceta más experimental de la banda.

El comienzo es atmosférico, casi misterioso, hasta que los instrumentos empiezan a desarrollar un diálogo lleno de energía. Los saxofones de Mel Collins aportan una fuerza extraordinaria y los teclados de Bardens encuentran espacio para desplegar toda su imaginación.

La batería de Andy Ward merece aquí una mención especial. Su interpretación está llena de pequeños cambios, acentos y detalles que hacen avanzar la música con una sensación permanente de movimiento.

Escuchar "The Sleeper" es como acompañar a varios músicos que disfrutan explorando una misma idea desde perspectivas diferentes. Ninguno parece interesado en demostrar que es mejor que los demás. Lo verdaderamente atractivo surge de la relación que establecen entre ellos.

Y esa complicidad musical es una de las grandes razones por las que sigo encontrando tan estimulante la música de Camel.


"Rainbow's End", el final que adquiere otro significado:


Después de recorrer tantos paisajes musicales, Breathless termina con "Rainbow's End", una canción breve que recupera la sensibilidad más delicada del grupo.

El piano, la voz de Sinclair y los suaves arreglos de viento crean una atmósfera tranquila, con una melancolía que contrasta con algunos de los momentos más luminosos del álbum.

La composición adquiere un significado especial por su relación con la despedida de Peter Bardens. Su marcha puso fin a una colaboración fundamental para Camel y abrió una nueva etapa en la trayectoria del grupo.

"Rainbow's End" parece un cierre especialmente apropiado para aquel momento. No necesita grandes desarrollos instrumentales ni un final espectacular. Su belleza reside precisamente en la sencillez.

Me gusta pensar en ella como una despedida musical donde todavía permanece el afecto por todo lo compartido. Una última melodía antes de que cada uno continúe su camino.

Bardens fallecería en enero de 2002, dejando una contribución extraordinaria a la historia del rock progresivo británico. Sus teclados forman parte esencial de la personalidad de los primeros álbumes de Camel, y Breathless conserva una última muestra de aquella asociación creativa con Latimer.


Descubrir Breathless hoy:


Cuando se habla de los grandes discos de los años setenta, solemos regresar a los mismos nombres y a las mismas portadas. Son álbumes extraordinarios que merecen su reconocimiento, pero también existe una enorme cantidad de música esperando a ser descubierta fuera de esos títulos más conocidos.

"Breathless" pertenece a esa categoría de discos que enriquecen cualquier exploración por la historia del rock. Aunque admito a envejecido algo mal.

No hace falta considerarlo el trabajo más representativo de Camel para disfrutar de sus virtudes. Su atractivo está en la variedad de estilos, la imaginación de sus arreglos y la facilidad con la que sus músicos consiguen pasar de una melodía pop a una composición instrumental de inspiración jazzística.

También resulta interesante observar cómo dialoga con la música actual.

Quienes disfrutan de propuestas de rock alternativo, pop experimental o grupos que conceden especial importancia a las atmósferas pueden encontrar aquí muchas ideas familiares. La mezcla de instrumentos acústicos y eléctricos, los ambientes cambiantes y las canciones que se desarrollan sin seguir siempre una estructura convencional forman parte de un lenguaje musical que continúa vivo.

Y para los lectores más jóvenes que nunca se hayan acercado al rock progresivo, Camel ofrece una entrada especialmente amable. Su música no requiere conocimientos previos ni una preparación especial. Basta con tener curiosidad y disfrutar de las melodías.

Quizá esa sea la mejor manera de descubrir "Breathless". Sin pensar demasiado en las etiquetas, sin compararlo constantemente con los álbumes anteriores del grupo y sin exigir que todas las canciones persigan el mismo objetivo.

Disco recomendado


Personalmente, me quedo con esa sensación de libertad que transmite el conjunto. Hay momentos para dejarse llevar, otros para sonreír y algunos que invitan a prestar atención a los pequeños detalles. Todo ello dentro de un álbum que refleja una época de cambios y una manera de entender la música donde la imaginación todavía tenía mucho espacio.

Si no conoces a Camel, te recomiendo comenzar por "Breathless", dejarte sorprender por "Echoes" y reservar un momento tranquilo para disfrutar de "Rainbow's End". Después, escucha el álbum completo y permite que sus nueve canciones te acompañen sin prisas. Puede que descubras un grupo al que quieras regresar con frecuencia o que encuentres nuevas razones para seguir explorando la música de los años setenta. En cualquier caso, Breathless es una magnífica invitación a hacerlo.

Video del tema "Echoes":


Tracklist:

1. Breathless (4:16)
2. Echoes (7:22)
3. Wing and Prayer (4:41)
4. Down on the Farm (4:20)
5. Starlight Ride (3:20)
6. Summer Lightening (6:03)
7. You Make Me Smile (4:13)
8. The Sleeper (7:02)
9. Rainbow's End (3:00)

Banda:

  • Andrew Latimer - Guitarra, CS80/50, Voces
  • Peter Bardens - Teclados
  • Andy Ward - Batería, Percusión
  • Richard Sinclair - Bajo, Voces
  • Mel Collins - Saxofón, Flauta

Personal adicional:

  • David Sinclair - teclados en "Rainbow´s End y "You Make Me Smile"
  • Jan Schelhaas - teclados en "You Make Me Smile"

THE BEATLES - Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band

He escrito sobre The Beatles varias veces en este blog y resulta un poco absurdo que haya tardado tanto en llegar a "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band". Estaba ahí, claro. Siempre lo ha estado. El problema era precisamente ese. ¿Qué haces con uno de los discos sobre los que más se ha escrito en la historia del pop? Puedes contar otra vez lo revolucionario que fue, recordar la portada, hablar del verano de 1967, enumerar técnicas de estudio, citar las listas que lo colocan entre los mejores álbumes de todos los tiempos y terminar llegando al mismo lugar que otros miles de textos. Durante bastante tiempo preferí escribir sobre otras cosas.

También me ha ocurrido algo con The Beatles que supongo que no será demasiado extraño entre quienes llevan años escuchándolos. Mis discos favoritos han ido cambiando. Hubo una época en la que "Sgt. Pepper" ocupaba un lugar difícil de discutir, después Revolver empezó a parecerme más inquietante y más libre, y Abbey Road acabó ganándome por otros motivos. Si ahora tuviera que escoger uno, seguramente la pelea estaría entre esos dos. Eso no ha convertido Sgt. Pepper en un álbum menor. Al contrario, volver a él sin la obligación de considerarlo "el mejor disco de la historia" me ha hecho disfrutarlo bastante más.

Así que esta vez no quiero demostrar nada. Si alguien que lee este blog de música apenas conoce a The Beatles, o los conoce por esas diez o doce canciones que parecen haber estado siempre flotando por todas partes, mi propuesta es mucho más sencilla. Pon Sgt. Pepper entero. No selecciones primero los temas famosos. No busques una playlist. Deja que empiece el falso concierto, que aparezca Billy Shears y que durante los siguientes 40 minutos The Beatles hagan lo que mejor se les daba en aquel momento, seguir una idea hasta que otra más interesante se cruzaba por delante.


ALBUM: Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band


El álbum apareció en Reino Unido el 26 de mayo de 1967, pero la historia realmente interesante había comenzado unos meses antes. The Beatles habían decidido abandonar las giras en agosto de 1966. La Beatlemanía había terminado convirtiendo sus conciertos en algo bastante absurdo, con miles de personas gritando por encima de una banda que apenas podía escucharse a sí misma y que, además, acababa de grabar "Revolver", un disco con canciones que ya no estaban pensadas para ser reproducidas con dos guitarras, bajo y batería delante de un estadio.

THE BEATLES - Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band

De pronto podían olvidarse de eso. Una canción ya no tenía que existir antes de entrar en el estudio. Podía nacer allí.

Las sesiones comenzaron el 24 de noviembre de 1966 en EMI Studios y las primeras piezas apuntaban incluso hacia un álbum diferente. "Strawberry Fields Forever" y "Penny Lane" miraban hacia Liverpool y la infancia, pero terminaron publicándose juntas como sencillo en febrero de 1967. George Martin diría después que dejarlas fuera del LP había sido uno de sus grandes errores. No sé si estoy de acuerdo. Me encantan las dos, especialmente "Strawberry Fields Forever", pero llevo tantos años conociendo Sgt. Pepper tal como es que introducirlas ahora me parece casi como colocar dos habitaciones nuevas en una casa que conozco de memoria.

La idea que terminó dando forma al álbum llegó de Paul McCartney, una banda ficticia de aspecto eduardiano que permitiría a The Beatles dejar de ser The Beatles durante un rato. Nunca se desarrolla demasiado. Sgt. Pepper no cuenta una historia de principio a fin ni necesita un manual para entender qué personaje interpreta cada uno. El disfraz era útil por otra razón. Les daba permiso. George Harrison podía traer la India al estudio, John Lennon podía convertir un viejo cartel de circo en una canción, Paul McCartney podía saltar de una guitarra distorsionada a tres clarinetes y nadie tenía que explicar qué relación había entre una cosa y la siguiente.

Esa libertad es probablemente lo que más me gusta del disco.

El "concierto" empieza y a los cuatro minutos ya estamos en otro planeta:


La canción que abre Sgt. Pepper es bastante más rockera de lo que suele recordarse cuando se habla del álbum como un gran monumento psicodélico. McCartney canta con una voz áspera, las guitarras tienen peso y los metales entran como si estuvieran anunciando la llegada de una atracción de feria. Hay público, aplausos, ruido de sala. La broma consiste en que The Beatles han dejado de tocar en directo y abren su nuevo álbum fingiendo precisamente un concierto.

Después presentan a Billy Shears y Ringo empieza "With a Little Help from My Friends".

Me sigue pareciendo una de las mejores decisiones del disco. Tras toda aquella fanfarria aparece Ringo preguntando, con absoluta modestia, qué haríamos si cantara fuera de tono. No posee la voz de Paul McCartney ni la personalidad vocal de John Lennon, pero ninguna de esas dos voces habría funcionado mejor aquí. Ringo Starr transmite cercanía. La canción necesita exactamente eso. Además, cuando uno deja de atender únicamente al estribillo empieza a descubrir la batería, el piano, las armonías y esa manera tan natural de avanzar sin parecer que ocurre gran cosa.

Luego llegan los primeros segundos de "Lucy in the Sky with Diamonds" y todo cambia.

Siempre he encontrado el sonido del teclado Lowrey un poco inquietante. La canción tiene fama de fantasía colorista, pero nunca me ha parecido completamente luminosa. Lennon canta como si estuviera observando las imágenes desde cierta distancia y alrededor aparecen la tambura, el bajo de McCartney y una producción que manipula las velocidades de grabación hasta darle a la voz una textura extraña. El título, según contó Lennon, surgió de un dibujo que su hijo Julian había hecho de una compañera de colegio llamada Lucy. La coincidencia de las iniciales con LSD hizo el resto de la leyenda. Prefiero quedarme con el dibujo.

La canción me resulta mucho más interesante como intento de entrar en la imaginación de un niño que como supuesto manual psicodélico. Los árboles de mandarina y los cielos de mermelada no tienen por qué esconder un código secreto. Los niños llevan siglos dibujando mundos donde el tamaño, el color y la lógica hacen lo que les da la gana.

McCartney mira alrededor, Lennon mete el dedo en la herida:


"Getting Better" siempre me hace pensar en lo bien que funcionaban Lennon y McCartney precisamente cuando no estaban de acuerdo del todo. Paul construye algo optimista, rítmico, casi obstinado en su buen humor, y John introduce unas líneas bastante menos cómodas sobre su comportamiento pasado. La canción dice que las cosas están mejorando, pero antes reconoce que había cosas que mejorar.

THE BEATLES 1967

Musicalmente está llena de pequeños detalles que no necesitan reclamar atención. La guitarra mantiene ese golpe insistente, las voces se superponen y Harrison introduce una tambura en la última parte. Es fácil escucharla como una canción pop muy directa. También puedes volver varias veces y empezar a seguir instrumentos diferentes. Ese juego ocurre mucho en Sgt. Pepper.

"Fixing a Hole" es todavía más curiosa. Nunca he sabido explicar completamente por qué me gusta tanto. Quizá sea el clavecín, quizá la manera en la que el bajo se desliza por debajo, quizá esa guitarra que aparece de repente sin necesidad de exhibirse. La letra tampoco se deja cerrar con facilidad. McCartney habla de reparar un agujero por donde entra la lluvia, pintar una habitación y permitir que su mente vague libremente. Podría tratarse simplemente de alguien arreglando una casa y, al mismo tiempo, parece estar hablando de proteger un espacio mental propio frente a quienes quieren entrar. No necesito resolverlo. Parte del placer está ahí.

Después, "She's Leaving Home" elimina prácticamente el grupo de la ecuación. Un arpa abre la escena y las cuerdas ocupan el espacio mientras una chica abandona la casa familiar. Lo que me interesa es que la canción dedica tiempo a los dos lados. La joven necesita irse, los padres se despiertan y no comprenden por qué. Paul McCartney narra la marcha, John Lennon introduce las respuestas de los padres y nadie termina ganando la discusión.

A veces se compara con "Eleanor Rigby", probablemente porque ambas utilizan arreglos de cuerda y cuentan vidas ajenas, pero yo las siento muy distintas. "Eleanor Rigby" es seca y casi despiadada. "She's Leaving Home" se permite ser sentimental. A McCartney aquello nunca le dio demasiado miedo y creo que hizo bien.

Un cartel viejo, una orquesta india y música para jubilados:


La primera cara del LP termina con una de mis grabaciones favoritas del álbum, "Being for the Benefit of Mr. Kite!". Lennon encontró un cartel del siglo XIX que anunciaba un espectáculo de circo y tomó de allí buena parte de las imágenes de la letra. Lo verdaderamente divertido fue intentar que la música sonara como aquel mundo. George Martin, Geoff Emerick y la banda manipularon cintas y utilizaron órganos y armonios hasta construir una especie de carrusel ligeramente averiado.

Ese es uno de los momentos en los que la producción de Sgt. Pepper se vuelve muy visible, pero no me molesta porque detrás continúa existiendo una canción. The Beatles podían llenar una grabación de trucos sin olvidarse de que alguien tenía que querer escucharla otra vez.

La segunda cara del LP arranca con George Harrison en otro continente. "Within You Without You" puede sorprender bastante a quien llegue al disco esperando una colección de clásicos de rock. Harrison llevaba tiempo estudiando música india y había trabajado con Ravi Shankar, así que aquí el interés ya no funciona como decoración. La estructura, los instrumentos y la manera de desarrollar la pieza proceden de otro lugar. La letra habla de ego, distancia, conciencia y de esa costumbre tan humana de levantar muros entre nosotros.

Y cuando termina, Paul McCartney empieza a pensar en su jubilación. Me encanta ese orden.

"Within You Without You" y "When I'm Sixty Four" parecen canciones que jamás deberían compartir álbum, mucho menos aparecer seguidas. Sin embargo, el cambio de la instrumentación india a los clarinetes y el music hall no rompe Sgt. Pepper. Lo define. Paul McCartney había escrito buena parte de "When I'm Sixty Four" años antes y aquí encontró por fin el lugar adecuado para ella. Durante mucho tiempo ha servido como munición para quienes se burlan de su afición por estilos antiguos. Yo no veo el problema. Una de las virtudes de McCartney siempre fue su curiosidad, y la curiosidad auténtica no funciona si solo te interesa lo que se supone que resulta moderno.

Pet Sounds de The Beach Boys estaba muy presente durante la creación del álbum. También Freak Out! de Frank Zappa, la música india, Motown, el blues, la tradición británica del music hall y compositores experimentales europeos. La gracia no consistía en escoger un bando, sino en quedarse con cualquier cosa que pudiera servir para una canción.

Escuchar a Ringo, seguir el bajo, y perderse:


Cuando llego a "Lovely Rita" suelo olvidarme de cualquier gran teoría sobre Sgt. Pepper y escuchar simplemente a la banda. Ringo está grande. McCartney toca un bajo que parece incapaz de permanecer quieto y el piano añade otro carácter a una canción que empieza siendo bastante sencilla y acaba en una coda rara, divertida y algo desatada.

"Good Morning Good Morning" tiene otra energía. John Lennon tomó parte de la inspiración de un anuncio televisivo y terminó escribiendo sobre rutina, aburrimiento y vida cotidiana mientras alrededor aparecen metales agresivos, una guitarra furiosa y una sucesión de animales que convierte el final en una pequeña locura sonora. Me gusta esa contradicción, cantar sobre lo ordinario utilizando una producción que no tiene nada de ordinaria.

Gran parte del disco funciona así. Se suele presentar Sgt. Pepper como una escapada hacia la psicodelia, cuando una cantidad sorprendente de sus canciones habla de asuntos bastante domésticos. Una chica se marcha de casa, alguien arregla una habitación, otro imagina cómo será envejecer, aparece una agente de tráfico, suena un despertador, alguien lee el periódico.

La fantasía está en la forma de mirar esas cosas. Eso me parece bastante más interesante que reducir el álbum a colores chillones y LSD.

Cuatro pistas y ninguna intención de comportarse:


También conviene recordar con qué estaban trabajando. Sgt. Pepper se grabó fundamentalmente utilizando máquinas de cuatro pistas. Cuando se quedaban sin espacio combinaban varias grabaciones en una nueva pista y continuaban desde ahí. George Martin y Geoff Emerick utilizaron cambios de velocidad, doblado automático de voces, compresión, altavoces Leslie, grabación directa, montajes de cinta y todo tipo de soluciones para materializar ideas que muchas veces Lennon y McCartney explicaban de manera bastante poco técnica.

Pero si solo hablamos de innovación tecnológica terminamos convirtiendo el álbum en una exposición de maquinaria antigua.

Prefiero escuchar el resultado. El bajo de McCartney es especialmente divertido de seguir porque rara vez se conforma con sostener la armonía. Ringo tampoco toca como alguien encargado únicamente de llevar el tiempo. Hay momentos en "A Day in the Life" en los que su batería parece estar conversando con Lennon. Harrison tiene menos espacio del que había tenido en Revolver y bastante menos del que encontraría después en Abbey Road, pero cuando aparece deja huella, ya sea con una tambura, una guitarra o construyendo prácticamente su propio mundo en "Within You Without You".

Al final, por muchas capas que añadieran, seguían siendo cuatro músicos que llevaban años aprendiendo a escucharse.

"A Day in the Life":


La reprise de "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" hace creer durante un momento que el concierto va a terminar. Después aparece "A Day in the Life".

Podría escribir páginas sobre ella y seguramente acabaría estropeando parte de su efecto. Lennon empieza leyendo el periódico. Un accidente, una película, cuatro mil agujeros en Blackburn. Ringo toca una de sus mejores partes de batería, McCartney se mueve por debajo con el bajo y, de pronto, una orquesta comienza a ascender sin que cada músico tenga que seguir exactamente el mismo camino.

El sonido crece hasta romper la canción. Suena un despertador.

McCartney llega tarde, coge el autobús, fuma, sube unas escaleras. Pasamos de algo enorme y extraño a una mañana vulgar en cuestión de segundos. Luego Lennon vuelve a aparecer y todo empieza a elevarse otra vez.

Lo curioso es que nunca siento "A Day in the Life" como una canción excesivamente larga. Dura poco más de cinco minutos, aunque dentro ocurran suficientes cosas para llenar medio álbum de otra banda. Y después llega ese acorde final de piano. Conozco perfectamente el momento. Aun así, sigo escuchándolo hasta que desaparece.

Si empiezas con The Beatles, entra por donde quieras:


No voy a recomendar Sgt. Pepper porque figure en un canon ni porque supuestamente haya que escucharlo para entender la historia del rock. Esa forma de acercarse a la música termina convirtiendo discos magníficos en deberes escolares.

The Beatles 1967

Lo recomiendo porque me lo paso bien dentro de él. Porque nunca permanece quieto demasiado tiempo, porque está lleno de melodías y porque The Beatles parecían incapaces de descartar una idea únicamente porque no encajara con la anterior. Un circo, música india, guitarras, clarinetes, una chica escapándose de casa, filosofía, animales, una banda inventada y un acorde de piano interminable. Todo cabe.

Disco recomendado


Si eres joven y The Beatles te producen cierta distancia precisamente porque llevan toda la vida diciéndote que son importantísimos, entiendo perfectamente la reacción. No empieces intentando admirarlos. Tampoco intentes escuchar 1967 con los oídos de alguien que estuvo allí, porque no puedes y yo tampoco. Pon el disco.

En algún momento encontrarás algo que te haga volver. Quizá sea el teclado de "Lucy in the Sky with Diamonds", la batería de Ringo, el bajo de "Lovely Rita", los clarinetes de "When I'm Sixty Four", el caos de "Mr. Kite" o esa entrada de la orquesta en "A Day in the Life". A mí me ha ido cambiando con los años y supongo que esa es una de las razones por las que sigo escuchándolo. Luego puedes pasar a Revolver. Y ahí tenemos otra conversación.

Video del tema "A Day in The Life":

Tracklist (Formato original LP vinilo):

Cara A:

1. "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" McCartney 2:00
2. "With a Little Help from My Friends" Starr 2:42
3. "Lucy in the Sky with Diamonds" Lennon 3:28
4. "Getting Better" McCartney 2:48
5. "Fixing a Hole" McCartney 2:36
6. "She's Leaving Home" McCartney with Lennon 3:25
7. "Being for the Benefit of Mr. Kite!" Lennon 2:37

Cara B:

1. "Within You Without You" Harrison 5:05
2. "When I'm Sixty-Four" McCartney 2:37
3. "Lovely Rita" McCartney 2:42
4. "Good Morning Good Morning" Lennon 2:42
5. "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (Reprise)" Lennon, McCartney, Harrison and Starr 1:18
6. "A Day in the Life" Lennon with McCartney 5:38

The Beatles:

  • John Lennon - voz principal, armonías y coros; guitarras rítmica, acústica y solista; órgano Hammond, acorde final de piano en Mi; armónica, bucles de cinta, efectos de sonido, peine y papel de seda; palmas, pandereta, maracas, bajo en "Fixing a Hole"
  • Paul McCartney - voz principal, armonías y coros; bajo y guitarra solista; piano, piano de cola, órganos Lowrey y Hammond; palmas; vocalizaciones, efectos de sonido, peine y papel de seda
  • George Harrison - armonías y coros; guitarras solista, rítmica y acústica; sitar, tambura, swarmandal; armónica, peine y papel de seda; palmas, pandereta, maracas; voz principal en "Within You Without You"
  • Ringo Starr - batería, congas, pandereta, maracas, palmas, campanas tubulares; voz principal en "With a Little Help from My Friends" y "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (Reprise)"; armónica, peine y papel de seda; acorde E final de piano 

Músicos adicionales y producción:

  • Neil Aspinall – tambura, armónica
  • Geoff Emerick – ingeniería de audio; bucles de cinta, efectos de sonido
  • Mal Evans – conteo, armónica, despertador, acorde final de piano en Mi
  • George Martin – productor, mezcla; bucles de cinta, efectos de sonido; clavecín en "Fixing a Hole", armonio, órgano Lowrey, glockenspiel y Mellotron en "Being for the Benefit of Mr. Kite!", órgano Hammond en "With a Little Help from My Friends", piano en "Getting Better", solo de piano en "Lovely Rita"; acorde final de armonio.

Músicos de sesión:

  • "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" – cuatro trompas: Neill Sanders, James W. Buck, John Burden, Tony Randall; arreglos y dirección de Martin y McCartney;
  • "She's Leaving Home" – arpa, interpretada por Sheila Bromberg, y sección de cuerdas, con arreglos de Mike Leander y dirección de Martin; "Within You Without You" – tabla a cargo de Natwar Soni, dilrubas de Anna Joshi y Amrit Gajjar, y tambura de Buddhadev Kansara, con ocho violines y cuatro violonchelos; arreglos y dirección de Harrison y Martin;
  • "When I'm Sixty-Four" – trío de clarinetes: Robert Burns, Henry MacKenzie y Frank Reidy; arreglos y dirección de Martin y McCartney;
  • "Good Morning Good Morning" – saxofones, trombones y trompa a cargo de Sounds Inc.; arreglos y dirección de Martin y Lennon;
  • "A Day in the Life" – orquesta de cuarenta músicos, incluyendo cuerdas, metales, maderas y percusión; arreglos de Martin, Lennon y McCartney, y dirección de Martin y McCartney.

HUGGY BEAR - Taking the Rough with the Smooch (Revisted)

Si buscas a Huggy Bear en las conversaciones habituales sobre los años 90 (siglo xx), seguramente aparecerán Bikini Kill, riot grrrl, feminismo, fanzines y algún relato sobre aquella famosa actuación televisiva en The Word. Todo eso forma parte de su historia, claro. Pero hay una manera bastante más directa de entender por qué este grupo merece seguir circulando de generación en generación: poner el disco "Taking the Rough with the Smooch" y dejar que sus 22 minutos hagan el resto. Este post es un revisted.


ALBUM:  Taking the Rough with the Smooch


Publicado en 1993, el LP reúne material procedente de sus primeros singles y EP. Son 12 canciones breves, nerviosas y cambiantes que condensan muy bien el mundo de Huggy Bear. No hace falta prepararse demasiado antes de escucharlo ni estudiar la historia del riot grrrl. Es mejor entrar primero por la música y dejar el contexto para después.

HUGGY BEAR - Taking the Rough with the Smooch

Yo empezaría por "Herjazz":


"Herjazz" es una puerta bastante buena. Hay canciones que sirven para presentar a una banda porque contienen casi todo lo que la hace reconocible. Herjazz cumple esa función con Huggy Bear.

La guitarra zumba, el bajo y la batería construyen algo casi bailable y las voces se lanzan unas contra otras con una energía que parece más propia de una habitación llena de gente que de un estudio. Es punk, pero no se queda en la velocidad ni en el ruido. Hay ritmo, repetición y una especie de urgencia juguetona detrás de toda esa tensión.

Después puedes ir a "Pansy Twist", que mantiene esa sensación de movimiento, o saltar directamente a "No Sleep", una pieza diminuta y primitiva en la que la percusión parece importar tanto como las guitarras.

Una de las cosas que más me gusta de Taking the Rough with the Smooch es precisamente que nunca parece instalado demasiado tiempo en una sola idea. Hay canciones gritadas, fragmentos cercanos a la poesía hablada, cambios de voces y momentos que casi parecen pequeñas escenas. Huggy Bear hacía mucho con muy pocos elementos.

Eso también ayuda a que el disco sea una entrada fácil para alguien que no suele escuchar punk. Cuando una canción empieza a asentarse, ya estás dentro de la siguiente.


Riot grrrl desde Brighton, no desde Olympia:


Conocer de dónde viene el grupo hace que todo cobre otra dimensión.

Huggy Bear se formó en Inglaterra en 1991 y desarrolló su música al mismo tiempo que el movimiento riot grrrl estaba creciendo en Estados Unidos alrededor de bandas como Bikini Kill. Sin embargo, ellos insistían en una identidad propia. Se definían como girl boy revolucionarias, una idea que tenía que ver tanto con la composición mixta del grupo como con su manera de entender el feminismo, la música y las relaciones entre géneros.

Huggy Bear Banda

También desconfiaban abiertamente de buena parte de la maquinaria musical de su época. Evitaban entrevistas con la prensa convencional, no querían convertirse en personajes fácilmente comercializables y continuaron trabajando con el sello independiente Wiiija incluso cuando aparecieron ofertas de compañías mayores.

Eso se percibe en Taking the Rough with the Smooch sin necesidad de conocer previamente ninguno de esos detalles. El disco no suena como un grupo intentando encontrar una fórmula que pueda repetirse.

Suena a gente utilizando la música para poner cosas en circulación.

Conserva la proximidad:


Si llegas desde producciones actuales, probablemente lo primero que notarás sea lo poco pulido que está todo.

Las voces están muy cerca. Las guitarras tienen bordes, la batería golpea de forma directa y apenas hay sensación de distancia entre quien toca y quien escucha. Hay momentos en los que parece que el micrófono está dentro del propio ensayo. A mí eso me parece parte fundamental del atractivo.

No intentaría escuchar este disco esperando precisión o espectacularidad técnica. Lo interesante está en cómo transmite movimiento. Casi puedes imaginar la sala, los amplificadores, los cuerpos chocando y las canciones saliendo antes de que alguien pueda domesticarlas demasiado.

Incluso las voces múltiples ayudan a romper cualquier sensación de uniformidad. A veces parecen conversar, otras competir y en ciertos momentos simplemente se superponen.

Un resultado con textura muy física.

Seguir las letras:


Huggy Bear escribía sobre poder, género, sexualidad, violencia y frustración, aunque rara vez de una manera ordenada o explicativa.

Las letras funcionan más por acumulación de imágenes y consignas que mediante historias convencionales. "Shaved Pussy Poetry", "Concrete Life" o "Pansy Twist" pueden ser incómodas, absurdas por momentos o deliberadamente agresivas.

"Sizzlemeet" es quizá uno de los mejores ejemplos de su manera peculiar de escribir. Musicalmente tiene algo ligero, casi divertido, mientras las palabras van por otro camino completamente diferente.

No creo que sea necesario comprender cada frase para disfrutarlo. De hecho, parte de la experiencia consiste en aceptar ese lenguaje fragmentario y dejar que algunas cosas permanezcan abiertas.

Después de varias escuchas empiezan a aparecer pequeñas conexiones.

La TV les dio una historia que todavía los persigue:


Herjazz quedó además asociada para siempre a uno de los momentos más conocidos de Huggy Bear.

El 14 de febrero de 1993 interpretaron la canción en "The Word", un popular programa de la televisión británica. Después de tocar, el grupo permaneció en el estudio y reaccionó contra un reportaje protagonizado por las Barbi Twins. Hubo gritos, enfrentamientos y finalmente fueron expulsados del plató. Las versiones posteriores sobre lo sucedido no coincidieron completamente, pero la escena terminó ocupando espacio en la prensa musical.

Tiene algo de ironía que una banda tan desconfiada de los grandes medios acabara siendo recordada parcialmente gracias a una aparición televisiva.

Por eso prefiero regresar al disco. Ahí está la versión de Huggy Bear que me interesa conservar.

Un grupo que decidió no durar demasiado:


Huggy Bear tampoco tuvo una carrera larga. En 1994 publicaron Weaponry Listens to Love y en diciembre de ese mismo año ofrecieron su último concierto, manteniéndose bastante cerca de aquella idea inicial de existir solamente durante unos tres años. Quizá por eso su música sigue transmitiendo esa sensación de urgencia.

No hubo décadas de discos, reuniones constantes ni una larga transformación de estilo. Quedó un catálogo relativamente pequeño y un puñado de grabaciones que siguen permitiendo reconstruir aquel momento. Taking the Rough with the Smooch es probablemente mi elección para empezar.

No porque sea necesario considerarlo un disco perfecto ni porque haya que escucharlo como una pieza histórica solemne. Todo lo contrario. Funciona mejor cuando se reproduce alto, sin demasiada ceremonia.

Si nunca has escuchado a Huggy Bear, empieza aquí:


Para alguien joven que llegue hoy al riot grrrl desde Bikini Kill, Sleater Kinney, Bratmobile o incluso desde bandas mucho más recientes, Huggy Bear ofrece una ramificación británica especialmente interesante.

Taking the Rough with the Smooch dura menos que muchos episodios de una serie y contiene suficiente variedad como para abrir bastantes caminos después.

Empieza con Herjazz. Pon luego Pansy Twist. Escucha Sizzlemeet para encontrar su lado más extraño y No Sleep para comprobar cuánto podían comprimir en unos pocos segundos. Después deja correr las doce canciones de principio a fin.

Disco recomendado


No hace falta convertir a Huggy Bear en una reliquia ni estudiarlos como si fueran una asignatura de historia del punk. Solo hace falta darles esos 22 minutos.

Si te interesan los discos que conservan la sensación de que un pequeño grupo de personas estaba intentando inventar su propio espacio mientras tocaba, Taking the Rough with the Smooch todavía tiene mucho que ofrecer.

Video del tema "Pansy Twist":

Tracklist (formato vinilo):

A1 Dissthentic Penetration
A2 Sizzle Meet
A3 Shaved Pussy Poetry
A4 Pansy Twist
A5 Concrete Life
A6 Pro No From Now

B1 Prayer
B2 Her Jazz
B3 Teen Tighterns
B4 Derwin
B5 No Sleep
B6 Can't Kiss

Formación:

  • Jo Johnson: guitarra y voz
  • Niki Eliot: bajo y voz
  • Karen Hill: batería y piano
  • Chris Rowley: voz, trompeta y piano
  • Jon Slade: guitarra