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VIAGRA BOYS - Viagr Aboys - Album

Antes de entrar canción por canción, antes incluso de hablar de estilos, influencias o contexto, conviene detenerse un momento en la sensación que deja Viagr Aboys al terminar la escucha. No es un disco que se imponga de inmediato ni que busque convencerte con grandes gestos. Más bien se queda rondando, como una conversación incómoda escuchada en la mesa de al lado, como una risa fuera de lugar en un momento serio. Viagra Boys no regresan para dar respuestas ni para señalar culpables con el dedo, sino para observar el desorden con una mezcla de ironía, cansancio y lucidez. Desde ahí, desde ese punto intermedio entre el chiste y la confesión, se despliega un álbum que merece ser recorrido con calma, atención y cierta disposición a aceptar que no todo tiene que estar claro para resultar revelador.

ALBUM: Viagr Aboys 


El primer sonido que me salta de "Viagr Aboys" no es una guitarra ni un sintetizador, es un eructo. Un eructo seco, incómodo, casi agresivo, que Sebastian Murphy suelta antes de empezar a hablar de carne, internet y pies. No es solo una broma escatológica, es una declaración de intenciones. Viagra Boys regresan en 2025 sin pedir permiso, sin limpiar nada, sin disculparse por existir. Y lo hacen desde un lugar curioso, menos rabioso que antes, más cansado, quizá más honesto.

VIAGRA BOYS - Viagr Aboys - Album (2025)

Este cuarto álbum llega tras "Cave World", un disco escrito en pleno encierro pandémico, atravesado por paranoia, teorías conspirativas y una sensación de mundo al borde del colapso. Aquello era un espejo deformado pero brutalmente reconocible. "Viagr Aboys" no abandona ese mundo, pero cambia la manera de habitarlo. Si antes la banda gritaba contra el ruido, ahora parece observarlo con una media sonrisa, entre el asco y la resignación. No es optimismo. Es otra forma de supervivencia.

Cómo se hizo:


Hay algo importante en el contexto de este disco. "Viagr Aboys" es el primer lanzamiento de Viagra Boys a través de su propio sello, Shrimptech Enterprises, tras separarse de Year0001 en 2024. Puede parecer un detalle técnico, pero se nota. El disco suena más libre, más errático y, paradójicamente, más controlado. Pelle Gunnerfeldt, productor habitual y figura clave del punk sueco, vuelve a estar detrás de la mesa, afinando un sonido que ya no necesita probar nada, solo afilarse.

Murphy ha dicho en entrevistas que estaba cansado de la carga política explícita, que quería hacer algo "simple y estúpido". Pero esa simplicidad es engañosa. Como casi todo en Viagra Boys, la estupidez funciona como máscara. Debajo hay ansiedad, síndrome del impostor, desgaste físico, miedo a la irrelevancia y una obsesión constante con el cuerpo, la salud y la identidad en un mundo que reduce todo a consumo.

El arte de sonar sucios sin serlo:


Musicalmente, "Viagr Aboys" es uno de los discos mejor producidos de la banda. No en el sentido pulido, sino en el uso del caos. El bajo sigue siendo el eje, grueso, amenazante, casi obsceno. Las guitarras entran como cuchilladas cortas o se arrastran con un tono noventero que recuerda tanto al grunge más sucio como al post punk europeo. Los sintetizadores y efectos electrónicos no decoran, incomodan.

"Man Made of Meat" avanza con un groove lento, casi aplastante, mientras Murphy escupe imágenes de supermercados infernales y cuerpos convertidos en productos. "Uno II" acelera el pulso con una energía nerviosa, casi new wave, y detalles inesperados, como flautas que evocan a la australianos Men at Work y convierten la paranoia doméstica en algo extrañamente bailable. "The Bog Body" mezcla texturas frías, casi arqueológicas, con un bajo que suena húmedo, como si estuviera enterrado en turba.

Hay momentos donde el grupo se permite romper su propio molde. "Medicine for Horses" es una balada triste, de una tristeza sin ironía, con guitarras que recuerdan a Pixies y un paisaje emocional amplio, casi americano. "River King", el cierre, apuesta por piano y silencio, por una fragilidad que nunca había estado tan expuesta en un disco de Viagra Boys.

La trampa de no tomarse en serio:


Sebastian Murphy siempre ha sido un narrador peculiar. Aquí sigue jugando al monólogo absurdo, al flujo de conciencia que parece improvisado pero está medido al milímetro. La diferencia es el tono. En "Viagr Aboys" hay menos rabia directa y más auto burla. "My personality is based on food now", canta en "Uno II", y uno se ríe hasta que se da cuenta de que no es solo un chiste, es una confesión.

"Man Made of Meat" podría parecer una caricatura grotesca del consumismo, pero también es una canción profundamente cansada, alguien que no quiere pagar por nada porque ya está agotado de existir dentro del sistema. "Pyramid of Health" se adentra en la obsesión contemporánea por el bienestar, los retiros espirituales, los remedios alternativos. No lo hace desde el desprecio, sino desde la confusión. Como si Murphy se preguntara si ahí hay alguna salida, aunque sepa que probablemente no.

"Dirty Boyz" retoma uno de los temas clásicos del grupo, la masculinidad tóxica, los grupos de chicos perdidos que se convierten en amenaza. No es la canción más novedosa del disco, pero sigue funcionando como retrato incómodo de una violencia heredada. "Waterboy", en cambio, baja la intensidad y muestra a un narrador roto, cansado, medicado, atrapado entre la nostalgia y la autodestrucción cotidiana.

"You N33d Me" es una sorpresa. Bajo su fachada de rock sucio hay una canción de amor torpe, casi tierna, sobre la necesidad de ser visto por alguien, aunque sea haciendo un baile ridículo. Es uno de esos momentos donde el humor se cae y aparece algo genuino.


Referencias:


Viagra Boys siempre han dialogado con el pasado sin sonar nostálgicos. Aquí hay ecos claros de Devo, no solo en la estética absurda, sino en la idea de la humanidad como especie en regresión. Hay algo de Talking Heads en la manera de observar la vida moderna como un espectáculo extraño. También hay rastros del rock alternativo de los noventa, del cinismo cansado de bandas como Pavement o del nihilismo cotidiano del grunge menos épico.

VIAGRA BOYS

Al mismo tiempo, el grupo sigue siendo profundamente europeo. Su manera de usar el humor, de incomodar sin explicar demasiado, conecta con una tradición más cercana al teatro absurdo que al rock clásico. En "Viagr Aboys", esa mezcla alcanza un equilibrio extraño pero efectivo.

Qué dice Viagr Aboys sobre nuestro tiempo:


Este disco no intenta explicar el mundo, ni denunciarlo de forma grandilocuente. Más bien lo retrata como un lugar agotador, confuso, lleno de estímulos contradictorios. Ya no hay grandes villanos claros. Todo es más difuso. El enfado ha dejado paso al cansancio. Y en ese cansancio, Viagra Boys encuentran una forma de honestidad.

Hay desesperanza, sí, pero también pequeños gestos de humanidad. "River King" es clave en ese sentido. La escena de una comida china mediocre en un lunes cualquiera, con ruido de platos de fondo, se convierte en un momento de paz real. No hay redención épica. Solo la sensación de que, por un instante, todo es más fácil.

Por qué Viagr Aboys te puede interesar:


"Viagr Aboys" no es un disco cómodo. Tampoco intenta ser el mejor álbum de la banda de forma evidente. Pero sí es, probablemente, el más humano. Donde antes había sátira afilada, ahora hay dudas. Donde antes había gritos, ahora hay silencios. Eso no significa que Viagra Boys se hayan domesticado. Siguen siendo ruidosos, desagradables cuando quieren, y profundamente incómodos. Pero también han aprendido a bajar el volumen para decir cosas que antes se escondían tras el chiste.

Disco recomendado


Recomiendo Viagr Aboys a quien quiera escuchar rock contemporáneo que no subestime a su oyente. A quien disfrute del humor extraño, de las canciones que hacen reír y luego incomodan. A quien haya seguido a Viagra Boys desde Street Worms o Welfare Jazz, pero también a quien llegue por primera vez. Este disco no ofrece respuestas claras, pero sí compañía en el desconcierto. Y en estos tiempos, eso ya es bastante.

Video del tema "Dirty Boyz":

Tracklist:

1. "Man Made of Meat" 3:09
2. "The Bog Body" 2:53
3. "Uno II" 2:15
4. "Pyramid of Health" 3:15
5. "Dirty Boyz" 3:44
6. "Medicine for Horses" 2:55
7. "Waterboy" 2:58
8. "Store Policy" 3:35
9. "You N33d Me" 3:53
10. "Best in Show Pt. IV" 5:28
11. "River King" 3:16

Viagra Boys (Banda)

  • Oskar Carls – producción (todas las pistas), guitarra (pistas 1, 2, 4, 5, 7, 9), saxofón (2-4, 6, 8-10), flauta (3, 8), coros (5, 7), clarinete bajo (11)
  • Linus Hillborg – producción (todas las pistas), guitarra (pistas 1-10)
  • Henrik Höckert – producción (todas las pistas), bajo (pistas 1-10)
  • Elias Jungqvist – producción (todas las pistas), sintetizador (pistas 1-10), piano (6, 10), coros (7), sampler (11)
  • Sebastian Murphy – voz, producción
  • Tor Sjödén – producción (todas las pistas), batería (pistas 1-10), percusión (2, 3, 5, 10), coros (7)

Colaboradores adicionales:

  • Pelle Gunnerfeldt – producción (todas las pistas), mezcla (todas las pistas), percusión (pistas 4, 7-10), guitarra eléctrica (4, 8); guitarra acústica, piano (4); sintetizador (8-10)
  • Klara Keller – coros (pistas 3, 6)
  • Anneli Törnkvist – coros (pista 10)
  • Ellinor Lindahl – coros (pista 10)
  • Lovisa Birgersson – coros (pista 10)
  • Lalo Cissohko – percusión (pista 10)

BIG THIEF - Double Infinity - Album

Pienso que este no es un disco que llegue con la intención de reafirmar nada. "Double Infinity" aparece en un momento de transición para Big Thief, cuando la banda ya no necesita demostrar su relevancia y puede permitirse explorar otras formas de decir, tocar y sentir. Escucharlo es aceptar que no todas las respuestas están claras y que, a veces, la música más interesante nace precisamente de ese espacio incierto.

ALBUM: Double Infinity


Este año me parece uno de los discos más interesantes publicados, no porque sea el más inmediato ni el más redondo, sino porque es uno de los que que más preguntas me plantea. "Double Infinity" llega en un momento clave para Big Thief, cuando la banda podría haberse acomodado tras el éxito masivo y crítico de "Dragon New Warm Mountain I Believe in You" y, sin embargo, decide hacer justo lo contrario. En lugar de repetir fórmula, el grupo se desarma, se expone y se permite grabar un álbum que suena a proceso, a búsqueda y, en ocasiones, a duda. Como oyente y como seguidor de su trayectoria, eso me resulta estimulante.

Ruptura y apertura:


El álbum se publica el 5 de septiembre de 2025 y es el primero que la banda graba sin Max Oleartchik, bajista fundador que abandonó el grupo en 2024 tras una etapa convulsa tanto a nivel interno como externo. La salida de Max marcó el final de una era para una banda que hasta entonces se había definido por una cohesión casi orgánica, por esa sensación de cuatro cuerpos respirando al mismo tiempo. En lugar de intentar reemplazar esa dinámica, Adrianne Lenker, Buck Meek y James Krivchenia optaron por redefinirla.

BIG THIEF - Double Infinity - Album (2025)

"Double Infinity" se grabó durante tres semanas en el "Power Station" de Nueva York, con Dom Monks de nuevo al mando de la producción, pero con una premisa distinta. Por primera vez, Big Thief trabajaron como un núcleo de tres músicos e invitaron a colaboradores de procedencias muy diversas, desde el ambient espiritual de Laraaji hasta percusionistas con formación afrocaribeña como Caleb Michel, pasando por el bajista Joshua Crumbly. El resultado no es un álbum de banda en el sentido clásico, sino un espacio abierto donde las canciones se expanden, se estiran y, a veces, se disuelven.

Adrianne Lenker lo describió como "gritar desde la montaña, hacia el cielo y hacia el núcleo de la tierra". Esa imagen resume bien el espíritu del disco: no hay una dirección clara, sino una voluntad de abarcarlo todo, aunque eso implique perder nitidez por el camino.

Sonido improvisado y psicodélico:


Si Dragon New Warm Mountain, era un catálogo exuberante de estilos, "Double Infinity" es un álbum mucho más unitario en atmósfera, aunque no necesariamente en estructura. Aquí desaparecen casi por completo los temas folk inmediatos y las canciones con estribillos memorables. En su lugar aparece una música más meditativa, psicodélica y, en muchos momentos, claramente improvisada.

BIG THIEF - Banda - 2025

El arranque con "Incomprehensible" marca el tono desde el primer minuto. Es una canción de rock espacial, impulsada por una batería nerviosa y una guitarra que parece buscar constantemente nuevos puntos de apoyo. La voz de Lenker no lidera la canción tanto como la atraviesa, con ecos que la convierten casi en otro instrumento más. Es significativo que el disco empiece así, con una declaración de intenciones que no busca seducir, sino situar al oyente en un terreno inestable.

"Words" continúa por ese camino, con guitarras que chirrían, armonías que se superponen sin resolverse del todo y una sensación general de búsqueda. Aquí Big Thief parecen dialogar tanto con el rock psicodélico de finales de los sesenta como con el folk experimental de discos como "U.F.O.F.", pero llevándolo un paso más allá, hacia terrenos menos narrativos y más sensoriales.

"Los Angeles" actúa como un primer punto de anclaje. Es una canción más desnuda, con guitarras acústicas y armonías vocales que remiten a Bob Dylan o Joni Mitchell, pero incluso aquí hay algo flotante, como si la canción no terminara nunca de posarse del todo. La letra, fragmentaria y evocadora, habla de reencuentros y de vínculos que sobreviven al paso del tiempo sin necesidad de explicaciones.

Canciones como estados emocionales:


Una de las claves de "Double Infinity" es que muchas de sus canciones funcionan menos como relatos cerrados y más como estados emocionales prolongados. "No Fear", con sus siete minutos de duración, es probablemente el mejor ejemplo. Construida sobre un groove lento y envolvente, la canción se va cargando de capas, percusiones múltiples, guitarras procesadas y efectos que crean una sensación cercana al dub o al shoegaze más etéreo. Las letras, simples hasta rozar lo infantil, parecen pensadas como mantras, no como mensajes racionales. Puede resultar frustrante para quien busque la precisión lírica de otros discos de Big Thief, pero también tiene algo hipnótico, casi físico.

"Grandmother", con la colaboración de Laraaji, es uno de los momentos más extraños y, a la vez, más reveladores del álbum. La canción celebra la impermanencia, el amor atravesado por la conciencia de la pérdida. La zither, los drones y las vocalizaciones sin palabras aportan una dimensión casi espiritual, alejando a Big Thief de cualquier etiqueta estricta de rock o folk. Aquí la banda parece más cercana a una experiencia colectiva que a una canción en el sentido tradicional.

"All Night, All Day" introduce una energía distinta, con percusiones rápidas y una sensación rítmica que recuerda vagamente a una versión acústica y orgánica del drum and bass. Es uno de los temas más accesibles del disco y, al mismo tiempo, uno de los más luminosos, con letras que hablan de gratitud y conexión.

El tema que da título al álbum, "Double Infinity", es quizá el corazón emocional del conjunto. Es una canción serena, casi suspendida en el aire, donde Lenker canta sobre un amor que no necesita definirse, que existe más allá del tiempo y del lenguaje. No es una declaración ni una despedida, sino algo más difuso y, por eso mismo, más honesto.

Comparaciones inevitables:


Es difícil no establecer paralelismos entre "Double Infinity" y otros momentos de transición en la historia del rock. Hay algo de "ADore" de Smashing Pumpkins en su mezcla de sensibilidad gótica y experimentación, o de "Planet Waves" de Bob Dylan en esa sensación de banda que se reconfigura mientras sigue avanzando. No son discos que buscaran agradar en su momento, y precisamente por eso han envejecido de forma interesante.

También es inevitable compararlo con Dragon New Warm Mountain…, y ahí surgen muchas de las críticas. Este no es un disco expansivo ni celebratorio. Es más bien un otoño espiritual, una etapa de introspección tras el exceso. Algunas canciones pueden parecer inacabadas o repetitivas, pero quizá esa incomodidad sea parte del mensaje.

Por qué interesa:


"Double Infinity" no es el álbum más inmediato de Big Thief, ni probablemente el más querido a corto plazo. Pero es uno de los más honestos. Refleja una banda en plena transformación, dispuesta a perder certezas para explorar otras formas de conexión, tanto entre ellos como con el oyente. En un contexto cultural donde todo parece exigir claridad, posicionamiento y rapidez, este disco apuesta por la ambigüedad, el proceso y la escucha atenta.

Disco recomendado


Recomendar "Double Infinity" implica también advertir. No es un disco para poner de fondo ni para buscar grandes himnos. Es un álbum que pide tiempo, paciencia y una cierta disposición a dejarse llevar. Si entras en su lógica, te devuelve una experiencia rica, extraña y profundamente humana. Para quienes sigan la evolución de Big Thief o simplemente busquen un álbum que se atreva a ser distinto en 2025, este es, sin duda, un viaje que merece la pena recorrer.

Video del tema "Grandmother":

Tracklist:

1. "Incomprehensible"              3:53
2. "Words"              3:47
3. "Los Angeles"              3:57
4. "All Night All Day"             4:48
5. "Double Infinity"              4:12
6. "No Fear"              6:58
7. "Grandmother" (with Laraaji) 6:00
8. "Happy with You"             4:26
9. "How Could I Have Known"     4:48

Big Thief (Banda):

  • Adrianne Lenker – voz, guitarra (todas las pistas), drone (4), percusión, ambientación (8)
  • Buck Meek – guitarra (todas las pistas), voz (1, 3, 7–9)
  • James Krivchenia – batería (todas las pistas), percusión (1, 2, 4–9), sintetizador (1), voz (1, 7, 8), drone (4, 9), ambientación (8)

Músicos adicionales:

  • Alena Spanger – voz
  • Hannah Cohen – voz
  • Joshua Crumbly – bajo
  • June McDoom – voz
  • Laraaji – cítara (1, 3, 4, 6–8), tablet (1, 3, 4, 7, 8), piano electromecánico (2), voz (2, 7), percusión (6)
  • Mikel Patrick Avery – percusión (1, 2, 5–7)
  • Mikey Buishas – piano (1, 3–5, 8), bucle de cinta (2–7), sintetizador (7)
  • Caleb Michel – percusión (2, 4, 7–9)
  • Jon Nellen – percusión (3, 4, 6, 8, 9)
  • Adam Brisbin – guitarra (9)

Técnico:

Dom Monks – producción, mezcla, ingeniería

DOVES - Lost Souls - Album (Revisited)

Antes de convertirse en una de las bandas más queridas del indie británico, Doves renacieron de una tragedia. "Lost Souls" no solo marcó su debut, sino también el inicio de una nueva identidad sonora. Este es un viaje por un disco que transformó el dolor en belleza y dejó una huella en la música de comienzos de siglo.

ALBUM: Lost Souls 


En abril del año 2000, el mundo escuchó por primera vez el nombre de Doves asociado no a la euforia de la pista de baile, sino al crepitar lento y nebuloso de guitarras melancólicas. La banda británica, formada por los hermanos Jez y Andy Williams junto a su viejo amigo Jimi Goodwin, había dejado atrás su vida como "Sub Sub", un trío de música house que rozó la gloria con el hit "Ain’t No Love (Ain’t No Use)" y emergían de entre los restos de un estudio incendiado con un disco que, más que un debut, fue una declaración de supervivencia. Ese disco fue "Lost Souls".

DOVES - Lost Souls - Album

De las ruinas al renacimiento:


No todas las bandas pueden decir que empezaron literalmente de cero. Doves sí. El incendio de su estudio en 1996 marcó un punto de inflexión: lo que podría haber sido un final se convirtió en un nuevo comienzo. Ya cansados del circuito clubs y con el espíritu de Manchester aún latiendo en sus venas, decidieron redirigir su energía hacia un sonido más introspectivo, sin abandonar del todo sus raíces electrónicas.

Esa transición se siente desde el primer segundo del disco. "Firesuite", una introducción instrumental, no grita ni busca impacto inmediato. Se desliza lentamente, con guitarras acuáticas y una atmósfera brumosa que parece salir de las sombras de la madrugada. Es la forma de Doves de abrir no solo un álbum, sino una nueva etapa.

Viaje emocional entre euforia y vacío:


"Lost Souls" no es un álbum que puedas escuchar con prisa. Es una experiencia de principio a fin, con subidas brillantes y bajadas. En canciones como "Here It Comes", el pasado rave se entrelaza con una resignación serena. “This is the day, this is the time to stare at the world in wonder”, canta Goodwin sobre un piano que avanza con soltura, casi como si narrara el fin de una era.

La melancolía se profundiza con "Break Me Gently", donde los arpegios delicados y las voces distorsionadas dibujan el contorno de un desamor. Luego llega "Sea Song", un número que parece escrito desde el ojo de una tormenta. Sus guitarras, su percusión palpitante, su armónica herida: todo se funde en una plegaria sin palabras para calmar una tristeza que no se sabe explicar.

Pero hay luz en este disco, aunque tenue. "Rise" (una de mis favoritas) y "Melody Calls" ofrecen breves momentos de flotación, como si Doves recordaran que el amanecer, por muy lejano que parezca, siempre acaba llegando. En "Catch the Sun" incluso se permiten un guiño más pop, con riffs contagiosos y una energía que contrasta con el tono general del álbum.

Crear sin fórmulas:


Doves nunca siguió el camino más fácil. Mientras muchos de sus contemporáneos buscaban "el hit", ellos apostaron por construir atmósferas, dejar espacio para la contemplación, y confiar en su instinto. Canciones como "The Man Who Told Everything" o "The Cedar Room", esta última, una de sus piezas más celebradas, son buenos ejemplos de eso. No están pensadas para sonar en la radio ni para llenar estadios. Son canciones que se quedan contigo, que necesitan tiempo para revelarse, y que lo hacen con una honestidad que pocas veces se encuentra en los debuts.

DOVES - Banda - 2000

El tema "The Cedar Room", en particular, se alza como el corazón del álbum. Ocho minutos de clímax emocional que combinan letras de ruptura con un mantra instrumental hipnótico. Es, sin duda, una de las cumbres de la banda, y también del indie británico de principios de siglo.

Producción casera con ambición global:


Pocas bandas podrían grabar un disco como "Lost Souls" prácticamente por su cuenta, pero Doves lo hicieron. Sin grandes estudios, sin productores de renombre, excepto Steve Osborne en "Catch the Sun", el trío se encerró durante meses a construir su obra con la disciplina de un ejército. Su experiencia como productores de música electrónica les dio las herramientas para controlar cada detalle del sonido, y eso se nota en la profundidad del álbum. Hay capas que no se descubren en la primera escucha. Ni en la segunda. Este no es una obra para el consumo rápido.

Más que post-Britpop:


Aunque se les suele encasillar dentro del paraguas del post-Britpop junto a Elbow, Travis o incluso Coldplay, Doves siempre ocuparon un lugar propio. "Lost Souls" no busca definir una generación, sino capturar ese instante intermedio entre lo que se fue y lo que está por llegar. En ese sentido, es un disco liminal. Está hecho de recuerdos y de deseos aún no cumplidos. Y quizás por eso sigue resonando tanto tiempo después.

Un legado que aún respira:


"Lost Souls" no fue un superventas, pero sí un disco que caló. Fue nominado al Mercury Prize, y para muchos, críticos incluidos, fue el mejor debut británico desde "Definitely Maybe" de Oasis. Pero, a diferencia del desenfreno de los Gallagher, Doves ofrecía introspección, profundidad y belleza serena.

Años después, sigue siendo un álbum que merece ser redescubierto. No todas las canciones son perfectas, el título homónimo, por ejemplo, es algo disperso, pero el conjunto tiene una coherencia y una honestidad que pocos discos debut logran. "Lost Souls" no es el tipo de álbum que se escucha de fondo. Es uno que exige y recompensa la atención.

Doves - banda británica


¿Por qué deberías escucharlo hoy?


Si estás cansado de la música que suena igual. Si buscas algo que no se limite a gustar, sino a acompañarte. Si quieres un disco que puedas revisitar en distintos momentos y que siempre te diga algo nuevo. Entonces "Lost Souls" es para ti.

Tal vez no lo entiendas del todo en la primera escucha. Tal vez te atrapen solo unas pocas canciones. Pero si te das el tiempo, descubrirás un álbum hecho de cicatrices y luz, de despedidas y comienzos, de humanidad sin artificios.

Disco recomendado:


"Lost Souls" es más que un álbum de debut. Es el testimonio de una banda que decidió renacer y hacerlo con autenticidad. Una obra densa, rica en matices, y emocional. Si aún no conoces a Doves, este es el lugar ideal para empezar. Y si ya los conocías, vale la pena volver. Porque hay discos que no envejecen: simplemente se revelan, una vez más, cuando el momento es el adecuado.

Video del tema "Sea Song":


Tracklist:

1. "Firesuite" (instrumental) 4:36
2. "Here It Comes" A. Williams (verses), Goodwin (chorus) 4:50
3. "Break Me Gently" Goodwin 4:38
4. "Sea Song" Goodwin 6:12
5. "Rise" Goodwin (verses), J. Williams (chorus) 5:38
6. "Lost Souls" Goodwin 6:09
7. "Melody Calls" A. Williams 3:27
8. "Catch the Sun" Goodwin 4:49
9. "The Man Who Told Everything" Goodwin 5:47
10. "The Cedar Room" Goodwin 7:38
11. "Reprise" (instrumental) 1:45
12. "A House" Goodwin 3:40

Banda:

  • Jez Williams – guitarras eléctricas y acústicas, coros, programación
  • Jimi Goodwin – voz principal (pistas 1–6, 8–10, 12), bajo, guitarra acústica, batería en "Here It Comes", simples
  • Andy Williams – batería, coros, voz principal (pistas 2, 7), armónica (pistas 2, 4, 7), sencillos

Músicos adicionales:

  • Martin Rebelski – piano en "Here It Comes"
  • Stuart Warburton – armónica en "Rise"
  • Richard Wheatley – piano y Rhodes en "Firesuite", "Sea Song" y "Break Me Gently"
  • Cuerdas en "The Man Who Told Everything" – Kate Evans, Jane Coyle, Barbara Grunthal, Wendy Edison

Producción:

  • Todas las canciones fueron producidas por Doves, excepto "Catch the Sun", producida por Steve Osborne con Doves
  • "Catch the Sun", mezclada por Steve Osborne, asistido por Bruno Ellingham

LONDON GRAMMAR - Californian Soil

ALBUM: Californian Soil


El tercer álbum de estudio del trío indie-electrónico inglés "London Grammar", publicado el 16 de abril de 2021. Mención destacable aquí, uno de los productores externos es George FitzGerald (prestigioso músico electrónico inglés). Este disco dio cuatro singles; "Baby It 's You", la canción principal, "Lose Your Head" y "How Does It Feel". Es el gran salto adelante de "London Grammar", lleno de hermosos paisajes sonoros.

ALBUM: Californian Soil, de LONDON GRAMMAR

El álbum muestra el sonido etéreo y atmosférico característico de la banda, con la voz emotiva de la cantante Hannah Reid. De hecho, Reid toma la iniciativa en este disco con la composición de canciones y la entrega de un trabajo seguro y dinámico que es el mejor del trío hasta la fecha. Según entrevistas de prensa, el álbum es la historia de la vocalista Hannah Reid con temas sobre la fama, problemas personales y el feminismo (la experiencia de Hannah como mujer). No es una gran desviación de la marca de pop de ensueño del grupo, pero contiene un enfoque sónico y temático con resultados que son optimistas y más épicos. Con el apoyo de sus compañeros de banda Dan Rothman y Dot Major, Reid suena liberada, exponiendo sus emociones y llevando su voz a extremos angelicales que a veces recuerdan a "Elizabeth Fraser".

La canción "Californian Soil" recuerda a "Teardrop" de Massive Attack (aquí mi comparación con Fraser). El espíritu folktrónico fluye a través de otras canciones como "Missing", "Baby It 's You" y el brillante "Lose Your Head", que conduce las voces en capas de Reid. En "Lord It's a Feeling", Reid es directa y procesa la angustia junto con otro número de ruptura "How Does It Feel", que amplía aún más ese sentimiento. Continuando con el viaje, "All My Love" presenta un piano delicado y las notas altas angelicales de Reid, un viaje que calma y nutre que recuerda a "Mazzy Star". La curva final hacia la línea de meta refuerza algunos de los mejores sonidos de producción que "London Grammar" jamás hayan entregado. El corte "I Need the Light" recuerda a "Florence and the Machine" con las voces superpuestas, mientras que el álbum se cierra con "America", una poderosa balada que muestra la capacidad de la banda para crear una sensación de atmósfera y emoción. La canción trata sobre la idea del sueño americano y los sacrificios que se hacen para lograrlo.

LONDON GRAMMAR

En general, este álbum es una delicia para escuchar, más en el campo de aquellos que buscan simplemente absorber y escuchar realmente las letras y sentir la música. Sí, es introspectivo y cada uno sacará de él su propio significado. Así, el propósito del trabajo del artista, tocar al oyente. Por cierto, los elementos de la música electrónica son geniales si eres fan. Aparte de la narrativa, su indie pop melancólico, dream pop e indie-trónica demuestra una producción exuberante.

Disco recomendado, un destaque y un paso más en la maduración artística del trío. Un álbum muy agradable con letras emotivas e introspectivas, que explora temas de amor, pérdida y búsqueda de la felicidad. El álbum será gratificante para los fans del indie-pop y cualquiera que aprecie la música hermosa.

Video del tema "Lord It's a Feeling":


Tracklist:

1.         "Intro"                                   2:25
2.         "Californian Soil"                  3:41
3.         "Missing"                               3:35
4.         "Lose Your Head"                 3:19
5.         "Lord It's a Feeling"              4:12
6.         "How Does It Feel"               3:31
7.         "Baby It's You"                      4:02
8.         "Call Your Friends"               3:11
9.         "All My Love"                      4:32
10.       "Talking"                               3:23
11.       "I Need the Night"                4:20
12.       "America"                             4:05  

THE POSTAL SERVICE - Give Up - Album

The Postal Service (Banda)

Una formación americana de indie pop, compuesta por el cantante Ben Gibbard, el productor Jimmy Tamborello y Jenny Lewis en los coros.

The Postal Service (Banda)

El grupo se formó después de que Ben Gibbard contribuyera con la voz de una canción de Jimmy Tamborello titulada "(This Is) The Dream of Evan and Chan", del álbum de "Dntel", "Life Is Full of Possibilities". Gibbard saltó a la fama a principios de la década de 2000 como líder de la banda de indie rock "Death Cab for Cutie", mientras que Tamborello ganó seguidores de culto como pionero de la música electrónica y "glitch".

El nombre de la banda fue elegido por la forma en que producían sus canciones. Debido a horarios conflictivos, Tamborello componía e interpretó pistas instrumentales y luego envió los DAT a través del "Servicio Postal de los Estados Unidos" (US Postal Service) a Gibbard, quien luego editó la canción como mejor le pareció (agregando su voz) y los envió de regreso a Tamborello. 

La formación solo publicó un álbum de estudio y luego permaneció básicamente inactiva hasta que Gibbard y Tamborello se reunieron para conmemorar el décimo aniversario del álbum "Give Up", un evento que incluyó también aparecer en "Coachella". El grupo cesó oficialmente sus colaboraciones en 2013 después de una actuación final en "Lollapalooza".

 

ALBUM: Give Up

 

El único álbum de estudio publicado el 18 de febrero de 2003 por "Sub Pop Records". Una fascinante escucha de principio a fin. Las canciones son dulces y las letras combinan bien con los ritmos eléctricos y las voces atmosféricas. 

Lo que hizo "Give Up" ser tan acogido es que se lanzó durante un período en el que la música independiente comenzó a atraer el interés general. El álbum consiguió conectar con los oyentes mayores, quienes apreciaron las influencias de synth-pop. Además su peculiaridad es que fue compuesto básicamente por dos personas en diferentes partes del mundo enviándose (DAT y CD-R) entre sí.

ALBUM: portada de "Give Up" de THE POSTAL SERVICE

El sonido del disco contrasta "samples" manipuladas y teclados con guitarra y batería en directo, un sonido que se ha descrito como "indietrónica". Tamborello fue responsable de la programación, mientras que Gibbard escribió las letras, proporcionó voces y contribuyó con instrumentación adicional. Give Up también cuenta con apariciones de los vocalistas "Jen Wood" y "Jenny Lewis", así como del músico "Chris Walla".

Por tanto este trabajo explota el contraste entre los sintetizadores y la voz humana de Gibbard con un efecto conmovedor y divertido. El sonido de "Give Up" se basa en el new wave clásico y el synth pop, a veces recordando a bandas como "New Order" o "Pet Shop Boys". Canciones como "Nothing Better","Don't You Want Me?" y el sonido de "Brand New Colony" son muy de de los años 80 traído al presente. Y para contrastar, la balada "This Place Is a Prison" es quizás la canción con el sonido más moderno. Hay otras canciones con ritmos distorsionados y sintetizadores chispeantes que le dan ese ambiente de "neo new-wave" que todavía suenan frescos hoy.

Aquí hay algunas canciones destacadas que me gustan: "Such Great Heights", "Nothing Better", "Clark Gable" y "We Will Become Silhouettes", aunque es un disco sólido.

Un disco recomendado. Es casi un trabajo "chillout" que también está hecho para una escucha activa. Fue un contrapeso al sonido de rock más pesado que dominaba la escena indie pop de su época liderada por bandas como "The Strokes" o "The White Stripes". Un disco que ha madurado bien con el tiempo y que sigue ganando muchos fans a lo largo de los años. Un álbum histórico en el sentido que representa el género "indietronica". Búscalo por los canales habituales.

Video del tema”Such Great Heights”:


Tracklist (versión original):

1.         "The District Sleeps Alone Tonight" 4:44
2.         "Such Great Heights" 4:26
3.         "Sleeping In"  4:20
4.         "Nothing Better" (con Jen Wood)        3:46
5.         "Recycled Air"           4:30
6.         "Clark Gable" 4:54
7.         "We Will Become Silhouettes"          5:00
8.         "This Place Is a Prison"          3:54
9.         "Brand New Colony" 4:12
10.       "Natural Anthem"      5:08