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Los 30 Mejores Álbumes de 2025

Empiezo por lo importante, gracias. Gracias por leer, por volver, por discutir conmigo en mensajes privados o en la barra de comentarios, por no tratar la música como ruido de fondo sino como algo que todavía merece tiempo, atención y palabras. Este texto nace de esa complicidad silenciosa entre quien escribe y quien escucha. 2025 no fue un año sencillo, ni cultural ni emocionalmente, pero sí fue un año fértil en discos que pidieron algo más que una escucha distraída.

Los 30 Mejores Álbumes de 2025

Esta es mi lista personal de los mejores álbumes de 2025. No hay orden, no hay podio, no hay intención de sentar cátedra. Hay pasión, escucha profunda y la necesidad de compartir por qué algunos discos se quedaron conmigo mucho después de que terminara la última canción. Todo está escrito desde el rock, el pop y la música alternativa, entendidos como actitudes más que como etiquetas.

Bandas y álbumes que me llamaron la atención:


Benefits, Constant Noise


El disco de Benefits apareció como un golpe seco en medio de un año saturado de estímulos. Constant Noise se gestó entre conciertos pequeños, precariedad asumida y una clara conciencia del colapso cotidiano. Musicalmente es tenso, repetitivo de forma deliberada, con bases rítmicas insistentes, guitarras que arañan más que adornan y una voz que habla, acusa y reflexiona. Es un álbum que no busca agradar, sino acompañar ese ruido mental constante en el que vivimos.

Video del tema "Land of The Tyrants":


Bad Bunny, DeBÍ TiRAR MáS FOToS


El disco más introspectivo de Bad Bunny no necesita justificación estilística. Aquí hay menos exhibición y más memoria. El álbum nace de una etapa de repliegue personal, de mirar hacia atrás sin idealizar. Las canciones se construyen con bases suaves, melodías melancólicas y arreglos que dejan respirar al silencio. Es pop, sí, pero también es un ejercicio honesto sobre identidad, exposición y pérdida, contado desde dentro.

Turnstile, NEVER ENOUGH


Con NEVER ENOUGH, Turnstile demostraron que el crecimiento no tiene por qué diluir la intensidad. El disco se escribió tras un periodo de éxito y agotamiento, y suena precisamente a eso, a una banda que decide no repetirse. Hay hardcore, pero también sintetizadores, ritmos abiertos y una búsqueda clara de nuevos espacios emocionales. La batería marca el pulso vital del álbum, mientras las guitarras se permiten ser luminosas sin perder fuerza.

Video del tema "Never Enough":


Sharp Pins, Radio DDR


Radio DDR de Sharp Pins es uno de esos discos que entran despacio y se quedan. Canciones cortas, melodías claras, guitarras limpias y una producción que huye del artificio. El álbum se siente hecho desde la intimidad, con una sensibilidad pop heredera de décadas pasadas, pero sin nostalgia impostada. Es música para escuchar caminando, pensando, viviendo.

Video del tema "Every Time I Hear":


Blood Orange, Essex Honey


En Essex Honey, Blood Orange convierte recuerdos personales en un paisaje sonoro compartido. El disco nace de una reflexión sobre la infancia, la pertenencia y la pérdida. Musicalmente es cálido, con cuerdas sutiles, teclados envolventes y una producción que prioriza la emoción sobre el impacto. Cada canción parece flotar, como si el tiempo se hubiera ralentizado para permitirnos sentir.

Video del tema "The Field":


Clipse, Let God Sort Em Out


El regreso de Clipse fue uno de los acontecimientos del año. Let God Sort Em Out no es un ejercicio de nostalgia, sino un ajuste de cuentas con el pasado y el presente. Los beats son sobrios, las letras afiladas y el tono general es de madurez dura, sin concesiones. Es un disco que habla de supervivencia, de coherencia y de no pedir permiso.


Geese, Getting Killed


Getting Killed confirma a Geese como una de las bandas más inquietas del rock actual. El álbum se grabó en un momento de cambio interno, y eso se refleja en su estructura caótica. Guitarras nerviosas, cambios de ritmo abruptos y una sensación constante de inestabilidad recorren el disco. Es incómodo, excitante y profundamente vivo.

Deftones, Private Music


Private Music de Deftones es un disco de atmósferas densas y emociones contenidas. Lejos de la urgencia juvenil, la banda apuesta por capas de sonido, tempos medios y una producción envolvente. Las guitarras crean paisajes más que riffs, y la voz se mueve entre la fragilidad y la fuerza. Es un álbum que se revela poco a poco, escucha tras escucha.


Deafheaven, Lonely People With Power


Con Lonely People With Power, Deafheaven vuelven a explorar la tensión entre belleza y violencia sonora. El disco nace de una reflexión sobre el poder y la soledad, y se traduce en composiciones largas, intensas y emocionalmente complejas. Hay momentos de calma casi celestial y explosiones de ruido absoluto. Todo convive con coherencia.

Ethel Cain, Willoughby Tucker, I’ll Always Love You


El nuevo álbum de Ethel Cain es una obra profundamente narrativa. Concebido como un relato emocional, el disco explora el amor, la culpa y la memoria desde una perspectiva íntima. Musicalmente se mueve entre el folk oscuro, el pop etéreo y el ambient, con arreglos mínimos y una producción que prioriza la emoción cruda. Es un disco que acompaña, que duele y que permanece.

Video del tema Nettles:

Podría seguir, porque la lista de 2025 es generosa y diversa, pero estos discos explican por qué sigo creyendo en el álbum como forma de expresión. Porque todavía hay artistas que arriesgan, que se escuchan a sí mismos y que nos invitan a escuchar mejor. Gracias por estar ahí. Nos leemos, y nos escuchamos, en 2026.

Mi lista completa de los 30 Best Albums of 2025:

Benefits, Constant Noise
Rosalía, Lux
Bad Bunny, DeBÍ TiRAR MáS FOToS
Geese, Getting Killed
Deftones, Private Music
caroline, caroline 2
Turnstile, NEVER ENOUGH
Swans, Birthing
Adrian Sherwood, The Collapse of Everything
Clipse, Let God Sort Em Out
Water From Your Eyes, It’s a Beautiful Place
Stereolab, Instant Holograms on Metal Film
Wednesday, Bleeds
Greg Freeman, Burnover
Deafheaven, Lonely People With Power
Chat Pile & Hayden Pedigo, In The Earth Again
Lifeguard, Ripped and Torn
Sharp Pins, Radio DDR
Viagra Boys, viagr aboys
Cheap Trick, all washed up
Billy Woods, Golliwog
Carving the Stone, For Those I Love
Blood Orange, Essex Honey
Ethel Cain, Willoughby Tucker, I’ll Always Love You
Wolf Alice, The Clearing
Spellling, Portrait of My Heart
Various Artists, Rollin' and Tumblin', American Electric Blues 1965–1971
Death in Vegas, Death Mask
Hunting Season, Home Is Where
Big Thief, Double Infinity

Video de mis 30 Mejores Álbumes de 2025:


PD - Ultima nota: 

Cerrar esta lista es aceptar que ningún balance anual es definitivo. Estos discos no son un ranking ni un veredicto, son una fotografía de un año concreto, escuchado con atención y sin prisa. Algunos acompañaron días luminosos, otros noches densas, otros llegaron cuando menos se les esperaba y se quedaron más tiempo del previsto. Todos, a su manera, recuerdan que la música sigue siendo un lugar al que volver cuando todo lo demás se acelera demasiado. Si 2025 nos enseñó algo, es que todavía vale la pena escuchar discos enteros, discutirlos, recomendarlos y dejarnos atravesar por ellos. 

GEESE - Getting Killed - Album

A veces te encuentras un disco que no encaja en ninguna expectativa previa. No llega para confirmar lo que ya sabías sobre una banda y tampoco para repetirse, sino para obligarte a escuchar de otra manera. Así es con "Getting Killed" de Geese, un álbum que no pide permiso para ser extraño, intenso y cambiante. Lo descubrí sin buscarlo y terminó capturándome por su honestidad cruda, por su manera de abrazar el caos sin perder nunca la dirección. Ese desconcierto inicial, lejos de alejarme, me llevó a querer entender de dónde salía un disco así y por qué sonaba tan vivo. De esa necesidad nace este post, una invitación a adentrarse en un trabajo que descoloca y fascina a partes iguales.


ALBUM: Getting Killed


Este álbum no busca ser elegante ni redondo, sino mostrar sin filtros lo que pasa por dentro. "Getting Killed", el nuevo álbum de Geese, entra exactamente en esa categoría. Desde el primer minuto deja claro que la banda ha decidido tensar todas sus costuras y abrir un espacio nuevo dentro del rock alternativo contemporáneo, un espacio donde el caos convive con la belleza y donde cada canción parece al borde del colapso, pero nunca pierde el control del todo. Ese desajuste deliberado es, paradójicamente, lo que hace que el álbum funcione.

GEESE - Getting Killed - Album (2025)

Cómo nació un álbum:


Para entender "Getting Killed", conviene mirar el contexto que lo originó. Geese llegaban de un cambio importante: la salida de su guitarrista fundador, Foster Hudson, a finales de 2023. El grupo, que arrancó como un quinteto de adolescentes ambiciosos, se quedó en cuarteto, con Cameron Winter asumiendo más peso en las guitarras y con Emily Green, Dominic DiGesu y Max Bassin obligados a redefinir su manera de crear juntos.

En paralelo, Winter había sorprendido a todos con su disco en solitario, Heavy Metal, que salió en diciembre de 2024 sin grandes expectativas y acabó convirtiéndose en un pequeño fenómeno crítico. Ese "accidente" de éxito le dio una confianza inesperada y, según él mismo ha contado, la libertad para plantear "Getting Killed" como un álbum más ruidoso, más directo, más tenso. Como si necesitara demostrar que la vulnerabilidad íntima de su trabajo solista también podía convivir con el desorden eléctrico del grupo.

La llegada del productor "Kenny Beats" o Kenneth Blume, terminó de encender la mecha. Blume conoció al grupo casi por azar, se obsesionó con ellos, y al escuchar el proyecto en solitario de Winter entendió que había una lógica interna en ese caos que, de primeras, le parecía inabarcable. Su papel fue crucial: dejó respirar las imperfecciones, convirtió los errores en textura y empujó a la banda hacia un sonido más crudo y repetitivo, casi ritual.

Geese - banda

No es menor que gran parte del disco se grabara mientras Los Ángeles ardía por los incendios de invierno. La banda encerrada en un estudio aislado, improvisando largas sesiones mientras afuera todo ardía. Ese ambiente se nota. El álbum huele a humo, ansiedad y urgencia.


Un sonido entre lo caótico y lo adictivo:


Hablar del sonido de "Getting Killed" es aceptar que no pertenece a un único estilo. Si algo define a Geese es precisamente su incapacidad, voluntaria, para encajar en una etiqueta. Este álbum navega entre el art-rock, la energía del no wave, los grooves del soul y el funk, el vértigo del post-punk y hasta guiños al rock sureño que ya habían explorado en 3D Country, aunque aquí retorcidos hasta lo irreconocible.

La apertura con "Trinidad" es una bofetada deliciosa. La batería de Bassin funciona como un corazón acelerado, el bajo se retuerce como si intentara escapar de sí mismo y la guitarra de Green lanza chispazos que parecen nacer de un cortocircuito. La aparición vocal de JPEGMAFIA añade una intensidad que roza lo maniático. Winter alterna súplicas, graznidos y un tono a medio camino entre un predicador en crisis y un actor que se queda sin aire. Es un comienzo desconcertante y vibrante que deja claro que no habrá concesiones.

Después llega "Cobra", que actúa como un respiro luminoso. Aquí el grupo logra un equilibrio precioso entre la dulzura melódica y un pulso rítmico con aires de soul sesentero. Winter canta con una calidez inesperada que recuerda, por momentos, al primer Damon Albarn o incluso a Beirut en su manera pastoral de estirar las vocales.

"Husbands" demuestra otro registro: un canto extraño y contagioso, sostenido por una batería metronómica y guitarras sinuosas que podrían haber salido de un disco perdido de John Frusciante. Es un tema que arranca en una aparente sobriedad y termina convertido en un himno retorcido, casi espiritual.

En "100 Horses", uno de los grandes momentos del disco, el grupo abraza una estética bélica, casi cinematográfica. Winter canta desde la perspectiva de un general en tiempos de guerra, con frases que suenan inquietantemente contemporáneas. La canción combina funk oscuro, repetición hipnótica y un estribillo mentalmente corrosivo.

El álbum también se permite respiraciones íntimas, como "Au Pays du Cocaine", una balada frágil, casi transparente, donde Winter se deja llevar por una calma tensa. Es uno de los momentos donde más se nota la influencia emocional de su disco solista, esa vulnerabilidad que asoma entre las disonancias.

"Taxes", por su parte, es un híbrido perfecto entre desesperación y euforia. Es un tema que habla de culpa, de errores, de resentimiento propio, pero lo hace con un ritmo que podría encajar en un festival a plena luz del día. Es quizá el mejor ejemplo de esa dualidad que atraviesa todo el álbum: la alegría dentro de la tragedia.

Y el cierre, "Long Island City Here I Come", es una despedida contemplativa que crece como una ola. Winter lanza frases casi teatrales, entre lo profético y lo absurdo, mientras la banda construye un crescendo que parece no terminar nunca. Es un final que no ofrece respuestas, solo una sensación de movimiento constante. Esa frase repetida: "Nobody knows where they’re going except me", puede sonar arrogante o desesperada, pero sobre todo suena humana.


Ansiedad colectiva y el deseo de bailar:


Escuchar "Getting Killed" es aceptar que vivimos en un tiempo de contradicciones permanentes. Las canciones hablan de bombas, de miedo, de identidad líquida, de culpa, de guerra, pero también de amor, de celebración y de una rara forma de esperanza. Todo está teñido de humor oscuro, de ironía y de una teatralidad que nunca resulta forzada.

Geese consigue algo que no es habitual: reflejar la ansiedad contemporánea sin convertirse en un lamento monocromático. Hay angustia, sí, pero hay ritmo. Hay gritos, sí, pero también hay melodías luminosas. Es un disco lleno de vida, incluso cuando describe momentos de auténtico derrumbe emocional.

En cierto modo, "Getting Killed" captura mejor que muchos otros álbumes recientes esa sensación de vivir conectados a demasiadas pantallas, a demasiadas expectativas, a demasiados miedos que no sabemos gestionar. Es un disco que se mueve como una mente hiperestimulada, saltando entre ideas sin transición, pero encontrando conexiones secretas entre todas ellas.

Por qué mola:


Creo que "Getting Killed" funciona tan bien porque no pretende ofrecer verdades reveladoras ni grandes declaraciones generacionales. Funciona porque es honesto en su desorden y profundamente humano en su vulnerabilidad. La producción de Kenny Beats, tan presente como invisible, potencia esa autenticidad permitiendo que la banda respire, se equivoque, improvise y deje que la música se acerque a un estado casi ritual.

Geese ya no suenan como una banda joven buscando su identidad. Suenan como un grupo que ha aceptado que su identidad es precisamente el movimiento, la fuga, el no quedarse quietos en ningún sitio. Ese es, quizás, el mayor logro del disco: recordarnos que no hace falta encontrar una forma final para tener algo que decir.

Disco recomendado


Si buscas un álbum de rock que te saque de la rutina, que te deje pensando y que, además, te haga mover el cuerpo, te recomiendo escuchar "Getting Killed". No es un disco fácil, ni pretende serlo, pero tiene una energía tan genuina que resulta imposible apartarse de él. Geese han conseguido crear un álbum que no solo merece atención, sino que exige una escucha completa, de principio a fin, porque solo entonces revela toda su extraña coherencia.

En un panorama musical lleno de producciones impecables y previsibles, "Getting Killed" ofrece algo que cada vez cuesta más encontrar: carácter. Un carácter bruto, impredecible y profundamente vivo. Y eso, hoy, me parece un lujo.

Video del tema "Getting Killed":

Tracklist:

1. "Trinidad" 3:44
2. "Cobra" 3:05
3. "Husbands" 4:08
4. "Getting Killed" 4:44
5. "Islands of Men" 5:54
6. "100 Horses" 3:46
7. "Half Real" 3:22
8. "Au Pays du Cocaine" 3:30
9. "Bow Down" 3:28
10. "Taxes" 3:17
11. "Long Island City Here I Come" 6:37

Geese:

  • Cameron Winter – voz, guitarra, teclados, producción, mezcla
  • Dominic DiGesu – bajo, producción
  • Emily Green – guitarra, producción
  • Max Bassin – batería, producción

Colaboradores adicionales

Kenny Beats – producción
JPEGMafia – voz adicional en "Trinidad"
Nick Lee – trombón en "Trinidad", "Islands of Men" y "100 Horses"
Aaron Paris – violín en "Trinidad", "Husbands" y "Bow Down"