Antes de entrar en el corazón de este artículo, conviene señalar algo importante. "As Seen on TV" de JACK FROST no es un rescate nostálgico ni un ejercicio para completistas. Es una invitación a detenerse, a escuchar con calma y a descubrir cómo dos grandes compositores australianos se encontraron en un punto de máxima fragilidad creativa para escribir canciones que todavía hoy suenan necesarias. Si te interesan los discos que crecen con cada escucha y que te acompañan más allá del momento en que terminan, este es un buen lugar para empezar.
ALBUM (3xCD): As Seen on TV
Escuchar la recopilación de "As Seen on TV" hoy es entrar sin rodeos en una conversación íntima entre dos de los grandes compositores australianos del final del siglo XX. No hay artificio ni pose. Lo que hay es el cruce frontal de dos voces que ya venían cargadas de historia, pérdidas recientes y una necesidad casi urgente de seguir escribiendo canciones que dolieran un poco. Este triple box set no es una simple reedición de catálogo. Es la recuperación de un diálogo creativo breve pero intensísimo, que sigue resonando con una claridad emocional poco común.
La colaboración entre Grant McLennan y Steve Kilbey (Jack Frost) fue, desde el principio, improbable y lógica a la vez. Improbable porque sus bandas madre, "The Go-Betweens" y "The Church", habitaban territorios emocionales distintos. Lógica porque ambos compartían una fe absoluta en la canción como espacio de verdad, aunque llegaran a ella desde ángulos opuestos. Jack Frost nació en ese punto exacto donde la melancolía abierta de McLennan se cruzó con el desapego nocturno y psicodélico de Kilbey.
Cómo nació Jack Frost:
En 1990, Grant McLennan estaba emocionalmente a la intemperie. La ruptura de The Go-Betweens y el final de su relación con Amanda Brown no eran solo acontecimientos profesionales o sentimentales, sino grietas profundas que se filtraron directamente en su escritura. Steve Kilbey, por su parte, llegaba desde el éxito internacional de disco Starfish y el el single "Under The Milky Way", pero también desde una cierta fatiga creativa. La invitación a escribir juntos en el estudio Karmic Hit de Sydney fue, más que un plan, un gesto de curiosidad mutua.
El primer álbum, "Jack Frost" de 1990, se grabó con una filosofía clara, primeras tomas, poca corrección, prioridad absoluta a la emoción. Eso se escucha. El disco suena a dos universos que todavía no se han fusionado del todo, pero que se necesitan. A ratos parece un álbum de McLennan con sombras nuevas, a ratos un disco de Kilbey atravesado por una vulnerabilidad que rara vez mostraba en The Church. Esa tensión es precisamente su mayor virtud.
Cinco años más tarde, "Snow Job" llegó desde otro lugar para ser el segundo disco. Ambos habían seguido adelante con sus carreras principales, pero cuando se reencontraron, lo hicieron con más confianza, más capas y más ruido. La producción es más densa, las guitarras más presentes y el grupo suena, por fin, como una entidad propia. No como un proyecto paralelo, sino como una banda real que ha aprendido a convivir.
Sonido, texturas y canciones que dejan marca:
Escuchar estos discos ahora en sus nuevas remasterizaciones permite apreciar detalles que antes quedaban enterrados. Las guitarras acústicas tienen un brillo más orgánico, los delays y reverbs respiran mejor y las voces, siempre centrales, ganan profundidad sin perder cercanía.
"Providence" sigue siendo uno de esos momentos donde todo encaja. La guitarra de doce cuerdas, claramente heredera del folk eléctrico de los sesenta, sostiene una melodía que parece mirar hacia Dylan sin imitarlo. Grant McLennan canta como quien acepta una pérdida sin dramatizarla, mientras Kilbey introduce una distancia casi filosófica que evita el sentimentalismo. Algo parecido ocurre en "Thought That I Was Over You", una canción que podría haber sido un clásico universal si el mundo fuera un poco más justo con la música australiana. Es pop, sí, pero un pop atravesado por una herida que no termina de cerrar.
Video del tema "Providence":
En "Snow Job", el tono cambia. "Pony Express" entra con guitarras más afiladas, casi físicas, y una energía que conecta con el rock alternativo de mediados de los noventa sin perder identidad. "Angela Carter" es otra cosa. Un vals espectral, delicado y profundamente literario, que demuestra hasta qué punto ambos compositores compartían un amor genuino por las palabras. “Haze” se adentra en drones y escalas orientales, creando un clima hipnótico que recuerda tanto a psicodelias antiguas como a experimentos más contemporáneos.
Video del tema "Pony Express":
Incluso los desvíos funcionan. "Shakedown", con su coqueteo con el rap, o “Persuasion”, cercana al trip hop, podrían haber sido simples curiosidades. Aquí suenan honestas, fruto de una libertad creativa poco habitual en músicos con tanto prestigio acumulado.
Las voces:
Uno de los grandes logros de Jack Frost es cómo las voces se complementan. El fraseo grave y casi conversacional de Steve Kilbey actúa como contrapeso perfecto al tono abierto y emocional de Grant McLennan. No compiten, dialogan. Cuando uno se expone demasiado, el otro introduce distancia. Cuando uno se vuelve críptico, el otro aporta claridad. Escucharlos juntos es asistir a una clase magistral de equilibrio emocional en el rock.
Las grabaciones en directo incluidas en "As Seen on TV" refuerzan esta sensación. El sonido es imperfecto, a veces incluso áspero, pero precisamente por eso resulta tan revelador. Las versiones acústicas de "The Wrong Road" o "Bye Bye Pride" no suenan a nostalgia, sino a reafirmación. Canciones que siguen siendo necesarias.
Su tiempo y sobre el nuestro:
Jack Frost fue hijo de un momento concreto, el final de una era para el rock alternativo australiano, cuando las grandes narrativas comenzaban a fragmentarse. Pero escucharlo hoy no suena a documento histórico. Suena actual porque habla de emociones que no han perdido vigencia, la desorientación, la pérdida, la necesidad de conexión, la búsqueda de sentido en medio del ruido.
Hay algo profundamente humano en estos discos. No prometen redención ni grandes respuestas. Ofrecen compañía. Y eso, en 2026, sigue siendo un valor enorme.
Por qué mola:
Este box set (3xCD) no es solo una celebración del pasado. Es una reivindicación de una forma de entender la música como espacio de encuentro entre sensibilidades distintas. En un contexto dominado por algoritmos y urgencias, volver a Jack Frost es recordar que las mejores canciones suelen nacer de la escucha mutua y del riesgo emocional.
La muerte de Grant McLennan en 2006 añade una capa inevitable de melancolía, pero no convierte este disco en un mausoleo. Al contrario. Lo convierte en una prueba viva de lo que sucede cuando dos artistas deciden bajar la guardia y escribir desde un lugar honesto.
Disco recomendado
Recomiendo "Jack Frost: As Seen on TV" sin condiciones. A quienes crecieron con el rock alternativo australiano, les devolverá algo que creían perdido. A quienes lleguen por primera vez, les ofrecerá canciones que no necesitan contexto para funcionar. Basta con escucharlas con atención. Este no es un álbum para consumir. Es un álbum para quedarse dentro.
Tracklist:
CD1: "Jack Frost":
Every Hour God Sends
Birdowner (As Seen On TV)
Civil War Lament
Geneva 4 A.M.
Trapeze Boy
Providence
Thought I Was Over You
Threshold
Number Eleven
Didn't Know Where I Was
Even As We Speak
Ramble
Everything Takes Forever
Bonus Tracks:
Jack's Dream
Dub Threshold (Nightmare Mix)
Providence U.S Television Broadcast 28th April
CD2: "Snow Job":
Jack Frost Blues
Aviatrix
Running From The Body
Shakedown
You Dont Know
Weightless And Wild
Pony Express
Cousin/Angel
Little Song
Empire
Angela Carter
Haze
Dry Dock
Bonus tracks from same session:
Persuasion
Bad For You
CD3:
Providence
Didn't Know Where I Was
Civil War Lament
Ramble
The Wrong Road
Bye Bye Pride
Thought That I Was Over You
Every Hour God Sends
Number Eleven
Everything Takes Forever
Thought I was over You.
Didnt Know Where I Was
Providence
Civil War Lament


No hay comentarios:
Publicar un comentario