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THE CHURCH - Heyday - Álbum imprescindible (Revisited)

Hay bandas que uno no elige, le eligen a uno. En mi caso, el conjunto australiano The Church llegaron en un momento muy concreto, cuando empezaba a sospechar que el rock podía ser algo más que estribillos de coros y guitarras obvias. Descubrí su música hace ya un tiempo por una amiga, pero ya no hubo vuelta atrás. Con el tiempo se convirtieron en una de mis bandas fetiche, de esas a las que vuelves no por nostalgia, sino por necesidad.

Entre todos sus discos, hay uno al que regreso con una frecuencia casi ritual. No es necesariamente el más famoso ni el más citado cuando se habla de su carrera, pero sí el que más me interpela. Cada vez que lo escucho encuentro un matiz nuevo, una armonía que antes había pasado por alto, una frase que adquiere otro significado con los años. Es un álbum que me ha acompañado en etapas distintas de mi vida, y que siempre ha sabido adaptarse a ellas sin perder su misterio.

Por eso quiero detenerme en el álbum "Heyday", publicado en 1985, no tanto para analizarlo con lupa académica, sino para compartir contigo por qué sigue siendo uno de mis favoritos y por qué creo que merece ser escuchado, o redescubierto, con la misma atención con la que se abre un libro importante. Lo que viene a continuación no es una simple revisión de mi ultimo blog post en 2022, es una invitación sincera a entrar en el universo de uno de los discos más especiales de The Church.


ALBUM: Heyday 


No necesito que sea noviembre de 1985 para volver a "Heyday". Me basta con una tarde que se tuerza, un viaje largo en coche, o ese raro silencio que queda cuando apagas el móvil y te das cuenta de que el mundo no se acaba por no responder al momento. Entonces pongo el disco y ocurre lo de siempre, el aire cambia de densidad, la habitación se llena de una luz oblicua, y The Church vuelve a sonar como una banda que nunca terminó de pertenecer a una época concreta.

THE CHURCH - Heyday - Álbum (1985)

Lo escribo así, sin rodeos, porque no quiero venderte una "reseña" como si estuviéramos haciendo inventario de virtudes y defectos. Esto es otra cosa. Esto es una recomendación desde el cariño y desde la escucha prolongada, como quien te pasa un libro gastado con las páginas dobladas, no para demostrar que lo leyó, sino para invitarte a entrar. La obra "Heyday" es, para mí, uno de los disco más completo de The Church, y uno de esos álbumes de rock alternativo que merecen ser rescatados del ruido contemporáneo, especialmente ahora que tanta música parece diseñada para no dejar rastro.

Y sí, lo digo desde el lugar del fan, pero también desde el oficio. He pasado muchos años viendo cómo se construyen relatos alrededor de discos, cómo se exageran hitos, cómo se convierte el misterio en eslogan. Con The Church esa operación siempre ha sido difícil, y quizá ahí está una parte del encanto. Según contaba Marty Willson-Piper en una entrevista leído hace tiempo, el grupo solía mandar señales contradictorias, evitaba explicarse, chocaba en entrevistas, se negaba a jugar el juego. A veces fueron su peor enemigo, pero también se salvaron gracias a esa intuición obstinada, a esa especie de gen anti éxito que les impedía convertirse en una versión domesticada de sí mismos.

Cómo llegó a existir el álbum Heyday:


"Heyday" fue el primer álbum "grande" del grupo tras dos años sin un LP nuevo. En Estados Unidos, además, venían de una situación extraña, Warner había unido dos EPs y los presentó como "Remote Luxury", y para una banda que ya se estaba abriendo paso en Europa y Australia aquello tenía algo de solución provisional. Ellos querían un disco de verdad, con una identidad nítida, con la sensación de que por fin estaban capturando lo que estaba ocurriendo sobre el escenario.

THE CHURCH - Banda australiana - 1985

La clave fue el cambio de método. Steve Kilbey lo comento con claridad, la dinámica de las maquetas caseras empezaba a asfixiarles. Sonaba rígido. En directo, en cambio, la banda había alcanzado un nivel de energía que no se correspondía con lo que dejaban grabado. La respuesta fue evidente, escribir juntos, como banda, y hacerlo de manera seria. Ocho de las diez canciones nacieron del trabajo colectivo. Eso no es un dato menor, es el corazón del álbum.

El productor elegido fue Peter Walsh, y la elección tiene más sentido del que parece. Venía de producir New Gold Dream de Simple Minds y había trabajado con Scott Walker, dos referencias que, por motivos distintos, hablan de atmósfera, de ambición y de carácter. Walsh no era un técnico que pulsa botones, era alguien capaz de escuchar una canción en bruto y sugerir, alargar una sección, acortar otra, hacerla más dinámica. Marty cuenta en dicha entrevista, por ejemplo, que en "Myrrh" propuso duplicar un pasaje para que la construcción hacia el siguiente tramo fuese más poderosa. Es el tipo de intervención que no se nota como truco, se nota como respiración.

Video del tema "Myrrh":

También hubo tensiones. Muchas. En plena gira posterior, Willson-Piper llegó a marcharse a mitad de tour, se subió a un tren en Hamburgo y se fue sin tocar. A la semana volvieron a arreglarlo, pero el gesto dice mucho del estado emocional del grupo. Y aun así, o quizá precisamente por eso, "Heyday" suena sorprendentemente cohesionado, como si hubieran decidido, por una vez, sujetar el timón entre todos antes de que el barco se partiese en dos.

Una producción cálida:


Otra cosa cambió de manera visible, la voz de Steve Kilbey. Hay quien lo atribuye al descanso, a dejar las drogas, a las horas de yoga. El motivo exacto me importa menos que el resultado, Kilbey suena más relajado, más cálido, más amplio. Pasa de un registro a otro con naturalidad y, sobre todo, se multiplica. Se grabó armonías encima de armonías, incluso una octava por encima de su registro habitual. Lo que antes algunos críticos señalaban como punto débil, aquí se convierte en una firma, en una presencia casi hipnótica.

En lo instrumental, "Heyday" hace un movimiento muy elegante, reduce el protagonismo de los teclados de trabajos anteriores, pero no se vuelve más seco. Al contrario. Aparecen cuerdas, metales, campanas, pequeños adornos que no están para impresionar, están para crear atmósfera. Y el eje de todo es el diálogo entre las guitarras de Marty Willson-Piper y Peter Koppes, un entrelazado que no busca lucirse con solos interminables, sino sostener la canción como si fuera una arquitectura de filigrana.

Hay una frase de la revista Rolling Stone que me parece iluminadora, el álbum sugiere una versión más electrificada de "Forever Changes" de Love, ese clásico de 1967 donde la orquesta se mezcla con el rock sin perder extrañeza. Entiendo por qué lo dijeron. "Heyday" tiene esa mezcla de brillo y sombra, de pop bien construido y psicodelia insinuada, de barroco discreto.

Y, sin embargo, no suena a “disco ochentero” de postal. No hay nada aquí que lo clave a la época de manera obvia. Es una razón por la que siempre lo he defendido, existe fuera del tiempo, como si lo hubieran grabado en una sala con las ventanas cerradas, sin dejar entrar las modas.


El clima del disco "Heyday":


Lo que me atrapa, más allá de la técnica, es el clima. Hay una sensación antigua, casi de mundo viejo, como si las canciones hubieran sido talladas en piedra pero pulidas con terciopelo. Los títulos ayudan, "Myrrh", "Tristesse", "Roman", "Columbus", "Night of Light". La portada también, esa explosión de color y ese grupo posando sobre una alfombra persa alquilada, una idea deliberadamente irónica que, según Marty, estaba pensada para confundir. Me encanta ese detalle, porque describe a The Church como pocas cosas, poner muchísimo esfuerzo en algo que no iba a facilitarle la vida a nadie.

Lo curioso es que, detrás de esa ambigüedad, el disco es extremadamente físico. Se escucha el ataque de las cuerdas, el brillo de una Rickenbacker de 12 cuerdas, el empuje del bajo, el nervio de la batería, y luego, por encima, las capas vocales que convierten los estribillos en pequeñas ceremonias.

Canciones que siguen latiendo:


Volvemos a "Myrrh", ejemplo perfecto de lo que este álbum hace bien. Empieza con una construcción cuidadosa, y cuando entra el cuerpo de la canción, todo avanza con una energía que no necesita correr para ser intensa. El estribillo es breve, casi minimalista, dos líneas cantadas en armonía por todos, y aun así funciona, quizá porque las guitarras lo empujan como un viento constante. Las imágenes de Steve Kilbey son evocadoras y precisas, sin caer en el hermetismo como refugio, "Jericho City", un "emerald haunt", una autopista con un sol muerto, son frases que no explican, pero sugieren, y ese es su poder.

"Tristesse" abre con un riff melódico de 12 cuerdas que parece sonreír sin dejar de ser enigmático. Tiene algo de tradición pop, sí, pero también un brillo iridiscente, como si el tema estuviera iluminado por una bombilla de baja potencia en una habitación azul. Es de esas canciones que no reclaman atención, te la ganan.

"Already Yesterday" es, quizá, el momento nostálgico del álbum. Tiene un punto beatleano en el sentido más amplio, el de melodía que flota, el de armonías que abrazan sin empalagar. Marty contaba en la ya citada entrevista que incluso el título fue un accidente, que durante mucho tiempo la llamaron "Hover", porque el riff inicial le daba esa sensación de levitar. Me gusta que un disco tan místico tenga también estas pequeñas anécdotas de taller, recordándonos que las canciones nacen a veces de un gesto físico, de un dedo buscando una posición difícil en el mástil.

"Columbus" muestra otra cara, más contundente, más rock, con un riff memorable y ese empuje casi marcial que se va abriendo en un tramo central muy logrado. Me divierte saber que el nombre viene de un malentendido geográfico, y que al final se impuso porque sonaba mejor que la ciudad real donde la compusieron. A veces el arte funciona así, una confusión termina siendo una decisión estética.

"Tantalized", el golpe de adrenalina:


Y luego llega la canción "Tantalized", y el disco cambia de pulso. Es probablemente la canción más "agresiva" que habían grabado en años, y aun así conserva el ADN The Church, ese vuelo de ensueño en medio del empuje. Los metales, tan discutidos por algunos seguidores, aquí aportan majestuosidad, un punto de exceso controlado. Hay campanas, hay una percusión que parece acelerar el corazón del tema, y sobre todo están las guitarras, brillantes, afiladas, creando un choque entre psicodelia y electricidad pura.

Marty Willson-Piper cuenta que nació de una jam entre él y Peter Koppes, con intercambio de instrumentos, con una energía casi de pub australiano, y que luego Walsh decidió añadir metales. Me parece importante subrayar esto, "Heyday" no es un álbum "decorado", es un álbum construido desde la fricción, desde el atrevimiento de probar cosas que podían no encajar. Ese riesgo es parte de su encanto.

Otros temas:


"Disenchanted" es el raro caso del disco, una canción escrita por Steve Kilbey en solitario, y se nota en la claridad narrativa, en ese tono autobiográfico que asoma sin convertirse en confesión obvia. Es pop de 12 cuerdas con ironía, con una elegancia que recuerda que The Church podían ser inmediatos sin ser simples.

Y "Happy Hunting Ground" merece un párrafo aparte, porque meter un instrumental de más de cinco minutos en un álbum de 1985 era una declaración. No es un relleno, es un paisaje. La banda la describe con imágenes casi cinematográficas, bongos, armónicos, arpegios que caen como hielo, pizzicatos, trompetas suaves, una sensación de procesión que se vuelve épica sin necesidad de alardear. A mí me recuerda a esos momentos en los que una banda parece escribir música para una película que no existe, y al escucharlo te entran ganas de inventarla.

En cuanto al cierre con "Youth Worshipper" y "Roman", no me interesa discutir si son "menos" o "más", porque yo los escucho como parte del relato completo. "Youth Worshipper", coescrita con Karin Jansson, tiene un tema muy de su tiempo y muy del nuestro, la obsesión por la juventud, la cirugía, la máscara, ese deseo de borrarse la edad a golpe de artificio. "Roman" termina el disco con un tono casi funerario al principio, y luego se abre hacia una psicodelia final que, en mi cabeza, siempre ha sonado a puerta entreabierta, como si el grupo se negara a cerrar del todo.

Por qué Heyday me mola tanto:


Se ha dicho muchas veces que la historia fue injusta con The Church. Puede ser. O quizá ellos mismos eligieron un camino donde la recompensa era más lenta. Lo que sí sé es que "Heyday" fue una apuesta valiente. Quitaron teclados, metieron cuerdas y metales, pusieron la voz de Kilbey al frente con una confianza nueva, y se lanzaron a escribir juntos en serio. Era un álbum de transición, sí, pero no suena a puente, suena a destino.

THE CHURCH - Banda australiana

Además, dejó preparado el terreno para el gran "Starfish" y para esa apertura definitiva en Estados Unidos, aunque irónicamente después del esfuerzo llegaron los golpes, cambios de sello, inseguridad, la sensación de que todo se podía desmoronar. También por eso el título me parece perfecto, porque uno rara vez sabe que está viviendo su mejor momento mientras lo vive. Lo entiende después, cuando vuelve y escucha.

Y por eso vuelvo yo. Porque "Heyday" me recuerda que la música puede ser sofisticada sin ser fría, misteriosa sin ser pretenciosa, intensa sin gritar. Me recuerda que el rock alternativo de los ochenta (siglo XX) no fue solo estética, también fue una búsqueda seria de nuevas formas de emoción. Si te interesan discos donde la guitarra no es un adorno sino un lenguaje, donde las canciones tienen luz, pero también sombras, aquí hay un mundo.

Disco recomendado


Termino con una invitación directa. Si eres de los que ya ama a The Church, vuelve a "Heyday" con calma y escucha cómo respira, como si no lo conocieras. Y si eres más joven, o simplemente no has llegado todavía a ellos, te recomiendo este álbum sin nostalgia, como se recomienda algo vivo. "Heyday" no es un museo, es un lugar al que entras y, si tienes suerte, sales distinto, con la sensación de haber encontrado una belleza rara, discreta y persistente, de las que no se olvidan.

Video del tema "Tantalized":

Tracklist:

1."Myrrh" - 4:19
2."Tristesse" - 3:29
3."Already Yesterday" - 4:14
4."Columbus" - 3:50
5."Happy Hunting Ground" - 5:31
6."As You Will"  - 4:44
7."Tantalized" - 4:59
8."Disenchanted"  - 3:55
9."Night of Light" - 4:47
10."Youth Worshipper"  - 3:43
11."Roman" - 3:51
12."The View"  - 3:44
13."Trance Ending" - 4:48

"As You Will", "The View" y "Trance Ending" aparecen solo en las versiones de CD y casete.

The Church (miembros):

  • Steve Kilbey - bajo, voz principal (1–5, 7–11, 13)
  • Peter Koppes - guitarras, coros y voz principal (6)
  • Marty Willson-Piper - guitarras, coros y voz principal (12)
  • Richard Ploog - batería, coros, percusión

Créditos adicionales:

  • Rick Chadwick / teclados
  • Leon Zervos / efectos de sonido
  • Tony Ansell / orquestación
  • Phillip Hartl / primer violín
  • Peter Walsh / arreglos de trompa y cuerda (5,9), productor
  • Mark Williams / coros (3)
  • Mark Punch / coros (3)
  • Shauna Jensen / coros (3)
  • Maggie McKinney / coros (3)

Producción:

  • Peter Walsh

Ingeniería de sonido adicional: Guy 'De Vox' Gray

JACK FROST - As Seen on TV - (3xCD)

Antes de entrar en el corazón de este artículo, conviene señalar algo importante. "As Seen on TV" de JACK FROST no es un rescate nostálgico ni un ejercicio para completistas. Es una invitación a detenerse, a escuchar con calma y a descubrir cómo dos grandes compositores australianos se encontraron en un punto de máxima fragilidad creativa para escribir canciones que todavía hoy suenan necesarias. Si te interesan los discos que crecen con cada escucha y que te acompañan más allá del momento en que terminan, este es un buen lugar para empezar.

ALBUM (3xCD): As Seen on TV


Escuchar la recopilación de "As Seen on TV" hoy es entrar sin rodeos en una conversación íntima entre dos de los grandes compositores australianos del final del siglo XX. No hay artificio ni pose. Lo que hay es el cruce frontal de dos voces que ya venían cargadas de historia, pérdidas recientes y una necesidad casi urgente de seguir escribiendo canciones que dolieran un poco. Este triple box set no es una simple reedición de catálogo. Es la recuperación de un diálogo creativo breve pero intensísimo, que sigue resonando con una claridad emocional poco común.

JACK FROST - As Seen on TV - (3xCD)

La colaboración entre Grant McLennan y Steve Kilbey (Jack Frost) fue, desde el principio, improbable y lógica a la vez. Improbable porque sus bandas madre, "The Go-Betweens" y "The Church", habitaban territorios emocionales distintos. Lógica porque ambos compartían una fe absoluta en la canción como espacio de verdad, aunque llegaran a ella desde ángulos opuestos. Jack Frost nació en ese punto exacto donde la melancolía abierta de McLennan se cruzó con el desapego nocturno y psicodélico de Kilbey.

Cómo nació Jack Frost:


En 1990, Grant McLennan estaba emocionalmente a la intemperie. La ruptura de The Go-Betweens y el final de su relación con Amanda Brown no eran solo acontecimientos profesionales o sentimentales, sino grietas profundas que se filtraron directamente en su escritura. Steve Kilbey, por su parte, llegaba desde el éxito internacional de disco Starfish y el el single "Under The Milky Way", pero también desde una cierta fatiga creativa. La invitación a escribir juntos en el estudio Karmic Hit de Sydney fue, más que un plan, un gesto de curiosidad mutua.

El primer álbum, "Jack Frost" de 1990, se grabó con una filosofía clara, primeras tomas, poca corrección, prioridad absoluta a la emoción. Eso se escucha. El disco suena a dos universos que todavía no se han fusionado del todo, pero que se necesitan. A ratos parece un álbum de McLennan con sombras nuevas, a ratos un disco de Kilbey atravesado por una vulnerabilidad que rara vez mostraba en The Church. Esa tensión es precisamente su mayor virtud.

Cinco años más tarde, "Snow Job" llegó desde otro lugar para ser el segundo disco. Ambos habían seguido adelante con sus carreras principales, pero cuando se reencontraron, lo hicieron con más confianza, más capas y más ruido. La producción es más densa, las guitarras más presentes y el grupo suena, por fin, como una entidad propia. No como un proyecto paralelo, sino como una banda real que ha aprendido a convivir.

Sonido, texturas y canciones que dejan marca:


Escuchar estos discos ahora en sus nuevas remasterizaciones permite apreciar detalles que antes quedaban enterrados. Las guitarras acústicas tienen un brillo más orgánico, los delays y reverbs respiran mejor y las voces, siempre centrales, ganan profundidad sin perder cercanía.

"Providence" sigue siendo uno de esos momentos donde todo encaja. La guitarra de doce cuerdas, claramente heredera del folk eléctrico de los sesenta, sostiene una melodía que parece mirar hacia Dylan sin imitarlo. Grant McLennan canta como quien acepta una pérdida sin dramatizarla, mientras Kilbey introduce una distancia casi filosófica que evita el sentimentalismo. Algo parecido ocurre en "Thought That I Was Over You", una canción que podría haber sido un clásico universal si el mundo fuera un poco más justo con la música australiana. Es pop, sí, pero un pop atravesado por una herida que no termina de cerrar.

Video del tema "Providence":

En "Snow Job", el tono cambia. "Pony Express" entra con guitarras más afiladas, casi físicas, y una energía que conecta con el rock alternativo de mediados de los noventa sin perder identidad. "Angela Carter" es otra cosa. Un vals espectral, delicado y profundamente literario, que demuestra hasta qué punto ambos compositores compartían un amor genuino por las palabras. “Haze” se adentra en drones y escalas orientales, creando un clima hipnótico que recuerda tanto a psicodelias antiguas como a experimentos más contemporáneos.

Video del tema "Pony Express":

Incluso los desvíos funcionan. "Shakedown", con su coqueteo con el rap, o “Persuasion”, cercana al trip hop, podrían haber sido simples curiosidades. Aquí suenan honestas, fruto de una libertad creativa poco habitual en músicos con tanto prestigio acumulado.

Las voces:


Uno de los grandes logros de Jack Frost es cómo las voces se complementan. El fraseo grave y casi conversacional de Steve Kilbey actúa como contrapeso perfecto al tono abierto y emocional de Grant McLennan. No compiten, dialogan. Cuando uno se expone demasiado, el otro introduce distancia. Cuando uno se vuelve críptico, el otro aporta claridad. Escucharlos juntos es asistir a una clase magistral de equilibrio emocional en el rock.

Las grabaciones en directo incluidas en "As Seen on TV" refuerzan esta sensación. El sonido es imperfecto, a veces incluso áspero, pero precisamente por eso resulta tan revelador. Las versiones acústicas de "The Wrong Road" o "Bye Bye Pride" no suenan a nostalgia, sino a reafirmación. Canciones que siguen siendo necesarias.

Su tiempo y sobre el nuestro:


Jack Frost fue hijo de un momento concreto, el final de una era para el rock alternativo australiano, cuando las grandes narrativas comenzaban a fragmentarse. Pero escucharlo hoy no suena a documento histórico. Suena actual porque habla de emociones que no han perdido vigencia, la desorientación, la pérdida, la necesidad de conexión, la búsqueda de sentido en medio del ruido.

Hay algo profundamente humano en estos discos. No prometen redención ni grandes respuestas. Ofrecen compañía. Y eso, en 2026, sigue siendo un valor enorme.

Por qué mola:


Este box set (3xCD) no es solo una celebración del pasado. Es una reivindicación de una forma de entender la música como espacio de encuentro entre sensibilidades distintas. En un contexto dominado por algoritmos y urgencias, volver a Jack Frost es recordar que las mejores canciones suelen nacer de la escucha mutua y del riesgo emocional.

La muerte de Grant McLennan en 2006 añade una capa inevitable de melancolía, pero no convierte este disco en un mausoleo. Al contrario. Lo convierte en una prueba viva de lo que sucede cuando dos artistas deciden bajar la guardia y escribir desde un lugar honesto.

Disco recomendado


Recomiendo "Jack Frost: As Seen on TV" sin condiciones. A quienes crecieron con el rock alternativo australiano, les devolverá algo que creían perdido. A quienes lleguen por primera vez, les ofrecerá canciones que no necesitan contexto para funcionar. Basta con escucharlas con atención. Este no es un álbum para consumir. Es un álbum para quedarse dentro.

JACK FROST - As Seen on TV - (3xCD) - Contraportada

Tracklist:

CD1: "Jack Frost":

Every Hour God Sends
Birdowner (As Seen On TV)
Civil War Lament
Geneva 4 A.M.
Trapeze Boy
Providence
Thought I Was Over You
Threshold
Number Eleven
Didn't Know Where I Was
Even As We Speak
Ramble
Everything Takes Forever

Bonus Tracks:

Jack's Dream
Dub Threshold (Nightmare Mix)
Providence U.S Television Broadcast 28th April

CD2: "Snow Job":

Jack Frost Blues
Aviatrix
Running From The Body
Shakedown
You Dont Know
Weightless And Wild
Pony Express
Cousin/Angel
Little Song
Empire
Angela Carter
Haze
Dry Dock

Bonus tracks from same session:

Persuasion
Bad For You

CD3:

Providence
Didn't Know Where I Was
Civil War Lament
Ramble
The Wrong Road
Bye Bye Pride
Thought That I Was Over You
Every Hour God Sends
Number Eleven
Everything Takes Forever
Thought I was over You.
Didnt Know Where I Was
Providence
Civil War Lament

THE CHURCH - Starfish - Album (Revisited)

Antes de empezar, déjame decirlo sin rodeos: "Starfish" no es solo uno de mis discos favoritos de los 80 (siglo XX), sino uno de esos raros álbumes que todavía me sorprende, incluso después de décadas escuchándolo. Como fan de la banda australiana The Church desde hace mucho tiempo, siempre he admirado su capacidad para moverse entre mundos: psicodelia, post-punk, dream pop, sin perder jamás su propia identidad, extraña y hermosa. Pero "Starfish" es algo completamente distinto. Es donde todo se alinea: el sonido, las canciones, el misterio. Tanto si nunca has oído hablar de The Church como si solo conoces su gran single "Under the Milky Way", este álbum merece toda tu atención. Por eso quiero recomendarlo (revisited) a los lectores de este blog de música.

ALBUM: Starfish 


Cuando The Church publicó "Starfish" en febrero de 1988, pocos podrían haber predicho que un enigmático grupo de rock de Sydney, Australia, produciría un álbum que, sutil pero poderosamente, resonaría en todos los continentes. En una década saturada de brillo, reverberación y peinados extravagantes, "Starfish" fue una excepción, un álbum que se sintió menos como un grito y más como un susurro llevado por el viento. Un susurro que, contra todo pronóstico, se convertiría en el disco más exitoso de The Church, obteniendo disco de oro en Estados Unidos con más de 600.000 copias vendidas.

THE CHURCH - Starfish - Album (1988)

Aunque la atención se centró inevitablemente en el conmovedor éxito "Under the Milky Way", lo que subyace es una colección de canciones con cuerpo y matices que reflejan una banda en transición, tanto musical como personal.

The Church encuentra su brújula en Los Ángeles:


Hasta ese momento, The Church se había labrado una respetable reputación en Australia y Europa, pero "Starfish" marcó un giro radical: su primera grabación fuera de Australia, bajo la dirección de los reconocidos productores angelinos Greg Ladanyi y Waddy Wachtel. Conocidos por su trabajo con artistas como Don Henley y Stevie Nicks, este equipo aportó una producción pulida y espaciosa que frenó las tendencias psicodélicas de The Church y le dio a la música un toque más nítido, ideal para la radio.

The Church - banda - 1988

No siempre fue una colaboración cómoda. Como recordaría más tarde el guitarrista Marty Willson-Piper, el estilo suelto y atmosférico de la banda a menudo chocaba con la obsesión de los productores por el tempo y el control. El baterista Richard Ploog, en particular, tuvo dificultades para adaptarse, tanto que el legendario músico de sesión Russ Kunkel fue contratado discretamente para tocar la batería en "Under the Milky Way".

Sin embargo, a pesar de toda la tensión, esa fricción pudo haber sido justo lo que "Starfish" necesitaba.

Sonido espacioso y conectado:


Las diez canciones de "Starfish" logran un equilibrio inusual: sobrias pero ricas, contenidas pero con gran potencia emocional. Desde la inquietante y etérea "Destination", la primera canción, hasta el agridulce "Hotel Womb", el disco evoca un paisaje tan vasto como el desierto australiano y tan enigmático como el cosmos.

Las letras son a menudo crípticas, poéticas sin ser pretenciosas. El barítono de Steve Kilbey rara vez se impone, perdura, sugiere. Tomemos como ejemplo la frase de Destination: "No es una religión, es solo una técnica". Podría tratarse de meditación, música o algo completamente interno. Esa ambigüedad forma parte de su atractivo.

La característica interacción de guitarras gemelas de la banda, entre Willson-Piper y Peter Koppes, es más rica que nunca. Canciones como "North, South, East and West" presentan riffs entrelazados que alternan entre arpegios vibrantes y acordes potentes y densos. Mientras tanto, "Antenna" y "Lost" se despliegan lentamente, como un time-lapse de nubes formándose sobre un desierto.

Incluso la producción, a veces criticada por esterilizar los instintos más salvajes de la banda, le otorga al álbum una claridad que ha envejecido notablemente bien. Donde muchos álbumes de los 80 ahora suenan atrapados en el ámbar, "Starfish" todavía se siente, si no exactamente moderno, sí atemporal.


El single:


Resulta irónico que "Under the Milky Way", la canción que definiría el legado de The Church, se considerara inicialmente un descarte. Coescrita por Kilbey y su entonces pareja, Karin Jansson, comenzó como una maqueta antes de ser transformada, casi quirúrgicamente, por técnicos de estudio con un Synclavier y músicos de sesión.

El resultado final es extraordinario. La introducción acústica de 12 cuerdas, acompañada de la guitarra eléctrica suavemente distorsionada de Peter Koppes, se convierte en una meditación dolorosa sobre el anhelo y la escala cósmica. Y luego, ese solo con sonido de gaita creado con samples invertidos.

La banda, inicialmente ambivalente, quedó atónita con la respuesta del público. La canción alcanzó el puesto número 24 en el Billboard Hot 100 de EE. UU., se convirtió en un clásico de MTV y más tarde aparecería en todo tipo de temas, desde Donnie Darko hasta anuncios de Subaru. El propio Kilbey dijo una vez que había crecido "más que la banda".

Video del tema "Under The Milky Way":


No es solo un álbum de una sola canción:


Pero "Starfish" no se basa en un solo momento de magia. Ni mucho menos. De hecho, algunos de los momentos más impactantes del álbum se encuentran en otras partes.

Contraportada del álbum STARFISH

"Reptile", el otro sencillo del álbum, es un estallido de paranoia áspero y tenso, con su riff inicial memorable al instante, su letra cáustica y extraña: "Te deslizas con un aguijón en la cola". Sigue siendo uno de los clásicos en vivo de la banda hasta el día de hoy.

Luego está "Hotel Womb", el cierre, una canción que el guitarrista Marty Willson-Piper ha calificado como su favorita del álbum. Comienza con acordes oníricos antes de convertirse en un ritmo hipnótico que gradualmente se desarrolla hasta un crescendo de guitarra apasionado. Es una de las canciones más emotivas que la banda jamás grabó, y una despedida perfecta.

Incluso temas profundos como "Spark", escrita e interpretada por Willson-Piper, ofrecen un contraste bienvenido: una explosión de energía new wave más corta y contundente que, de alguna manera, no desentona con los temas más lánguidos.


Las consecuencias y el resplandor:


El éxito comercial de "Starfish" catapultó a The Church a la fama mundial durante un breve periodo. Su siguiente disco, Gold Afternoon Fix, fracasó debido a la presión del sello y a conflictos internos. Ploog dejaría la banda poco después. Salvo por un breve periodo, The Church fueron los favoritos internacionales, acaparando portadas de revistas, agotando entradas y conquistando a oyentes que nunca habían oído hablar de sus anteriores LPs, "Of Skins and Heart" o "The Blurred Crusade".

A pesar de su refinamiento, "Starfish" es un álbum nacido de la contradicción. Se creó en tensión, entre el deseo de libertad de la banda y la insistencia de los productores en el orden. Fue concebido en la expansión sintética de Los Ángeles por un grupo de artistas más a gusto con la belleza caótica de la experiencia interior. Y fue elevado por una canción que la banda casi descartó.

The Church - Banda - 1988

Disco recomendado


Hay una razón por la que "Starfish" sigue siendo descubierto por nuevos oyentes décadas después de su lanzamiento. No es solo nostalgia. Este disco aún habla, de forma silenciosa y conmovedora, de algo elemental: el dolor de la distancia, la atracción de la belleza, la búsqueda de algo inalcanzable.

Si te encantan las guitarras soñadoras, las letras filosóficas o simplemente quieres escuchar algo de los 80 que no suene a los 80, entonces "Starfish" debería estar en tu colección. Es un disco de atmósfera, no de actitud. Y a veces, eso es justo lo que necesitamos. Magnífico, me encanta.

Video del tema "Hotel Womb":


Tracklist (versión original):

1. "Destination" 5:51
2. "Under the Milky Way" 4:57
3. "Blood Money" 4:23
4. "Lost" 4:47
5. "North, South, East and West" 4:59
6. "Spark" 3:45
7. "Antenna" 3:51
8. "Reptile" 4:56
9. "A New Season" 2:58
10. "Hotel Womb" 5:40

The Church (Banda):

  • Steve Kilbey – Bajo, Voz principal
  • Marty Willson-Piper – Guitarras, Voz principal en "Spark"
  • Peter Koppes – Guitarras, Voz principal en "A New Season"
  • Richard Ploog – Batería, Percusión

Personal adicional:

  • Greg Kuehn – Teclados
  • Russ Kunkel – Batería y percusión (2)
  • David Lindley – Mandolina (7)
  • Awesome Welles – Synclavier
  • Waddy Wachtel – Coros

Producción:

Producido por Greg Ladanyi, Waddy Wachtel y The Church

THE CHURCH - Eros Zeta and the Perfumed Guitars - Album

La siguiente es una historia, una narrativa ficticia que dio origen a dos discos excelentes, "The Hypnogogue" (2023) y su continuación "Eros Zeta and the Perfumed Guitars" (2024). Ambos son creación del músico australiano Steve Kilbey e interpretados por su banda "The Church". Un testimonio de la longevidad de Kilbey, su banda y su creatividad musical (su imaginación).

 
Aquí está la historia completa para entender estos dos álbumes:

 
"Eros Zeta and the Perfumed Guitars" se formaron en 2048 en el asentamiento australiano de la Antártida. Tuvieron muchos éxitos, incluidos "Realm of Minor Angels" y "Sublimated in Song" (ambos en el último disco), y en total lanzaron 6 álbumes. Recorrieron incesantemente el mundo de la posguerra durante el principio de la década de 2050 y se agotaron las entradas para los conciertos en la mayoría de los países que todavía tenían conciertos. La banda tuvo problemas con su formación y con sustancias que culminaron en la adicción de "Eros Zeta" y su posterior incapacidad para escribir nuevas canciones.

En 2054, "Eros Zeta" viajó a Corea, donde utilizó la máquina de extracciones de sueños "The Hypnogogue" para crear nueva música. Después de los desastrosos efectos que crearon estas canciones, murió en un accidente de tráfico mientras se dirigía al aeropuerto para regresar a casa. A partir de entonces, las canciones fueron prohibidas en la mayoría de los países. En reconocimiento a sus servicios a la música de Antártica, se construyó una estatua en su honor en el barrio australiano de la ciudad "antártica". La banda continuó sin él, pero con poco éxito, lo que los llevó a disolverse en 2057.

 
El álbum "The Hypnogogue" publicado en 2023 es la Parte I de esta historia, mientras que el lanzamiento en 2024 de "Eros Zeta and the Perfumed Guitars" es la Parte II y lleva la historia hasta su final.

 

ALBUM: Eros Zeta and the Perfumed Guitars

 
Publicado el 29 de marzo de 2024, este es el álbum de estudio número 27 de la banda "The Church" y no muestra atenuación ni dilución de la luz creativa del grupo.

THE CHURCH - ALBUM: Eros Zeta and the Perfumed Guitars

Este es el trabajo Parte II, del brillante álbum conceptual del año pasado, "The Hypnogogue". Escrito junto con "The Hypnogogue", este nuevo trabajo sólo se vendió en la mesa de merchandising después de los conciertos del grupo el año pasado. "Eros Zeta and the Perfumed Guitar", complementa y completa la historia de un proyecto conceptual y musical. El par de álbumes sigue el ascenso y la caída de una estrella del pop antártico adicta en un futuro cercano post-apocalíptico en el año 2054.

A lo largo de quince canciones, como he mencionado, este álbum sirve como una continuación de la historia distópica, retomando el hilo narrativo suelto de una estrella de rock fallida ("Eros Zeta") que intenta recuperar su gloria descolorida mediante el uso de un extractor de sueños "The Hypnogogue". "Eros Zeta and the Perfumed Guitars" encuentra a Steve Kilbey traspasando de nuevo los límites del legado de la banda con la característica energía gótica y oscura que se siente cómodamente familiar y refrescantemente nueva.

Como único miembro original que queda de "The Church", el bajista y vocalista Steve Kilbey, todavía tiene mucho material creativo para brindarnos. No solo logró escribir dos álbumes con material sobre un solo tema, sino que la banda vuelve a brillar con teclados exuberantes y guitarras configuradas de manera más segura para "sonar" haciendo que las canciones sean más atractivas a pesar de que los temas exploran el desamor y la disipación.

 

Las canciones (parte II de la narrativa):

 
Abriendo con "Realm of Minor Angels", te atrapan las imágenes y la melodía de Kilbey y la poderosa instrumentación de los "nuevos" miembros de la banda que sirve para anunciar las brillantes melodías que vendrán en el álbum. Delicados riffs de guitarra se ciernen sobre las guitarras jangle y la entrega distante de Kilbey se combina para crear algo brillante e iridiscente. "Pleasure" continúa con voces inquietantes a lo lejos antes de acelerar el ritmo y lanzarse a otra joya del pop con un tono psicodélico que continúa en "Amanita", que tiene una atmósfera shoegaze con guitarras en cascada y bajos retumbantes. La canción puente de ambos álbumes conceptuales, "2054", flota en un sintetizador y unas guitarras confusos con la letra de Kilbey sobre las vicisitudes financieras que enfrenta su "protagonista ficticio". Es un tema etéreo que tiene un hipnótico flujo de pop onírico. El corte "Manifesto" está impregnado de un brillo de estilo folk junto con la voz de Kilbey a lo lejos en la distancia, medio hablada, mientras que "The Immediate Future" tiene una neblina psicodélica más esotérica que se fusiona con "Sublimated in Sound" con su borde de ensueño deformado y sintetizador.

Video de tema "The Immediate Future":

La canción "Song 18" es una entrega con infusión de soul, mientras que "The Weather" tiene un ritmo funky que mezcla la experiencia auditiva mezclándose con el tema "Korea", una balada impresionante que fluye hacia "Song from the Machine Age" que ofrece un rock progresivo sobre un ritmo y un bajo contundente. "Sleeping For Miles" brilla con delicadas guitarras y bajos, mientras que "Last Melody" suena sobre un zumbido de órgano deformado. "A Strange Past" acelera el ritmo con sus guitarras arpegiadas y su sintetizador errante y el álbum termina con "Music from the Ghost Hotel", una bonita conclusión sobre una guitarra de arco electrónico.

En general, las melodías de este álbum son ricas y estratificadas, con la voz de Steve Kilbey elevándose por encima de la instrumentación. El sonido etéreo característico de la banda sigue muy presente en este disco.

Banda australiana THE CHURCH - 2024

"Eros Zeta & The Perfumed Guitars" es un testimonio de la resistencia de "The Church" y su capacidad para evolucionar mientras se mantienen fieles a sus raíces, a pesar de importantes cambios en su formación que inicialmente marginaron a sus fieles seguidores. El álbum es un rico tapiz de sonido e historia que ofrece a los oyentes una experiencia profundamente inmersiva. Este trabajo significativo en la discografía de "The Church", destaca una vez más su dominio de la narración atmosférica y la innovación musical. Para los fans antiguos (incluyéndome a mí) y los nuevos, "Eros Zeta & The Perfumed Guitars" es un viaje que vale la pena emprender, un recordatorio del poder místico de la música para evocar, explorar y encantar.

 

Disco recomendado

 
Siendo un fiel y total fan de "The Church" desde sus inicios, no dudo en elogiar la mayor parte de su trabajo, por lo que admito mi parcialidad. No obstante, admito que este disco es un gusto adquirido, y como Parte II de un proyecto de "álbum conceptual" su narrativa puede parecer para algunos un "enloquecimiento" o una "frikada". Sin embargo, escucha este y el anterior disco "The Hypnogogue" desde una perspectiva puramente musical y simplemente disfruta del maravilloso jangle y las guitarras melódicas, y si la fantástica historia de fición te atrapa, mejor aún la experiencia auditiva.

Para mí es un disco resplandeciente, la música es dinámica, animada y en capas, las letras son, como siempre, con Steve Kilby, místicas e inmersivas.

"Eros Zeta & The Perfumed Guitars" es otra obra imprescindible para los fans de "The Church" y para cualquiera que aprecie el rock atmosférico "jangle" y la neopsicodelia. "The Church", bajo la dirección de su líder Steve Kilby, continúa produciendo la música más fascinante de su larga carrera y su luz no muestra signos de apagarse. Una banda extraordinaria y, diría, casi única.

Y solo para recordar, la total experiencia del álbum conceptual son los trabajos "The Hypnogogue" (2023) y este "Eros Zeta & The Perfumed Guitars" (2024) en su conjunto. Escuche ambos seguidos para comprender la historia de "Eros Zeta", la estrella de rock del futuro.

Término, tiene, pienso, algo autobiográfico de la vida de Kilbey, y recuerda mucho a Bowie y su Ziggy Stardust en concepto.

Video del tema "2054":

Tracklist:

1. Realm of Minor Angels
2. Pleasure
3. Amanita
4. 2054
5. Manifesto
6. The Immediate Future
7. Sublimated in Song
8. Song 18
9. The Weather
10.Korea
11.Song from the Machine Age
12.Sleeping for Miles
13.Last Melody
14.A Strange Past
15.Music from the Ghost Hotel

THE CHURCH - The Hypnogogue - Album

El álbum "The Hypnogogue" de la banda australiana The Church es extraño, maravilloso e implacablemente hipnótico; una declaración importante de una formación que está en su quinta década y no debería tener nada más que probar. Y ahora, tras la marcha del insustituible guitarrista Peter Koppes en 2020 me sorprenden gratamente con este llamativo trabajo.

THE CHURCH 2023

Para mi la mejor formación y la clásica es Steve Kilbey, Peter Koppes, Marty Wilson-Piper y Richard Ploog. The Church han experimentado muchos cambios en su formación y la ultima version de Kilbey, Ian Haug, Jeffery Cain, Ashley Naylor y Tim Powles no me causaba mucho entusiasmo. Me he equivocado después de escuchar "The Hypnogogue".


ALBUM: The Hypnogogue


La banda australiana The Church, reconocida por su larga trayectoria en el mundo de la música, me sorprende una vez más con su último lanzamiento: el álbum "The Hypnogogue". Este disco, el número 26 en su carrera, y publicado el 24 de febrero de 2023, demuestra que a pesar de las décadas transcurridas y cambios en la formación, la banda sigue teniendo mucho que ofrecer a sus seguidores.

THE CHURCH - The Hypnogogue - Album

El Concepto detrás de "The Hypnogogue":

 
Es interesante destacar que, a pesar de su extensa carrera, The Church nunca había lanzado un álbum conceptual. Sin embargo, con "The Hypnogogue", han decidido explorar este territorio creativo. El líder, vocalista y bajista Steve Kilbey, conocido por su enfoque lírico y su interés en la ciencia ficción, ha creado una historia enigmática que envuelve todo el álbum. Ambientada en un mundo distópico en el año 2054, Kilbey interpreta a un hombre al borde del tiempo, o tal vez a su avatar soñando con el pasado de ese hombre. La trama es misteriosa, sumergiendo al oyente en un universo hipnótico.

El Estilo Musical de "The Hypnogogue":

 
Al escuchar el álbum "The Hypnogogue", uno puede percibir las características atmosféricas (dream y jangle pop) y el gótico barroco que han sido una constante en las obras de The Church. Sin embargo, en este disco, el grupo lleva estas cualidades a nuevos niveles, elevando su música.

Desde el comienzo del disco con la canción "Ascendence", se puede apreciar un sonido envolvente y casi etéreo. Los arreglos musicales son exquisitos, con pianos, percusiones y guitarras eléctricas que parecen brillar como el sol.

"C'est La Vie", es otro tema de referencia. Un ejército de arpegios de guitarras eléctricas y acústicas. Hipnótico. Inquietante. Una canción extrañamente triunfante sobre la duda y las perspectivas fallidas. “I Think I Knew” es una balada exuberante, del tamaño de una arena, que puede recordar a algunos oyentes a Coldplay mientras “Flickering Lights” se desplaza como un fantasma, insinuando que podría desmaterializarse en cualquier momento.

Otros temas destacados son "Succulent" y "Second Bridge", aunque en su conjunto este trabajo engancha.

Las voces a lo largo del álbum son otro aspecto que se entregan con un sentido de urgencia y emoción que agrega profundidad a las letras. Los temas explorados en "The Hypnogogue" son tanto personales como universales, tocando cuestiones existenciales y la condición humana. Las letras son poéticas y provocadoras, invitando al oyente a profundizar en la música.

La producción del álbum es de primera. La mezcla es equilibrada y clara, lo que permite que cada instrumento brille sin dominar a los demás. El uso de efectos es de buen gusto y mejora el estado de ánimo general del álbum sin convertirse en una distracción.

La Canción que define el Álbum: "The Hypnogogue":

 
Una de las piezas centrales del álbum es la canción que le da nombre: "The Hypnogogue". Esta canción es un homenaje a la naturaleza hipnótica de la música AOR (Album-oriented rock), esa sensación de sumergirse en un mundo desconocido al colocarse unos auriculares. Steve Kilbey canta: "Mientras te sumergías en lo desconocido / Recuerda la música que salió de tu cabeza / El piano goteando en los auriculares / Guitarras aislantes, bajo reptiliano / Golpe en tu rostro, el redoblante en tu corazón".

Este tema captura la esencia del álbum y muestra la maestría de The Church para crear himnos de lenta combustión.

 

El Legado de The Church:


The Church es una banda que ha dejado una huella imborrable en la historia de la música rock australiana y dentro de su genero: el rock psicodélico y jangle. Su capacidad para escribir canciones que suenan más sofisticadas y maduras que su material clásico es impresionante. En "The Hypnogogue", Kilbey y la banda parecen estar plegando el tiempo y su propia carrera en sí mismos. Cada canción es un viaje emocionante, que demuestra que después de más de cuatro décadas en la industria, The Church sigue siendo una fuerza creativa a tener en cuenta.

Steve Kilbey , lider de THE CHURCH

Personalmente pensaba que la banda había "perdido" la magia de sus tempranos álbumes después de irse miembros fundamentales como los guitarristas Peter Koppes y Marty Wilson-Piper, pero me demuestran que estoy equivocado.

Crítica:


"The Hypnogogue" es un álbum sorprendentemente bueno. Su atmósfera hipnótica y su enigmática historia lo convierten en una experiencia auditiva fascinante. Los fans de la banda, así como aquellos que buscan descubrir nueva música, encontrarán en este disco un viaje musical agradable de jangle y neo psicodelia. Las canciones, cuidadosamente elaboradas y ejecutadas con maestría, muestran la evolución y el talento continuo de The Church.

Disco recomendado


"The Hypnogogue" es un álbum conceptual que captura la esencia de The Church. Su estilo musical envolvente, su historia enigmática y su calidad artística hacen de este disco sea otra pequeña joya en la discografía de la banda. Un trabajo maduro y sofisticado que también es un testimonio de la capacidad de The Church para evolucionar y crecer. Este álbum gustará a los fans de la banda y cualquiera que aprecie la música neo psicodélico y jangle rock. Si no has tenido la oportunidad de escucharlo, te recomiendo que te sumerjas en este viaje y descubras por ti mismo la magia de The Church

Ahora en su año 42, y con el álbum número 26, "The Church" refleja una carrera notable, incluso legendaria.

Video del tema "The Hypnogogue":


Tracklist:

1. Ascendence 5:37
2. C'est la vie 4:55
3. I Think I Knew 3:56
4. Flickering Lights 4:49
5. The Hypnogogue 6:13
6. Albert Ross 3:53
7. Thorn 4:12
8. Aerodromo 4:31
9. These Coming Days 4:37
10.No Other You 4:10
11.Succulent 6:47
12.Antarctica 5:34
13.Second Bridge 5:20 

Créditos:

The Church (Banda):

  • Steve kilbey
  • Timoteo Powles
  • Ian Haug
  • Jeffrey Cain
  • Ashleyt Naylor 

Escrita e interpretada por

  • Kilbey / Powles / Haug / Caín / Naylor

Producida por Steve Kilbey

Coproducida por Timothy Powles, Jeffrey Cain y Andrew Beck.

Productor ejecutivo - Kip McClanahan

Cuerdas y teclados adicionales - Roger Mason

BV adicionales sobre "ningún otro tú" - Georgia St James

Mezclado por Darrell Thorp

Ingeniero de seguimiento y organización - Andrew Beck

Ingeniería adicional: Ted Howard, Timothy Powles, Jeffrey Cain, Brad Timko 

Collage de portada por Christiana Monored

Fotografía de Steve Kilbey, Jeffrey Cain y Richard Bruxner.

THE CHURCH - The Blurred Crusade - Album

El grupo australiano "The Church" siempre ha sido una de mis bandas fetiche. Un cuarteto que combina pop de guitarras "jangle" con juegos de palabras opacos para crear un marco neo-psicodélico exuberante y melancólico rica en textura y melodía. 

Mis cinco álbumes favoritos de "The Church" son Starfish (1988), Priest=Aura (1992), Further/Deeper (2014), Heyday (1986) y The Blurred Crusade (1982). Y es con este último disco que quiero dedicar espacio aquí y llamar la atención sobre el excelente álbum "The Blurred Crusade". Podría decirse que es el marco que establece para rock psicodélico australiano de los años 80.

ALBUM: The Blurred Crusade

 
El segundo álbum fue publicado en marzo de 1982. Alejándose de las inclinaciones del "new wave" de su debut "Of Skins & Heart" (1981), es estilísticamente más complejo con letras místicas donde el grupo encuentra su verdadero estilo musical "jangle". The "Blurred Crusade" también destaca una influencia más fuerte de la psicodelia de la década de 1960 y los comienzos de la interacción característica de los guitarristas Peter Koppes y Marty Willson-Piper. Los exuberantes teclados, que a menudo imitan cuerdas o voces, brindan un fondo etéreo, con la ayuda de la producción rica y atmosférica de Bob Clearmountain (Clearmountain también es conocido por su trabajo con actos importantes, incluidos Bruce Springsteen, Simple Minds, The Rolling Stones, David Bowie, Roxy Music, The Pretenders y Bryan Adams). Es un disco que ofrece una corriente constante de psicodelia jangle de ensueño y suave. Personalmente me encanta la oferta.

THE CHURCH - The Blurred Crusade - Album

Musicalmente, tanto Willson-Piper como Koppes son simplemente fantásticos, su combinación de tocar la guitarra que va desde el chispeante timbre posterior al estilo "Byrds" hasta el poder agudo es maravillosa. El álbum lanzó dos sencillos ahora clásicos: "Almost with You", de ritmo perfecto, y "When You Were Mine". La banda mezcla muy bien la psicodelia suave con las estructuras y técnicas de las canciones post punk de sus contemporáneos, para crear un álbum sin fallos. Fluye bien, tiene grandes canciones, no es demasiado larga y gracias a una producción admirable ha envejecido bien.

The Church. Banda rock australiana

De hecho, la canción de apertura del álbum y el primer sencillo, "Almost with You", se considera una de las canciones más características de la banda y las dos composiciones de toda la banda, "An Interlude" y "You Took", se han incluido con frecuencia en listas de popularidad a lo largo de su carrera. Tanto la banda como una gran parte de la base de fans citan este álbum como uno de los mejores. Dicho esto, en general, la calidad abunda en "The Blurred Crusade".

Canciones: Track por Track:

1. "Almost With You": el álbum comienza con una canción fascinante que establece el tono de todo el disco. Cuenta con encantadoras melodías de guitarra, voces etéreas y un tema lírico introspectivo. Capta la atención con su atmósfera "dream" y alude a los paisajes sonoros atmosféricos de la banda.

2. "When You Were Mine": esta canción aporta un sentimiento más optimista y enérgico al álbum. Con sus riffs de guitarra infecciosos y ganchos pegadizos, muestra la capacidad de la banda para crear melodías pop-rock memorables sin dejar de mantener su distintivo toque psicodélico.

3. "Field of Mars": The Church se sumerge en un territorio más atmosférico que ofrece un viaje sonoro con sus inquietantes texturas de guitarra, voces etéreas y letras poéticas.

4. "An Interlude": como sugiere el título, este corte sirve como un breve interludio instrumental, proporcionando una pausa momentánea y una transición entre los temas del álbum.

5. "Secret Corners": Una canción que profundiza en las influencias psicodélicas de la banda. Cuenta con guitarras arremolinadas, ritmos hipnóticos y una interpretación vocal cautivadora. La canción se construye gradualmente, llevando al oyente a un viaje sonoro.

6. "Just for You": esta canción presenta un lado más accesible y melódico de The Church. Una balada bellamente elaborada con letras sinceras y un coro memorable.

7. "A Fire Burns": Volviendo a su sonido más atmosférico, envuelve con su ambiente cambiante y su cautivadora instrumentación. La canción presenta letras introspectivas y una fascinante mezcla de guitarras etéreas y sintetizadores inquietantes.

8. "To Be in Your Eyes": combina las influencias post-punk de la banda con su característico sonido psicodélico.

9. "You Took": una canción que destaca la destreza compositiva de The Church. Con sus melodías contagiosas, guitarras tintineantes y estribillos pegadizos, deja una impresión duradera. La energía optimista y el coro memorable de la canción la convierten en una favorita.

10. "Don't Look Back": el álbum concluye con "Don't Look Back", un tema inquietantemente hermoso. Cuenta con guitarras atmosféricas, voces melancólicas y letras introspectivas. La canción deja un impacto duradero.

En general, un álbum maravilloso que ejemplifica el estilo musical del jangle-guitarra de la banda. Combina a la perfección elementos de rock psicodélico, new wave y post-punk, creando una experiencia sonora cautivadora. Una auténtica delicia si eres aficionado al rock atmosférico e introspectivo.

The Church

Disco Recomendado


"The Blurred Crusade" es un álbum notable y sigue ocupando un lugar destacado en su lista histórica de los mejores álbumes publicados por "The Church". Maravilloso, con una composición texturizada gracias a las letras surrealistas de Steve Kilby, junto con las mágicas interacciones de guitarra de Willson-Piper y Koppes y la batería sólida de Ploog.

Un disco brillante de una de las mejores bandas australianas de los 80 (y de todos los tiempos del rock australiano). Esta obra marcó un hito significativo en la discografía de The Church, mostrando su crecimiento artístico y madurez musical mientras sentaba las bases de los grandes álbumes que vendrían como "Heyday" (1985) y su más grande, "Starfish" (1988).

Para los fans de la música rock atmosféricos e introspectivos, que aman el sonido "jangle", haga el favor y busca este disco. Estoy seguro de que estarás encantado.

Video del tema "Almost With You":

Tracklist (lanzamiento original):

1."Almost With You" (Kilbey) – 4:14
2."When You Were Mine" (Kilbey) – 5:46
3."Field of Mars" (Kilbey, Willson-Piper) – 4:54
4."An Interlude" (Kilbey, Koppes, Ploog, Willson-Piper) – 4:33
5."Secret Corners" (Kilbey) – 1:49
6."Just for You" (Kilbey) – 5:20
7."A Fire Burns" (Kilbey) – 4:51
8."To Be in Your Eyes" (Kilbey) – 3:50
9."You Took" (Kilbey, Koppes, Ploog, Willson-Piper) – 8:03
10."Don't Look Back" (Kilbey) – 2:02

Créditos (miembros):

  • Steve Kilbey - voz principal, bajo, teclados, guitarra slide,
  • Peter Koppes: guitarra principal, coros, percusión, campanas tubulares, piano en "You Took",
  • Marty Willson-Piper - guitarras eléctricas y acústicas de 12 y 6 cuerdas, voz principal en "Field of Mars",
  • Richard Ploog - batería, percusión.

THE CHURCH - Forget Yourself - Album

THE CHURCH (Banda)


Banda australiana de rock alternativo formado en la ciudad de Sydney en 1980
, aunque su líder Steve Kilbey nació en Reino Unido y se crio en la ciudad australiana de Canberra. Inicialmente "The Church" fueron asociados con el "New Wave" y "Neo-Psychedelia, su música con el paso del tiempo llegó a presentar tempos más lentos y de paisajes sonoros surrealistas que se ajustan más al "Pop" y el "Post-Rock".

Banda australiana THE CHURCH

Los miembros fundadores son Steve Kilbey (voz y bajista), Peter Koppes (voz, guitarra y teclados), Marty Willson (guitarra) y Nick Ward (baterista). Nick Ward solo tocó en el álbum debut "Of Skins & Hearts" de 1981, y el baterista de la banda durante el resto de la década de los años 80 fue Richard Ploog. Jay Dee Daugherty (ex-Patti Smith Group) tocó la batería desde 1990 hasta 1993 seguido por Tim Powles (ex-The Venetians) que permanece con ellos hasta hoy. Peter Koppes dejó la banda de 1992 a 1997, y Willson-Piper se fue en 2013. Ian Haug, anteriormente de la banda australiana "Powderfinger" lo reemplazó. En estos momentos la formación es Steve Kilbey, Peter Koppes, Tim Powles y Ian Haug.

La discografía más conocida de The Church hasta ahora:
  • Of Skins and Heart (1981) 
  • The Blurred Crusade (1982)
  • Seance (1983)
  • Heyday (1985)
  • Starfish (1988)
  • Gold Afternoon Fix (1990)
  • Priest=Aura (1992)
  • Sometime Anywhere (1994)
  • Magician Among the Spirits (1996)
  • Hologram of Baal (1998)
  • After Everything Now This (2002)
  • Forget Yourself (2003)
  • Jammed (2004)
  • Uninvited, Like the Clouds (2006)
  • Untitled #23 (2009)
  • Further/Deeper (2014)
  • Man Woman Life Death Infinity (2017)
  • The Hypnogogue (2023)
...hay más obras entre colaboraciones, bandas con otro nombre y directos

Los lectores habituales de este Blog ya sabrán, y si no lo confirmó, que THE CHURCH es uno de mis bandas favoritas y de fetiche. Un grupo que por razones desconocidas no han conseguido estar en lo más alto del pódium del éxito comercial. Casi lo consiguen en 1988 con el álbum "Starfish" con su tema estrella "Under The Milky Way", ahora un clásico. Con este álbum rompen el mercado americano pero se quedaron cortos y no pudieron consolidar el éxito. No obstante, tienen y mantienen una gran base de fans al nivel internacional que les permite seguir publicando discos y haciendo conciertos por todo el mundo.

Hay unos álbumes que son esenciales para descubrir THE CHURCH, el ya mencionado "Starfish", además de los dos primeros "Of Skins & Heart" y "The Blurred Crusade" que demuestra el sonido más elemental aunque la banda iría evolucionando. También tengo que mencionar grandes obras como "Heyday" (magnífica), "Seance", "After Everything Now This" y "Further/Deeper".

Lo que me anima ahora escribir otro post más sobre THE CHURCH (ya son unos cuantos) es resaltar y recomendar un álbum en particular que llevo escuchando estos días, "Forget Yourself". Un trabajo que cada vez que vuelvo a recuperar me sorprende con nuevos sonidos, melodías y despierta emociones.

Album: Forget Yourself 


El álbum número 17 (no hay consenso) publicado Octubre de 2003. Un disco grabado de tal forma que mantendría el ambiente y sonido orgánico del directo y con mínimo intervención de la parte técnica del proceso de estudio. Para añadir más variedad los miembros se intercambian  instrumentos, por ejemplo el guitarrista Marty Willson toca la batería en el tema "Maya".

Portada del disco "Forget Yourself" de la banda THE CHURCH

Un disco que no entro bien a algunos críticos por no ser "consistente", que gusta, y mucho a los fans de THE CHURCH. Para mí la banda vuelve a su sonido más puro y sostenido después de pasar años algo "perdidos" en la experimentación, y quizás intentando buscar de nuevo la formula perdida de "Starfish", el álbum que les dejo la miel en la boca del éxito "mundial" (al menos del americano).

Contiene unas canciones extraordinarias como "Telepath", "Song In Space", "Lay Low", "Don't You Fall", "I Kept Everything" y "Summer". Y aunque algunos mencionan que este trabajo le falta coherencia, para mi es todo lo contrario. La misma banda no lo buscaban,  y lo que sí hay son unos paisajes sonoros etéreos y de sueño que son "marca de la casa".

Y como un buen vino este álbum mejora con el tiempo y con cada nueva escucha. Llevo dando el "play" estos últimos días escuchando "Forget Yourself" en un contexto donde se sirve de música de fondo, y no me para de llamar la atención los delicados matices y las melodías tan bellas que se esconden como si fuera un experimento de "física cuántica y partículas".

Un disco recomendado, un álbum que no se debe perderse entre los muchos y que merece atención. Para los fans de THE CHURCH no tengo que añadir más, excepto que es uno de sus grandes álbumes en oferta. Para el lector que no conoce THE CHURCH es una magnífica introducción a la banda australiana, aunque no va demostrar "el sonido" definitivo de la banda ya que han evolucionado mucho recorriendo diversos caminos musicales. Lo que sí pienso puede aportar "Forget Yourself" es una hora de música placentera y de bellísima dimensiones,  y si ocurre descubres una banda antes no conocida que puede darte muchas, muchas alegrías.



Tracklist de álbum "Forget Yourself":

"Sealine" – 5:06
"Song In Space" – 5:24
"The Theatre and Its Double" – 4:34
"Telepath" – 4:56
"See Your Lights" – 4:14
"Lay Low" – 4:13
"Maya" – 3:45
"Appalatia" – 4:09
"June" – 4:05
"Don't You Fall" – 3:10
"I Kept Everything" – 4:01
"Nothing Seeker" – 4:22
"Reversal" – 4:41
"Summer" – 7:02

STEVE KILBEY Y MIKE KENNEDY | You Are Everything - Album

STEVE KILBEY & MIKE KENNEDY


STEVE KILBEY


Steven John Kilbey es un inglés-australiano cantautor y guitarrista de la banda australiana de rock "The Church". También es productor musical, poeta y pintor. Un músico prolífico que tiene más de 750 canciones originales registradas con la agencia australiana de derechos de autor Australasian Performing Right Association (APRA).

MIKE KENNEDY

Instrumentalista, guitarrista y productor australiano de música electronica de Melbourne que tiene su fama dentro del circuito de la música electronica pasando tiempo en "Pray TV" y siendo parte de "All India Radio". Este ultimo se ha ganado un sitio prestigioso dentro del género musical siendo comparado con gigantes de la talla de "Boards of Canada", "Air", "Aniina" ...etc.

Esto dos músicos se unen para comenzar a componer y grabar música fusionando la electronica-ambient de Kennedy con las composiciones místicas y espirituales de Kilbey. Los dos se complementan a la perfección ya que Kilbey permite Kennedy explorar la parte más "Rock" de la música, mientras Kennedy añade las variadas posibilidades de la electronica a las composiciones de Kilbey.

Steve Kilbey y Mike Kennedy musicos australianos

Formados en 2009, el dúo crea pop / rock atmosférico con tintes electrónicos influenciados por el amor compartido por la ciencia ficción de los años 70, la psicodelia de los años 60 y el Krautrock y Rock progresivo de los años 70 del Siglo XX.

Originalmente, la idea de la colaboración surgió en 2005 justo después de que Kennedy publicará su álbum en solitario "Big Spaceship", dirigido por el hermano de Kilbey, John. El líder de THE CHURCH escuchó el álbum y planteó la idea de trabajar en un proyecto juntos. Con Kennedy elaborando la mayoría de los trabajos instrumentales y Kilbey componiendo las letras y melodías, debutaron con el álbum "Unseen Music Unheard Words" del año 2009. Les siguieron más álbumes, incluyendo "White Magic" de 2011, "You Are Everything" de 2013 y "Inside We Are the Same" de 2015. En 2017, Kilbey y Kennedy presentaron el expansivo "Glow & Fade".

Aunque los discos ya mencionados de las colaboraciones Kilbey-Kennedy son de excepcional calidad y ternura, voy a hacer mayor hincapié en "You Are Everything" de 2013.

Album: You Are Everything


El tercer álbum de colaboración entre Steve Kilbey y Mike Kennedy publicado en 2013. Una obra increíblemente ambiental impregnado de exquisita musicalidad. Mientras escuchas este álbum podrías tener la sensación de que te transporta a un cosmos puramente sonoro y espacial. Todas las canciones son extremadamente armoniosas y el nivel de la composiciones y de su ejecución están al más alto nivel.

Portada del álbum "You are Everything" de STEVE KILBEY y MIKE KENNEDY

El disco tiene como narrativa "lo espiritual" y hay mucho de filosofía oriental ya que ambos personalmente están involucrados ideológicamente y su música siempre han tenido referencias hacia la "universalidad de las cosas". Esto en sí es maravilloso, especialmente si compartes dichas filosofías, pero lo realmente extraordinario fuera de los "pensamientos" son las composiciones y la música. Aquí hay dos músicos de mucho talento natural, personas dotadas con un don cada uno en su especialidad que juntos crean algo fuera de serie.

En un contexto de actualidad donde la música ha experimentado cambios importantes en su consumo y por consecuencia su producción, es un alivio comprobar que aún existen trabajos y obras que van contra-corriente al formato corto, de fórmula de 3 minutos y de singles de la era "streaming". Albumes como "You Are Everything" permiten transmitir ideas, emociones y narrativas que a veces son complejas e imposibles de explicar en canciones de solo tres-cuatro minutos y en dosis de píldoras musicales.

Más allá de esta coyuntura musical, la composiciones de Mike Kennedy son hermosas y espaciosas. Sus arreglos y melodías transmiten cosas que posiblemente la letra nunca expresara totalmente. Steve Kilbey hace un grandísimo trabajo de dar voz a la música y nos lleva a sitios mágicos vía el arte de prosa, la aportación de Kennedy rellena los espacios no cubiertas por las limitaciones de "la letra". Ambos son una gran combinación y un encaje de dos artistas y músicos de primer nivel.

El disco desafortunadamente se pude ver visto perdido en su propio género musical y de ser conocido solo por los fans de ambos artistas y de sus respectivas bandas. Pienso que este disco merece tener una exposición más amplia a otros públicos que pueden tambien apreciar y disfrutar de su calidad. Es más que probable que muchos de los lectores no conozcan a Steve Kilbey ni a Mike Kennedy, que mejor forma de animar a buscar este álbum y darlo una escucha. 

Y termino, tambien es probable que mi estado de "excitación" sobre este disco sea exagerado y que no sea para tanto, ya sabemos en esto de la música todo es subjetivo. Al menos te pido solo explorar e investigar, lo único malo que puede ocurrir es que descubras unos artistas desconocidos y una obra musical que te guste, posiblemente te enamore.

Un disco recomendado.

Video de Steve Kilbey & Martin Kennedy - "I Wouldn't Know":


Tracklist del álbum "You Are Everything":
1.I Wouldn't Know
2.Everyone
3.Lorelei
4.Knowing You Are in This World
5.I Find
6.East Side West Side
7.A Better Day
8.All the World
9.Brother Moon Sister Sun
10.Can't Get Free
11.Finale

STEVE KILBEY & MIKE KENNEDY: Discografía de álbumes de estudio hasta ahora:

Unseen Music Unheard Words 2009
White Magic 2011
You Are Everything 2013
Inside We Are the Same 2015
Glow and Fade 2017

Video Making of "You Are Everything":