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Los 30 Mejores Álbumes de 2025

Empiezo por lo importante, gracias. Gracias por leer, por volver, por discutir conmigo en mensajes privados o en la barra de comentarios, por no tratar la música como ruido de fondo sino como algo que todavía merece tiempo, atención y palabras. Este texto nace de esa complicidad silenciosa entre quien escribe y quien escucha. 2025 no fue un año sencillo, ni cultural ni emocionalmente, pero sí fue un año fértil en discos que pidieron algo más que una escucha distraída.

Los 30 Mejores Álbumes de 2025

Esta es mi lista personal de los mejores álbumes de 2025. No hay orden, no hay podio, no hay intención de sentar cátedra. Hay pasión, escucha profunda y la necesidad de compartir por qué algunos discos se quedaron conmigo mucho después de que terminara la última canción. Todo está escrito desde el rock, el pop y la música alternativa, entendidos como actitudes más que como etiquetas.

Bandas y álbumes que me llamaron la atención:


Benefits, Constant Noise


El disco de Benefits apareció como un golpe seco en medio de un año saturado de estímulos. Constant Noise se gestó entre conciertos pequeños, precariedad asumida y una clara conciencia del colapso cotidiano. Musicalmente es tenso, repetitivo de forma deliberada, con bases rítmicas insistentes, guitarras que arañan más que adornan y una voz que habla, acusa y reflexiona. Es un álbum que no busca agradar, sino acompañar ese ruido mental constante en el que vivimos.

Video del tema "Land of The Tyrants":


Bad Bunny, DeBÍ TiRAR MáS FOToS


El disco más introspectivo de Bad Bunny no necesita justificación estilística. Aquí hay menos exhibición y más memoria. El álbum nace de una etapa de repliegue personal, de mirar hacia atrás sin idealizar. Las canciones se construyen con bases suaves, melodías melancólicas y arreglos que dejan respirar al silencio. Es pop, sí, pero también es un ejercicio honesto sobre identidad, exposición y pérdida, contado desde dentro.

Turnstile, NEVER ENOUGH


Con NEVER ENOUGH, Turnstile demostraron que el crecimiento no tiene por qué diluir la intensidad. El disco se escribió tras un periodo de éxito y agotamiento, y suena precisamente a eso, a una banda que decide no repetirse. Hay hardcore, pero también sintetizadores, ritmos abiertos y una búsqueda clara de nuevos espacios emocionales. La batería marca el pulso vital del álbum, mientras las guitarras se permiten ser luminosas sin perder fuerza.

Video del tema "Never Enough":


Sharp Pins, Radio DDR


Radio DDR de Sharp Pins es uno de esos discos que entran despacio y se quedan. Canciones cortas, melodías claras, guitarras limpias y una producción que huye del artificio. El álbum se siente hecho desde la intimidad, con una sensibilidad pop heredera de décadas pasadas, pero sin nostalgia impostada. Es música para escuchar caminando, pensando, viviendo.

Video del tema "Every Time I Hear":


Blood Orange, Essex Honey


En Essex Honey, Blood Orange convierte recuerdos personales en un paisaje sonoro compartido. El disco nace de una reflexión sobre la infancia, la pertenencia y la pérdida. Musicalmente es cálido, con cuerdas sutiles, teclados envolventes y una producción que prioriza la emoción sobre el impacto. Cada canción parece flotar, como si el tiempo se hubiera ralentizado para permitirnos sentir.

Video del tema "The Field":


Clipse, Let God Sort Em Out


El regreso de Clipse fue uno de los acontecimientos del año. Let God Sort Em Out no es un ejercicio de nostalgia, sino un ajuste de cuentas con el pasado y el presente. Los beats son sobrios, las letras afiladas y el tono general es de madurez dura, sin concesiones. Es un disco que habla de supervivencia, de coherencia y de no pedir permiso.


Geese, Getting Killed


Getting Killed confirma a Geese como una de las bandas más inquietas del rock actual. El álbum se grabó en un momento de cambio interno, y eso se refleja en su estructura caótica. Guitarras nerviosas, cambios de ritmo abruptos y una sensación constante de inestabilidad recorren el disco. Es incómodo, excitante y profundamente vivo.

Deftones, Private Music


Private Music de Deftones es un disco de atmósferas densas y emociones contenidas. Lejos de la urgencia juvenil, la banda apuesta por capas de sonido, tempos medios y una producción envolvente. Las guitarras crean paisajes más que riffs, y la voz se mueve entre la fragilidad y la fuerza. Es un álbum que se revela poco a poco, escucha tras escucha.


Deafheaven, Lonely People With Power


Con Lonely People With Power, Deafheaven vuelven a explorar la tensión entre belleza y violencia sonora. El disco nace de una reflexión sobre el poder y la soledad, y se traduce en composiciones largas, intensas y emocionalmente complejas. Hay momentos de calma casi celestial y explosiones de ruido absoluto. Todo convive con coherencia.

Ethel Cain, Willoughby Tucker, I’ll Always Love You


El nuevo álbum de Ethel Cain es una obra profundamente narrativa. Concebido como un relato emocional, el disco explora el amor, la culpa y la memoria desde una perspectiva íntima. Musicalmente se mueve entre el folk oscuro, el pop etéreo y el ambient, con arreglos mínimos y una producción que prioriza la emoción cruda. Es un disco que acompaña, que duele y que permanece.

Video del tema Nettles:

Podría seguir, porque la lista de 2025 es generosa y diversa, pero estos discos explican por qué sigo creyendo en el álbum como forma de expresión. Porque todavía hay artistas que arriesgan, que se escuchan a sí mismos y que nos invitan a escuchar mejor. Gracias por estar ahí. Nos leemos, y nos escuchamos, en 2026.

Mi lista completa de los 30 Best Albums of 2025:

Benefits, Constant Noise
Rosalía, Lux
Bad Bunny, DeBÍ TiRAR MáS FOToS
Geese, Getting Killed
Deftones, Private Music
caroline, caroline 2
Turnstile, NEVER ENOUGH
Swans, Birthing
Adrian Sherwood, The Collapse of Everything
Clipse, Let God Sort Em Out
Water From Your Eyes, It’s a Beautiful Place
Stereolab, Instant Holograms on Metal Film
Wednesday, Bleeds
Greg Freeman, Burnover
Deafheaven, Lonely People With Power
Chat Pile & Hayden Pedigo, In The Earth Again
Lifeguard, Ripped and Torn
Sharp Pins, Radio DDR
Viagra Boys, viagr aboys
Cheap Trick, all washed up
Billy Woods, Golliwog
Carving the Stone, For Those I Love
Blood Orange, Essex Honey
Ethel Cain, Willoughby Tucker, I’ll Always Love You
Wolf Alice, The Clearing
Spellling, Portrait of My Heart
Various Artists, Rollin' and Tumblin', American Electric Blues 1965–1971
Death in Vegas, Death Mask
Hunting Season, Home Is Where
Big Thief, Double Infinity

Video de mis 30 Mejores Álbumes de 2025:


PD - Ultima nota: 

Cerrar esta lista es aceptar que ningún balance anual es definitivo. Estos discos no son un ranking ni un veredicto, son una fotografía de un año concreto, escuchado con atención y sin prisa. Algunos acompañaron días luminosos, otros noches densas, otros llegaron cuando menos se les esperaba y se quedaron más tiempo del previsto. Todos, a su manera, recuerdan que la música sigue siendo un lugar al que volver cuando todo lo demás se acelera demasiado. Si 2025 nos enseñó algo, es que todavía vale la pena escuchar discos enteros, discutirlos, recomendarlos y dejarnos atravesar por ellos. 

Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971

Para mí, "Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971" es una de esas recopilaciones que justifican por sí solas un año entero de reediciones. No solo por la ambición del repertorio o por la calidad del sonido, sino porque escucha el blues desde dentro, como una música viva, en pleno proceso de cambio. En 2025 no han faltado rescates de archivo, pero pocos resultan tan reveladores y tan disfrutables a la vez. Es un disco especialmente agradecido para fans del blues y del rock, de esos que disfrutan reconociendo cruces, tensiones e influencias, y que saben que entender el pasado sigue siendo una de las mejores formas de escuchar el presente.

RECOPILACIÓN: Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971


La primera sensación al enfrentarse a "Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971" no es la nostalgia, sino el vértigo. Vértigo ante una música que, en apenas unos años, decidió dejar atrás el respeto casi ceremonial por sus propias reglas para probar suerte con el volumen, la distorsión y una nueva clase de público. Este no es un disco pensado para confirmar lo que ya sabes sobre el blues, sino para recordarte que durante un tiempo fue una música peligrosa, inestable y abierta al contagio. Escucharlo hoy, de principio a fin, es como asistir al momento exacto en el que el blues se miró en el espejo del rock, del soul y de la contracultura, y no siempre reconoció su propio reflejo.

Rollin’ And Tumblin’: American Electric Blues 1965–1971

Hablar de este álbum-recopilación es hablar de un proceso más que de un estilo. Un proceso que arranca en clubes pequeños, en sellos modestos, en amplificadores llevados más allá de lo recomendable, y que termina influyendo en casi todo lo que entendemos hoy por rock moderno. La recopilación editada por Cherry Red Records recoge ese tránsito con una amplitud poco habitual, sin intentar domesticarlo.

Cuando el blues decidió enchufarse:


Tras la Segunda Guerra Mundial, el blues eléctrico empezó a abrirse camino fuera de las comunidades negras que lo habían sostenido durante décadas. En ciudades como Chicago o Detroit, la amplificación no fue una elección estética, sino una necesidad práctica. Para hacerse oír en salas ruidosas, había que subir el volumen, endurecer el ataque, electrificar guitarras y armónicas. Pero en los años sesenta ocurrió algo más. El blues empezó a circular por rutas inesperadas.

Por un lado, el rock and roll, impulsado por locutores como Alan Freed, sirvió de caballo de Troya para que nuevas generaciones blancas se acercaran a estructuras, ritmos y emociones heredadas del blues. Por otro, jóvenes británicos obsesionados con discos importados devolvieron esa música a Estados Unidos transformada, amplificada y con una nueva actitud. Cuando bandas como The Rolling Stones o Cream pusieron el blues en el centro de su propuesta, algo se rompió y algo nuevo empezó a construirse.

Este álbum captura justo ese momento. No solo a los maestros, sino también a quienes reinterpretaron, estiraron o directamente forzaron el lenguaje del blues hasta hacerlo crujir.

Sonido, textura y tensión eléctrica:


Lo que une a estas grabaciones no es una estética homogénea, sino una actitud. Desde el arranque con Howlin’ Wolf y su "Killing Floor", el disco deja claro que aquí manda la intensidad. La voz de Wolf no busca agradar, sino imponer presencia, mientras la guitarra corta el aire como una herramienta de trabajo. A partir de ahí, el viaje se vuelve cada vez más imprevisible.

John Lee Hooker

John Lee Hooker aparece con "One Bourbon, One Scotch, One Beer", un boogie hipnótico donde la repetición se convierte en trance. Frente a él, The Paul Butterfield Blues Band suena como una declaración de intenciones: músicos blancos que no imitan, sino que dialogan con la tradición, incorporando solos largos, armónica amplificada y una energía heredada del rock.

Hay momentos de pura emoción contenida, como "I’d Rather Go Blind" de Etta James, donde el blues se cruza con el soul sin perder un ápice de verdad. Y otros donde el volumen se vuelve protagonista, como "Parchment Farm" de Blue Cheer o "Motor City Is Burning" de MC5, auténticos manifiestos de un blues llevado al límite de la saturación.

Guitarras, héroes y nuevas voces:


Uno de los grandes temas que atraviesan esta recopilación es el nacimiento del guitarrista como figura central. Después de B.B. King, cuya elegancia sigue siendo una lección de economía expresiva, llegan otros enfoques. Buddy Guy convierte cada nota en un gesto físico, casi violento. Freddie King aporta músculo y claridad, mientras que músicos como Mike Bloomfield o Ry Cooder introducen una sensibilidad más exploratoria.

Buddy Guy

Pero este no es un recopilatorio solo de guitarras. Las voces cuentan historias de deseo, pérdida, rabia y supervivencia. Y lo hacen desde lugares muy distintos. Janis Joplin, al frente de Big Brother and the Holding Company, canta el blues desde la herida abierta, sin protección, como si cada frase fuera la última.


Blues, contracultura y choque generacional:


Escuchar hoy esta recopilación también es enfrentarse a una paradoja. Mientras parte de la juventud negra estadounidense se desplazaba hacia el soul más pulido o el sonido Motown, el blues encontraba una nueva base de fans entre jóvenes blancos, muchos de ellos politizados por la guerra de Vietnam y la contracultura. Versiones como la de "Killing Floor" a cargo de The Electric Flag transforman un lamento personal en un comentario social, demostrando que el blues podía seguir siendo relevante en un mundo que cambiaba a gran velocidad.

No todas las decisiones fueron acertadas. El propio Muddy Waters aparece aquí con "Tom Cat", un tema que refleja los excesos psicodélicos de la época. Pero incluso esos tropiezos forman parte del relato. El blues no salió intacto de su encuentro con el rock, pero sí más amplio, más complejo y más influyente.

Disco recomendado


Hoy, en una época obsesionada con clasificar géneros y trazar líneas claras, "Rollin’ And Tumblin’" recuerda que la música popular avanza precisamente cuando esas líneas se difuminan. Este álbum no propone una historia ordenada, sino una experiencia. Una escucha que exige tiempo, atención y curiosidad.

Su valor no está solo en la calidad de las canciones, que es altísima, ni en el trabajo de archivo y masterización, impecable, sino en la conversación que propone entre pasado y presente. Aquí se entiende por qué el blues sigue siendo una fuente inagotable para el rock, para el soul y para cualquier música que aspire a decir algo honesto sobre la experiencia humana.

Terminé de escuchar esta recopilación con la sensación de haber aprendido algo, no desde la teoría, sino desde el oído y la emoción. Por eso la recomiendo. No como un manual, sino como un viaje. Si alguna vez te has preguntado cómo sonaba el momento en que el blues decidió arriesgarlo todo, este disco tiene muchas de las respuestas.

Video del tema "Killing Floor" de Howlin’ Wolf:

Tracklist:

CD1 

1.1 Howlin’ Wolf – Killing Floor
1.2 Bo Diddley – 500% More Man
1.3 Slim Harpo – Baby Scratch My Back
1.4 The Paul Butterfield Blues Band – Born in Chicago (Folksong 65 Version)
1.5 Junior Wells’ Chicago Blues Band – Snatch It Back and Hold It
1.6 Otis Redding – Rock Me Baby
1.7 Buddy Guy – Leave My Girl Alone
1.8 The Lovin’ Spoonful – Night Owl Blues
1.9 Dion – Spoonful
1.10 The Everly Brothers – My Babe
1.11 Booker T. & the MG’s – Plum Nellie
1.12 John Lee Hooker – One Bourbon, One Scotch, One Beer
1.13 The Shadows of Knight – Light Bulb Blues
1.14 Albert Collins – Sno Cone (Part II)
1.15 Johnnie Taylor – I Had a Dream
1.16 The Charlatans – 32-20
1.17 John Hammond – I Wish You Would
1.18 Slim Harpo – Shake Your Hips
1.19 Captain Beefheart and His Magic Band – Sure ’Nuff ’N Yes, I Do
1.20 Canned Heat – Rollin’ and Tumblin’
1.21 The Blues Project – I Can’t Keep from Crying Sometimes
1.22 B.B. King – Think It Over
1.23 Etta James – I’d Rather Go Blind
1.24 Kaleidoscope – You Don’t Love Me
1.25 The Butterfield Blues Band – Work Song

CD 2

2.1 Magic Sam Blues Band – I Feel So Good (I Wanna Boogie)
2.2 Canned Heat – Going Up the Country
2.3 Taj Mahal – Statesboro Blues
2.4 John Kay and the Sparrow – Twisted
2.5 Big Brother and the Holding Company – Piece of My Heart
2.6 The Electric Flag – Killing Floor
2.7 Muddy Waters – Tom Cat
2.8 Johnny Winter – Mean Town Blues
2.9 Otis Rush – Gambler’s Blues
2.10 Wilson Pickett – Born to Be Wild
2.11 James Gang – Funk #48
2.12 Steppenwolf – Hoochie Coochie Man
2.13 Mike Bloomfield and Al Kooper – Stop
2.14 Lonnie Mack – Roberta
2.15 The J. Geils Band – Pack Fair and Square
2.16 J.B. Hutto and His Hawks – Speak My Mind
2.17 Quicksilver Messenger Service – Who Do You Love
2.18 Blood, Sweat & Tears – I’ll Love You More Than You’ll Ever Know
2.19 Blue Cheer – Parchment Farm
2.20 MC5 – Motor City Is Burning

CD 3

3.1 Ike and Tina Turner – The Hunter
3.2 The Allman Brothers Band – Whipping Post
3.3 Aretha Franklin – Why I Sing the Blues
3.4 Freddie King – Yonder Wall
3.5 Howlin’ Wolf – Evil
3.6 B.B. King – The Thrill Is Gone
3.7 J.J. Cale – Call Me the Breeze
3.8 Muddy Waters – Blues and Trouble
3.9 Bo Diddley – Elephant Man
3.10 Tony Joe White – Boom Boom
3.11 Johnny Jenkins – I Walk on Gilded Splinters
3.12 Ry Cooder – Alimony
3.13 Buddy Miles Express – Train
3.14 King Curtis and the Kingpins – Whole Lotta Love
3.15 Chairmen of the Board – Chairman of the Board
3.16 Dr. John – Where Ya at Mule
3.17 ZZ Top – Somebody Else Been Shaking Your Tree
3.18 Freddie King – Going Down

STIFF LITTLE FINGERS - Nobody’s Heroes - Album

Escuchar un disco con atención hoy, en medio del ruido constante y de la escucha fragmentada, es casi un acto de resistencia. Volver a un álbum completo, dejar que las canciones se ordenen como fueron pensadas, asumir su contexto y su intención, es una forma de reconectar con la música desde un lugar más honesto. Algunos discos, además, agradecen especialmente ese gesto, porque no buscan gustar de inmediato ni adaptarse al presente, sino hablarte con franqueza. "Nobody’s Heroes" es uno de ellos, y por eso merece ser escuchado sin prisas y leído desde la experiencia personal que lo acompaña.


ALBUM: Nobody’s Heroes


Este es uno de esos discos que no te piden permiso. Entra directo, con guitarras tensas, una voz rota que no busca caer bien y un pulso emocional que sigue intacto décadas después. "Nobody’s Heroes" no necesita contexto académico ni nostalgia impostada para funcionar. Funciona porque dice la verdad. Porque habla de salir de sitios que te asfixian, de no convertirte en lo que otros esperan de ti y de la frustración de crecer cuando el mundo ya parece decidido de antemano. Por eso, si no lo has escuchado nunca, recomiendo hacerlo. Y si lo conoces, quizá ha llegado el momento de volver.

STIFF LITTLE FINGERS - Nobody’s Heroes - Album (1980)

Publicado en 1980, este segundo álbum de Stiff Little Fingers es uno de esos discos que siempre han estado un poco mal entendidos. Para muchos quedó atrapado entre dos fuegos, la brutalidad inicial del primer LP "Inflammable Material" y los trabajos posteriores más pulidos. Pero escuchado con calma, sin la presión de las comparaciones, "Nobody’s Heroes" es un disco profundamente humano, lleno de canciones que siguen dialogando con el presente de una forma sorprendentemente clara.

Cómo llegó:


Stiff Little Fingers venían de un año intenso. Su debut había sido un impacto directo, un retrato sin adornos de crecer en Irlanda del Norte en plena violencia política. Canciones como “Suspect Device” o “Alternative Ulster” los colocaron de inmediato en la conversación punk internacional. Pero con "Nobody’s Heroes" la banda estaba en otro punto vital. Habían fichado por Chrysalis Records, habían cambiado de batería, con la llegada de Jim Reilly, y empezaban a mirar no solo hacia fuera, sino también hacia dentro.

STIFF LITTLE FINGERS

El disco se grabó rápido, como se grababan entonces los discos de punk, pero no es un álbum impulsivo. Se nota que hay reflexión detrás, que Jake Burns y el periodista y letrista Gordon Ogilvie estaban afinando el discurso. Aquí no se trata solo de denunciar un contexto político concreto, sino de hablar de lo que pasa cuando intentas escapar de él, cuando te vas de casa, cuando empiezas a ser visible y descubres que la visibilidad también pesa.

Incluso el diseño del álbum dice mucho. Esa portada con apariencia de código de barras, ese texto de rechazo en la contraportada, esa sensación de estar jugando con las reglas del sistema sin terminar de aceptarlas. Todo en "Nobody’s Heroes" transmite incomodidad consciente.

Cómo suena:


Musicalmente, el disco es una lección de equilibrio. Las guitarras de Jake Burns y Henry Cluney son afiladas, pero nunca caóticas. Hay melodía, hay estructura, hay canciones que se te quedan sin necesidad de dulcificarse. El bajo de Ali McMordie es constante, empuja siempre hacia adelante, y la batería de Jim Reilly aporta una solidez que hace que el disco suene más compacto que su predecesor.

El arranque con "Gotta Gettaway" es una declaración de intenciones. No es solo una canción sobre irse, es una canción sobre necesitar irse. El riff es urgente, la voz suena casi desesperada, y todo encaja como una puerta que se cierra de golpe detrás de ti. "Wait and See" baja un poco el ritmo y se convierte en una especie de autobiografía emocional de la banda, con una honestidad que sigue siendo desarmante. No hay épica aquí, hay perseverancia.

"Fly the Flag" es uno de esos temas que han sido malinterpretados a lo largo del tiempo. No es un canto nacionalista, es todo lo contrario. Es una crítica directa al individualismo, a la idea de que si tú estás bien, lo demás no importa. Escuchada hoy, en un contexto político y social igual de polarizado, sigue siendo incómodamente actual.

"At the Edge" es probablemente una de las grandes canciones del punk británico, sin necesidad de exagerar. Habla de crecer con sueños que te dicen que no son para ti. De estar siempre al borde, pero sin terminar de saltar. Es una canción que conecta de inmediato con cualquiera que alguna vez se haya sentido fuera de lugar, y lo hace sin dramatismo innecesario.

El tema que da título al disco, "Nobody’s Hero", funciona casi como un manifiesto. Jake Burns no quiere ser un símbolo, no quiere cargar con expectativas ajenas. Quiere que cada cual se haga responsable de su propia vida. Es un mensaje simple, pero dicho con una convicción que todavía se siente real.

Riesgos:


La segunda cara del disco se permite más riesgos. "Bloody Dub" es un experimento instrumental con ecos de reggae y dub que, aunque no es la canción más memorable, demuestra que la banda no quería repetirse. Ese interés por el reggae no era nuevo en el punk británico, ahí estaban The Ruts o los propios Clash, pero en Stiff Little Fingers siempre tuvo un tono más áspero.

La versión de "Doesn’t Make It All Right", originalmente de The Specials, es uno de los grandes aciertos del disco. La banda acelera el tempo, endurece el sonido y convierte un alegato antirracista en algo todavía más urgente. No pierde el mensaje, lo refuerza. Es una de esas versiones que no eclipsan al original, pero lo reinterpretan desde otro lugar igual de válido.

"I Don’t Like You" es puro ingenio verbal. Un insulto sin tacos, lleno de frases que cortan más que cualquier palabrota. "No Change" aporta un punto más introspectivo, hablando de cómo cambia la percepción de los tuyos cuando te vas, cuando empiezas a ser otra cosa.

Y "Tin Soldiers" cierra el disco como debe cerrarse, con una canción grande, amarga y perfectamente construida. La historia de un joven que se alista en el ejército casi por inercia, sin entender del todo las consecuencias, sigue siendo devastadora. El ritmo marcial, la tensión constante, la forma en que la canción crece hasta el final, todo funciona.

Lo que dice sobre su tiempo:


"Nobody’s Heroes" es un disco profundamente ligado a su época, a la llegada de Margaret Thatcher al poder, al desencanto post setenta, a la sensación de que el punk ya no podía limitarse a gritar. Pero también es un álbum que habla de cosas que no han envejecido. La precariedad, la búsqueda de identidad, el miedo a convertirse en lo que detestas, la necesidad de escapar, siguen ahí.

STIFF LITTLE FINGERS - Live

Quizá por eso sigue conectando. No es un disco de consignas cerradas, sino de preguntas abiertas. No te dice qué pensar, te obliga a pensar.

Disco recomendado


Recomiendo "Nobody’s Heroes" porque es un disco honesto, porque no pretende ser más grande de lo que es y precisamente por eso lo es. Porque demuestra que el punk puede crecer sin perder verdad. Porque suena crudo, pero también reflexivo. Y porque hay canciones aquí que, una vez entran, ya no se van.

Si te interesa el punk más allá del tópico, si te gustan los discos que te acompañan en momentos de duda, si buscas música con carácter y sin pose, este álbum merece tu tiempo. No es un monumento, es un compañero. Y de esos no quedan tantos.

Video del tema "At the Edge":

Tracklist (formato LP):

Cara A:

1. "Gotta Gettaway" 3:37
2. "Wait and See" 4:28
3. "Fly the Flag" 3:46
4. "At the Edge"         2:59
5. "Nobody's Hero" 4:11

Cara B:

6. "Bloody Dub" Fingers 3:47
7. "Doesn't Make It All Right" 5:50
8. "I Don't Like You" 2:44
9. "No Change" 1:56
10. "Tin Soldiers" 4:46

Stiff Little Fingers:

  • Jake Burns – voz, guitarra
  • Henry Cluney – guitarra, coros
  • Ali McMordie – bajo
  • Jim Reilly – batería

Técnico:

Doug Bennett – productor