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AMYL and the SNIFFERS - Cartoon Darkness - Album

En un momento donde el ruido mediático y las opiniones tóxicas parecen estar por todas partes, los australianos "Amyl and the Sniffers" gritan más fuerte. Su tercer disco "Cartoon Darkness" no busca agradar: busca decir lo que muchos piensan pero pocos se atreven a cantar. 

ALBUM: Cartoon Darkness 


"Amyl and the Sniffers" no han venido a complacer. Tampoco a suavizar. Con "Cartoon Darkness", su tercer álbum de estudio, la banda australiana lanza una ráfaga de canciones que suenan como si fueran escritas desde una trinchera en medio del caos social de 2024. Publicado el 25 de octubre a través de B2B Records y Virgin Music Group, el álbum ofrece 12 cortes donde el sudor, la rabia y la ironía se mezclan sin pedir permiso.

AMYL and the SNIFFERS - Cartoon Darkness - Album

Atrás queda la efervescencia juvenil de sus inicios. Aquí no hay espacio para la ingenuidad. En su lugar, encontramos a una banda que ha madurado sin perder su esencia ni caer en concesiones. Amy Taylor lidera este estallido sónico con la misma energía de siempre, pero ahora armada con más conciencia, más sarcasmo y muchas más razones para no callarse.

Haters, redes y rabia:


Desde la primera línea de “Jerkin’”, el disco no se anda con rodeos: “You’re a dumb c*nt”. La frase no es gratuita. Es una respuesta directa al tipo de odio que pulula por las redes, especialmente dirigido a mujeres que se atreven a ocupar espacios públicos sin pedir disculpas. Amy Taylor le canta al machismo cotidiano, al cinismo online y al eterno juicio sobre el cuerpo femenino. Pero no lo hace desde el victimismo, sino con una mezcla de burla, desdén y riffs afilados como cuchillas.

Temas como "Tiny Bikini" y "U Should Not Be Doing That" apuntan a lo mismo: la libertad de vestirse como una quiera, de decir lo que una piense y de mandar a callar a los opinólogos de siempre. En esta última, un groove con metales se mezcla con frases como “I’m working on my worth”, dejando claro que, detrás de la provocación, hay también evolución personal.

Voces que no piden permiso:


Amy Taylor no es solo una cantante con presencia arrolladora. En este disco, también demuestra que puede bajar el tono sin perder fuerza. En "Big Dreams", baja la guardia para hablar de metas truncadas, de la frustración de sentirse atrapada por el entorno. “Just take a deep breath and get out of this place”, canta casi en susurros, en lo que parece más una charla íntima que una performance.

Amy Taylor

Y en "Bailing On Me", se permite incluso sonar frágil. Es una excepción en un álbum que no da tregua, pero necesaria para equilibrar tanta adrenalina.


Punk de corazón, rock de músculo:


Musicalmente, "Cartoon Darkness" no es solo una colección de canciones punk. Hay destellos de rock clásico, influencias del garaje y hasta algo de ese "Australiana" —sí, como un Heartland Rock australiano — que huele a asfalto caliente, cerveza y polvo del desierto.

Canciones como "Motorbike Song", con su línea “I wanna ride you like a Harley D”, combinan sensualidad y libertad en un solo golpe de acelerador. Suena a escape, a carretera sin destino y a noches sin reloj. "It’s Mine", en cambio, es una descarga sin control donde cuestionan el concepto de propiedad en una era donde todo parece estar en venta.

Hasta en sus momentos más rápidos y sucios, como “Pigs” o “Do It Do It”, la banda encuentra espacio para meter melodías que enganchan y letras que resuenan. Porque si algo saben hacer "Amyl and the Sniffers", es escribir desde el presente, sin adornos, con una honestidad brutal que incomoda y gusta al mismo tiempo.


Sin censura:


Tal vez el mejor resumen del disco esté en su cierre: "Me and the Girls". Es una celebración, sí, pero también una proclama. “Me and the girls want free abortions / You and the boys can’t even get waxed”, canta Taylor en un coro que suena a fiesta, pero también a protesta. La canción bebe de la tradición punk, pero se atreve a jugar con estructuras más funky y hasta coquetea con el rap hablado al estilo Blondie.

Hay algo profundamente liberador en cómo la banda se niega a encajar en moldes, incluso dentro del punk. No les interesa sonar “correctos”. Les interesa sonar auténticos.


Entre el ruido y la claridad:


Lo que hace especial a "Cartoon Darkness" no es solo su agresividad o su humor ácido. Es su capacidad de alternar entre el desmadre absoluto y la lucidez emocional sin perder coherencia. En manos menos hábiles, ese equilibrio sería imposible. Pero aquí, todo fluye con naturalidad. Hay momentos que hacen reír por lo groseros, otros que incomodan por lo reales, y otros más que invitan a reflexionar, aunque sea con una cerveza en la mano.

AMYL and the SNIFFERS

Es cierto que no es un disco para todo el mundo. Pero tampoco pretende serlo. Y ahí está su fuerza.


Disco recomendado


"Cartoon Darkness" es una bofetada sonora que mezcla crítica social, catarsis emocional y puro disfrute punk. Es también la confirmación de que "Amyl and the Sniffers" no son una moda pasajera, sino una banda con cosas que decir y maneras muy personales de decirlas.

Recomiendo escuchar este disco con el volumen bien alto, idealmente en movimiento: en un coche sin rumbo, en el metro con los auriculares apretando fuerte o corriendo por una ciudad. Es ahí donde se siente más vivo, más urgente, más necesario.

En medio de tanto ruido hueco, "Cartoon Darkness" suena como algo real. Y eso no es poco.

Video del tema "Motorbike Song":

Tracklist:

1. "Jerkin'" 2:08
2. "Chewing Gum" 3:20
3. "Tiny Bikini" 2:14
4. "Big Dreams" 3:11
5. "It's Mine" 1:37
6. "Motorbike Song" 2:24
7. "Doing in Me Head" 3:01
8. "Pigs" 2:23
9. "Bailing on Me" 2:41
10. "U Should Not Be Doing That" 3:26
11. "Do It Do It" 2:26
12. "Going Somewhere" 2:49
13. "Me and the Girls" 2:08

Amyl and the Sniffers:

  • Amy Taylor – voz
  • Declan Mehrtens – guitarra, teclados, coros
  • Gus Romer – bajo, coros
  • Bryce Wilson – batería, coros

Colaboradores adicionales:

  • Harry Cooper – saxofón en "U Should Not Be Doing That"
  • Barnaby Clay – armónica en "Me and the Girls"

Nick Launay – producción, grabación, mezcla

SEBADOH - Bubble and Scrape - Album

Antes de que el streaming digital lo redujera todo a ruido de fondo, existían álbumes como "Bubble & Scrape": discos que exigían tu atención, con imperfecciones incluidas. No era solo música; era una excavación emocional desordenada. Para quienes se lo perdieron en su edición o se adentran ahora en las profundidades del indie de los 90 (siglo xx), este lanzamiento casi olvidado de Sebadoh merece una segunda mirada. Aquí en mi humilde opinión y por este blog de música, te escribo por qué. 

ALBUM: Bubble & Scrape


En los anales de la música alternativa de los 90, Sebadoh siempre ha ocupado un espacio curioso: demasiado crudo para el mainstream, demasiado honesto para ignorarlo. Con "Bubble & Scrape", su cuarto álbum publicado en Abril 1993 a través de "Sub Pop", el trío — Lou Barlow, Jason Loewenstein y Eric Gaffney — finalmente unió una colección de canciones que no solo reflejaban sus personalidades fracturadas, sino que las abrazaban por completo. El resultado fue un disco desordenado, melódico, irregular y profundamente humano. Un mosaico de ruido y desamor.

SEBADOH - Bubble and Scrape - Album

Si nunca has escuchado a Sebadoh, aquí es donde empezar.

Un hito del lo-fi:


La historia del origen del disco es tan cruda como su sonido. "Bubble & Scrape" se grabó en un antiguo matadero, y esa sensación de inquietud impregna el ADN del álbum. Lanzado dos años después de "Nevermind" por Nirvana, llegó en una época en la que el grunge dominaba la cultura juvenil. Pero en lugar de subirse a la ola de lo refinado, Sebadoh se aferró a confesiones de cuatro pistas, fuzz explosivo y canciones que suenan como entradas de diario gritadas a través de un pedal de distorsión.

Aun así, hay un salto en fidelidad en comparación con trabajos anteriores como "III". El cambio al sello "Sub Pop" implicó un mejor equipo y una mayor distribución, pero la banda nunca comprometió su filosofía. Esa tensión, entre lo refinado y lo punk, la estructura y el caos, hace de "Bubble & Scrape" una escucha imprescindible.


Tres Compositores:


Lo que distingue también a este álbum es la protagonismo compartido. Cada miembro - Barlow, Loewenstein y Gaffney - aporta una voz distintiva y, en lugar de chocar, de alguna manera coexisten.

Lou Barlow, recién despedido de Dinosaur Jr., se entrega por completo a canciones que capturan la espiral emocional de las relaciones fallidas. El tema inicial, "Soul and Fire", es un himno silencioso y desgarrador que marca el tono con su delicada acústica y su estribillo silenciosamente aplastante. Canciones como "Think (Let Tomorrow Bee)" y "Cliché" continúan esta línea, blandiendo la vulnerabilidad como un arma. No es tristeza performativa, sino dolor crudo, tembloroso y sin filtro.

Jason Loewenstein, por su parte, inyecta adrenalina en el disco. Sus cuatro temas - especialmente "Happily Divided" y "Sixteen" - rebosan de angustia juvenil. Los riffs son más duros, las voces más agresivas, pero hay una sofisticación oculta bajo el ruido. Sus sencillas estructuras de canción nunca resultan perezosas; se sienten deliberadas, como alguien que esboza emociones con líneas amplias y audaces.

Y luego está Eric Gaffney, el comodín. "Bubble & Scrape" sería un álbum muy diferente sin su caótica presencia. Sus contribuciones son desvíos ruidosos y experimentales que sacan al oyente de su zona de confort. Temas como "Emma Get Wild" y "Bouquet for a Siren" rozan el free jazz, las rabietas punk o los experimentos sonoros abstractos, a menudo todo a la vez. Pero aquí está la cuestión: funcionan. Los temas de Gaffney pueden alejar a quienes los escuchan por primera vez, pero también le dan al disco su encanto desenfrenado. Después de este álbum, dejaría la banda para siempre.

SEBADOH

Verdades Emocionales y Coraje Sónico:


Una de las cualidades perdurables de "Bubble & Scrape" es su resonancia emocional. Incluso décadas después, sigue vigente, no porque sea tendencia, sino por su honestidad. La banda no se esconde tras trucos de estudio ni ingeniosos juegos de palabras. Sus canciones hablan de amor, confusión y pérdida sin filtros.

Esto es especialmente evidente en temas como "Sister", donde la ternura se agria en segundos. Las letras de Barlow impactan como conversaciones oídas demasiado tarde. "Me encanta cómo condesciendes", gruñe, un momento de veneno envuelto en melodía.

Y, sin embargo, también hay ligereza. Bajo la angustia y el ruido experimental, encontrarás humor, alegría e incluso alegría en el puro acto de crear. Es un disco que celebra la imperfección sin caer en la autocomplacencia.

Reedición:


La reedición de "Bubble & Scrape" en 2008 incluyó 15 temas extra: demos, caras B y rarezas. Si bien no todos igualan la intensidad del original, ofrecen un vistazo al caótico proceso de Sebadoh. Hay una demo acústica de "Soul and Fire" que se siente como si Barlow te susurrara al oído. También hay una versión cruda de "Reject" de los Necros que te recuerda que no buscaban impresionar a nadie.

Pero la fuerza de la reedición no reside en los extras, sino en recordar que este álbum existe. A diferencia de los clásicos reeditados de Pavement o Sonic Youth, "Bubble & Scrape" nunca tuvo el reconocimiento que se merecía. Es un álbum que merece ser descubierto, no solo nostalgia.

¿Por qué ahora?


En una época donde la sobreproducción y la música basada en algoritmos dominan, "Bubble & Scrape" resulta refrescante. Es imperfecto en todos los sentidos. No pretende serlo todo para todos, pero seguro que lo es para alguien. Si alguna vez te has quedado despierto hasta muy tarde pensando en un amor que salió mal o has luchado con tu propia humanidad, incómoda y dolorosa, esta es tu banda sonora.

También es la prueba de que Sebadoh nunca fue un artista de segunda categoría. Claro, no tenían el mito hipster de Pavement ni la estética de escuela de arte de Sonic Youth, pero lo que tenían era igual de vital: honestidad emocional, talento para componer y una negativa a ir a lo seguro.

Con lo cual, "Bubble & Scrape" es más que una simple cápsula del tiempo de 1993. Es un retrato complejo, desordenado y hermoso de una banda en su momento más honesto. La dinámica entre los tres compositores le da una textura que pocos álbumes logran: lo suficientemente crudo como para desafiar, lo suficientemente melódico como para recordar.

No es fácil de escuchar, tengo que admitirlo, pero esa es parte de la esencia. Esta es música que se vive. Música que se te mete en la piel. Y si la dejas, puede que se quede ahí.

Disco recomendado


Si te estás adentrando en el mundo del indie rock de los 90 o buscas redescubrir una joya que pasó desapercibida, empieza con "Bubble & Scrape". Prepárate para sentir algo.

Video del tema "Two Years Two Days":

Tracklist:

"Soul and Fire" (Barlow) – 3:46
"Two Years Two Days" (Barlow) – 3:07
"Telecosmic Alchemy" (Gaffney) – 2:15
"Fantastic Disaster" (Gaffney) – 3:33
"Happily Divided" (Loewenstein) – 2:20
"Sister" (Loewenstein) – 2:43
"Cliche" (Barlow) – 2:27
"Sacred Attention" (Barlow) – 2:47
"Elixir Is Zog" (Gaffney) – 2:06
"Emma Get Wild" (Gaffney) – 1:21
"Sixteen" (Loewenstein) – 1:29
"Homemade" (Barlow) – 5:02
"Forced Love" (Barlow) – 3:19
"No Way Out" (Gaffney) – 2:15
"Bouquet for a Siren" (Gaffney) – 2:56
"Think (Let Tomorrow Bee)" (Barlow) – 3:12
"Flood" (Loewenstein) – 1:34

Extra tracks (2008 reissue):

"Reject" (Barlow) – 2:23
"Sister" (Loewenstein) – 2:12
"Bouquet for a Siren" (Gaffney) – 2:07
"Emma Get Wild" (Gaffney) – 0:57
"Flood / Ken" (Loewenstein) – 2:07
"Messin' Around" (Gaffney) – 1:38
"Visibly Wasted II" (Gaffney) – 1:31
"You Are Going Down" (Loewenstein) – 0:56
"Old Daze" (Loewenstein) – 1:32
"Part 1 – Lou" (Barlow) – 4:28
"Part 2 – Eric" (Gaffney) – 2:09
"Part 3 – Eric" (Gaffney) – 1:45
"Part 4 – Jason" (Loewenstein) – 2:23
"Happily Divided" (Loewenstein) – 2:49
"Soul and Fire [acoustic demo]" (Barlow) – 2:13

Banda:

  • Lou Barlow – Voz, Guitarra, Bajo
  • Eric Gaffney – Voz, Bajo, Guitarra, Batería, Arpa, Teclados
  • Jason Loewenstein – Voz, Guitarra, Bajo, Batería

Personal adicional

Seana Carmody – Voz
James SK Wān – Voz

FRANKIE GOES TO HOLLYWOOD - Welcome to the Pleasuredome - Album

Antes de que el streaming reconfigurara nuestra capacidad de atención y las listas de reproducción se convirtieran en algoritmos, algunos álbumes se atrevieron a ser audaces en duración, contenido y concepto. Una de las declaraciones más audaces de los 80 (siglo xx) fue "Welcome to the Pleasuredome", el debut de Frankie Goes to Hollywood. Más que una simple colección de canciones, fue una provocación con un toque pop, una colisión de deseo y política con música electrónica. He aquí por qué este álbum extenso, escandaloso y sonoramente deslumbrante aún merece la pena descubrir.

ALBUM: Welcome to the Pleasuredome


Cuando Frankie Goes to Hollywood publico "Welcome to the Pleasuredome" el 29 de octubre de 1984, el panorama musical estaba lejos de estar preparado. Editado como álbum doble (2xLP), el lanzamiento ya era un fenómeno antes de que los oyentes lo escucharan. Con pedidos anticipados que rozaban el millón de unidades y ventas en la primera semana que alcanzaron el cuarto de millón, irrumpió en el número uno en el Reino Unido y arrasó en las listas de éxitos de todos los continentes.

FRANKIE GOES TO HOLLYWOOD - Welcome to the Pleasuredome - Album

Pero las cifras de ventas solo cuentan una parte de la historia. "Welcome to the Pleasuredome" no fue solo un álbum, fue una provocación, un espectáculo y un punto de inflexión cultural envuelto en un brillo sintético. Desdibujó las fronteras entre arte y publicidad, política y danza, rebelión y radioafición.

Caos con impacto:


Frankie Goes to Hollywood se formó en Liverpool en 1980 y, tras algunos cambios de formación, se consolidó con Holly Johnson, Paul Rutherford, Brian Nash, Mark O'Toole y Peter Gill. Sus primeros espectáculos fueron crudos y teatrales, con una marcada inclinación por la estética fetichista y actuaciones con una fuerte carga sexual que desafiaban las normas del pop de principios de los años 80. Cuando aparecieron en "The Tube" vestidos de malla y PVC, interpretando una versión temprana de "Relax", no solo hacían ruido, sino que desafiaban a cualquiera a ignorarlos.

FRANKIE GOES TO HOLLYWOOD

El productor Trevor Horn hizo más que simplemente prestar atención. Vio potencial en su imagen provocadora y ambición sonora y los trajo a ZTT, el sello que cofundó con Paul Morley y Jill Sinclair. A partir de ahí, Horn comenzó a crear lo que se convertiría en uno de los discos pop más sobre-producidos y electrizantes de la década.

La creación de un éxito rotundo:


"Relax" es quizás el ejemplo más infame de subversión calculada en el pop de los 80. Inicialmente ignorada, la canción alcanzó un éxito inesperado después de que el DJ de BBC Radio 1, Mike Read, la calificara de obscena y se negara a emitirla. Ese pánico moral, irónicamente, la catapultó a la cima de las listas de éxitos, donde permaneció durante cinco semanas.

Trevor Horn tuvo dificultades para dar vida a la versión cruda de "Relax". Tras intentos fallidos con la banda e incluso con miembros de Blockheads de Ian Dury, empezó desde cero utilizando músicos de sesión, secuenciadores de última generación y el excepcional Fairlight CMI. La versión final, con lo que Horn denominó "el efecto orgasmo", fue tan sensual como sintética. La voz de Holly Johnson domina el arreglo con una facilidad imponente, transformando una canción sobre el placer en una declaración de poder.

Video del "Relax":


Política, placer y provocación:


La siguiente canción, "Two Tribes", abordó las tensiones nucleares de la Guerra Fría con ritmos contundentes y una sátira irónica. Con un imitador de Reagan citando a Hitler antes de virar hacia la filosofía marxista, la canción se convirtió tanto en un himno de pista de baile como en una oscura caricatura política. Debutó en el número uno en el Reino Unido y se mantuvo allí durante nueve semanas.

Mientras tanto, el tema que da título al álbum, "Welcome to the Pleasuredome", se alargó hasta convertirse en una odisea de 14 minutos que mezclaba poesía beat, mitología y capas de sintetizador en un viaje decadente y desconcertante. No era sutil, pero no pretendía serlo. Era la grandeza del pop al revés.

Las versiones dejaron huella:


Al quedarse sin material original para el álbum doble, Frankie recurrió a la cultura pop estadounidense en busca de inspiración. Abordaron "Born to Run" de Bruce Springsteen a toda velocidad, le dieron una versión dramática a "Do You Know the Way to San Jose" de Dionne Warwick e inyectaron "War" de Edwin Starr con comentarios mordaces y el terror de la era Reagan. No eran versiones desechables, sino provocaciones, remezcladas para una nueva generación que se debatía entre el miedo y el hedonismo.

Imagen, identidad e interpretación:


El atractivo de Frankie no era solo musical. Su campaña de marketing, encabezada por Morley, fue en sí misma un acto de rebeldía. Lemas como "Frankie Say Relax" y "Frankie Say War—Hide Yourself" inundaron camisetas, paredes e imaginación. Puede que MTV se resistiera a sus vídeos, pero los adolescentes llevaban sus mensajes como una armadura.

La homosexualidad abierta de la banda también fue revolucionaria. Mientras otras estrellas se desentendían de sus identidades sexuales, Johnson y Rutherford se unieron. Su presencia no era un secreto; era celebratoria, confrontativa e imposible de ignorar. Desafió a una cultura pop que aún se sentía incómoda con la visibilidad y abrió espacio para un futuro donde artistas como George Michael y Freddie Mercury podrían ser reconocidos sin disculpas.

El Poder del Amor:


Mientras que "Relax" y "Two Tribes" eran un torrente de sintetizadores y sexo, "The Power of Love" fue un susurro que impactó con la misma intensidad. Lanzada como sencillo navideño con un vídeo de temática navideña, la balada alcanzó el número uno en el Reino Unido. Su sinceridad desbordante y belleza orquestal ofrecieron un contrapunto sorprendente al resto del disco.

La voz de Johnson es forzada y vulnerable, persiguiendo cada nota sin refinamientos ni pretensiones. Es uno de los pocos momentos del pop donde la carga emocional es tan alta como la calidad de la producción.

Más allá del bombo publicitario:


La crítica estaba dividida. Algunos calificaron el álbum como un triunfo del estilo sobre la sustancia, una elaborada artimaña oculta tras eslóganes y sintetizadores. Otros lo vieron como lo que era: una obra maestra del pop interpretado, del sonido como espectáculo. En retrospectiva, "Welcome to the Pleasuredome" se lee menos como un intento de hacer caja y más como una instantánea de la transición cultural.

Resultó ser el punto culminante de la corta trayectoria de Frankie. Su siguiente disco, "Liverpool", no logró igualar la ambición ni el éxito de su debut. Pero durante un año alocado, fueron intocables, la primera banda desde Gerry and the Pacemakers en tener sus tres primeros sencillos en el número uno en el Reino Unido.

Disco recomendado


"Welcome to the Pleasuredome" no es un álbum al uso. Es una cápsula del tiempo cultural que capturó el espíritu de contradicción de mediados de los 80. Sensual pero serio. Gay pero calculado. Político y en busca del placer. Ya sea que lo descubras por primera vez o revisitas sus capas, sigue impactando con una fuerza inesperada.

No importa que la banda se desmoronará poco después. Por un instante, brillaron con la suficiente intensidad como para cambiar las reglas. En pocas palabras: si quieres entender cómo la música pop puede moldear, sacudir y seducir a una generación, este álbum merece toda tu atención.

Video del tema "Power of Love":

Tracklist:

Side 1: "F – Pray Frankie Pray"

1. "The World Is My Oyster (Including Well, Snatch of Fury)" 1:57
2. "Welcome to the Pleasuredome" 13:40

Side 2: "G – Say Frankie Say"

3. "Relax (Come Fighting)" 3:56
4. "War (...and Hide)" 6:12
5. "Two Tribes (For the Victims of Ravishment)" 3:23
6. "(Tag)" (unlisted track) 0:35

Side 3: "T – Stay Frankie Stay"

7. "Ferry (Go)" 1:49
8. "Born to Run" 3:56
9. "San Jose (The Way)" 3:09
10. "Wish (The Lads Were Here)" 2:48
11. "The Ballad of 32" 4:47

Side 4: "H – Play Frankie Play"

12. "Krisco Kisses" 2:57
13. "Black Night White Light" 4:05
14. "The Only Star in Heaven" 4:16
15. "The Power of Love" 5:28
16. "...Bang" 1:08

Banda:

  • Holly Johnson – voz principal
  • Paul Rutherford – coros
  • Brian Nash – guitarra
  • Mark O'Toole – bajo
  • Peter Gill – batería

Personal adicional

  • J. J. Jeczalik – teclados, programación, software
  • Andy Richards – teclados
  • Luís Jardim – percusión
  • Anne Dudley – teclados, arreglos de cuerdas en "The Power of Love"
  • Stephen Lipson – guitarra
  • Steve Howe – guitarra acústica en "Welcome to the Pleasuredome"
  • Trevor Horn – programación, coros, bajo

Producción

  •  Trevor Horn

MY MORNING JACKET - Is - Album

Tras una carrera marcada por la experimentación salvaje, paisajes sonoros exuberantes y un inconfundible encanto sureño, la banda estadounidense My Morning Jacket regresa con "Is", su álbum más centrado y emocionalmente directo. No solo marca un hito en cifras, al ser su décimo disco de estudio, sino un momento de discreta reinvención. Con la ayuda del veterano productor Brendan O'Brien, la banda refina en lugar de reinventar, creando una colección que se siente íntima, segura y sorprendentemente fresca. Permítanme recomendar a los lectores de este blog de música por qué "Is" podría ser uno de sus álbumes más gratificantes.

ALBUM: Is 


Tras casi 30 años como banda, se podría perdonar que My Morning Jacket se quedará sin energías. Pero con "Is", su décimo álbum de estudio, publicado el 21 de marzo de 2025, el quinteto de Louisville no muestra signos de fatiga creativa. En cambio, ofrecen un disco conciso y emocionalmente rico que redefine su sonido sutilmente sin perder su esencia.

MY MORNING JACKET - Is - Album (2025)

Grabado en Henson Recording Studios y producido por Brendan O'Brien, el primer productor externo en la historia de la banda, "Is" captura a un grupo que da un paso atrás para avanzar. Es un trabajo de contención, no de reducción. A lo largo de diez temas concisos, canalizan años de experimentación en algo que se siente vivido, pero nunca perezoso.

Por qué este álbum es para recomendar:


El camino hacia "Is" comenzó en territorio familiar: más de 100 demos creados en dos sesiones de composición. Pero esta vez, la banda supo cuándo soltarse. Las primeras improvisaciones se archivaron. En cambio, se apoyaron en la energía pura de las grabaciones caseras de Jim James, usando esos bocetos como trampolines en lugar de como planos. El resultado es un álbum centrado y cuidadosamente estructurado con un corazón palpitante en su centro.

Hay algo refrescante en escuchar a una banda en esta etapa de su carrera que prefiere la claridad a la monotonía. Para los fans que aún añoran la época de "Z", este álbum, "Is", se siente como un hermano mayor: menos locura cósmica, más introspección profunda.

La influencia de Brendan O'Brien:


Aclaremos esto: la incorporación de Brendan O'Brien causó sorpresa. Su trayectoria con artistas históricos (Bruce Springsteen, Pearl Jam, AC/DC) sugería un brillo brillante, listo para la radio. En cambio, aquí hace algo mucho más valioso: escucha. La producción de "Is" realza los mejores instintos de la banda sin eclipsarlos.

Esta es una colección donde ninguna canción supera los cinco minutos, y sin embargo, nunca se siente apresurada. Esa decisión de recortar lo superfluo da sus frutos. El disco fluye sin decaer, y cada número se gana su lugar.

Canciones con propósito:


El álbum arranca con suavidad con "Out In The Open", construida alrededor de un loop de ukelele que James compuso durante la pandemia. La melodía flota, la letra parece un desafío susurrado: "No puedo fingir que no tengo miedo / Pero viviré mientras sea libre". Es una cálida bienvenida, discreta pero profunda.

MY MORNING JACKET

A partir de ahí, la banda pasa a "Half a Lifetime", una canción que se adentra en sus propios archivos con un riff que se remonta a las sesiones de "Z", ahora reelaborado en algo más ágil y reflexivo. Es una canción sobre crecimiento, no sobre nostalgia.

Lo que sigue es posiblemente el tramo más fuerte del álbum. "Everyday Magic" hace honor a su título, combinando un ritmo desenfadado con versos que hablan de encontrar lo extraordinario en lo mundano. Luego llega "I Can Hear Your Love", una canción de aires retro que, de alguna manera, evoca tanto a Bruce Channel como a la intimidad de la fogata del clásico Dirty Dancing. Y si "Time Waited" no acaba en la lista de reproducción de bodas de todas las parejas indie para finales de año, algo ha salido mal. Con un sample de la leyenda del pedal steel, Buddy Emmons, y un estribillo que reflexiona sobre la paciencia del amor, podría ser la canción con mayor resonancia emocional que James ha escrito en años.

Una paleta sónica:


Aunque "Is" se siente más contenida que sus anteriores lanzamientos, la banda no se ha ablandado. "Squid Ink" irrumpe con una guitarra blues funky y una sección rítmica que pisa fuerte como una caravana en el desierto. Hay arrogancia, pero también humor y textura. James pregunta: "¿Por qué no puedo olvidar tu cara?" mientras la música se desliza bajo él como algo salido de un sueño nocturno.

Luego está "Die For It", una melodía que pasa de versos oníricos a un estribillo contundente. Recuerda a Pink Floyd sin resultar original, prueba de que la banda aún puede incursionar en la psicodelia, incluso con las aristas suavizadas.

Y justo cuando uno piensa que el álbum podría decaer, termina con «River Road», un cierre melancólico lleno de líneas de bajo polvorientas y una determinación melancólica. «Preparados, listos, ¡ya!, abajo en River Road», repite James, como para recordarnos que, incluso después de diez álbumes, el viaje importa más que el destino.

Una banda en constante evolución:


Lo que hace que "Is" funcione tan bien es que no intenta reinventar la rueda ni simplemente refrito viejas glorias. My Morning Jacket comprende sus fortalezas: calidez melódica, introspección lírica y capacidad para fusionar géneros sin romperlos, y aquí, perfeccionan esas herramientas en lugar de buscar nuevas.

MY MORNING JACKET

No hay relleno, ni improvisaciones extensas por sí mismas. Y, sin embargo, se percibe que muchas de estas canciones simplemente esperan ser expandidas y transformadas en el escenario. Esa dualidad, disciplina de estudio con potencial en directo, es lo que hace de Is no solo un buen álbum, sino uno significativo en el catálogo de la banda.

Disco Recomendado


Tanto si has seguido a My Morning Jacket desde la época de "At Dawn" como si eres nuevo en su mundo, "Is" te ofrece una entrada accesible y una escucha gratificante. Es a la vez una continuación y un reinicio, un álbum que reconoce el peso del tiempo sin verse agobiado por él.

Así que si buscas música nueva que no llame tu atención a gritos, sino que la conquiste canción a canción, empieza aquí. Con "Is", My Morning Jacket demuestra que, incluso después de 26 años, todavía tienen historias que contar y el sonido perfecto para llevarlas a su propósito.

Video del tema "Everyday Magic":

Tracklist:

1. "Out in the Open" 4:11
2. "Half a Lifetime" 3:20
3. "Everyday Magic" 4:21
4. "I Can Hear Your Love" 3:05
5. "Time Wasted" 3:39
6. "Beginning from the Ending" 4:59
7. "Lemme Know" 3:07
8. "Squid Ink" 3:19
9. "Die for It" 4:04
10. "River Road" 4:52

PUBLIC ENEMY - Fear of a Black Planet - Album

Antes de que el hip hop fuera absorbido por la industria y domesticado por algoritmos, hubo un momento en que una banda se atrevió a decir lo que nadie quería oír. "Fear of a Black Planet", de Public Enemy, no solo fue un disco: fue una bomba política envuelta en ruido y ritmo, una declaración de guerra cultural en pleno 1990. A continuación, exploramos juntos por qué este álbum sigue siendo un hito irrepetible y absolutamente necesario para los amantes de hip hop y la buena música.

ALBUM: Fear of a Black Planet


En una era donde la música muchas veces se siente desprovista de mensaje, volver a escuchar "Fear of a Black Planet" es como abrir una grieta en el tiempo y mirar directamente a los ojos de una revolución. Public Enemy publicó este álbum el 10 de abril de 1990, pero su energía y rabia aún resuenan con fuerza hoy. Este disco no solo fue una obra maestra del hip hop político: fue un grito de guerra, una fiesta sonora y un manifiesto contra el racismo estructural en Estados Unidos.

PUBLIC ENEMY - Fear of a Black Planet - Album

El sonido de The Bomb Squad:

Al escuchar por primera vez esta obra, uno se da cuenta de que no está ante una simple colección de canciones. Esto es un ataque frontal a los sentidos. La producción del colectivo The Bomb Squad es abrumadora por diseño: cada número está construido con decenas (en algunos casos cientos) de capas de sonido, desde riffs de James Brown hasta fragmentos de noticieros o películas.

En una época sin restricciones legales para el uso de samples, Public Enemy logró condensar en poco más de una hora un mosaico de referencias culturales afroamericanas, ritmos y denuncias sociales.

Crisis, ruptura y reinvención: 


En 1989, tras el éxito de "It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back", una polémica casi destruye al grupo. Las declaraciones antisemitas de Professor Griff generaron un escándalo mediático de proporciones. Chuck D, líder y voz principal, tuvo que tomar las riendas y decidir entre la cohesión interna y el compromiso social. De esa tensión nació "Fear of a Black Planet", más claro, afilado y directo que su antecesor.

Public Enemy - rap banda

Canciones - mensajes sociales:


Desde la primera canción, "Contract on the World Love Jam", queda claro que este no es un disco cualquiera. Pero es en "Welcome to the Terrordome" donde todo estalla: Chuck D transforma el escándalo en creatividad, arremetiendo contra los medios con una letra tensa, incisiva y brutalmente honesta.

Lejos del cinismo, hay también lugar para el optimismo. Canciones como "Brothers Gonna Work It Out" promueven la unidad dentro de la comunidad negra, apostando por la esperanza como arma de resistencia. En "Burn Hollywood Burn", junto a Ice Cube y Big Daddy Kane, destruyen con ironía los estereotipos racistas del cine de Hollywood.

Flavor Flav: humor, ritmo y crítica social


A menudo subestimado, Flavor Flav brilla en este disco. En "911 Is a Joke", su crítica a la respuesta desigual de los servicios de emergencia en barrios pobres es tan efectiva como pegadiza. En "Can’t Do Nuttin’ For Ya Man", su tono irónico refuerza el mensaje sin perder el ritmo. Lejos de ser solo comedia, Flav aporta equilibrio emocional y fuerza discursiva.

Flavor Flav y Chuck D


Relaciones interraciales y autocrítica:


La canción que da nombre al disco confronta los temores históricos sobre las relaciones entre blancos y negros en Estados Unidos. "Pollywanacraka" y "Revolutionary Generation" profundizan este análisis, denunciando tanto el racismo externo como los prejuicios internos en la comunidad afroamericana. Chuck D no deja títere con cabeza.

El arte del sampleo:


El trabajo de producción en "Fear of a Black Planet" es una obra de arte en sí misma. Las canciones no se encadenan, se funden. Cada transición es deliberada. El uso masivo del sampleo crea un universo sonoro denso, casi cinematográfico, más parecido a un collage urbano que a una obra musical tradicional. Cada fragmento tiene un propósito, y juntos construyen una narrativa imparable.

Fight the Power - un himno:


El cierre del álbum, "Fight the Power", es más que una canción: es una consigna. Concebido para la banda sonora de la película "Do the Right Thing" de Spike Lee, el tema captura la esencia de Public Enemy: confrontación directa, conciencia de clase, ritmo irresistible y revolución cultural.

Un legado vigente en pleno siglo XXI:


Décadas después de su lanzamiento, "Fear of a Black Planet" sigue siendo un espejo incómodo pero necesario. La violencia policial, la censura, el racismo y la manipulación mediática que denuncia aún forman parte de nuestra realidad. Mientras muchos artistas huyen del conflicto, Public Enemy lo abraza, lo traduce en ritmo y lo convierte en arte.

¿Por qué escuchar "Fear of a Black Planet" hoy?

Para quienes buscan redescubrir no sólo un clásico, sino una obra que redefine lo que puede ser un álbum de rap, "Fear of a Black Planet" es imprescindible. Es un disco valiente, incómodo, potente. No es solo historia: es una declaración aún vigente.

Disco recomendado


"Fear of a Black Planet" es una escucha obligatoria para quienes aman el hip hop con conciencia social, para quienes valoran la música que no solo entretiene, sino que también incomoda, provoca y denuncia. Si eres de los que todavía creen que el arte puede transformar realidades, este álbum no solo te habla: te sacude. Recomendado.

Video del tema "Can't Do Nuttin' for Ya Man":

Tracklist:

A-90

1. "Contract on the World Love Jam" (Intro) 1:44
2. "Brothers Gonna Work It Out" 5:07
3. "911 Is a Joke" 3:17
4. "Incident at 66.6 FM" (Interlude) 1:37
5. "Welcome to the Terrordome" 5:25
6. "Meet the G That Killed Me" (Skit) 0:44
7. "Pollywanacraka" 3:52
8. "Anti-Nigger Machine" 3:17
9. "Burn Hollywood Burn" (featuring Ice Cube & Big Daddy Kane) 2:47
10. "Power to the People" 3:50

B-91

11. "Who Stole the Soul?" 3:49
12. "Fear of a Black Planet" 3:45
13. "Revolutionary Generation" 5:43
14. "Can't Do Nuttin' for Ya Man" 2:46
15. "Reggie Jax" (Freestyle) 1:35
16. "Leave This Off Your F*ckin' Charts" (Interlude) 2:31
17. "B Side Wins Again" (Remix) 3:45
18. "War at 33⅓" 2:07
19. "Final Count of the Collision Between Us and the Damned" (Outro) 0:48
20. "Fight the Power" 4:42

Créditos:

  • Agent Attitude – intérprete
  • Big Daddy Kane – rapero
  • The Bomb Squad – productor
  • Brother James I – intérprete
  • Brother Mike – intérprete
  • Chuck D – arreglista, director, productor, rapero, secuenciador
  • Flavor Flav – rapero
  • Ice Cube – rapero
  • James Bomb – intérprete
  • Branford Marsalis – saxofón
  • Alan "JJ/Scott" Plotkin – ingeniero, mezcla, voz
  • Professor Griff – rapero