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R.E.M. - Reckoning: disco que definió su sonido

En la portada de "Reckoning" no aparece ninguna promesa grandilocuente. Un dibujo extraño de Howard Finster, líneas que parecen raíces, serpientes, corrientes de agua o caminos trazados de memoria, envuelve el segundo álbum de la banda americana R.E.M. con la misma ambigüedad que Michael Stipe aplicaba a sus canciones. Nada termina de explicarse, pero todo invita a entrar. Una recomendación para los lectores de este blog de música.

ALBUM: Reckoning


Publicado el 9 de abril de 1984, "Reckoning" de R.E.M. dura menos de cuarenta minutos y reúne diez canciones. Es un disco directo, nervioso y luminoso, aunque bajo esa superficie circulan la pérdida, la incomunicación y una sensación persistente de desplazamiento. Si "Murmur", su debut de 1983, parecía surgir de una habitación cerrada y cubierta de niebla, "Reckoning" abre las ventanas. De repente se distinguen mejor las guitarras, el bajo avanza con mayor libertad y la batería empuja las canciones hacia delante. El misterio no desaparece, simplemente comienza a moverse.

REM - Reckoning - album - 1984

Cuando lo escucho, tengo la impresión de estar ante un grupo que todavía no conoce del todo el alcance de sus posibilidades, pero ya sabe perfectamente lo que no quiere ser. R.E.M. no buscaba parecerse a las grandes bandas de rock de su tiempo, tampoco aspiraba a competir con el pop más brillante de las listas. Su ambición era otra, convertir cuatro instrumentos, varias voces y unas letras deliberadamente escurridizas en un idioma propio.

Cómo nace "Reckoning":


El éxito crítico de "Murmur" colocó a R.E.M. en una posición tan estimulante como incómoda. El grupo había pasado de ser una pequeña banda de Athens, Georgia, a convertirse en una de las grandes esperanzas del rock alternativo estadounidense. La respuesta de Peter Buck, Michael Stipe, Mike Mills y Bill Berry fue continuar trabajando con una velocidad casi temeraria.

R.E.M Banda 1984

Las canciones aparecían con facilidad. Peter Buck llegó a recordar una etapa en la que componían dos buenos temas por semana, muchas veces reunidos en el salón de la casa de Mike Mills, en Barber Street. Había tanto material que el guitarrista propuso grabar un álbum doble. La idea no prosperó, pero revela el estado creativo del grupo, R.E.M. no estaba intentando fabricar una continuación calculada de "Murmur", sencillamente tenía demasiada música acumulada como para detenerse.

En noviembre de 1983, la banda registró veintidós canciones durante unas sesiones en San Francisco con Elliot Mazer, conocido por su trabajo con Neil Young. Finalmente decidió regresar con Mitch Easter y Don Dixon, los productores de su primer álbum. Las grabaciones definitivas comenzaron el 8 de diciembre en Reflection Sound Studios, en Charlotte, Carolina del Norte, y se desarrollaron entre diciembre de 1983 y enero de 1984.

La duración real de aquellas sesiones ha alimentado cierta confusión. La carpeta del disco aseguraba que se había grabado en 14 días, Buck llegó a hablar de 11, mientras que Dixon y Easter recordaban un proceso algo más largo. Lo importante no es resolver la aritmética, sino comprender el impulso que había detrás. La banda quería trabajar deprisa para conservar la energía de sus conciertos y evitar que la compañía discográfica interviniera demasiado.

I.R.S. Records deseaba un álbum más comercial. Dixon y Easter actuaron como barrera entre el sello discográfico y el grupo, permitiendo que R.E.M. grabara sin convertir cada canción en una negociación. Aquella protección fue decisiva. "Reckoning" puede ser más accesible que "Murmur", pero no suena domesticado. Su claridad procede de la confianza de los músicos, no de una estrategia empresarial.

Tocando dentro de la habitación:


El propósito de los productores era trasladar al estudio la vitalidad de R.E.M. en directo. Para conseguirlo redujeron parte de las capas utilizadas en "Murmur" y dieron mayor presencia a la guitarra eléctrica de Peter Buck. Sus acordes repican, se abren y vuelven sobre sí mismos, con ecos de The Byrds, Television y el rock de garaje, pero sin convertirse en una imitación nostálgica.

La guitarra de Buck suele recibir buena parte de la atención cuando se habla de jangle pop, aunque el corazón móvil de "Reckoning" está en la relación entre Bill Berry y Mike Mills. Berry toca con una energía precisa, especialmente en "Harborcoat" y "Second Guessing", donde su batería parece empujar al resto del grupo para que no pierda el equilibrio. Mills, mientras tanto, evita limitarse a seguir el ritmo. Sus líneas de bajo tienen melodía propia, contestan a la guitarra y abren pequeños caminos dentro de cada canción. Además, sus coros añaden profundidad a la voz de Michael Stipe sin restarle misterio.

Dixon utilizó técnicas de grabación binaural en varias piezas. Llegó a construir una especie de cabeza artificial con una caja de cartón y dos micrófonos, una solución casi artesanal que permitió capturar la posición de los músicos dentro del estudio. El resultado no busca una perfección clínica. Su valor está en la sensación de espacio. Las voces de Mills parecen llegar desde detrás de Stipe, la batería conserva aire a su alrededor y el grupo suena como una unidad física, no como cuatro partes ensambladas posteriormente.

De "Harborcoat" a "So. Central Rain":


"Harborcoat" abre el álbum sin ofrecer un segundo de preparación. La guitarra de Buck entra en movimiento, Berry acelera y las voces se cruzan como una conversación escuchada desde una habitación contigua. La canción contiene una de las grandes virtudes de R.E.M., es pegadiza sin resultar evidente. Se puede seguir su impulso incluso cuando las palabras de Stipe permanecen parcialmente ocultas.

"7 Chinese Bros." se apoya en un motivo de guitarra sencillo y en un bajo que funciona casi como una segunda melodía. Durante su grabación, Stipe cantaba tan bajo que Don Dixon apenas podía registrarlo. El productor encontró en el estudio un disco religioso de The Revelaires titulado "The Joy of Knowing Jesus" y se lo entregó para provocar alguna reacción. Stipe comenzó a leer en voz alta el texto de la contraportada, lo que permitió ajustar la grabación. Aquella recitación acabaría publicada como "Voice of Harold", una curiosa pieza paralela que demuestra cómo el cantante podía transformar un texto ajeno y banal mediante el sonido de su voz.

Después llega "So. Central Rain", una de las composiciones esenciales de la primera etapa de R.E.M. La guitarra dibuja acordes en tono menor, el bajo sostiene la tensión y Stipe convierte la frase "I am sorry" en algo más complejo que una disculpa. Puede expresar culpa, distancia, impotencia o el reconocimiento tardío de una pérdida. La letra no aclara el conflicto y precisamente por eso conserva su fuerza. Cada oyente puede colocar dentro de la canción su propia llamada sin respuesta.

"Pretty Persuasion", que formaba parte del repertorio del grupo desde 1980, es puro movimiento. Las guitarras se entrelazan, las voces se persiguen y el ritmo transmite una impaciencia casi juvenil. R.E.M. llevaba años tocándola y dudaba si debía recuperarla, pero Easter y Dixon entendieron que merecía quedar registrada. Tenían razón. Es una de las canciones que mejor conecta sus comienzos de garaje con el sonido que terminaría influyendo en buena parte del rock independiente estadounidense.

Agua, ausencia y mensajes que no llegan:


Aunque "Reckoning" resulta más claro y enérgico que "Murmur", sus letras son más oscuras. El agua aparece una y otra vez, no solo como paisaje, sino como una imagen de cambio, distancia e inestabilidad. De hecho, el álbum también fue identificado con la inscripción alternativa "File Under Water". En las canciones de Stipe, el agua separa lugares, borra contornos y dificulta cualquier intento de permanecer quieto.

"Time After Time (Annelise)" lleva esa sensación a un terreno hipnótico. Las guitarras se acumulan lentamente, la percusión adquiere un carácter casi ceremonial y la canción crece sin buscar un estallido convencional. No ofrece la satisfacción inmediata de "Pretty Persuasion", pero recompensa la escucha atenta. Es una composición circular, como un pensamiento que regresa porque todavía no ha encontrado una salida.

"Second Guessing" rompe esa atmósfera con poco más de dos minutos de rock rápido y seco. Hay algo cercano al punk en su economía, aunque las armonías vocales impiden que pierda el sello de R.E.M. "Letter Never Sent" continúa explorando la imposibilidad de comunicarse, pero lo hace con una melodía sorprendentemente luminosa. El título resume uno de los grandes temas del álbum, palabras que se escriben, llamadas que no se contestan, mensajes que no llegan a su destino.

La herida emocional del disco aparece con mayor claridad en "Camera", dedicada a una amiga de la escena de Athens fallecida en un accidente de tráfico. Easter quiso obtener una interpretación vocal técnicamente más limpia, pero Stipe se negó a seguir repitiéndola. Prefería conservar la emoción, incluso con sus imperfecciones. Esa decisión define tanto la canción como el álbum. "Camera" avanza despacio, con una voz desprotegida y una instrumentación sombría. Puede parecer menos inmediata que otros cortes, pero su fragilidad impide que se convierta en una balada sentimental convencional. No dramatiza el duelo, lo deja suspendido.

Inesperada carretera hacia Rockville:


Después de "Camera", "(Don’t Go Back To) Rockville" introduce un giro country que podría parecer extraño en otro disco. Aquí funciona como una bocanada de aire. El piano, el ritmo relajado y un estribillo destinado a ser cantado en grupo muestran la amplitud musical de R.E.M. Mucho antes de convertirse en una banda capaz de llenar estadios, sus integrantes ya entendían que una identidad sólida no exige repetir siempre la misma canción.

"Little America" cierra el álbum recuperando la velocidad. Su letra refleja la vida en carretera y el desconcierto de un grupo que empezaba a pasar más tiempo viajando que en casa. La frase dedicada a Jefferson Holt, su entonces representante y ocasional conductor, aporta humor a un disco atravesado por la pérdida y la distancia. El final no ofrece una conclusión solemne. R.E.M. continúa avanzando, quizá sin saber exactamente dónde se encuentra, pero con la seguridad de que quedarse quieto no es una opción.


"Reckoning" en la música alternativa:


En 1984, la música estadounidense que ocupaba las listas parecía muy alejada de aquellos cuatro músicos de Georgia. R.E.M. creció en el circuito universitario, dentro de una red de pequeñas salas, emisoras independientes y tiendas de discos en la que también circulaban grupos como The Replacements o Jason and the Scorchers. Al otro lado del Atlántico comenzaban a destacar The Smiths, con quienes R.E.M. fue comparado por su uso de guitarras limpias y su distancia respecto al rock dominante. Sin embargo, Michael Stipe y Morrissey representaban formas casi opuestas de escribir. Morrissey convertía la frase en declaración, Stipe la trataba como una imagen incompleta que el oyente debía terminar.

REM banda 1984

"Reckoning" alcanzó el número 27 en Estados Unidos y el 91 en Reino Unido. En 1991 recibió el disco de oro estadounidense, cuando R.E.M. ya había llegado a un público masivo. Su importancia, no obstante, no se mide únicamente por esas cifras. El álbum demostró que una banda podía crear canciones melódicas, emocionantes y reconocibles sin adoptar los gestos del rock comercial. Esa posibilidad resultó fundamental para el desarrollo posterior del college rock y de buena parte de la música alternativa de los años ochenta y noventa.

Por qué "Reckoning" es un gran álbum:


"Reckoning" mola porque parece sencillo sin serlo. Las canciones entran con naturalidad, pero cada nueva escucha permite descubrir una armonía de Mills, una variación rítmica de Berry, un detalle de guitarra de Buck o una inflexión de Stipe que antes había pasado inadvertida. No necesita grandes efectos, solos espectaculares ni letras explicadas hasta el último detalle. Confía en la relación entre los cuatro músicos y en la inteligencia de quien escucha.

También captura un instante irrepetible. R.E.M. ya no era un secreto de Athens, pero todavía no se había convertido en una institución de la cultura popular. Conservaba la urgencia de una banda joven y, al mismo tiempo, comenzaba a comprender cómo transformar su intuición en un lenguaje duradero. "Reckoning" no posee exactamente la bruma de "Murmur", ni la ambición de "Document", ni el alcance emocional de "Automatic for the People". Su encanto reside en otro lugar, en la energía de un grupo que descubre que puede avanzar sin renunciar a su extrañeza.

Disco recomendado


A los oyentes jóvenes que solo conozcan "Losing My Religion" o "Everybody Hurts", les recomendaría acercarse a "Reckoning" sin buscar todavía a la gran banda de los años noventa. Aquí encontrarán algo quizá más emocionante, el momento en que R.E.M. estaba inventando su propio futuro. Conviene escucharlo con cierto volumen y sin consultar las letras a la primera. Hay que dejar que las guitarras repiquen, que el bajo abra caminos y que la voz de Michael Stipe permanezca unos minutos fuera de alcance. Algunas canciones se comprenden mejor cuando todavía guardan un secreto. Seguro que te enganchas.

Video del tema "So. Central Rain":

Tracklist:

Cara A – "(L) The Left Side":

"Harborcoat" – 3:54
"7 Chinese Bros." – 4:18
"So. Central Rain (I'm Sorry)" – 3:15
"Pretty Persuasion" – 3:50
"Time After Time (Annelise)" – 3:31

Cara B – "(R) The Right Side":

"Second Guessing" – 2:51
"Letter Never Sent" – 2:59
"Camera" – 5:52
"(Don't Go Back To) Rockville" – 4:55
"Little America" – 2:58

R.E.M.

  • Michael Stipe - voz principal (acreditado como "instrumento de voz principal")
  • Bill Berry - batería, coros
  • Mike Mills - bajo, coros; piano (2, 3, 9)
  • Peter Buck - guitarras

Producción

  • Don Dixon - productor, ingeniero de sonido (acreditado como "maquinista")
  • Mitch Easter - productor, ingeniero de sonido (acreditado como "maquinista")

TWISTED TEENS - Florida Water Blues: entre punk y country

El agua vaporosa de Florida puede ser un perfume, un remedio espiritual, una superstición sureña o algo que conviene no beber. En manos del dúo Twisted Teens se convierte en una sustancia todavía más extraña, una mezcla de resistencia, humor negro, cansancio y orgullo regional. "Florida Water Blues", publicado el 10 de julio de 2026, contiene trece canciones y dura algo más de cuarenta y dos minutos. Es el tercer álbum del grupo de Nueva Orleans, pero también parece la cara nocturna de una obra que comenzó a tomar forma apenas unos meses antes.

ALBUM: Florida Water Blues


Quien llegue a la formación Twisted Teens debe imaginar un punto de encuentro improbable. En una esquina están el garage rock, el punk primitivo y el impulso físico de The Stooges. En otra aparecen el country, el rockabilly, la guitarra de acero y la tradición de contar historias de carretera. En medio, Caspian Hollywell canta con una voz rasgada, casi mineral, mientras Razor Ramon Santos deja que su steel guitar se retuerza alrededor de las canciones como aire caliente sobre el asfalto.

TWISTED TEENS - Florida Water Blues - Album 2026

El resultado no es una recreación nostálgica del sur de Estados Unidos. Twisted Teens utilizan esos sonidos como materiales contemporáneos, los deforman y los hacen convivir con cajas de ritmos, sintetizadores baratos, ruido, humor absurdo y personajes que sobreviven como pueden.

Nace junto a "Blame the Clown":


"Florida Water Blues" llegó solo unos meses después del disco "Blame the Clown", el segundo trabajo de Twisted Teens y uno de las obras que consolidaron su nombre durante la primera mitad de 2026. La cercanía entre ambos lanzamientos podría sugerir precipitación, pero los dos álbumes fueron grabados en el mismo periodo y funcionan mejor cuando se entienden como obras complementarias.

"Blame the Clown" capturaba la electricidad de una noche descontrolada. Sus canciones avanzaban con descaro, melodías inmediatas y una sonrisa torcida. "Florida Water Blues" comienza cuando esa noche ya ha terminado. La confianza sigue presente, pero ahora la luz revela el cansancio, la tristeza y las pequeñas derrotas que antes quedaban ocultas bajo el volumen.

TWISTED TEENS - banda - 2026

El grupo no abandona su identidad. Hollywell continúa ocupándose de gran parte de la instrumentación, entre batería, guitarra, bajo, voz y sintetizadores. Santos mantiene la steel guitar como uno de los elementos más reconocibles del álbum. Sin embargo, las canciones respiran más y el proyecto se abre a colaboradores como Mel Billiard, Howe Pearson, Cameron Snyder y Darcey Blye. Sus intervenciones no decoran el disco, sino que amplían su mundo.

La masterización de Jaxon Vesely ayuda a que las partes más ruidosas conserven impacto sin aplastar los momentos íntimos. Se escuchan guitarras ásperas, acústicas secas, bajos profundos, ritmos mecánicos deliberadamente inestables y sintetizadores que, en determinados pasajes, parecen llegar desde una habitación contigua.

Garage punk, country y swamp:


"Why Did You Miss It?" abre el álbum con una síntesis casi perfecta del lenguaje de Twisted Teens. Tiene nervio punk, movimiento de garage rock y un marcado acento country, pero no se lanza directamente contra el oyente. La canción se instala en un pulso hipnótico y deja flotando su pregunta central.

"Hand Me a Cigarette" comienza con un delicado dibujo de guitarra y pronto se transforma en una descarga eléctrica. Ese cambio brusco resume buena parte del disco. Bajo la energía hay resignación. Pedir un cigarrillo no suena aquí como un gesto rebelde, sino como la aceptación de una costumbre que desgasta lentamente.

En "Swamp", el paisaje deja de ser un fondo y se convierte en protagonista. El pantano aparece como un lugar grotesco, magnético y peligroso, lleno de bacterias, comida grasienta, sustancias químicas y animales que observan desde el agua. La steel guitar de Santos no aporta un romanticismo campestre, sino una sensación de inestabilidad, como si el suelo pudiera hundirse en cualquier momento.

La canción titular, "Florida Water Blues", ocupa el centro emocional del álbum. Sus melodías avanzan sin prisa mientras la letra mezcla referencias literarias, alcohol, superstición y dureza aprendida. La memoria no ofrece consuelo, es turbia y poco fiable. Hollywell canta que necesita el agua de Florida para hacerse fuerte, y la frase tiene algo de broma, algo de oración y algo de amenaza.

Musicalmente, el álbum puede recordar en algunos momentos a Parquet Courts, especialmente por la combinación de sequedad rítmica e ironía. También hay ecos de The Gun Club, Country Teasers, Reigning Sound y los Meat Puppets de "Meat Puppets II". En "Top of the World Hwy No. 2" imagino una banda de bar descubriendo a Iggy Pop, mientras que "Sun Go Down" deja entrever una versión deteriorada y sureña del encuentro entre The Replacements y Bruce Springsteen.

Las comparaciones sirven como orientación, pero Twisted Teens no parecen interesados en imitar a nadie. Su personalidad surge precisamente del choque entre elementos familiares.

Historias de gente:


Las letras de "Florida Water Blues" están pobladas por trabajadores agotados, figuras políticas crueles, adolescentes marginados y personas atrapadas en empleos o relaciones que no ofrecen salida. No son personajes ejemplares, tampoco héroes románticos. Son personas que intentan aguantar un día más.

"Dancer" retrata a una mujer descontenta con su trabajo, sus clientes y la imposibilidad de escapar. "Concealed Weepin'" parte de la historia de un joven rechazado, pero acaba reflexionando sobre el dolor que se oculta detrás de gestos aprendidos. La batería de Howe Pearson aporta una flexibilidad poco habitual en el grupo, mientras las texturas de Casio de Cameron Snyder añaden un brillo extraño y doméstico.

"Business" expone las relaciones basadas en el poder y el intercambio con una ironía particularmente afilada. La voz adicional de Darcey Blye convierte la canción en una conversación y abre una segunda perspectiva emocional. Junto a "Javelina" y "Weather the Season", forma una especie de tríptico sobre la corrupción, la persecución y la contaminación de la verdad pública.

El álbum habla de 2026 sin mencionar continuamente el presente. Lo hace mostrando la desconfianza, la precariedad y el agotamiento de una época en la que la información parece manipulable y la supervivencia cotidiana exige una coraza. Sin embargo, Twisted Teens nunca permiten que la gravedad elimine el placer. Sus letras contienen detalles ridículos, imágenes incómodas y frases que se quedan en la memoria porque hacen reír justo antes de mostrar algo doloroso.

Un final entre la puesta de sol y noise:


"Sun Go Down" podría haber sido simplemente una hermosa balada country. Hollywell abandona gran parte de su agresividad vocal, las guitarras suenan cálidas y las armonías de Darcey Blye amplían la sensación de despedida. Durante unos minutos, Twisted Teens parecen transformarse en narradores tradicionales de canciones solitarias.

El falso final:


Tras un breve silencio, la canción se abre hacia un pasaje de cuerdas crujientes, sintetizadores graves y sonidos que parecen reproducidos al revés. Poco a poco aparecen pequeñas notas agudas, semejantes a estrellas surgiendo en el cielo. El disco no concluye con una resolución, sino con el aire suspendido antes de que vuelva la mañana.

Ahí reside buena parte de la grandeza de "Florida Water Blues". El álbum acepta sus contradicciones. Puede ser ingenuo y consciente, ruidoso y vulnerable, divertido y profundamente triste. Su punk no depende únicamente de tocar rápido, sino de negarse a elegir entre tradiciones que supuestamente deberían permanecer separadas.

Por qué merece explorarlo:


No sé si "Florida Water Blues" convertirá a Twisted Teens en una banda masiva, y sospecho que eso importa poco. Su valor está en la manera en que transforma referencias conocidas en una música propia, sucia y emocionalmente precisa. El grupo entiende que una melodía puede ser pegadiza sin resultar complaciente, y que una canción de country puede contener la misma incomodidad que una pieza de punk.

Disco recomendado


Recomiendo este álbum especialmente a quienes son jóvenes y todavía ven el rock clásico, el country o el garage como estilos pertenecientes a generaciones anteriores. Twisted Teens demuestran que esas músicas siguen vivas cuando alguien se atreve a tratarlas con irreverencia. "Florida Water Blues" es una puerta excelente hacia ese territorio, un disco entretenido en la primera escucha, desconcertante en la segunda y mucho más profundo cuando sus personajes, sonidos y paisajes comienzan a quedarse con nosotros.

Video del tema "Florida Water Blues":

Tracklist:

Why Did You Miss It?
Hand Me A Cigarette
Swamp
Guided Thunder
Florida Water Blues
Top Of The World Hwy No. 2
Concealed Weepin’
Riding
Business
Javelina
Weather The Season
Dancer
Sun Go Down

BOSTON SPACESHIPS - Let It Beard

En 2011, mientras buena parte de la conversación musical miraba hacia la electrónica, el hip hop y las nuevas mutaciones del pop, Robert Pollard seguía confiando en una idea bastante sencilla, una guitarra eléctrica, una melodía capaz de quedarse en la memoria y una canción que no necesitara pedir permiso para terminar cuando ya lo había dicho todo.

ALBUM: Let It Beard


El resultado fue "Let It Beard", el quinto y último álbum de Boston Spaceships, publicado el 2 de agosto de 2011. Veintiséis canciones, más de setenta minutos y una sensación constante de estar recorriendo una casa enorme en la que cada puerta conduce a una habitación distinta. Algunas están iluminadas por un pop inmediato, otras parecen talleres llenos de amplificadores, cables y guitarras distorsionadas. También hay rincones oscuros, pasillos psicodélicos y momentos que parecen haber sido rescatados de una cinta olvidada.

BOSTON SPACESHIPS - Let It Beard - Album

No quiero presentar este disco como una obra que deba estudiarse con solemnidad. Prefiero recomendarlo como uno de esos lugares musicales en los que todavía es posible perderse.

El talento de Robert Pollard


Para acercarse a Boston Spaceships conviene conocer, aunque sea brevemente, a Robert Pollard. El músico de Ohio se hizo conocido como líder de Guided by Voices, una de las bandas fundamentales del rock alternativo estadounidense. Su manera de escribir combina el instinto melódico del pop británico, la energía del rock de garaje, la imaginación surrealista y una forma muy particular de entender la duración de una canción.

Bob Pollard puede encontrar una melodía extraordinaria, desarrollarla durante noventa segundos y abandonarla justo antes de que pierda su misterio. En lugar de estirar una idea hasta convertirla en una pieza convencional, suele dejarla suspendida. Esa forma de escribir exige cierta adaptación, pero también convierte su música en una fuente permanente de descubrimientos.

Boston Spaceships nació como un trío formado por Robert Pollard, Chris Slusarenko y John Moen, músico también relacionado con The Decemberists. Entre 2008 y 2011 publicaron cinco álbumes. "Let It Beard" fue la despedida del proyecto y, al mismo tiempo, su obra más extensa.

El disco apareció en un momento de transición. Pollard había disuelto Guided by Voices años antes, aunque el grupo ya había comenzado a reunirse y preparaba nuevo material. Boston Spaceships había funcionado durante ese periodo como uno de sus principales espacios creativos, una banda en la que podía recuperar canciones antiguas, probar ideas nuevas y trabajar junto a músicos capaces de ordenar su torrente compositivo.

Esa colaboración resulta esencial. Aunque Pollard ocupa el centro del álbum, Slusarenko y Moen aportan estructura, músculo y claridad. Las canciones conservan el carácter imprevisible de su autor, pero suenan como piezas construidas por una banda real, no como simples apuntes acumulados.

Un álbum que cambia de forma constantemente:


El comienzo de "Let It Beard" ya anuncia que no estamos ante un disco lineal. "Blind 20 20" se despliega en varias secciones y conduce hacia "Juggernaut Vs. Monolith", una pieza más directa, ruidosa y física. En pocos minutos, el álbum pasa del collage sonoro al golpe de guitarra, como si estuviera cambiando de emisora sin salir de la misma canción.

A lo largo del recorrido aparecen rastros del rock británico de los años sesenta y setenta, del punk, del pop independiente estadounidense y de la psicodelia casera. La influencia de The Who asoma en la forma en que algunas guitarras avanzan con fuerza, especialmente en "Minefield Searcher", pero Pollard nunca se limita a imitar. Su música utiliza el pasado como quien emplea materiales encontrados en un garaje, mezclándolos hasta crear objetos nuevos y ligeramente extraños.

BOSTON SPACESHIPS - Banda

Uno de los grandes atractivos del álbum es su sonido de guitarras. No se trata únicamente de volumen. Hay acordes luminosos, punteos angulares, capas de distorsión, rasgueos acústicos y solos que irrumpen como personajes inesperados.

En "Tourist U.F.O." aparece J Mascis, de Dinosaur Jr., con un solo final que ensancha la canción sin romper su carácter melódico. Colin Newman, de Wire, participa en "You Just Can’t Tell", aportando una guitarra cortante que hace avanzar la pieza con una tensión casi mecánica. Steve Wynn, de The Dream Syndicate, interviene en "I Took on the London Guys", mientras Mick Collins, de The Dirtbombs, añade una energía abrasiva a "Toppings Take the Cake".

Estas colaboraciones no convierten el disco en una exhibición de invitados. Funcionan más bien como pequeñas corrientes eléctricas que atraviesan el lenguaje de Boston Spaceships. Cada músico deja una textura reconocible, pero las canciones continúan perteneciendo al mundo de Robert Pollard.

Canciones que aparecen de la nada:


La sorpresa no procede únicamente de las guitarras. "Christmas Girl" incorpora metales con un aire casi festivo, aunque su melodía conserva una tristeza delicada. Es una de esas canciones capaces de parecer alegres y melancólicas al mismo tiempo, una cualidad que Pollard maneja especialmente bien.

"A Dozen Blue Overcoats" utiliza un violonchelo que aporta profundidad a una composición brevísima. La canción comienza con calma y termina abriéndose de manera abrupta, como si una ventana se cerrara justo cuando empezaba a entrar el viento.

En el extremo más extraño aparece "A Hair in Every Square Inch of the House". Las voces suenan lejanas, casi enterradas, y el conjunto avanza con una pesadez incómoda. No es una canción diseñada para resultar amable, pero su presencia evita que el álbum se acomode demasiado tiempo en un mismo tono.

Frente a esos experimentos, piezas como "Tabby and Lucy", "Make a Record for Lo Life" o "No Steamboats" muestran la facilidad de Pollard para construir melodías inmediatas. "Tabby and Lucy" posee esa combinación de impulso y vulnerabilidad que acerca el disco a algunos de los mejores momentos de Guided by Voices. "Make a Record for Lo Life" se instala lentamente en la memoria. "No Steamboats", más contenida, tiene una belleza discreta que puede pasar inadvertida durante la primera escucha y convertirse después en una de las razones para regresar.

Letras surrealistas para la vida cotidiana:


Las letras de "Let It Beard" se mueven entre imágenes absurdas, escenas domésticas y frases que parecen haber llegado desde un sueño. Pollard escribe sobre conducir, cocinar, recoger el correo o visitar ventas de garaje, pero también introduce personajes, objetos y situaciones que no necesitan una explicación lógica.

Esa mezcla dice bastante sobre el momento vital del autor. No intenta fingir que sigue siendo un adolescente encerrado en un local de ensayo. Es un músico de más de cincuenta años que observa la vida cotidiana y la transforma mediante el lenguaje. Lo doméstico no elimina la fantasía, la alimenta.

El propio título resume ese espíritu. "Let It Beard" juega con una expresión conocida y la convierte en una invitación a dejar que las cosas se vuelvan raras. El humor evita que la ambición del álbum resulte pesada. Aunque estamos ante un disco doble y expansivo, nunca parece estar reclamando una importancia histórica.

Música para descubrir:


Escuchar las veintiséis canciones seguidas puede resultar abrumador, pero no considero que sea obligatorio hacerlo. "Let It Beard" funciona también como un territorio que se explora poco a poco. Una canción puede llevar a otra, un estribillo puede abrir la puerta hacia Guided by Voices y un solo de guitarra puede conducir hasta Dinosaur Jr., Wire, The Dream Syndicate o el rock independiente de los años noventa.

BOSTON SPACESHIPS - Banda

Para los oyentes más jóvenes, acostumbrados a descubrir música mediante canciones aisladas y recomendaciones automáticas, este álbum propone una experiencia diferente. No exige abandonar esos hábitos, pero sí ofrece la posibilidad de profundizar. Sus imperfecciones, cambios de tono y pequeños accidentes producen una sensación de humanidad difícil de fabricar.

Disco recomendado


Recomiendo "Let It Beard" porque está lleno de ideas sin parecer calculado, porque celebra la guitarra sin convertirla en una reliquia y porque demuestra que el rock alternativo puede ser melódico, extraño, divertido y emocional dentro de una misma obra. Es un disco excesivo, pero también ágil, un álbum que se dispersa y, aun así, conserva una personalidad reconocible.

A quienes buscan música nueva y sorprendente, aunque haya sido publicada en 2011, les propongo comenzar por "Tourist U.F.O.", "Tabby and Lucy", "Christmas Girl" o "No Steamboats", y después dejarse llevar. Quizá no todas las habitaciones de este enorme edificio resulten igual de acogedoras, pero las mejores guardan melodías que merecen ser descubiertas. Boston Spaceships cerraron aquí su historia, aunque para muchos oyentes, especialmente los que todavía no conocen a Robert Pollard, Let It Beard puede ser exactamente lo contrario, un comienzo.

Video del tema "Tourist U.F.O":

Tracklist:

Blind 20-20 - 3.03
Juggernaut Vs. Monolith - 1.12
Tourist U.F.O. - 4.18
Minefield Searcher - 2.17
Make A Record For Lo-Life - 3.03
Let More Light Into The House - 5.10
You Just Can't Tell - 2.01
Chevy Marigold - 2.19
Earmarked For Collision - 3.45
Toppings Take The Cake - 1.09
Tabby And Lucy - 3.28
(I'll Make It) Strong For You - 1.56
A Hair In Every Square Inch Of The House - 4.46
The Ballad Of Bad Whiskey - 2.18
I Took On The London Guys - 2.40
Red Bodies - 2.53
A Dozen Blue Overcoats - 1.29
Pincushion - 1.15
Christmas Girl - 2.48
Let It Beard - 4.14
The Vice Lords - 3.27
German Field Of Shadows - 3.32
Speed Bumps - 2.16
No Steamboats - 2.38
You In My Prayer - 2.30
Inspiration Points - 5.24

Banda:

  • Robert Pollard - voz
  • John Moen - batería, percusión
  • Chris Slusarenko - guitarra, bajo, teclados