Vuelvo a escuchar "Frigid Stars LP" y me pasa lo de siempre, el mundo baja un punto de velocidad. Lo escribí en el blog hace años, en 2019, cuando todavía lo asociaba a una etapa muy concreta, y ahora, al retomarlo con más oído y menos prisa, me doy cuenta de que este debut de Codeine sigue teniendo una rara capacidad para colarse en el presente. Por eso me apetecía revisitarlo y contarlo de nuevo, sobre todo pensando en quienes leéis esto con otra edad, otro mapa emocional y quizá menos paciencia para los discos que no entran a la primera: si alguna vez te han atrapado las canciones que parecen susurrarte al oído y luego, sin aviso, te dejan temblando por dentro, aquí hay algo que merece tu tiempo.
ALBUM: Frigid Stars LP
Volver a "Frigid Stars LP" es como regresar a una habitación conocida en la que siempre hace un poco de frío, aunque ya sepas dónde crujen las tablas y cómo entra la luz. Recuerdo haber escrito en este blog de música sobre este disco en 2019 con la sensación de estar describiendo un estado de ánimo más que un álbum. Hoy, después de muchos años escuchándolo a intervalos irregulares, con etapas de obsesión y otras de silencio voluntario, confirmo algo sencillo pero importante: Frigid Stars LP no ha cambiado, pero yo sí. Y aun así, o precisamente por eso, el disco sigue funcionando.
Publicado en 1991, en ese punto extraño entre el final de los ochenta y un principio de los noventa (siglo XX) todavía sin nombre claro, el debut de Codeine apareció sin levantar demasiado ruido, pero dejando una huella que con el tiempo se volvió profunda. Se ha hablado mucho de su papel como piedra fundacional del slowcore, una etiqueta útil pero insuficiente. Porque lo que propone Frigid Stars LP no es solo lentitud, sino una manera muy concreta de habitar el tiempo, de estirar cada segundo hasta que pesa.
Un disco nacido del tedio, la afinidad y el desgaste
La historia de cómo se gestó este álbum importa, no como anécdota, sino como contexto emocional. Codeine surge del cruce de caminos de varios músicos vinculados a Oberlin College, un entorno fértil para artistas que parecían más interesados en explorar su incomodidad que en pulir una pose. Stephen Immerwahr, tímido, introspectivo, con una manera de cantar que nunca busca imponerse, empieza a escribir canciones casi como quien toma notas para sobrevivir al aburrimiento y al desencanto. John Engle aporta una guitarra que entiende el silencio como parte del lenguaje. Y Chris Brokaw, que aquí alterna guitarras y batería, demuestra algo que a menudo se pasa por alto: tocar lento exige una precisión casi quirúrgica.
Muchas de las canciones nacen de grabaciones caseras, de tardes largas, alcohol mediante, de una sensación compartida de no estar exactamente en el sitio correcto. No hay épica en ese origen, pero sí una honestidad que atraviesa todo el disco. Frigid Stars LP no suena a gran declaración artística, sino a algo más incómodo y duradero: un conjunto de canciones que no tenían prisa por gustar.
Sonido, tempo y esa gravedad constante
Desde el primer tema, "D", el álbum deja claro su pulso. O mejor dicho, su ausencia de pulso convencional. La batería marca golpes espaciados, casi antinaturales, como si el tiempo se hubiera desajustado. Las guitarras no rellenan, sostienen. El bajo no acompaña, arrastra. Y sobre todo eso, la voz de Immerwahr entra sin dramatismo, enumerando pequeñas derrotas cotidianas con una calma que resulta más inquietante que cualquier grito.
El truco del disco, si se le puede llamar así, es el juego entre contención y estallido. Muchas canciones avanzan con un minimalismo casi exasperante hasta que, de repente, una distorsión masiva lo cubre todo. Pero incluso esos momentos de volumen no suenan catárticos. Son pesados, opacos, como una ola que no libera, solo aplasta. "Gravel Bed" y "Pickup Song" funcionan así, construyendo una tensión que no busca resolverse del todo.
A menudo se compara este disco con trabajos posteriores de Low o con ciertas vertientes del post rock, pero aquí hay algo distinto. No hay espiritualidad ni abstracción. Todo es físico, terrestre, incluso cuando las letras parecen hablar en susurros. Las referencias a objetos rotos, a cuerpos que se desgastan, a gestos mínimos, refuerzan esa sensación de estar escuchando algo muy humano y muy cansado.
Canciones que se quedan
Hay discos que uno admira y otros que se le pegan. Frigid Stars LP pertenece claramente al segundo grupo. "Pickup Song" sigue teniendo uno de los finales más devastadores que recuerdo, no por grandilocuente, sino por cómo deja caer esa última frase, "Wish I’d never seen your face", y permite que la música se derrumbe sola. "Cave-In", con su estructura casi pop escondida bajo capas de ruido y sus versos inquietantes, anticipa dinámicas que luego serían habituales en los noventa, pero aquí todavía suenan peligrosas, sin domesticar.
"New Year’s", escrita originalmente por Sooyoung Park, introduce un ligero cambio de tono. Es más clara, casi esperanzada, aunque solo en apariencia. Codeine la adapta a su universo sin traicionarla, demostrando que incluso cuando el material no es propio, la identidad del grupo es inconfundible. Y luego está "Second Chance", con ese piano grave que aparece casi como un eco inesperado, sumando una textura fantasmagórica a un tema que parece suspendido en el aire.
El álbum no ofrece grandes contrastes, y eso puede desesperar a algunos oyentes. Pero escuchado de una sola vez, como una pieza continua, adquiere una coherencia hipnótica. No es un disco de canciones sueltas, sino de atmósfera sostenida.
Un espejo de su tiempo y del nuestro
Escuchar hoy Frigid Stars LP también es escuchar un momento concreto de la cultura alternativa estadounidense, previo a la explosión mediática del grunge y ajeno a cualquier tentación de éxito masivo. Es un disco que no pretende representar a una generación, pero acaba diciendo mucho sobre ella. Habla de apatía, de desencanto, de relaciones erosionadas, sin convertir nada de eso en eslogan.
Quizá por eso sigue funcionando ahora. En una época saturada de estímulos, de urgencia constante, de opiniones amplificadas, este álbum propone lo contrario: quedarse quieto, escuchar cómo resuenan las cosas cuando se les da espacio. No es música para cualquier momento, ni debería serlo. Funciona mejor en días grises, en trayectos largos, en etapas de repliegue personal.
Por qué mola
Con los años, Frigid Stars LP se ha convertido en una referencia silenciosa. Muchos grupos han tomado elementos de aquí, la dinámica lento fuerte lento, la voz baja, la economía de recursos, pero pocos han capturado esa sensación de equilibrio frágil entre contención y colapso. No es un álbum perfecto, ni pretende serlo. Tiene momentos que se alargan más de lo necesario y otros que podrían desaparecer sin romper el conjunto. Pero precisamente ahí reside su encanto.
Disco recomendado
Revisitarlo ahora me recuerda por qué sigo volviendo a él cuando necesito bajar el volumen del mundo. No para encontrar consuelo fácil, sino para sentirme acompañado en una incomodidad compartida. Frigid Stars LP no ofrece respuestas, ni siquiera alivio. Ofrece presencia. Y a veces, eso es suficiente.
Si nunca lo has escuchado, mi recomendación es sencilla: hazlo sin prisas, del tirón, y deja que el disco marque su propio ritmo. No intentes descifrarlo de inmediato. Permite que te envuelva. Puede que al principio parezca distante. Puede incluso que te irrite. Pero si conectas, lo hará de una forma lenta y persistente, como esas estrellas frías del título, lejanas pero imposibles de ignorar.
Tema del video "Pickup Song":
Tracklist:
1. "D" 4:27
2. "Gravel Bed" 3:58
3. "Pickup Song" 2:44
4. "New Year's" (Seam cover) 3:34
5. "Second Chance" 4:45
6. "Cave-In" 3:37
7. "Cigarette Machine" 4:42
8. "Old Things" 4:59
9. "3 Angels" 4:51
10. "Pea" 3:38
Codeine:
- Chris Brokaw – batería, guitarra
- John Engle – guitarra
- Stephen Immerwahr – bajo, voz, todos los instrumentos en las versiones demo de "Pea", "Second Chance", "Pickup Song", "Cave-In" y "Kitchen"
Personal adicional:
- Mike McMackin – piano en "Pea"
- Peter Pollack – batería en "Castle", "Skeletons" y "3 Angels"
- Sooyoung Park – bajo en la versión demo de "Summer Dresses"
Producción:
Mike McMackin – producción



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