Hay una pequeña trampa en escuchar música de los 70 (siglo xx) desde el presente: muchas veces creemos que reconocemos el sonido porque ya lo hemos oído en grupos que llegaron veinte o treinta años después. Me ha pasado al volver a disco #1 Record, el debut de Big Star. En algunos pasajes podría pensar en R.E.M., en Teenage Fanclub o incluso en ciertas canciones de Wilco. Y entonces recuerdo que este disco salió en 1972. Los que parecen sus contemporáneos son, en realidad, parte de su descendencia.
ALBUM: #1 Record
En enero de 2024 ya recomendé este álbum en este blog de música. Aquella entrada sigue ahí, con sus canciones señaladas y mi entusiasmo por una banda a la que el éxito le llegó demasiado tarde. Ahora prefiero acercar Big Star a quienes han llegado después a estas páginas, quizá desde el rock alternativo, el indie o simplemente por afición a las buenas guitarras. Las etiquetas pueden esperar.
Empezar por las canciones:
Si no conocéis a Big Star, os propongo un experimento bastante sencillo. Escuchar “When My Baby’s Beside Me” sin mirar el año de publicación. Esa guitarra que parece impulsarse a sí misma, la batería que no deja caer el ritmo y un estribillo hecho para cantarlo sin darse cuenta podrían pertenecer a un grupo de otra década. Después probar con “Thirteen”. De pronto, todo se hace pequeño: una voz, una guitarra acústica y el temblor de alguien que todavía no sabe cómo decir lo que siente.
Esa distancia entre una canción y otra explica mejor el atractivo del disco que cualquier definición enciclopédica del power pop. Big Star podían sonar expansivos, casi insolentes, y a continuación hablar bajito. Tenían una manera particular de mezclar entusiasmo y dudas, de hacer que una melodía alegre cargara con una preocupación que solo aparece cuando prestas atención a la letra.
Cuatro músicos de Memphis mirando hacia Inglaterra:
El 24 de abril de 1972 Ardent Records publicó #1 Record. Big Star eran Alex Chilton, Chris Bell, Andy Hummel y Jody Stephens. Chilton había cantado con The Box Tops y conocía de primera mano lo que significaba colocar una canción en las listas. Bell, guitarrista y cantante, llevaba años fascinado por las posibilidades de grabar, superponer voces y encontrar el sonido exacto de un acorde. Hummel tocaba el bajo y Stephens la batería. No necesitaban una formación más complicada.
En una ciudad tan asociada al soul como Memphis, su entusiasmo por el pop británico de los 70 tenía algo de declaración de gustos. The Beatles eran una referencia central, sobre todo para Chris Bell, que soñaba con una complicidad compositiva parecida a la de Lennon y McCartney. Pero también asomaban el pulso de The Who, las canciones de The Kinks y las guitarras de The Byrds. No es un catálogo de préstamos: lo interesante fue cómo esos sonidos acabaron pasando por cuatro músicos estadounidenses con sus propias inquietudes.
Grabaron en los estudios Ardent, con John Fry al frente de la producción y Bell especialmente implicado en los arreglos. Las armonías vocales no parecen un adorno, sino parte de la estructura de las canciones. A ratos las guitarras se abren con brillo; en otros, un rasgueo seco cambia el ánimo. “Feel” añade metales y cierta agresividad, mientras que “Watch the Sunrise” respira con la ligereza de las cuerdas acústicas. Ese contraste es uno de los placeres del álbum.
La juventud no siempre suena fiesta:
Al volver a “In the Street” me ha hecho gracia comprobar lo poco que envejece la sensación de no saber qué hacer con una tarde. La canción tiene energía de sobra, pero debajo hay aburrimiento, ganas de salir, amigos buscando cualquier excusa. Muchos conocerán su melodía por la serie "That ’70s Show" y la versión de Cheap Trick. Yo prefiero regresar al original, porque su mezcla de impaciencia y despreocupación tiene algo muy reconocible.
Con “The Ballad of El Goodo” ocurre lo contrario. No invita tanto a salir como a mantenerse firme. La voz de Alex Chilton parece avanzar con dificultad mientras las armonías abren la canción y le dan aire. No necesito fijar una interpretación única de su letra para sentir ese esfuerzo por no rendirse. La tengo entre mis favoritas desde aquella primera recomendación de 2024, y sigue siendo una de las mejores razones para buscar este disco.
“Give Me Another Chance” ofrece otra clase de vulnerabilidad, la de quien sabe que algo se está perdiendo y no encuentra la manera de detenerlo. En “Thirteen” la incertidumbre todavía tiene la forma del primer amor. No son grandes discursos generacionales. Son escenas y emociones concretas, tratadas sin cinismo. Esa honestidad conecta con un oyente joven de hoy bastante mejor que cualquier intento de recrear la moda de 1972.
“Watch the Sunrise” conserva su aire de mañana abierta, entre la esperanza y la melancolía. La recomendé en 2024 y la mantengo entre mis favoritas.
El fracaso comercial que no consiguió apagar el disco:
A veces la historia de Big Star amenaza con comerse su música. El nombre venía de unos supermercados y la portada mostraba una estrella de neón. Titular #1 Record a un debut que apenas se pudo encontrar en las tiendas acabó siendo una ironía involuntaria. Recibió buenas críticas, pero su distribución fue desastrosa y las ventas iniciales no alcanzaron las diez mil copias. Chris Bell abandonó la banda después de este álbum. Su presencia, tan decisiva aquí, ya no volvería a repetirse de la misma manera.
Por fortuna, algunas músicas tienen una segunda vida. A finales de los 70, la edición británica que reunió #1 Record y Radio City ayudó a que nuevos oyentes llegaran hasta Big Star. Después aparecieron otros admiradores, muchos de ellos con guitarras en las manos. R.E.M. y The Replacements hablaron de su importancia; Teenage Fanclub y The Posies encontraron en aquellas melodías una especie de idioma compartido. La influencia no consistió en copiar una fórmula. Fue descubrir que se podía hacer rock contundente sin renunciar a la ternura, y escribir pop sin disimular las grietas.
Volver a Big Star:
En 2024 también conté que, por mucho que me guste #1 Record, mi favorito de Big Star es el álbum "Third/Sister Lovers". No he cambiado de opinión y tampoco necesito hacerlo para recomendar hoy su debut. Son discos distintos, unidos por una sensibilidad que fue tomando caminos cada vez menos previsibles. Radio City merece igualmente su propia escucha, pero no hace falta pensar en la discografía completa antes de empezar.
De #1 Record me quedo con algo muy concreto: logra que las canciones con guitarras parezcan sencillas sin ser superficiales. Se nota el cuidado en las voces, la producción de John Fry y el trabajo de Bell, pero nada de eso tapa la espontaneidad. No todo tiene el mismo peso, ni pretende tenerlo. Ese pequeño desnivel también forma parte del carácter de un álbum que todavía suena como un grupo descubriendo todo lo que puede hacer junto.
Disco Recomendado
Por eso recupero la recomendación para quienes no leyeron aquella entrada o dejaron pasar el disco. Escucharlo entero, sin consultar antes una lista de clásicos imprescindibles. Dejad que “Feel” os reciba con ruido, que “Thirteen” cambie la temperatura de la habitación y que “Watch the Sunrise” os acompañe un rato más. Si sois jóvenes lectores y os gustan el indie, el rock alternativo o el pop de guitarras, Big Star puede convertirse en uno de esos descubrimientos que conducen a muchos otros. Y si ya conocéis el álbum, quizá os pase como a mí: encontraréis una buena excusa para volver a ponerlo.
Video del tema "Feel":
Tracklist:
Cara A:
1. "Feel" 3:34
2. "The Ballad of El Goodo" 4:21
3. "In the Street" 2:55
4. "Thirteen" 2:34
5. "Don't Lie to Me" 3:07
6. "The India Song" 2:20
Cara B:
1. "When My Baby's Beside Me" 3.22
2. "My Life Is Right" 3:07
3. "Give Me Another Chance" 3:26
4. "Try Again" 3:31
5. "Watch the Sunrise" 3:45
6. "ST 100/6" 1:01
Big Star:
- Chris Bell – guitarra, voz
Alex Chilton – guitarra, voz
Andy Hummel – bajo, piano, voz
Jody Stephens – batería, percusión, voz
Invitado:
Terry Manning – piano eléctrico, segundas voces



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