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ART OF FIGHTING - Wires: un clásico indie australiano

A comienzos de este siglo, mientras buena parte del rock alternativo buscaba canciones capaces de crecer hasta llenar estadios, cuatro músicos australianos siguieron una dirección bastante menos evidente. Art of Fighting decidió reducir el volumen, separar los golpes de batería, dejar respirar las guitarras y comprobar cuánto podía aguantar una canción antes de romperse por completo.

El resultado "Wires", su primer álbum, publicado en Australia en marzo de 2001. Décadas después, sigue siendo un disco curioso incluso dentro de la música independiente de su época. No porque resulte extraño o experimental en un sentido convencional, sino porque se atreve a hacer algo especialmente difícil: confiar en la paciencia.

ART OF FIGHTING - Wires - Album

Aquí casi nunca sobra nada. Una guitarra puede aparecer durante unos segundos y desaparecer. El bajo se mueve discretamente bajo las voces. La batería evita imponerse. Entre una nota y la siguiente hay huecos que otros grupos habrían llenado de inmediato.

Y precisamente ahí vive gran parte de la emoción de "Wires".


ALBUM: Wires


La banda no había empezado haciendo esta clase de música. Sus primeras grabaciones estaban mucho más cerca del indie rock estadounidense de los años noventa. Pavement, Sonic Youth y Sebadoh formaban parte de su educación musical, y aquellas influencias podían escucharse en sus primeras maquetas.

Con el tiempo, "Art of Fighting" comenzó a eliminar ruido de sus canciones. Hacia 1998, el grupo ya experimentaba con estructuras más abiertas y delicadas en los EP The Very Strange Year y Empty Nights. Todavía estaban buscando una identidad, pero la dirección empezaba a estar clara.

ART OF FIGHTING - Banda

Ollie Browne recordaría años después un momento que ayuda a comprender ese cambio. Una mañana escuchó por casualidad en la radio "I Dream a Highway", de Gillian Welch. Llegó cuando la canción ya había comenzado y quedó atrapado por su lentitud y su paciencia. No era exactamente la música que hacía Art of Fighting, pero sí contenía algo que el grupo quería perseguir: la posibilidad de tocar despacio y en voz baja sin renunciar a la intensidad.

Convertir esa idea en un álbum completo sería bastante más complicado.

Un apartamento, una guitarra barata y un invierno en Melbourne:


Buena parte de "Wires" tomó forma durante el invierno de 2000 en el suburbio de Carlton North, Melbourne. Ollie Browne y Peggy Frew vivían en un pequeño apartamento situado encima de una tienda. Muchas canciones comenzaron allí durante largas noches, con una guitarra acústica Yamaha de unos 200 dólares y la luz de las farolas entrando desde la calle.

El escenario encaja sorprendentemente bien con el sonido posterior del álbum. Hay algo nocturno en estas canciones, pero no una oscuridad teatral. Se parecen más a esas horas en las que una ciudad está prácticamente dormida y cualquier sonido parece adquirir una importancia desproporcionada.

Browne llevaba estructuras de acordes, melodías y letras todavía incompletas, pero "Art of Fighting" trabajaba colectivamente sobre ellas. Peggy Frew construía líneas de bajo melódicas, Miles Browne añadía guitarras finas y teclados, mientras Marty Brown encontraba la manera de mantener aquellas canciones extremadamente lentas en movimiento. También fue responsable del Fender Rhodes que aparece en el disco.

El grupo desmontaba y reconstruía cada composición una y otra vez. Esa atención obsesiva explica por qué Wires puede parecer espontáneo y frágil cuando, en realidad, detrás existe una preparación minuciosa.

Una canción lenta puede ser más difícil:


"Art of Fighting" llegó a las sesiones del álbum con una ventaja poco habitual: prácticamente ya había grabado Wires entero como maqueta. Temas como "Moonlight", "Just Say I’m Right" o "Find You Lost" llevaban tiempo formando parte de sus conciertos, mientras "Skeletons" o "Something New" eran todavía mucho más recientes.

El productor elegido fue Tim Whitten, cuyo trabajo con la banda australiana Crow había impresionado profundamente al grupo. Para unos músicos que admiraban el álbum Li-Lo-Ing, poder trabajar con Whitten en Megaphon Studios era casi una aspiración improbable.

Las sesiones tuvieron lugar a finales de 2000. La prioridad no consistía en conseguir un sonido espectacular, sino en preservar la interacción entre los cuatro músicos.

En canciones tan lentas, entrar ligeramente fuera de tiempo podía desmontarlo todo. Marty comenzaba algunas grabaciones siguiendo una claqueta para establecer el pulso. Después, Whitten la retiraba y permitía que los músicos terminaran la canción escuchándose entre ellos.

Ese pequeño detalle se percibe en el resultado. "Wires" tiene precisión, aunque nunca parece mecánico.

"Skeletons" abre una puerta que después ya no se cierra:


Los primeros minutos de "Skeletons" contienen buena parte del lenguaje del álbum. La voz de Ollie Browne aparece contenida, casi vulnerable, mientras las guitarras construyen un paisaje que nunca termina de asentarse.

Se han señalado conexiones con Mazzy Star o Built to Spill, y tienen sentido. También resulta inevitable pensar en el slowcore de Low cuando aparece "Moonlight", o incluso en Songs: Ohia durante algunos de los momentos más desnudos del disco. Art of Fighting, sin embargo, no suena como una combinación calculada de esas referencias.

Su personalidad procede de la tensión:


"Akula" quizá sea el ejemplo más evidente. Las escobillas de la batería y los largos espacios entre notas hacen que escucharla se parezca a esperar algo que no sabemos si llegará. Miles Browne describió esa forma de tocar como una relación entre tensión y liberación. El grupo tenía que mantenerse unido precisamente durante los momentos en los que aparentemente estaba ocurriendo menos.

Ese principio convierte el silencio en un instrumento más.

Pop de canciones frágiles:


Una escucha superficial podría hacer pensar que "Wires" mantiene la misma velocidad emocional durante todo el recorrido. Al detenerse en las canciones aparece una realidad bastante diferente.

"Give Me Tonight", por ejemplo, revela cuánto le interesaba a Ollie Browne la estructura de la canción pop. Durante aquella etapa quería probar formas algo más compactas, con versos, estribillos y puentes reconocibles, pero sin abandonar la delicadeza que Art of Fighting había descubierto.

"Find You Lost" es, para mí, donde esa combinación alcanza uno de sus mejores momentos. La canción incluye voces invitadas de Marcus Barczak y avanza sin necesidad de buscar un gran estallido final. Todo parece suspendido durante unos minutos. Es melancólica sin resultar sentimental y hermosa sin esforzarse por demostrarlo.

Peggy Frew toma la voz principal en "I Don’t Keep a Record", aportando un cambio de perspectiva que evita que el álbum dependa exclusivamente del registro de Browne.

Más adelante, "Just Say I’m Right" deja entrar algo más de volumen y distorsión. No rompe con la lógica del disco, pero demuestra que la contención funciona mejor cuando existe la posibilidad de abandonarla.

La tristeza nunca termina de convertirse en desesperación. Durante la creación del álbum, el propio Ollie Browne llegó a preocuparse por la cantidad de melancolía acumulada en las canciones. Quiso escribir algo que ofreciera un poco más de luz.

De esa intención nació "Reasons Are All I Have Left":


La referencia fue Everybody’s Talking, de Harry Nilsson. Browne admiraba su capacidad para transmitir tristeza y, al mismo tiempo, producir una extraña sensación de apertura. Buscaba algo parecido.

La canción cumple precisamente esa función dentro de "Wires". No elimina la melancolía anterior, pero cambia su significado. Después de escuchar el álbum completo, la sensación que queda no es tanto de derrota como de una belleza que necesita convivir con cierta tristeza para existir.

Las letras y los arreglos parecen compartir esa misma inseguridad. Relaciones que podrían romperse, personas intentando acercarse, pensamientos difíciles de ordenar. Nada termina de resolverse por completo.

Por qué se llamó "Wires":


El título apareció durante una noche en un pub de Kings Cross mientras la banda esperaba que Tim Whitten terminara una mezcla. Durante algún tiempo habían manejado otros nombres, entre ellos Murder In The Dark, pero ninguno terminaba de representar el disco.

La palabra Wires procedía de una frase que había circulado entre ellos: “You want to put wires in my brain”.

Funcionaba en varios niveles. Estaban las cuerdas de las guitarras, el Fender Rhodes, las escobillas de batería y todo el sistema físico de cables que permite grabar música. Pero también aparecía una lectura emocional, los hilos invisibles que conectan unas personas con otras.

Para un álbum tan preocupado por la fragilidad de esas conexiones, difícilmente podían haber encontrado un nombre más adecuado.

Un premio que la banda no esperaba ganar:


"Wires" fue publicado por Trifekta Records en 200
1 y ese mismo año recibió el premio ARIA a mejor lanzamiento alternativo.

La victoria resultaba especialmente improbable para sus autores. Compartían nominación con grupos como You Am I, Something for Kate, Big Heavy Stuff y Magic Dirt, bandas que ellos mismos habían admirado años antes.

De hecho, "Art of Fighting" ni siquiera acudió a la ceremonia. Tenía programada una gira europea de seis semanas y decidió continuar con ella.

La noticia llegó mientras estaban en Krefeld, Alemania. En mitad de la carga del equipo después de un concierto, una llamada telefónica les comunicó que habían ganado. Guitarras y amplificadores terminaron momentáneamente abandonados mientras los cuatro intentaban asimilarlo.

El reconocimiento del disco no terminó ahí. En 2021, Rolling Stone Australia situó "Wires" en el puesto 159 de su selección de los mejores álbumes australianos.

Escuchar en una época que apenas deja espacio al silencio:


Quizá la razón por la que este álbum de Art of Fighting me sigue resultando tan atractivo tenga poco que ver con la nostalgia.

Su manera de utilizar el tiempo incluso parece más radical ahora.

Vivimos rodeados de canciones que intentan mostrar rápidamente cuál es su mejor parte. "Wires" hace exactamente lo contrario. No corre hacia ningún estribillo, no fuerza grandes momentos emocionales y rara vez intenta conquistar al oyente de inmediato. Necesita espacio.

Y cuando se lo das aparecen todos esos pequeños movimientos que al principio podían pasar inadvertidos: una línea de bajo que cambia la dirección de la canción, unas escobillas entrando suavemente, una guitarra que deja una nota suspendida o una voz que parece dudar antes de continuar.

Disco recomendado


Para alguien joven que nunca haya escuchado a "Art of Fighting", comenzaría por "Skeletons" y "Find You Lost", pero no me quedaría ahí. "Wires" funciona mejor cuando se escucha entero y sin demasiadas interrupciones. Hay discos que impresionan por todo lo que contienen. Este consigue algo bastante más raro: emocionar por todo aquello que sabe que no necesita añadir. Creo que te va gustar.

Video del tema "Reasons Are All I Have Left":

Tracklist:

1. Skeletons 04:04
2. Give Me Tonight 04:38
3. Akula 05:18
4. Moonlight 04:45
5. I Don't Keep A Record 05:49
6. In No Good Way 04:35
7. Find You Lost 07:17
8. Reasons Are All I Have Left 04:30
9. Just Say I'm Right 06:09
10. Wires 01:27
11. Something New 07:04 

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