Antes de entrar en detalles, conviene situar el disco ¡Simpatico! en su momento exacto, entender qué estaba ocurriendo en la escena alternativa de 1994 y por qué este segundo trabajo de Velocity Girl marcó un punto de inflexión en su trayectoria. La reedición actual no solo recupera canciones, también nos invita a revisitar un contexto cultural y creativo que explica muchas de las decisiones que dieron forma a ¡Simpatico! y que, escuchadas hoy, revelan su verdadera dimensión.
ALBUM:¡Simpatico! (Remastered and Expanded)
A veces un álbum no necesita reivindicación, sino contexto. ¡Simpatico! de Velocity Girl siempre fue un álbum querido dentro de ciertos círculos del indie estadounidense, pero también uno de esos trabajos que parecían vivir en un estado de discreta invisibilidad. Ahora, con esta edición remasterizada y ampliada, publicada por Sub Pop en febrero (13) de 2026, el álbum reaparece con una nitidez que obliga a escucharlo de nuevo, sin nostalgia automática, sin el filtro de los noventa, solo con los oídos abiertos.
Lo primero que sorprende es que suene tan actual. No moderno en el sentido superficial del término, sino vigente. Las guitarras brillan, las melodías respiran, y la voz de Sarah Shannon vuelve a ocupar el centro con una claridad casi luminosa. Esta reedición no es un simple ejercicio de archivo, es una oportunidad para comprender mejor qué fue realmente ¡Simpatico! dentro del mapa del rock alternativo.
Del ruido al enfoque:
Cuando Velocity Girl publicó Copacetic en 1993, su sonido estaba envuelto en una bruma heredada de My Bloody Valentine y The Jesus and Mary Chain. Había distorsión, capas, reverberación, un cierto desorden juvenil. Pero debajo de esa niebla ya latían canciones de pop clásico. Esa tensión entre ruido y melodía era su ADN.
Tras una gira intensa y el impulso de Sub Pop, la banda decidió trabajar de otra manera en su segundo disco. Por primera vez disponían de tiempo, presupuesto y la posibilidad de grabar en condiciones profesionales. La llegada del productor John Porter, antiguo miembro de Roxy Music y responsable de algunos trabajos de The Smiths, fue decisiva. No vino a imponer una estética, sino a afilar lo que ya estaba ahí.
En las sesiones de tres semanas en Cue Studios, Porter actuó como editor severo. Eliminó repeticiones innecesarias, ajustó estructuras y ayudó a que las canciones respiraran con una economía nueva. El resultado fue un sonido más limpio, más definido. La distorsión retrocedió y las guitarras adoptaron un brillo casi cristalino. No desapareció la energía, pero sí el desenfoque.
Canciones que respiran:
El disco se abre con "Sorry Again", y desde el primer acorde se percibe el cambio. La guitarra tiene filo, pero también claridad. La melodía avanza con una seguridad que recuerda a New Order o al Wedding Present, aunque sin caer en la imitación. El estribillo se instala con naturalidad, como si siempre hubiese estado ahí.
"I Can’t Stop Smiling" es otro de los momentos clave. La combinación de voces entre Sarah Shannon y Archie Moore aporta una dimensión nueva. Las armonías no son decorativas, son parte de la arquitectura emocional del tema. Hay guitarras que crujen con discreción, pero lo que domina es esa sensación de urgencia dulce, casi ansiosa.
"Drug Girls" acelera el pulso con una energía directa, mientras que "There’s Only One Thing to Say" posee ese rebote melódico que inevitablemente remite a The Smiths, aunque Shannon nunca suena derivativa. Su voz es menos irónica, más frontal, más vulnerable.
Luego llega "Hey You, Get Off My Moon", que abre una puerta al dream pop. La atmósfera se vuelve más densa, más introspectiva. Las guitarras flotan, el ritmo se contiene, y la canción parece mirar hacia dentro. Es uno de esos momentos donde el álbum demuestra que no solo sabe escribir singles inmediatos, también puede crear climas.
El cierre original con "Medio Core" y "What You Left Behin" devuelve la energía con una electricidad más directa. En esta última, Archie Moore toma la voz principal, algo poco habitual en la banda, y ese cambio aporta una textura distinta al conjunto.
Guitarras, melodías y producción precisa:
En términos de sonido, ¡Simpatico! representa una transición clara del shoegaze hacia el power pop. Las guitarras siguen siendo protagonistas, pero ya no forman una pared opaca. Ahora se distinguen líneas, arpegios, pequeños detalles rítmicos. La batería de Jim Spellman suena contenida pero firme, marcando un pulso constante sin saturar el espacio. El bajo de Kelly Riles sostiene las canciones con discreción, aportando profundidad.
El máster de esta nueva edición realza esa arquitectura. Todo parece más definido, más equilibrado. No hay exageración en los agudos ni una compresión agresiva. Se percibe el trabajo sobre las cintas originales, respetando la esencia pero limpiando cualquier residuo.
Es curioso pensar que en 1994 el álbum quedó ligeramente descolocado. No era lo suficientemente ruidoso para competir con el grunge dominante, ni británico para entrar en la ola del britpop. Y sin embargo, en esa tierra intermedia estaba su personalidad.
Las rarezas:
La edición ampliada añade ocho canciones grabadas en Inner Ear Studios pocos meses después de las sesiones principales. Escuchar estas caras B y rarezas es entender mejor el universo del grupo.
La versión de "Your Silent Face" de New Order es especialmente reveladora. No es un simple homenaje. Velocity Girl transforma la melancolía sintética del original en algo más orgánico, con guitarras que sustituyen los teclados y una interpretación vocal que suena íntima, casi frágil. También aparece una versión de The Beach Boys, que confirma cuánto había de pop clásico en su manera de escribir.
Estas grabaciones no son añadidos anecdóticos. Funcionan como una extensión natural del álbum, mostrando a la banda experimentando sin perder coherencia.
Lo que decía entonces y lo que dice ahora:
En su momento, la revista "Rolling Stone" destacó cómo el disco conseguía pulir el desorden de garaje sin perder capas ni energía. Esa observación sigue siendo válida. Pero con el paso del tiempo se percibe algo más profundo.
¡Simpatico! habla de transición. No solo musical, también emocional. Las letras de Shannon oscilan entre la duda, la ironía suave y una vulnerabilidad nada exhibicionista. No hay dramatismo exagerado. Hay pequeñas fracturas cotidianas, inseguridades, relaciones que se deshilachan. Esa contención lo hace creíble.
En el contexto actual, donde la producción digital puede saturarlo todo, la claridad de este disco resulta casi terapéutica. No hay exceso, no hay artificio innecesario. Solo canciones sólidas, bien construidas.
Por qué mola:
Desde una perspectiva de música critica, ¡Simpatico! ocupa un lugar interesante dentro del rock alternativo de los noventa. No fue un fenómeno masivo, pero influyó silenciosamente en muchas bandas posteriores que entendieron que se podía combinar distorsión y melodía sin caer en el ruido por el ruido.
Escucharlo hoy es reconocer esa genealogía del indie que conecta el C86 británico con el power pop estadounidense y el underground de Washington. Es también recordar que la historia del rock no la escriben solo los grandes titulares, sino discos como este, que sobreviven por la fuerza de sus canciones.
Disco recomendado
Si nunca has escuchado ¡Simpatico! de Velocity Girl, esta reedición es el momento perfecto. No es un álbum grandilocuente, no pretende cambiar el mundo. Pero sí ofrece algo más difícil de encontrar: canciones tensas, hermosas, directas, que todavía se sostienen sin esfuerzo más de tres décadas después.
Lo recomiendo especialmente a quienes aman el indie pop con guitarras brillantes, a quienes disfrutan de las melodías claras sin perder filo, y a quienes quieren entender mejor un rincón esencial del rock alternativo de los noventa. Dale tiempo, escúchalo completo, deja que las canciones respiren. Y verás cómo, sin darte cuenta, empiezas a sonreír otra vez.
Video del tema "I Can´t Stop Smiling":
Tracklist:
1. Sorry Again
2. There's Only One Thing Left to Say
3. Tripping Wires
4. I Can't Stop Smiling
5. The All-Consumer
6. Drug Girls
7. Rubble
8. Labrador
9. Hey You, Get Off My Moon
10. Medio Core
11. What You Left Behind
12. Wake Up, I'm Leaving
13. Marzipan
14. Labrador (Drum Machine Version)
15. Diamond Jubilee
16. What You Left Behind (Reprise)
17. Your Silent Face
18. You're So Good to Me
19. Seven Seas
20. Breaking Lines
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