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BECK - Ride Lonesome: vuelve para avanzar

A estas alturas, intentar explicar a Beck con una sola canción sigue siendo bastante inútil. Durante más de treinta años ha pasado del folk al hip hop, del pop electrónico a las guitarras acústicas, del humor absurdo a canciones donde apenas queda sitio para esconderse detrás de una ocurrencia. Quizá por eso resulta tan interesante que su nuevo disco no llegue buscando otra metamorfosis espectacular. "Ride Lonesome", publicado el 18 de septiembre de 2026, vuelve a una zona de su música que ya conocemos, pero lo hace después de siete años sin un álbum de estudio y con todo lo que puede cambiar una persona durante ese tiempo.

ALBUM: Ride Lonesome


Si alguien descubre ahora a Beck a través de este disco y después escucha "Odelay", probablemente pensará que ha saltado de artista sin darse cuenta. A mí me sigue fascinando precisamente eso. Su discografía funciona menos como una línea recta que como una casa con habitaciones muy distintas, y "Ride Lonesome" abre de nuevo una de las más silenciosas, la que conecta con Sea Change, Mutations y Morning Phase.

BECK - Ride Lonesome- album - 2026

No hace falta conocer esos discos para entrar aquí, aunque hacerlo añade otra capa a la escucha. Beck no está inventando este lenguaje en 2026. Está regresando a él.

Beck que baja el volumen:


El disco Sea Change apareció en 2002 y todavía ocupa un lugar extraño dentro de su carrera. Hasta entonces mucha gente asociaba a Beck con el collage, la ironía y aquella capacidad tan noventera de mezclar referencias sin pedir permiso. De pronto hizo un álbum lento, vulnerable y casi desnudo, nacido después de una ruptura sentimental, donde las guitarras acústicas y los arreglos de cuerda tenían mucho más peso que cualquier juego de estudio.

El álbum Morning Phase retomó parte de aquel paisaje en 2014. "Ride Lonesome" entra en la misma conversación, pero escuchar los tres discos seguidos deja algo bastante claro, una persona puede volver al mismo tipo de canciones sin estar volviendo al mismo momento de su vida.

También ayuda que alrededor de Beck haya caras conocidas. Joey Waronker regresa a la batería, Justin Meldal Johnsen al bajo, Smokey Hormel y Jason Falkner a las guitarras y Roger Joseph Manning Jr. a los teclados. Nigel Godrich vuelve a ocuparse de la mezcla y David Campbell, padre de Beck, participa de nuevo en los arreglos orquestales. Es prácticamente una reunión de la familia musical que ayudó a construir Sea Change y Morning Phase.

BECK - cantante - 2026

Eso se escucha más en la confianza que en la nostalgia. Nadie parece tener necesidad de demostrar demasiado. Las canciones avanzan despacio y los instrumentos entran cuando tienen algo que aportar, no porque haya que rellenar un hueco.

Un disco al que le sienta bien el espacio:


La canción "Ride Lonesome" abre con guitarra acústica, pedal steel y una voz que parece llegar desde una habitación más grande de lo que realmente es. Poco después empiezan a aparecer más elementos, pero el tema nunca se vuelve pesado. Esa sensación se mantiene durante buena parte del álbum, incluso en las canciones con arreglos más densos.

La mezcla de Nigel Godrich tiene bastante culpa. Hay muchísima reverberación, aunque rara vez suena como un simple efecto añadido al final. En "Failed Words", por ejemplo, el piano y la orquesta empiezan a mezclarse con sus propios ecos hasta que resulta difícil separar unas cosas de otras. No importa demasiado. La canción funciona mejor cuando uno deja de perseguir cada instrumento y escucha el conjunto, como si el sonido estuviera perdiendo sus bordes.

La batería de Joey Waronker hace justo lo contrario. Suele sonar seca, cercana, casi setentera, y ofrece un punto de apoyo a todo lo que flota alrededor. Es uno de esos detalles que quizá no llaman la atención la primera vez, pero que empiezan a explicar por qué el disco resulta tan físico pese a su aire soñador.

He vuelto varias veces a esa combinación. No porque "Ride Lonesome" esconda trucos especialmente complejos, sino porque muchas de sus decisiones están medio enterradas. Hay guitarras que aparecen un instante y se marchan, voces superpuestas que casi se confunden con los arreglos y pequeños cambios de textura que tienen más importancia de la que parecía en la primera escucha.

Nick Drake, Neil Young y una carretera en mitad de la noche:


Cuando suena "In The Night" es difícil no pensar en Nick Drake. Las cuerdas tienen algo de la delicadeza inquietante de "River Man" y de los arreglos de Robert Kirby, aunque Beck nunca termina convertido en una imitación de Drake. Esa influencia lleva años apareciendo en su música y aquí funciona más como una sombra conocida.

Neil Young también está cerca, sobre todo en la parte más polvorienta del disco, en ciertas guitarras y en esa manera de dejar que una canción encuentre su velocidad natural. El country, el folk y el soft rock de los setenta están presentes, pero "Ride Lonesome" no parece interesado en reconstruir una época. Utiliza esos sonidos como Beck lleva utilizando estilos toda su carrera, apropiándose de ellos hasta que dejan de parecer referencias aisladas.

Hay además una imagen que vuelve una y otra vez en sus canciones, conducir de noche. En "The Golden Age", que abría Sea Change, la carretera ofrecía algo parecido a una escapatoria. En "Run Away" el viaje es más extraño, incluso un poco más peligroso. El coche sigue avanzando, pero ya no está tan claro que exista un destino capaz de arreglar nada.

Me gusta encontrar ese tipo de ecos entre discos separados por décadas. Permiten escuchar no solo cómo cambia un músico, también cómo cambia una misma idea cuando alguien vuelve a ella años después.

Slow Canyon y dejar crecer una canción:


"Slow Canyon" podría ser un buen punto de entrada para quien no conozca esta parte de Beck. Comienza sin demasiadas pretensiones, apoyada en una guitarra con una textura casi metálica y un ritmo tranquilo. Luego empieza a ensancharse. Aparece la guitarra deslizante, entran las cuerdas del Calder Quartet y poco a poco se suman las maderas hasta que la canción termina ocupando un espacio enorme sin haber levantado apenas la voz.

Lo curioso es que cuesta señalar exactamente cuándo sucede esa transformación. No hay un gran golpe de efecto. Simplemente te das cuenta de que has pasado de una canción pequeña a algo bastante cinematográfico.

"Falling Through My Hands" trabaja de otra manera, pero comparte ese gusto por añadir detalles sin convertirlos en protagonistas. Hay órgano, sintetizador, armónica, voces y maderas moviéndose por debajo de la superficie. "For Your Love" se acerca todavía más a una pieza orquestal, mientras que "Beyond The Light" utiliza cuerdas y metales para cerrar el álbum sin necesidad de buscar un final grandilocuente.

Son canciones que agradecen auriculares y un poco de paciencia. No porque sean difíciles, sino porque gran parte de lo que contienen ocurre lejos del centro.


La ausencia cabe en una habitación:


Las letras también funcionan mejor cuando Beck deja las grandes declaraciones a un lado. "Disappearing Act" parte de algo muy sencillo, escuchar un ruido en otra habitación y pensar por un momento que procede de una persona que ya no está allí. Ese pequeño error del cerebro resulta mucho más reconocible que cualquier descripción solemne de una separación.

En la canción que da título al disco aparecen rosas de papel que olvidaron florecer. Por otras partes hay océanos, flores marchitas, noches, cielos y luces que desaparecen. Beck lleva tiempo recurriendo a imágenes naturales para hablar de relaciones y pérdida, y "Ride Lonesome" continúa haciéndolo.

Sin embargo, yo no escucho exactamente la misma tristeza del álbum Sea Change. Allí había algo inmediato, casi una sensación de estar atrapado dentro de la ruptura. Aquí aparece además el cansancio de reconocer ciertas emociones. En "Bleed" canta sobre no saber adónde va y, al mismo tiempo, sentir que ya ha estado allí antes. La frase resume bastante bien una parte del disco, hay experiencias que regresan, pero nosotros no volvemos a ellas siendo exactamente los mismos.

Eso hace que "Ride Lonesome" hable tanto del tiempo como del desamor.

Volver después de Hyperspace:


El contraste con "Hyperspace" ayuda a entender todavía mejor dónde estamos. Aquel disco, publicado en 2019 y trabajado junto a Pharrell Williams, estaba rodeado de sintetizadores, superficies brillantes y una especie de pop futurista. Antes, Colors había mostrado otra vez al Beck más inmediato y luminoso.

Ahora reaparecen madera, cuerdas, pedal steel, baterías secas y voces que parecen perderse al fondo de la mezcla.

Podría parecer una retirada hacia terreno seguro, aunque esa lectura se queda algo corta. Han pasado casi veinticinco años desde Sea Change y doce desde Morning Phase. Volver a tocar con muchas de las mismas personas no significa poder recrear lo que ocurría entonces, aunque quisieran. La experiencia acumulada modifica inevitablemente el resultado.

Hay algo bonito en escuchar a un grupo de músicos volver a un vocabulario compartido después de tantos años. No buscan demostrar que todavía saben hablarlo. Simplemente continúan la conversación.

Si es tu primer disco de Beck:


Yo no intentaría utilizar este álbum para explicar toda su carrera, porque sería condenarlo a una tarea imposible. Preferiría verlo como una puerta.

Beck - cantante

Si te gusta este lado acústico y melancólico, el siguiente paso natural es "Sea Change". "Morning Phase" completa bastante bien ese recorrido y "Mutations" permite retroceder todavía más. Después haría justo lo contrario y pondría "Odelay", quizá su gran explosión de ideas, samples, guitarras y cultura pop. El salto resulta enorme y ahí empieza a entenderse por qué Beck ha conseguido seguir siendo difícil de encerrar en una etiqueta después de tantos años.

"Ride Lonesome" no necesita ruido alrededor para hacerse notar. Funciona mejor cuando uno deja de esperar que ocurra algo espectacular y empieza a prestar atención a las pequeñas cosas, una guitarra que se desliza detrás de la voz, una batería que parece estar tocándose a dos metros, unas cuerdas que desaparecen lentamente o una frase que adquiere sentido unos segundos después de haber terminado.


Disco recomendado


Para quien llegue joven a Beck, quizá sea además una buena manera de descubrir algo que las plataformas de música no siempre favorecen, escuchar un álbum sin perseguir inmediatamente la siguiente canción. "Ride Lonesome" tiene doce temas y merece ese tiempo. Después, cuando termine Beyond The Light, se puede seguir viajando por una discografía donde casi cada parada cambia las reglas.

En Beck nunca ha sido demasiado importante saber exactamente adónde vamos. Parte de la gracia siempre ha estado en descubrir dónde hemos acabado.

Video del tema "Ride Lonesome":

Tracklist:

1. "Ride Lonesome" 4:27
2. "Run Away" 3:39
3. "In the Night" 2:58
4. "Failed Words" 3:32
5. "Bleed" 3:17
6. "Disappearing Act" 2:59
7. "For Your Love" 3:24
8. "Slow Canyon" 4:22
9. "It Ends Right Here" 2:56
10. "Falling Through My Hands" 4:33
11. "If You Don't Know What Love Is" 5:45
12. "Beyond the Light" 5:33

Músicos:

  • Beck Hansen – voz (todas las pistas), coros (pistas 1, 4, 11, 12), guitarra (1, 10), guitarra acústica (2–6, 8, 9, 11, 12), sintetizador (2–5, 9, 10, 12), piano (2, 4, 11), glockenspiel (2), bajo (3), guitarra eléctrica (9, 11, 12), armónica (10, 11), teclados (12)

  • Roger Joseph Manning Jr. – coros (1, 4, 6, 11, 12), teclados (1), piano (2, 4, 5, 8, 10), sintetizador (2, 4, 6, 8, 10), órgano (10–12)
  • Justin Meldal-Johnsen – bajo (1, 2, 4, 6, 8, 10–12)
  • Smokey Hormel – guitarra (1), guitarra eléctrica (2, 5, 11), guitarra *slide* (6, 8, 12), guitarra acústica (6)
  • Joey Waronker – batería (1, 2, 6, 8, 10–12), percusión (8)
  • Jason Falkner – guitarra (1, 10), guitarra eléctrica (4, 9, 11); piano, sintetizador (10); coros (11)
  • Stephanie Bennett – arpa (2)
  • Blake Mills – guitarra acústica (3)
  • Charlie Tyler – violonchelo (3, 5, 7, 9, 12)
  • Jacob Braun – violonchelo (3, 5, 7, 9, 12)
  • Paula Hochalter – violonchelo (3, 5, 7, 9, 12)
  • Allen Fogle – trompa (3, 5, 7, 9, 12)
  • Danielle Ondarza – trompa (3, 5, 7, 9, 12)
  • Alma Fernandez – viola (3, 5, 7, 9, 12)
  • Linnea Powell – viola (3, 5, 7, 9, 12)
  • Luke Maurer – viola (3, 5, 7, 9, 12)
  • Carrie Kennedy – violín (3, 5, 7, 9, 12)
  • Charlie Bisharat – violín (3, 5, 7, 9, 12)
  • Jessica Guideri – violín (3, 5, 7, 9, 12)
  • Joel Pargman – violín (3, 5, 7, 9, 12)
  • Josefina Vergara – violín (3, 5, 7, 9, 12)
  • Luanne Homzy – violín (3, 5, 7, 9, 12)
  • Sara Parkins – violín (3, 5, 7, 9, 12)
  • Tammy Hatwan – violín (3, 5, 7, 9, 12)
  • Thomas Harte – contrabajo (3, 5, 7, 9, 12)
  • Stanley Clarke – contrabajo (3)
  • David Greenbaum – sintetizador (4, 5)
  • Eric Byers – violonchelo (7, 8)
  • Jonathan Moerschel – viola (7, 8)
  • Benjamin Jacobson – viola (7, 8)
  • Tereza Stanislav – viola (7, 8)
  • Geoff Nudell – clarinete bajo (8, 10, 12)
  • Joshua Ranz – clarinete (8, 10, 12)
  • Ted Sugata – corno inglés, oboe (8, 10)
  • Steve Kujala – flauta (8), flauta contralto (10)
  • Greg Leisz – pedal steel guitar (11)

Aspectos técnicos:

  • Beck – producción
  • David Greenbaum – ingeniería de sonido
  • Erik Brauer – ingeniería de sonido
  • Dylan Sky – ingeniería desonido (3–6, 8, 10, 12)
  • Darrell Thorp – ingeniería (4, 6–8, 12)

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