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STRAY CATS - Build for Speed - Album

Antes de entrar en detalles, conviene aclarar desde dónde se escucha el disco "Built for Speed" hoy. No desde la nostalgia obligatoria, ni desde el debate eterno sobre si el rockabilly debe ser peligroso o respetuoso, sino desde la experiencia directa de poner el disco, dejarlo correr y observar qué pasa. Porque más allá de su contexto, de su éxito comercial o de las discusiones críticas que lo han rodeado durante décadas, este álbum sigue planteando una pregunta sencilla pero honesta: ¿qué queda cuando quitamos el mito y dejamos solo las canciones? La respuesta, como ocurre con los discos bien construidos, está en la escucha atenta y en el placer de reconocer un sonido que sabe exactamente a qué viene.

ALBUM: Built for Speed


No recuerdo la primera vez que escuché "Built for Speed" como un momento épico, sino como una constatación. Sonó y pensé, esto está bien hecho. No esto es peligroso, ni esto va a cambiar mi vida, sino algo más sencillo y más honesto: esto funciona. Ese matiz es importante, porque durante años el disco ha cargado con demasiadas lecturas ajenas a la música, debates sobre autenticidad, nostalgia y pureza que, escuchado hoy, resultan casi irrelevantes. "Built for Speed" de STRAY CATS no necesita ser defendido ni atacado como manifiesto cultural. Es, ante todo, un álbum que suena sólido, directo y sorprendentemente coherente para haber nacido como un simple ensamblaje de canciones.

STRAY CATS - Build for Speed - Album

Publicado en junio de 1982 por EMI America Records, "Built for Speed" fue el primer álbum de los Stray Cats lanzado oficialmente en Estados Unidos. Técnicamente no era un disco nuevo, sino una recopilación muy bien afinada de su debut británico "Stray Cats" y su continuación "Gonna Ball", ambos editados en 1981 en Reino Unido, más una canción inédita que daba título al conjunto. Nadie lo pensó como un golpe maestro. Y, sin embargo, lo fue. El álbum llegó al número dos del Billboard 200, colocó varios sencillos en lo más alto de las listas y acabó certificando platino. Rockabilly, en plena era de sintetizadores, MTV y post punk, colándose en los salones americanos como si nunca se hubiera ido.

Cómo se construyó un éxito inesperado:


El contexto importa. A principios de los ochenta (siglo XX), el rock and roll clásico era un lenguaje prácticamente relegado a recopilatorios, circuitos nostálgicos o referencias irónicas. Los Stray Cats, tres chicos de Long Island obsesionados con los sonidos de los años 50, tuvieron que cruzar el Atlántico para ser tomados en serio. Inglaterra, siempre más receptiva a los revival bien vestidos, les abrió la puerta. Allí grabaron sus dos primeros discos con Dave Edmunds como productor principal, alguien que entendía perfectamente cómo hacer sonar lo viejo sin convertirlo en una parodia.

Cuando EMI decide lanzar "Built for Speed" en Estados Unidos, lo hace sin demasiada ceremonia. El disco reúne seis canciones del primer álbum, cinco del segundo y añade la nueva "Built for Speed", que actúa como eje conceptual aunque nadie lo planeara así. El resultado es curioso: un álbum que no fue concebido como tal, pero que termina siendo el más compacto y reconocible de su carrera.

STRAY CATS - Banda

Eso explica en parte su eficacia. No hay relleno, no hay desvíos estilísticos. Todo gira alrededor de un mismo pulso, un mismo imaginario y una misma química instrumental.

Sonido, músculo y contención:


Escuchar "Built for Speed" hoy es enfrentarse a un disco extremadamente limpio. Demasiado limpio, dirán algunos. La producción es clara, seca, sin exceso de reverberación ni barro emocional. Slim Jim Phantom toca la batería de pie, sin apenas platos, marcando el ritmo con una economía casi matemática. Lee Rocker camina el contrabajo como si fuera una extensión natural de su cuerpo, marcando cada compás con precisión quirúrgica. Y Brian Setzer, ahí está la clave, se mueve por el mástil con una soltura que no necesita alardes.

Brian Setzer no inventa nada, y eso es evidente desde el primer minuto. Su guitarra está empapada de Cliff Gallup, Scotty Moore y James Burton, pero no suena a calco. Suena a alguien que ha estudiado ese lenguaje durante años y lo ha hecho suyo. Escúchese "Rock This Town" con atención. El riff inicial es una invitación directa, casi pedagógica, y el solo es un ejercicio de claridad. Cada nota está donde tiene que estar. No hay fuego descontrolado, pero sí oficio, ritmo interno y una musicalidad que se mantiene fresca incluso décadas después.

Ese equilibrio entre control y energía define todo el álbum. "Stray Cat Strut" camina con elegancia felina, más sugerente que agresiva. "Rumble in Brighton" tiene algo de música de serie de televisión, sí, pero también un empuje instrumental que la convierte en una pieza reconocible al instante. "Rev It Up and Go" acelera sin perder el control del volante. Y cuando el disco baja el ritmo, como en "Lonely Summer Nights", aparece una faceta más melódica, casi de crooner juvenil, con saxofón incluido y una atmósfera que recuerda más a una pista de baile iluminada con neón que a un garaje sudoroso.

Canciones que se sostienen solas:


Uno de los grandes méritos del disco "Built for Speed" es que sus canciones funcionan incluso cuando uno se despoja del contexto histórico. "Little Miss Prissy" tiene un nervio casi garage rock, un punto canalla que rompe con la imagen pulida del grupo. "Jeanie, Jeanie, Jeanie", versión de Eddie Cochran, es probablemente el momento más desatado del álbum. Aquí sí hay algo de suciedad, de desorden controlado, de espíritu Sun Records filtrándose por las rendijas. Es una interpretación que demuestra que los Stray Cats sabían sonar menos educados cuando querían.

En cambio, "Baby Blue Eyes", tomada del repertorio de Johnny Burnette, cierra el disco con una elegancia que bordea lo conservador. No hay peligro real, ni intención de provocarlo. Es rockabilly domesticado, sí, pero también ejecutado con respeto y conocimiento.

Y ahí está la gran discusión alrededor del álbum.

¿Rockabilly sin colmillos?


Durante años se ha acusado a los Stray Cats de suavizar un género que nació salvaje. No les falta razón a quienes comparan su enfoque con el de bandas posteriores como The Cramps o Reverend Horton Heat, que llevaron el rockabilly hacia terrenos más enfermizos, más extremos, más incómodos. "Built for Speed" no quiere incomodar. Quiere gustar. Y lo consigue.

Pero reducir el disco a una versión descafeinada de sus referentes es perder de vista su verdadero papel. Este álbum no pretendía reescribir la historia del rock and roll, sino recordarle a una generación entera que ese sonido existía. Para muchos oyentes nacidos después de 1965, "Built for Speed" fue la puerta de entrada a Gene Vincent, Carl Perkins o Wanda Jackson. Y eso no es poca cosa.

STRAY CATS - Banda

Hay una honestidad peculiar en ese planteamiento. Los Stray Cats no fingen ser forajidos ni incendiarios. Son músicos bien vestidos, técnicamente sólidos, que aman una música concreta y la interpretan sin ironía. No hay sarcasmo ni cinismo. Hay devoción.

Disco de su tiempo:


Escuchado hoy, "Built for Speed" dice tanto de los años cincuenta que homenajea como de los años ochenta que lo vieron triunfar. Es un disco que conecta con una necesidad cíclica de volver a lo reconocible cuando el presente se vuelve demasiado confuso. En plena expansión tecnológica, con la música popular fragmentándose en mil direcciones, los Stray Cats ofrecieron una narrativa simple: canciones cortas, ritmo claro, melodías memorables, estética definida.

No es casualidad que MTV abrazara en su día el disco. La imagen del grupo era tan importante como su sonido, y ambos estaban perfectamente alineados. Pero incluso sin vídeo, las canciones aguantan. No necesitan el peinado ni la chaqueta de cuero para sostenerse.

Disco recomendado


"Built for Speed" no es un álbum revolucionario. No es peligroso. No es incómodo. Y aun así, sigue siendo un disco muy disfrutable. Porque está bien tocado, bien producido y porque transmite una energía honesta, sin pretensiones ocultas. Es un álbum que no promete más de lo que ofrece, y ofrece exactamente lo que promete.

Hoy lo escucho sin necesidad de compararlo con nadie. Lo escucho como un disco que sabe lo que es y no intenta ser otra cosa. Un recordatorio de que el rock and roll también puede ser elegante, preciso y directo sin perder su encanto.

Si nunca lo has escuchado, "Built for Speed" es una entrada amable y sólida a un universo musical que merece ser explorado. No te va a cambiar la vida, pero probablemente te acompañe más tiempo del que esperas. Y a veces, eso es exactamente lo que uno le pide a un buen disco.

Video del tema "Rock This Town":

Tracklist (formato LP vinilo):

Cara A:

1. "Rock This Town*" 3:24
2. "Built for Speed" 2:53
3. "Rev It Up & Go" 2:27
4. "Stray Cat Strut*" 3:15
5. "Little Miss Prissy" 2:59
6. "Rumble in Brighton*" 3:11

Cara B:

1. "Runaway Boys" 2:58
2. "Lonely Summer Nights" 3:16
3. "Double Talkin' Baby" 3:02
4. "You Don't Believe Me" 2:54
5. "Jeanie, Jeanie, Jeanie" 2:18
6. "Baby Blue Eyes" 2:47

Stray Cats:

  • Brian Setzer – guitarras, guitarra lap steel, voz
  • Slim Jim Phantom – batería, voz
  • Lee Rocker – bajo, bajo eléctrico, voz

Producción:

  • Dave Edmunds – producción
  • Hein Hoven – producción
  • Stray Cats – producción

Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971

Para mí, "Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971" es una de esas recopilaciones que justifican por sí solas un año entero de reediciones. No solo por la ambición del repertorio o por la calidad del sonido, sino porque escucha el blues desde dentro, como una música viva, en pleno proceso de cambio. En 2025 no han faltado rescates de archivo, pero pocos resultan tan reveladores y tan disfrutables a la vez. Es un disco especialmente agradecido para fans del blues y del rock, de esos que disfrutan reconociendo cruces, tensiones e influencias, y que saben que entender el pasado sigue siendo una de las mejores formas de escuchar el presente.

RECOPILACIÓN: Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971


La primera sensación al enfrentarse a "Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971" no es la nostalgia, sino el vértigo. Vértigo ante una música que, en apenas unos años, decidió dejar atrás el respeto casi ceremonial por sus propias reglas para probar suerte con el volumen, la distorsión y una nueva clase de público. Este no es un disco pensado para confirmar lo que ya sabes sobre el blues, sino para recordarte que durante un tiempo fue una música peligrosa, inestable y abierta al contagio. Escucharlo hoy, de principio a fin, es como asistir al momento exacto en el que el blues se miró en el espejo del rock, del soul y de la contracultura, y no siempre reconoció su propio reflejo.

Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971

Hablar de este álbum-recopilación es hablar de un proceso más que de un estilo. Un proceso que arranca en clubes pequeños, en sellos modestos, en amplificadores llevados más allá de lo recomendable, y que termina influyendo en casi todo lo que entendemos hoy por rock moderno. La recopilación editada por Cherry Red Records recoge ese tránsito con una amplitud poco habitual, sin intentar domesticarlo.

Cuando el blues decidió enchufarse:


Tras la Segunda Guerra Mundial, el blues eléctrico empezó a abrirse camino fuera de las comunidades negras que lo habían sostenido durante décadas. En ciudades como Chicago o Detroit, la amplificación no fue una elección estética, sino una necesidad práctica. Para hacerse oír en salas ruidosas, había que subir el volumen, endurecer el ataque, electrificar guitarras y armónicas. Pero en los años sesenta ocurrió algo más. El blues empezó a circular por rutas inesperadas.

Por un lado, el rock and roll, impulsado por locutores como Alan Freed, sirvió de caballo de Troya para que nuevas generaciones blancas se acercaran a estructuras, ritmos y emociones heredadas del blues. Por otro, jóvenes británicos obsesionados con discos importados devolvieron esa música a Estados Unidos transformada, amplificada y con una nueva actitud. Cuando bandas como The Rolling Stones o Cream pusieron el blues en el centro de su propuesta, algo se rompió y algo nuevo empezó a construirse.

Este álbum captura justo ese momento. No solo a los maestros, sino también a quienes reinterpretaron, estiraron o directamente forzaron el lenguaje del blues hasta hacerlo crujir.

Sonido, textura y tensión eléctrica:


Lo que une a estas grabaciones no es una estética homogénea, sino una actitud. Desde el arranque con Howlin’ Wolf y su "Killing Floor", el disco deja claro que aquí manda la intensidad. La voz de Wolf no busca agradar, sino imponer presencia, mientras la guitarra corta el aire como una herramienta de trabajo. A partir de ahí, el viaje se vuelve cada vez más imprevisible.

John Lee Hooker

John Lee Hooker aparece con "One Bourbon, One Scotch, One Beer", un boogie hipnótico donde la repetición se convierte en trance. Frente a él, The Paul Butterfield Blues Band suena como una declaración de intenciones: músicos blancos que no imitan, sino que dialogan con la tradición, incorporando solos largos, armónica amplificada y una energía heredada del rock.

Hay momentos de pura emoción contenida, como "I’d Rather Go Blind" de Etta James, donde el blues se cruza con el soul sin perder un ápice de verdad. Y otros donde el volumen se vuelve protagonista, como "Parchment Farm" de Blue Cheer o "Motor City Is Burning" de MC5, auténticos manifiestos de un blues llevado al límite de la saturación.

Guitarras, héroes y nuevas voces:


Uno de los grandes temas que atraviesan esta recopilación es el nacimiento del guitarrista como figura central. Después de B.B. King, cuya elegancia sigue siendo una lección de economía expresiva, llegan otros enfoques. Buddy Guy convierte cada nota en un gesto físico, casi violento. Freddie King aporta músculo y claridad, mientras que músicos como Mike Bloomfield o Ry Cooder introducen una sensibilidad más exploratoria.

Buddy Guy

Pero este no es un recopilatorio solo de guitarras. Las voces cuentan historias de deseo, pérdida, rabia y supervivencia. Y lo hacen desde lugares muy distintos. Janis Joplin, al frente de Big Brother and the Holding Company, canta el blues desde la herida abierta, sin protección, como si cada frase fuera la última.


Blues, contracultura y choque generacional:


Escuchar hoy esta recopilación también es enfrentarse a una paradoja. Mientras parte de la juventud negra estadounidense se desplazaba hacia el soul más pulido o el sonido Motown, el blues encontraba una nueva base de fans entre jóvenes blancos, muchos de ellos politizados por la guerra de Vietnam y la contracultura. Versiones como la de "Killing Floor" a cargo de The Electric Flag transforman un lamento personal en un comentario social, demostrando que el blues podía seguir siendo relevante en un mundo que cambiaba a gran velocidad.

No todas las decisiones fueron acertadas. El propio Muddy Waters aparece aquí con "Tom Cat", un tema que refleja los excesos psicodélicos de la época. Pero incluso esos tropiezos forman parte del relato. El blues no salió intacto de su encuentro con el rock, pero sí más amplio, más complejo y más influyente.

Disco recomendado


Hoy, en una época obsesionada con clasificar géneros y trazar líneas claras, "Rollin’ And Tumblin’" recuerda que la música popular avanza precisamente cuando esas líneas se difuminan. Este álbum no propone una historia ordenada, sino una experiencia. Una escucha que exige tiempo, atención y curiosidad.

Su valor no está solo en la calidad de las canciones, que es altísima, ni en el trabajo de archivo y masterización, impecable, sino en la conversación que propone entre pasado y presente. Aquí se entiende por qué el blues sigue siendo una fuente inagotable para el rock, para el soul y para cualquier música que aspire a decir algo honesto sobre la experiencia humana.

Terminé de escuchar esta recopilación con la sensación de haber aprendido algo, no desde la teoría, sino desde el oído y la emoción. Por eso la recomiendo. No como un manual, sino como un viaje. Si alguna vez te has preguntado cómo sonaba el momento en que el blues decidió arriesgarlo todo, este disco tiene muchas de las respuestas.

Video del tema "Killing Floor" de Howlin’ Wolf:

Tracklist:

CD1 

1.1 Howlin’ Wolf – Killing Floor
1.2 Bo Diddley – 500% More Man
1.3 Slim Harpo – Baby Scratch My Back
1.4 The Paul Butterfield Blues Band – Born in Chicago (Folksong 65 Version)
1.5 Junior Wells’ Chicago Blues Band – Snatch It Back and Hold It
1.6 Otis Redding – Rock Me Baby
1.7 Buddy Guy – Leave My Girl Alone
1.8 The Lovin’ Spoonful – Night Owl Blues
1.9 Dion – Spoonful
1.10 The Everly Brothers – My Babe
1.11 Booker T. & the MG’s – Plum Nellie
1.12 John Lee Hooker – One Bourbon, One Scotch, One Beer
1.13 The Shadows of Knight – Light Bulb Blues
1.14 Albert Collins – Sno Cone (Part II)
1.15 Johnnie Taylor – I Had a Dream
1.16 The Charlatans – 32-20
1.17 John Hammond – I Wish You Would
1.18 Slim Harpo – Shake Your Hips
1.19 Captain Beefheart and His Magic Band – Sure ’Nuff ’N Yes, I Do
1.20 Canned Heat – Rollin’ and Tumblin’
1.21 The Blues Project – I Can’t Keep from Crying Sometimes
1.22 B.B. King – Think It Over
1.23 Etta James – I’d Rather Go Blind
1.24 Kaleidoscope – You Don’t Love Me
1.25 The Butterfield Blues Band – Work Song

CD 2

2.1 Magic Sam Blues Band – I Feel So Good (I Wanna Boogie)
2.2 Canned Heat – Going Up the Country
2.3 Taj Mahal – Statesboro Blues
2.4 John Kay and the Sparrow – Twisted
2.5 Big Brother and the Holding Company – Piece of My Heart
2.6 The Electric Flag – Killing Floor
2.7 Muddy Waters – Tom Cat
2.8 Johnny Winter – Mean Town Blues
2.9 Otis Rush – Gambler’s Blues
2.10 Wilson Pickett – Born to Be Wild
2.11 James Gang – Funk #48
2.12 Steppenwolf – Hoochie Coochie Man
2.13 Mike Bloomfield and Al Kooper – Stop
2.14 Lonnie Mack – Roberta
2.15 The J. Geils Band – Pack Fair and Square
2.16 J.B. Hutto and His Hawks – Speak My Mind
2.17 Quicksilver Messenger Service – Who Do You Love
2.18 Blood, Sweat & Tears – I’ll Love You More Than You’ll Ever Know
2.19 Blue Cheer – Parchment Farm
2.20 MC5 – Motor City Is Burning

CD 3

3.1 Ike and Tina Turner – The Hunter
3.2 The Allman Brothers Band – Whipping Post
3.3 Aretha Franklin – Why I Sing the Blues
3.4 Freddie King – Yonder Wall
3.5 Howlin’ Wolf – Evil
3.6 B.B. King – The Thrill Is Gone
3.7 J.J. Cale – Call Me the Breeze
3.8 Muddy Waters – Blues and Trouble
3.9 Bo Diddley – Elephant Man
3.10 Tony Joe White – Boom Boom
3.11 Johnny Jenkins – I Walk on Gilded Splinters
3.12 Ry Cooder – Alimony
3.13 Buddy Miles Express – Train
3.14 King Curtis and the Kingpins – Whole Lotta Love
3.15 Chairmen of the Board – Chairman of the Board
3.16 Dr. John – Where Ya at Mule
3.17 ZZ Top – Somebody Else Been Shaking Your Tree
3.18 Freddie King – Going Down

CHUCK BERRY - St. Louis to Liverpool - Album

Hay momentos en la historia de la música en que un solo disco hace más que entretener: reivindica una voz. El LP de Chuck Berry, "St. Louis to Liverpool", es uno de esos momentos. No es solo una entrada más en la historia del rock and roll temprano, es el sonido de un hombre que se niega a desvanecerse en el fondo de su propia creación. Para 1964, el mundo que él había ayudado a inventar estaba siendo recompuesto por una nueva generación con acento británico y cortes de pelo desaliñados. Sin embargo, en lugar de sonar como una reliquia, Chuck Berry regresó con un disco que resultaba familiar y vanguardista. Al escucharlo ahora, casi se puede sentir la chispa de la reinvención, el ritmo constante de un pionero que recuerda al mundo que el camino, aun así, comenzó y terminó con él. Recomiendo este trabajo a los lectores de este blog de música, especialmente a los más jóvenes.

ALBUM: St. Louis to Liverpool


Cada vez que pienso en "St. Louis to Liverpool" de Chuck Berry, no puedo evitar imaginarlo saliendo de prisión en 1963, con su guitarra en mano, listo para reclamar el mundo que había tomado prestado su sonido. El disco, publicado al año (1964) siguiente por Chess Records, es toda una declaración de intenciones. Fue su primer álbum de estudio en llegar a las listas de éxitos estadounidenses, alcanzando el puesto 124 en Billboard, pero su verdadero triunfo fue artístico. Tras veinte meses en prisión, Chuck Berry no solo regresó a los escenarios, sino que reinventó su propia leyenda.

CHUCK BERRY - St. Louis to Liverpool - Album

Cuando se estrenó "St. Louis to Liverpool", la Invasión Británica estaba en pleno apogeo. The Beatles habían grabado "Roll Over Beethoven", los Rolling Stones habían convertido "Come On" en su sencillo debut y los Beach Boys habían tomado prestado mucho de Sweet Little Sixteen para crear "Surfing U.S.A." Para la mayoría de los artistas, este habría sido un momento extraño, al ser a la vez inspiración y eclipsado. Pero Berry sabía que no era así. Se adentró en la nueva ola del rock and roll, componiendo canciones que hacían un guiño a la juventud que lo había redescubierto, a la vez que reafirmaba que aún poseía la clave.

El contexto del regreso:


Es imposible separar "St. Louis to Liverpool" de su momento histórico. Chuck había pasado de ser uno de los pioneros más célebres del rock and roll a un hombre repentinamente desfasado en un mundo en rápida evolución. Mientras Elvis vestía uniforme y Little Richard encontraba la religión, Chuck Berry pasó su tiempo en la cárcel. Sin embargo, ese silencio solo agudizó su pluma.

CHUCK BERRY

Al salir, fue recibido por una nueva generación de guitarristas, compositores y soñadores que habían construido su sonido en torno a sus riffs. Vio que el mundo había cambiado, pero también se dio cuenta de que era su propia invención la que le devolvía el eco. Así que, cuando regresó a Chess Studios, la misión era clara: conectar la vieja América con la nueva, desde St. Louis, su ciudad natal, hasta Liverpool, la ciudad que se había convertido en la nueva capital del rock.

Colección de historias:


Desde la primera toma, el álbum se despliega como un viaje por carretera a través del paisaje creativo de Berry. Los temas iniciales, "No Particular Place to Go", "You Never Can Tell", "Promised Land" y Little Marie, son cuatro de las mejores canciones que jamás escribió. Cada una transmite su inconfundible narrativa, humor, ritmo y reflexión social, que se combinan a la perfección.

"No Particular Place to Go" es una muestra cómica de la cultura americana, una desenfadada protesta contra los cinturones de seguridad que a la vez es una fábula adolescente sobre la libertad y la frustración. Su riff familiar recuerda a School Days, pero cobra más fuerza, demostrando que Berry podía reciclar sus propias ideas sin sonar cansado. "You Never Can Tell", escrita durante su condena, captura otra faceta: la del narrador. Con su línea de piano de Nueva Orleans y una letra ingeniosa sobre jóvenes recién casados ​​que se abren camino en el mundo, muestra a Berry madurando sin perder el ingenio.

Luego viene "Promised Land", un mapa musical de Estados Unidos donde Chuck Berry, en poco más de dos minutos, transforma un viaje en Greyhound en una odisea moderna. Inspirada en la antigua melodía popular The Great Rock Island Route, es a la vez un diario de viaje y un himno a la posibilidad estadounidense. Décadas más tarde, Elvis Presley la versionaría, pero es la versión de Berry la que aún se siente como la carretera en sí misma.

"Little Marie" cierra esa brillante carrera. Es la secuela de Memphis, Tennessee, y donde esa canción anterior insinuaba desamor, "Little Marie" le da un toque de cierre. Es cálida, ingeniosa y sorprendentemente emotiva, prueba de que incluso con sus rimas cuidadosamente estructuradas, Berry sabía cómo tocar el corazón del oyente.

Las canciones más allá de los éxitos:


Lo que hace de "St. Louis to Liverpool" una canción tan gratificante es que no se trata solo de un disco de grandes éxitos. Más allá de los temas famosos, se esconden rincones que demuestran la versatilidad de Berry. "Our Little Rendezvous" y "You Two" revelan su lado más suave, temas que coquetean con el pop y el rhythm and blues, pero que conservan su vitalidad característica. "Brenda Lee" y "Go Bobby Soxer" recuperan la energía adolescente de sus inicios, mientras que "Things I Used to Do" y "Merry Christmas Baby" demuestran su profundo amor por el blues.

Incluso las canciones instrumentales tienen peso. "Liverpool Drive", rápida y potente, suena como un intento de conectar con el sonido beat británico que había reinventado su estilo. "Night Beat", su compañera más lenta, se inclina hacia el jazz y el blues nocturnos, demostrando que la guitarra de Berry podía susurrar tanto como gritar.

Al escuchar con atención, el álbum se desarrolla como un diálogo entre épocas: el Berry crudo y rebelde de los cincuenta dialoga con el Berry pulido y eléctrico de los sesenta. Esa tensión es lo que le da a "St. Louis to Liverpool" su pulso.

Arte y resiliencia:


A lo largo de los años, algunos críticos han tachado "St. Louis to Liverpool" de irregular, alegando que carece de la coherencia de un verdadero álbum. Y en parte tienen razón: el disco se compuso tanto de material nuevo como de tomas descartadas, ensambladas por Chess Records para aprovechar la renovada popularidad de Berry. La portada incluso presume de "STEREO", mientras que varios cortes están en mono. Pero eso no le resta valor.

Este era un hombre que reconstruía su carrera, redefiniendo su legado mientras sus discípulos más jóvenes dominaban las listas de éxitos. Podría haberse dejado llevar fácilmente por la nostalgia, pero en cambio, creó canciones que igualaban, y a veces superaban, la vitalidad de aquellos recién llegados británicos. El sonido de la guitarra es más pleno, el ritmo más firme y la composición más nítida. Aquí no hay cansancio, solo pasión.

Legado e influencia:


John Lennon dijo una vez que si intentaras darle al rock and roll otro nombre, podrías llamarlo "Chuck Berry". "De St. Louis a Liverpool" es la razón por la que esa cita es tan cierta. Demuestra que Berry no solo fue el inventor del género, sino también su superviviente más resistente. Mientras otros se desvanecían, él regresó para recordarnos a todos dónde empezó todo, con narrativa, estilo y un riff de guitarra que podría encender una rocola.

CHUCK BERRY

Los músicos detrás de él, Willie Dixon al bajo, Johnnie Johnson y Lafayette Leake al piano, le dan el pulso al disco. Su química con Chuck Berry es inconfundible, convirtiendo cada tema en una conversación entre iguales. Juntos, mantienen viva la llama del rock primigenio mientras la impulsan hacia algo nuevo.

Por qué sigue siendo genial:


En un mundo donde las listas de reproducción de Spotify reemplazan a los álbumes, "St. Louis a Liverpool" merece ser escuchado de principio a fin. Captura un momento en el que el rock and roll podría haber seguido adelante sin su fundador, pero no lo hizo. El humor de "No Particular Place to Go", el optimismo de "Promised Land" y la ternura de "You Never Can Tell" nos recuerdan que Berry era más que un guitarrista. Era un observador del comportamiento humano, un cronista del movimiento, el romance y la rebelión.

Décadas después, las canciones siguen con la misma energía. Te hacen sonreír, mover el pie y recordar por qué el rock and roll importaba en primer lugar.

Disco recomendado


Si solo conoces a Chuck Berry a través de Johnny B. Goode o Roll Over Beethoven, date una vuelta por "St. Louis to Liverpool". No es su álbum más famoso, pero podría ser el más revelador. Aquí tenemos a un artista que se enfrenta al tiempo, la fama y el cambio, y que reencuentra su voz.

Cada corte de este disco cuenta parte de esa historia. Desde las arrogantes líneas de guitarra hasta el humor pícaro de sus letras, Berry nunca suena derrotado. En cambio, suena vivo, curioso y, lo más importante, libre.

Así que sí, "St. Louis to Liverpool" puede que no haya sido el álbum que cambió el rock and roll para siempre, pero sí el que demostró que su corazón seguía latiendo. Si te gusta la música que lleva historia y corazón, hazte un favor: siéntate, dale al play y deja que Chuck Berry te lleve en ese viaje de "St. Louis to Liverpool".

Video del tema "No Particular Place to Go":

Tracklist (formato LP original):

Cara A:

1. "Little Marie" 2:37
2. "Our Little Rendezvous" 2:03
3. "No Particular Place to Go" 2:44
4. "You Two" 2:11
5. "Promised Land" 2:24
6. "You Never Can Tell" 2:43

Cara B:

1. "Go Bobby Soxer" 2:59
2. "Things I Used to Do" Eddie Jones 2:42
3. "Liverpool Drive" (instrumental) 2:56
4. "Night Beat" (instrumental) 2:46
5. "Merry Christmas Baby" Lou Baxter, Johnny Moore 3:14
6. "Brenda Lee" 2:1

Personal:

  • Chuck Berry – voz, guitarras
  • Matt "Guitar" Murphy – guitarra eléctrica (pista 2)
  • Willie Dixon – bajo (pistas 2, 5, 10-12)
  • Johnnie Johnson – piano (pistas 2, 6, 8, 11, 13-15)
  • Lafayette Leake – piano (pistas 5, 10, 12)
  • Paul Williams – piano (pistas 3-4, 9)
  • Odie Payne – batería (todas las pistas excepto 2, 10-11)
  • Fred Below – batería (pistas 10-11)
  • Ebby Hardy o Jaspar Thomas – batería (pista 2)
  • Leroy C. Davis – saxofón tenor (pistas 2, 6, 13-14)
  • James Robinson – saxofón tenor (pistas 6, 13-14)
  • Louis Satterfield – bajo (pista 3 y algunos otros)

AC/DC - Back in Black - Album (Revisted)

En 2007 hice un blog post sobre el disco "Back in Black". Un trabajo de AC/DC editado en 1980 que sigue hoy relevante y popular. No es solo un álbum más de AC/DC; es una declaración audaz, un regreso triunfante tras una tragedia y un testimonio del poder inquebrantable del rock. Este disco marcó un antes y un después en la historia de la banda, con un nuevo cantante, Brian Johnson, al frente. A pesar de la dolorosa pérdida de Bon Scott, AC/DC logró capturar su esencia rebelde y su energía arrolladora, llevando el rock a nuevas alturas. Este álbum se convirtió en un clásico instantáneo, resonando con la misma fuerza y vitalidad hoy en día, como una de las obras más emblemáticas del género.

Por esto quiero volver a dedicar espacio en este blog de música a este extraordinario disco.

ALBUM: Back in Black

 
En el mundo del rock and roll, los regresos son un tema de conversación frecuente, pero rara vez se materializan con el impacto sísmico de "Back in Black" de AC/DC. Publicado el 25 de julio de 1980, el álbum es a la vez un homenaje al fallecido Bon Scott y una declaración triunfal de la resiliencia de la banda. Con Brian Johnson en el lugar de Scott, AC/DC creó una obra maestra que trascendió la tragedia de su pérdida y consolidó su lugar como leyendas del rock. No es solo un álbum; es un himno a la supervivencia, la rebelión y el poder inquebrantable de la música rock.

ALBUM: Back in Black - 1980 (AC/DC)

Una campana para una nueva era

 
El sonido inicial de "Hells Bells" es más que una simple introducción; es una proclamación. El inquietante sonido de la campana (una bestia de hierro de una tonelada hecha a medida) anuncia una era de desafío y celebración. La voz gruñona de Brian Johnson atraviesa la mezcla con una ferocidad que parece menos un panegírico y más un grito de guerra: "Eres joven, pero vas a morir". Si el espíritu de Bon Scott se mantuvo en este álbum, fue menos triste y más travieso, incitando a la banda a festejar más, tocar más fuerte y vivir más salvajemente.

A partir de ahí, "Back in Black" estalla en una exhibición electrizante de riffs y energía contagiosa. Angus y Malcolm Young manejan sus guitarras como arietes gemelos, entregando riffs icónicos con la precisión de artesanos y la ferocidad de guerreros.

Una transición perfecta

 
Cuando Brian Johnson tomó el micrófono, el escepticismo estaba a flor de piel. ¿Podría alguien reemplazar a Bon Scott, el carismático escocés-australiano cuyo encanto travieso y actitud despreocupada habían definido a AC/DC? Brian Johnson no sólo reemplazó a Scott, sino que reinventó el papel. Su aullido áspero, a partes iguales salvaje y melódico, trajo una energía fresca pero familiar a la banda. Canciones como "Shoot to Thrill" y "You Shook Me All Night Long" muestran su habilidad para mezclar potencia bruta con un toque de encanto descarado. Johnson no intentó imitar a Scott; hizo suyo el papel al tiempo que honraba el espíritu de la banda.

Brian Johnson - cantante de AC/DC

En "You Shook Me All Night Long", Brian Johnson canaliza una exuberancia juguetona que hace de la canción una de las mejores canciones de rock para cantar a coro. Es una tormenta perfecta de metáforas, que compara una escapada romántica con un combate de boxeo, una comida y un paseo en coche, todo en menos de cuatro minutos. El hecho de que la canción se convirtiera en el primer éxito de AC/DC en el Top 40 en los EE. UU. habla de la integración perfecta de Johnson en el ADN de la banda.

Riffs que aún resuenan


Si AC/DC tiene un arma secreta, es su habilidad para crear riffs que se meten en tu cerebro y se niegan a irse. La canción principal, "Back in Black", lo ejemplifica. Su riff inicial es material de leyenda, un ritmo musculoso y traqueteante que se siente elemental, como si siempre hubiera existido, esperando a que AC/DC lo desentierre. La guitarra rítmica de Malcolm Young ancla la canción con una precisión implacable, mientras que los solos abrasadores de Angus Young se elevan como rayos a través del cielo tormentoso de la canción.

Temas como "Have a Drink on Me" y "Givin' the Dog a Bone" continúan el asalto, equilibrando el humor irreverente con el rock blusero y aplastante. Incluso cuando las letras viran hacia el territorio descarado ("Ella está usando su cabeza otra vez, yo solo le estoy dando un hueso al perro"), el compromiso de la banda con su arte evita que las canciones caigan en la parodia. En cambio, se presentan como celebraciones alegres de los placeres más simples y salvajes de la vida.

Un homenaje sin lágrimas


A pesar de su portada fúnebre y la sombra del fallecimiento de Bon Scott, "Back in Black" es todo menos sombrío. El álbum no es un canto fúnebre; es una celebración, un velorio en forma de 42 minutos de rock implacable. Canciones como "Let Me Put My Love Into You" reducen ligeramente el ritmo, ofreciendo un ritmo con infusión de blues que muestra la capacidad de la banda para agregar matices sin perder su filo. Aun así, el tema general es claro: mantener las bebidas fluyendo, las guitarras aullando y los buenos momentos continuando.

Quizás el momento más conmovedor llega en la última canción del álbum, "Rock and Roll Ain't Noise Pollution". Con su construcción lenta y deliberada, la canción se siente como un manifiesto, una declaración de que la música rock no es solo entretenimiento, es una forma de vida. Mientras Johnson grita: “El rock and roll no es contaminación acústica, el rock and roll nunca morirá”, es imposible no creerle.


Un legado forjado en negro

 
Más de varias décadas después de su lanzamiento, "Back in Black" sigue siendo uno de los álbumes más vendidos de todos los tiempos, con más de 50 millones de copias vendidas (y continuando). Pero los números por sí solos no pueden capturar su importancia. Este álbum no solo catapultó a AC/DC al estrellato mundial; redefinió lo que podía ser un álbum de rock. Demostró que incluso ante una pérdida devastadora, una banda puede emerger más fuerte, más audaz y más unida.

AC/DC - 1980

Disco recomendado

 
"Back in Black" es más que una simple colección de canciones. Es una cápsula del tiempo de rebelión, una clase magistral de resiliencia y un recordatorio de que la buena música rock no necesita reinvención, solo necesita pasión, precisión y mucho volumen. Para cualquiera que nunca haya experimentado la alegría atronadora de este álbum, ahora es el momento de sumergirse en él. Y para aquellos que ya lo saben de memoria, suban el volumen, porque esta obra maestra nunca pasa de moda.

Video del tema "Shoot to Thrill" (Live):

Tracklist (canciones):

Cara A:

1.         "Hells Bells"   5:10
3.         "What Do You Do for Money Honey"         3:33
4.         "Givin the Dog a Bone"         3:30
5.         "Let Me Put My Love into You"       4:16 

Side B:

6.         "Back in Black"          4:15
7.         "You Shook Me All Night Long"      3:30
8.         "Have a Drink on Me"           3:57
9.         "Shake a Leg" 4:06
10.       "Rock and Roll Ain't Noise Pollution"          4:15

AC/DC (Banda):

  • Brian Johnson – voz principal
  • Angus Young – guitarra principal
  • Malcolm Young – guitarra rítmica, coros
  • Cliff Williams – bajo, coros
  • Phil Rudd – batería

Producción

  • Robert John "Mutt" Lange – producción
  • Tony Platt – ingeniería de sonido

THE WHO - Quadrophenia

EL ALBUM: Quadrophenia


Este es el sexto álbum de estudio de la banda de rock inglesa The Who, editado como álbum doble el 26 de octubre de 1973. Es la tercera ópera rock del grupo, las dos anteriores fueron la canción "mini-ópera" "A Quick One, While He 's Away" (1966) y el álbum Tommy (1969). Ambientada en Londres y Brighton en 1965, la historia sigue a un joven mod llamado Jimmy y su búsqueda de autoestima e importancia. "Quadrophenia" es el único álbum de The Who escrito y compuesto íntegramente por Pete Townshend.

The Who grabó este 2XLP en un intento de seguir "Tommy" y "Who 's Next" (1971), ambos de los cuales habían logrado un éxito comercial y de crítica sustancial. La grabación se retrasó mientras el bajista John Entwistle y el cantante Roger Daltrey grabaron álbumes en solitario y el baterista Keith Moon trabajaba en películas. Debido a que un nuevo estudio no estaba terminado a tiempo, el grupo tuvo que utilizar un estudio móvil. El álbum hace un uso significativo de los sintetizadores multipista y los efectos de sonido de Townshend, así como de las partes de viento en capas de Entwistle.

THE WHO - Quadrophenia - Album portada

El álbum tuvo un impacto en el movimiento de resurgimiento del mod de finales de los años 70, y la adaptación cinematográfica resultante de 1979 fue un éxito. El álbum ha sido reeditado en CD varias veces y ha visto varias remezclas que corrigieron algunos defectos percibidos en el lanzamiento original.

Una clase magistral de rock, rebelión y búsqueda de uno mismo:


En 1973, "Quadrophenia" estableció un nuevo estándar para las óperas de rock y consolidó el legado de The Who como una de las bandas más innovadoras del género
. Para cualquiera que esté familiarizado con "Tommy", este álbum profundiza aún más en las complejas corrientes subterráneas de la propia juventud de Pete Townshend en la cultura "Mod" de Gran Bretaña. Este no es un simple álbum de rock; es una exploración cruda y poderosa de la identidad, la rebelión y todo lo que puede hacerte sentir incomprendido. Si eres fan de The Who o simplemente tienes hambre de rock que impacte en todos los niveles (energía, emoción y narrativa), entonces "Quadrophenia" es una obra para experimentar de principio a fin.

 

Jimmy Cooper: el héroe de cada inadaptado

 
En esencia, "Quadrophenia" es una historia sobre Jimmy; un joven mod que se encuentra en desacuerdo con todo lo que lo rodea. Se cuestiona a sus amigos, la cultura y la vida de la que forma parte, y eso es lo que lo hace tan identificable. A través de Jimmy, Peter Townshend aborda las grandes cuestiones con las que todos luchamos: ¿Quién soy? ¿A dónde pertenezco? ¿Y puedo siquiera mantenerme unido? Townshend divide la personalidad de Jimmy en cuatro "lados" distintos, cada uno de los cuales refleja no solo aspectos de él mismo sino también de sus compañeros de banda, de modo que Jimmy se convierte en una especie de prisma a través del cual vemos a cada miembro de The Who.

Los lados conflictivos de Jimmy reflejan la rebeldía de Roger Daltrey, el humor negro de John Entwistle, la energía disparatada de Keith Moon y la sensibilidad introspectiva de Townshend. Esta interpretación centrada en los personajes no es solo un truco; está entretejida en la estructura del álbum de modo que cada canción principal te dice algo sobre Jimmy y, en cierto modo, sobre The Who. Canciones como “Helpless Dancer”, “Doctor Jimmy” y “Love Reign O’er Me” dan vida a estas personalidades divididas, agregando profundidad a Jimmy y capturando el espíritu inquieto de una banda que explora sus propias identidades.

 

Sonic Power:

 
Cuando suena el tema “The Real Me”, el álbum no pierde tiempo en sumergirse en el caos interior de Jimmy. Todo está ahí, la línea de bajo de Entwistle, una de las más intensas e intrincadas del rock, palpita con vida propia, como el latido del corazón. La batería de Keith Moon es fuego puro, a juego con el pulso frenético de la psique de Jimmy, mientras que los agudos riffs de guitarra de Townshend lo mantienen todo unido. La voz de Daltrey, intensa y precisa, canaliza la frustración y la desesperación de Jimmy. Juntos, es como si la banda hubiera echado gasolina sobre sus instrumentos y los hubiera dejado arder.

Uno de los secretos de Quadrophenia es el uso de sintetizadores, no solo por el factor sorpresa, sino para darle a la música una profundidad y riqueza que eleva todo el paisaje sonoro del álbum. El trabajo de sintetizador de Townshend en temas instrumentales como “Quadrophenia” y “The Rock” es cinematográfico, uniendo diferentes partes del viaje de Jimmy y guiándote a través de su mundo de confusión interna y presión externa. Estos instrumentales no son sólo relleno; crean espacios para respirar, generando anticipación para los temas vocales que siguen.

 

Una montaña rusa emocional:

 
Lo que también hace que “Quadrophenia” sea inolvidable es su rango emocional. Pasas de la vulnerabilidad tranquila de Townshend en “I’m One” al caos estridente de “5:15”, que se siente como una explosión musical de todo lo que es la cultura "Mod". Este cambio constante entre la introspección tranquila y la rebelión explosiva refleja las propias batallas de Jimmy, haciéndonos sentir su confusión, su ira y sus esperanzas.

La interpretación vocal de Roger Daltrey es una potencia en este álbum doble. Está enojado, está perdido, tiene el corazón roto, es como si hubiera canalizado cada parte de la tormenta emocional de Jimmy. La batería de Moon también es indómita e implacable, y aporta una intensidad que subraya el estado mental fragmentado de Jimmy. Incluso la voz juguetona de Moon en "Bell Boy" sirve como recordatorio de que incluso los ídolos de Jimmy están tan perdidos como él, lo que añade una capa agridulce a la historia.

THE WHO - Banda - 1973

Un disco difícil:

 
Por brillante que sea "Quadrophenia", no es fácil de escuchar. Con su duración de álbum doble, su historia en capas y su sonido extenso, exige tu atención de principio a fin. Y el concepto de "quadrophenia", esta idea de la personalidad dividida de Jimmy, puede resultar complejo, incluso un poco abrumador. No todo el mundo tiene paciencia para un álbum que quiere que te adentres en él, pero para aquellos que sí la tienen, las recompensas son inmensas.

Algunos críticos han señalado que la complejidad del álbum puede provocar ocasionales caídas en la claridad, especialmente en temas como "I Am the Sea", que sirve como una pieza de ambientación más que como una canción tradicional. Pero esos mismos momentos atmosféricos e instrumentales también mejoran la experiencia, dándole a la narrativa espacio para respirar. En lugar de hacer que el álbum sea más pesado, te permiten sumergirte en el mundo turbulento de Jimmy, que es lo que hace que escuchar "Quadrophenia" sea un viaje en lugar de una experiencia de solo escuchar canción por canción.

 

Por qué Quadrophenia sigue siendo importante:

 
Con todos sus defectos, "Quadrophenia" es uno de los grandes logros del rock. Es un álbum que atrapa al oyente y lo lleva a un mundo de emociones crudas y preguntas difíciles. Es introspectivo pero también universal, aborda la soledad y las luchas de identidad. Es un clásico porque va más allá de la música, es una parte cruda y poética de la subcultura británica, una obra que captura el corazón y el alma de lo que significa crecer y enfrentarse a uno mismo.

El disco cierra con "Love Reign O'er Me", un final apropiado para la historia de Jimmy y un momento poderoso para el oyente. La voz de Daltrey, los tambores estruendosos de Moon y la magistral composición de Townshend se unen para crear una sensación de catarsis, un recordatorio del poder de la música para ayudarnos a darle sentido a nuestro propio caos. Y cuando esa última nota se desvanece, te quedas con una sensación de liberación.

 

Disco recomendado

 
"Quadrophenia" es más que un álbum, es una obra de arte que desafía, reconforta y resuena. Es The Who en su apogeo, haciendo lo que mejor saben hacer: contar historias a través de la música. Encuéntralo y escúchalo.

Video del tema "The Real Me":


Tracklist:

1 x LP:

Cara A:

1.         "I Am the Sea"                       2:09
2.         "The Real Me"                        3:21
3.         "Quadrophenia"          (instrumental) 6:14
4.         "Cut My Hair"                        3:45
5.         "The Punk and the Godfather"          5:11

Cara B:

1.         "I'm One" (At least)               2:38
2.         "The Dirty Jobs"                     4:30
3.         "Helpless Dancer" (Roger's theme)               2:34
4.         "Is It in My Head?"               3:44
5.         "I've Had Enough"                 6:15

2 x LP

Cara A:

1.         "5:15"  (intro and coda)         5:01
2.         "Sea and Sand"                      5:02
3.         "Drowned"                 5:28
4.         "Bell Boy" (Keith's theme)    4:56 

Cara B:

1.         "Doctor Jimmy" (Including John's theme, "Is It Me?”) 8:37
2.         "The Rock"     (instrumental) 6:38
3.         "Love, Reign o'er Me" (Pete's theme) 5:49 

The Who (Banda):

  •  John Entwistle – bajo, instrumentos de viento/metal, coros, co-voz principal en 'Is It in My Head?'
  • Roger Daltrey – voz principal (todas excepto 'Quadrophenia' (instrumental), 'I'm One' (Townshend) y 'The Rock' (instrumental)), co-voz principal en 'Cut My Hair'
  • Keith Moon – batería, percusión, co-voz principal en 'Bell Boy'
  • Pete Townshend – guitarras, teclados, banjo en 'I've Had Enough', violonchelo, coros, voz principal en 'Cut My Hair' y 'I'm One', co-voz principal en 'The Punk and The Godfather', 'I've Had Enough', '5:15' y 'Sea and Sand'

Músicos adicionales:

John Curle – voz del locutor de noticias en "Cut My Hair"

Chris Stainton – piano en "The Dirty Jobs", "5:15" y "Drowned"

Producción

  • The Who – producción
  • Kit Lambert – Preproducción, producción ejecutiva
  • Pete Townshend – preproducción, efectos de sonido
  • Chris Stamp – producción ejecutiva
  • Pete Kameron – producción ejecutiva

T REX - The Slider - Album

Cuando se trata de glam rock, pocas bandas han dejado un impacto tan duradero como "T. Rex". Impulsada por la presencia carismática y el estilo distintivo del líder Marc Bolan, la banda ofrece un rock pegadizo, deslumbrante y simpático al instante que continúa cautivando hasta el día de hoy.

Para mí su mejor álbum es "Electric Warrior" (1971), pero el siguiente "The Slider" (1972) es igual de bueno y quizás esté a la mismo nivel.

Por eso quiero recomendar a los melómanos y lectores de este blog de música "The Slider", ya que es un clásico del rock británico de los años 70 (siglo xx) que todavía suena genial hoy en día.

 

ALBUM: The Slider

 

Este es el séptimo álbum de estudio de la banda de rock inglesa "T. Rex" publicado el 21 de julio de 1972. A principios de 1972, "T. Rex" estaba en una gran ola de estrellato impulsada por cuatro éxitos sucesivos entre los 3 primeros (incluidos dos números uno). y una carrera de 8 semanas en la cima de las listas del Reino Unido con el LP anterior "Electric Warrior", que se convirtió en el álbum más vendido de ese país en 1971.

T REX - The Slider - Album (1972)

Hay una historia (debate) curiosa detrás de la ahora icónica portada del álbum. El crédito es para Ringo Starr (Beatles) con las fotografías de la portada y la contraportada. Las fotografías fueron tomadas el mismo día en que Starr estaba filmando el documental sobre T. Rex "Born to Boogie" en la finca de John Lennon. Sin embargo, el productor Tony Visconti niega que Ringo haya tomado la fotografía, afirmando que Bolan le entregó su camara Nikon y le pidió que disparara dos rollos de película en blanco y negro. Ringo, el director del documental, estuvo ocupado todo el día alineando tomas. Pero Marc Bolan aparentemente vio una oportunidad de crédito para las fotografías y le dio a Ringo Starr el crédito por las fotografías.

A lo largo de este álbum, "T. Rex" equilibra magistralmente la contagiosa sensibilidad pop con elementos de rock contundentes. Por lo tanto, musicalmente, fuera de las baladas, este disco tiene más rock duro que "Electric Warrior", con una influencia de heavy metal, junto con un uso adicional de elaboradas técnicas de estudio (fase, reverberación, guitarras al revés, etc.) para lograr el glam rock sonido.

El punto fuerte de "The Slider" es que se convirtió en el disco más popular de "T. Rex" en ambos lados del Atlántico, a pesar de que no produjo ningún éxito en Estados Unidos. "The Slider" esencialmente replica todas las virtudes de "Electric Warrior", repleto de ganchos sencillos y diversión, dando un toque más comercial si cabe.

Puedes encontrar todos los sonidos característicos de Bolan en "The Slider"; baladas folk místicas, canciones canturreadas sexualmente sórdidas y manifiestas, boogies, poesía sin sentido y un dominio de la forma de la canción pop de tres minutos. Además, la mezcla alucinante de "Electric Warrior" es reemplazada por una producción más completa que suena más inmediata. La guitarra de Marc Bolan suena más fuerte, los coros de acompañamiento son más directos y los arreglos suenan más gruesos, incluso introduciendo una sección de cuerdas en algunas canciones. Sin embargo, el amor de Bolan por el buen ritmo tiene prioridad sobre los tempos rápidos o las canciones crujientes de alto volumen. Líricamente, el talento de Bolan para lo sublimemente ridículo está completamente intacto, pero tiene demasiado estilo para que "The Slider" suene frívolo, especialmente dada la clase juguetona de su interpretación. Es imposible no dejarse atrapar por la irresistible avalancha de melodías y buenos momentos alegres. Incluso si pisa en gran medida el mismo terreno que el anterior "Electric Warrior", "The Slider" está perfectamente ejecutado y es tan bueno como su predecesor.

La banda T REX en 1972

La producción de Tony Visconti en este álbum es una clase magistral de rock. Todo suena nítido y limpio. La batería y las cuerdas, especialmente en este álbum, están excelentemente grabadas y suenan sensacionales. De este modo, Visconti pudo canalizar el estilo único de Marc en cualidades atmosféricas tangibles que impregnan el paisaje sonoro dando lugar al sonido característico de "T. Rex".

Por lo tanto, "The Slider" es posiblemente el mejor álbum de glam rock jamás realizado. Su única competencia es "The Rise and Fall of Ziggy Stardust" de David Bowie y el álbum anterior de T. Rex "Electric Warrior". Combina sencillos exitosos (Metal Guru y Telegram Sam) con algunos de los mejores números estilo glam (Rabbit Fighter, Spaceball Ricochet, The Slider, Ballrooms of Mars) para hacer de este un LP muy sólido y entretenido.

 

Disco recomendado

 
Es el glam rock en su máxima expresión, un álbum clásico que resiste la prueba del tiempo, tan fresco para los oídos hoy como lo fue hace décadas. Una auténtica joya para los amantes del rock de los 70.

Una vez que hayas "saboreado" este LP, busca el disco anterior "Electric Warrior", una obra maestra y para mí el mejor de "T-Rex". 

Video del tema "Telegram Sam":


Tracklist - canciones (formato LP original):

Cara A:

1.         "Metal Guru"  2:25
2.         "Mystic Lady"            3:09
3.         "Rock On"      3:26
4.         "The Slider"    3:22
5.         "Baby Boomerang"    2:17
6.         "Spaceball Ricochet"  3:37
7.         "Buick MacKane"      3:31 

Cara B:

1.         "Telegram Sam"          3:42
2.         "Rabbit Fighter"         3:55
3.         "Baby Strange"           3:03
4.         "Ballrooms of Mars"   4:09
5.         "Chariot Choogle"      2:45
6.         "Main Man"    4:14

Musicians:

  • Marc Bolan - voz, guitarra
  • Steve Currie - bajo
  • Mickey Finn - percusión, voz
  • Bill Leyend - batería
  • Mark Volman ("Flo") - coros
  • Howard Kaylan ("Eddie") - coros
  • Tony Visconti - arreglos de cuerdas, coros

Técnico:

  • Tony Visconti - productor

Ringo Starr – fotografía de portada 

THE SAINTS - All Fools Day - Album

La banda australiana "THE SAINTS" es más que una formación leyenda del rock australiano, sino pionera del movimiento punk rock. Mientras muchos tributaban a la banda americana los "Ramones" como los promotores del Punk, "The Saints" lo hacían antes, en paralelo y mejor. Para mi las obras maestras de la banda australiana son el debut "(I'm) Stranded" (1977) y el siguiente LP "Eternally Yours" (1978).

Teniendo en cuenta esto, "The Saints" tiene una rica discografía que va hasta 2012 y quiero llamar la atención de los lectores sobre su disco de 1986 "All Fools Day". Un álbum maravilloso con sólo Chris Bailey como miembro original y con una oferta más rock y accesible que les dio el tan ansiado éxito en el mercado estadounidense.
 

ALBUM: All Fools Day

 
Este es el séptimo LP del grupo musical australiano "The Saints" publicado en 1986. El disco fue el éxito comercial de "The Saints" en los EE. UU., con los videos de "Just Like Fire Would" y "Temple of the Lord" gracias a la transmisión de alta rotación en MTV. Esto ahora parece irónico (nota mía).

THE SAINTS - All Fools Day - Album

Esta nueva fama comercial fue como una segunda vida para "The Saints", sin embargo, lo único que este disco tiene en común con grabaciones anteriores de Saints es solo Chris Bailey. "The Saints" fue una de las primeras bandas de punk fuera de los EE. UU. en causar un impacto con su sencillo debut "(I'm) Stranded" en 1976. Ayudaron a iniciar el punk rock en Australia (y a nivel mundial) y estuvieron asociados con la comunidad internacional del movimiento punk, conocido por sus ritmos rápidos, voces estridentes y guitarra "zumbida". Sin embargo, en el momento del "All Fools Day", su sonido había evolucionado significativamente, adaptándose al nuevo contexto musical y a los cambios en la composición de la banda. El fundador y líder de la banda, Chris Bailey, dirigió al grupo hacia una nueva dirección musical, adoptando un sonido más pulido y orientado al rock melódico.

Escuchando las canciones "Celtic Ballad" o el éxito "Just Like Fire Would" te convencerás de que, a pesar de las diferencias con material anterior, los "nuevos" Saints siguen siendo una gran banda por razones completamente diferentes. Destacan los temas “The First Time” y “Temple of the Lord”, dos cortes de hard rock llenos de ganchos y melodía. En muchos sentidos, este LP está lleno de canciones definitivas de "The Saints" de esta época, cuando los chicos del punk rock que llevaban dentro todavía estaban vivos y coleando, pero habían aprendido a moderar sus instintos más agresivos y primitivos con una genuina maestría y consideración.

Dicho esto, siguen siendo muy agudos y melodiosos, lo que destaca la creciente confianza de Chris Bailey como cantante y compositor. Musicalmente es atractivo y entretenido. Excelente composición, excelente bajo, letras buenas y un álbum lleno de canciones geniales, sin rellenos.

The Saints - banda australiana

En muchos sentidos y como se mencionó anteriormente, "All Fools Day" representa un regreso triunfal para "The Saints", una banda que había resistido numerosos cambios de formación y desafíos creativos a lo largo de los años. Si bien el álbum puede no tener el mismo impacto inmediato que sus primeros trabajos seminales, es un ejemplo del arte perdurable de la banda y su capacidad para evolucionar y reinventarse sin comprometer la esencia central de su sonido.

En conclusión, "All Fools Day" es un disco que los fans de "The Saints" y de la música rock australiana en general deben escuchar. Y si, antes que lo pienses, recuerda a la banda de Van Morrison "Them".

Disco recomendado


No son "The Saints" de su obra maestra y debut "I'm Stranded", pero siguen siendo una gran banda de rock. Con un toque de blues y rock, supera muchos discos de la época.

Video del tema "Just Like Fire Would":

Tracklist:

1."Just Like Fire Would" - 3:24
2."First Time" - 3:40
3."Hymn to Saint Jude" - 3:33
4."See You In Paradise" - 4:20
5."Love or Imagination" - 3:48
6."Celtic Ballad" - 2:51
7."Empty Page" - 3:30
8."Big Hits (On the Underground)" - 3:07
9."How to Avoid Disaster" - 2:48
10."Blues on My Mind" - 2:59
11."Temple of the Lord" - 3:44
12."All Fools Day" - 4:50

The Saints:

  • Chris Bailey - voz
  • Richard Burgman - guitarra
  • Arturo Larizza - bajo
  • Ivor Hay - batería

Producción: 

  • Hugh Jones - Ingeniero de sonido, ingeniero de mezcla, productor
  • Neill King - Ingeniero de mezcla
  • Chris Bailey - Productor

HUMBLE PIE - Performance Rockin' the Fillmore - Album (Live)

Es uno de los mejores álbumes en directo jamás grabados, a la altura de The Who "Live at Leeds", The Allman Brothers "At Fillmore East" y Deep Purple "Live in Japan". El trabajo al que se alude es el LP doble de 1971 "Performance Rockin' the Fillmore" de la banda británica de blues rock "HUMBLE PIE".

Quiero recomendar esta joya a los lectores de este blog de musica y a los melómanos.

 

ALBUM: Performance Rockin' the Fillmore

 
Este es un magnífico doble LP en directo de 1971 del grupo inglés de blues-rock "Humble Pie" grabado en "Fillmore East" en la ciudad de Nueva York del 28 al 29 de mayo de 1971. El sencillo de gran éxito de este disco es ""I Don't Need No Doctor". El 29 de octubre de 2013, el sello discográfico "Omnivore Recordings" editó las cuatro sesiones grabadas ese fin de semana como un conjunto de cuatro CDs - "Performance: Rockin' the Fillmore-Complete Recordings".

HUMBLE PIE - Performance Rockin' the Fillmore - Album (Live)

El set de una hora contiene una canción original y varias versiones. Esta fue la gira y el doble LP que abrió el mercado estadounidense a "Humble Pie". Después de mezclar el álbum, y poco antes de su lanzamiento, el guitarrista Peter Frampton dejó la banda debido a los crecientes conflictos entre él y Steve Marriott.

Como se indica, este doble LP se grabó mientras Peter Frampton todavía estaba en la banda y captura la magia de "Humble Pie", donde el lirismo y las ideas de Steve Marriot se equilibraba con la abrasadora guitarra y solos de Frampton. Es un testimonio de lo duro que puede llegar a ser el rock sin desviarse hacia el heavy metal. El cociente del alma y la interacción de guitarras que impulsan este disco es impresionante.

Aquí encontrarás una banda realmente trabajada que puede estirarse y tocar. La banda tiene mucha clase, sentimiento y podría ir en muchas direcciones. Este es definitivamente uno de los grandes álbumes de rock and roll en vivo jamás publicado en vinilo.

"Performance Rockin' the Fillmore" también resalta la diversidad de la banda al incluir dos canciones paralelas, "I Walk On Gilded Splinters" de Dr. John y el clásico de The Muddy Waters "Rollin' Stone". Los otros dos lados cuentan con un grupo disparando a toda máquina. Hay un excelente trabajo de guitarras de Steve Marriot y Peter Frampton, y la sección rítmica de Greg Ridley en el bajo y Jerry Shirley en la batería es tan sólida y firme como cualquier otra banda de rock en ese momento. La formación sube al escenario en llamas y no cede hasta que la última nota es recibida con un estruendoso aplauso.

HUMBLE PIE - Band Inglesa

Esencial escuchar toda la grabación de "Performance: Rockin' the Fillmore". Es un trabajo candente y basado en blues interpretado con pasión, alma y vigor. Verdaderamente una grabación de concierto legendaria de una época que produjo numerosos LP en directo geniales. No hay nada mejor aquí, captura la energía cruda y la emoción de "Humble Pie" en el escenario.

Disco recomendado

 
Un documento de una banda en un momento crucial de su existencia, es valioso y revelador. Este es un excelente álbum de hard rock. De principio a fin se ubica entre las mejores presentaciones en vivo jamás realizadas en la historia del rock. Imprescindible para cualquiera que presuma ser un fan del rock de los 70 o en general. Es absolutamente esencial.

Video del tema "I Don't Need No Doctor":

Tracklist (formato LP vinilo original):

Disc 1:

Cara A:

1.         "Four Day Creep"       Ida Cox          3:46
2.         "I'm Ready" (from Humble Pie)        music: Peter Frampton, Steve Marriott, Greg Ridley, Jerry Shirley; words: Willie Dixon   8:31
3.         "Stone Cold Fever" (from Rock On) Peter Frampton, Steve Marriott, Greg Ridley, Jerry Shirley 6:18

Cara B:

4.         "I Walk on Gilded Splinters" Dr John Creaux          23:25

Disc 2:

Cara A:

5.         "Rollin' Stone" (from Rock On)        Muddy Waters; arranged by Peter Frampton, Steve Marriott, Greg Ridley, Jerry Shirley   16:07

Cara B:

6.         "Hallelujah I Love Her So"    Ray Charles    5:10
7.         "I Don't Need No Doctor"     N.Ashford, V. Simpson, J. Armstead           9:15 

Humble Pie (Músicos):

  • Steve Marriott - guitarra, voz, armónica
  • Peter Frampton - guitarra, voz
  • Greg Ridley - bajo, voz
  • Jerry Shirley - batería