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The Dark Side of the Moon: el latido eterno de Pink Floyd

Escribir algo nuevo sobre "The Dark Side of the Moon" parece, de entrada, una pequeña temeridad. El álbum de "Pink Floyd" ha sido diseccionado, canonizado, vendido, mitificado y hasta convertido en objeto de conspiraciones audiovisuales con películas clásicas. A estas alturas, uno podría pensar que no queda nada que añadir. Y quizá sea verdad, al menos para quienes llevan décadas escuchándolo con auriculares, vinilo, reediciones de lujo y una devoción casi litúrgica.

Pero yo no quiero escribir para convencer al creyente. Prefiero acercarme a quien todavía no ha entrado en este disco, a quien conoce la portada del prisma pero no sabe muy bien qué hay dentro, a quien tal vez escucha rock alternativo, electrónica, pop oscuro, Radiohead, Tame Impala, Gorillaz o incluso bandas sonoras ambientales, y aún no ha entendido por qué este álbum de 1973 sigue apareciendo como una sombra elegante cada vez que se habla de música importante. "The Dark Side of the Moon" no necesita más monumentos. Necesita nuevas puertas de entrada.

ALBUM: The Dark Side of the Moon


Pink Floyd publicó "The Dark Side of the Moon" el 1 de marzo de 1973 en Estados Unidos, y el 16 de marzo de ese mismo año en Reino Unido. Era su octavo álbum de estudio, pero no apareció de golpe como una iluminación de estudio. Antes de ser disco, fue experiencia en directo, una obra que el grupo fue probando, rompiendo y afinando sobre escenarios de Reino Unido, Europa, Japón y Estados Unidos.

PINK FLOYD The Dark Side of the Moon 1973

Roger Waters propuso la idea después de "Meddle", en 1971. Quería hablar de las cosas que nos desgastan por dentro, la presión, el dinero, el paso del tiempo, la muerte, la locura, la violencia, la vida convertida en una máquina que no pregunta si estás preparado para seguir girando. También estaba ahí la sombra de Syd Barrett, fundador de Pink Floyd, figura brillante y frágil, apartado del grupo en 1968 tras un deterioro mental que quedó unido para siempre a la mitología de la banda.

Lo fascinante es que Pink Floyd no empezó este álbum como una colección de canciones, sino como una suite. El material se estrenó en directo el 20 de enero de 1972 en The Dome, Brighton, bajo títulos provisionales como "Eclipse, A Piece for Assorted Lunatics". En uno de esos primeros conciertos, la maquinaria técnica de la banda no soportó el peso de sus propias ambiciones. Cuando llegó "Money", con sus monedas y cajas registradoras sincronizadas en cinta, el sistema se vino abajo. La escena parece casi simbólica, una banda intentando capturar el ruido del capitalismo y siendo vencida por sus propios cables.

Pink Floyd 1973

Después llegarían las sesiones en EMI Studios, hoy Abbey Road, con Alan Parsons como ingeniero. Allí el disco encontró su forma definitiva gracias a la grabación multipista, los bucles de cinta, los sintetizadores analógicos como el EMS VCS 3 y el Synthi A, las entrevistas grabadas al personal del estudio y a gente cercana, y una obsesión por el detalle que todavía se nota como si el álbum respirara al lado del oyente.


El sonido de una mente bajo presión:


Lo primero que conviene olvidar es la idea de que "The Dark Side of the Moon" es difícil. No lo es. Es ambicioso, sí, pero no inaccesible. De hecho, una de sus grandes virtudes es que convierte ideas enormes en canciones claras, envolventes y memorables. Pink Floyd venía de viajes psicodélicos más extensos, de piezas largas y exploraciones que podían parecer interminables para un oyente joven acostumbrado a otra velocidad. Aquí, en cambio, todo está concentrado. La experimentación no desaparece, se vuelve útil.

"Speak to Me" funciona como una puerta entreabierta. Latidos, relojes, voces, risas, fragmentos de lo que vendrá. No empieza como una canción, sino como una conciencia despertando en mitad de la noche. De ahí nace "Breathe", una pieza suave, casi suspendida, con la voz de David Gilmour flotando sobre guitarras eléctricas y pedal steel. No hay prisa. El bajo, la batería de Nick Mason y los teclados de Richard Wright se mueven con una calma extraña, como si la belleza ya viniera contaminada por una amenaza.

La sacudida llega con "On the Run", que hoy puede escucharse como un antepasado de mucha electrónica obsesiva. Ese patrón acelerado de sintetizador, los ruidos de aeropuerto, las respiraciones, la sensación de persecución, todo compone una miniatura de ansiedad moderna. No hace falta saber que Wright tenía miedo a volar para sentir que esa pieza habla de la vida convertida en tránsito permanente.

"Time" es el primer gran golpe emocional del álbum. Los relojes del inicio no son un adorno ingenioso, son una agresión. Después entra la batería con rototoms, el bajo marca un pulso seco, y David Gilmour lanza uno de esos solos que no parecen demostrar habilidad, sino abrir una grieta. La letra es devastadora porque no se esconde tras metáforas raras. Habla de levantarte un día y descubrir que diez años han pasado sin pedir permiso. Para un oyente joven, puede sonar como una advertencia prematura. Para alguien más mayor, como una factura.


Clare Torry, Money y la belleza incómoda:


"The Great Gig in the Sky" sigue siendo una de las piezas más imposibles de explicar sin empobrecerla. Richard Wright había compuesto una base de piano melancólica, y Alan Parsons sugirió llamar a Clare Torry. Le dijeron que la canción trataba sobre la muerte. Ella no escribió una letra, no narró nada, no interpretó un personaje. Cantó como si el cuerpo entendiera antes que la razón. Su voz se eleva, se rompe, se repliega. Puede sonar espiritual, sensual, aterradora o liberadora según el día en que la escuches. Esa ambigüedad es parte de su grandeza.

Luego aparece "Money", y el álbum cambia de piel. Las cajas registradoras, las monedas y el bajo de Roger Waters construyen una entrada reconocible al instante. La canción se burla de la codicia con una ironía seca, casi cruel, mientras juega con un compás poco habitual y se permite un solo de saxofón de Dick Parry que añade un aire urbano, sucio, nocturno. Después Gilmour entra con una guitarra más blues, más física, como si el disco necesitara tocar tierra después de tanto viaje mental. Que una canción tan extraña se convirtiera en éxito dice mucho del momento, pero también de la capacidad de Pink Floyd para hacer que lo raro pareciera inevitable.

"Us and Them" (una de mis favoritas) es, para mí, una de las cimas silenciosas del álbum. Viene de una composición de Wright pensada originalmente para "Zabriskie Point", y conserva algo cinematográfico, una tristeza amplia. El saxofón vuelve, los coros se abren, la canción crece y se contrae con una elegancia casi jazzística. Roger Waters escribe sobre guerra, jerarquía, distancia moral. No necesita gritar. Le basta con mostrar cómo unos mandan desde atrás y otros mueren delante.

Un disco que sigue hablando de nosotros:


La segunda mitad se desliza hacia "Any Colour You Like", un instrumental breve donde todavía asoma el antiguo Pink Floyd, el de la psicodelia, pero reducido a una forma más limpia. En otros años quizá habría durado veinte minutos. Aquí dura lo justo. Esa contención es clave para entender el álbum. "The Dark Side of the Moon" no abandona el viaje, lo disciplina.

"Brain Damage" devuelve a Syd Barrett al centro emocional del disco sin nombrarlo de forma explícita. Roger Waters canta sobre la locura, la fama, las mentes que se desajustan, las bandas que empiezan a tocar melodías distintas. Es una canción dulce y perturbadora a la vez. No trata la salud mental como una rareza decorativa, sino como una posibilidad humana, como una habitación a la que cualquiera podría acercarse demasiado.

"Eclipse" cierra el círculo con una enumeración casi ceremonial. Todo lo que tocas, todo lo que ves, todo lo que amas, todo lo que odias. La vida entera comprimida en una progresión ascendente, hasta que vuelve el latido inicial y una voz recuerda que no hay realmente un lado oscuro de la luna, que en realidad todo está oscuro, salvo por la luz del sol. Es una frase sencilla, pero deja una resonancia enorme. El álbum termina donde empezó, pero el oyente ya no está en el mismo sitio.

Publicado en una década marcada por la expansión del rock de estadios, la radio FM, el desencanto posterior a los sesenta y la fascinación tecnológica, "The Dark Side of the Moon" capturó algo muy concreto de su tiempo. La contracultura había perdido inocencia, la industria musical se hacía gigantesca, la ciencia había llegado a la luna y aun así la gente seguía sintiéndose sola, explotada, asustada, confundida. Pink Floyd convirtió esa contradicción en música.

Por qué escucharlo hoy:


Su legado impresiona, desde las decenas de millones de copias vendidas hasta su permanencia interminable en listas, su entrada en la cultura popular y su influencia sobre generaciones de músicos. Pero reducirlo a cifras sería una forma bastante pobre de entenderlo. El verdadero motivo por el que "The Dark Side of the Moon" sigue vivo es más íntimo. Suena perfecto sin sonar frío. Es cerebral, pero también profundamente físico. Tiene ideas, pero no se olvida de las canciones. Habla de asuntos enormes sin perder el pulso humano.

Pink Floyd 1973

Para quien llegue desde el rock alternativo, puede ser un puente hacia otro modo de escuchar. Para quien venga del pop, puede revelar cómo una melodía sencilla puede sostener una arquitectura emocional inmensa. Para quien escuche electrónica, "On the Run" todavía conserva una electricidad primitiva. Para quien busque letras directas, "Time", "Money" o "Brain Damage" siguen golpeando con una claridad incómoda.

Disco recomendado


Mi recomendación es sencilla, pero exigente. Escúchalo entero, sin saltar canciones, con auriculares si puedes y sin tratarlo como una pieza de museo. No hace falta venerarlo. Basta con entrar en su ritmo, dejar que el latido inicial marque el paso y permitir que Pink Floyd haga lo que mejor sabe hacer, convertir el miedo, la belleza y el desconcierto de estar vivo en una experiencia sonora que todavía parece venir del futuro.

Jóvenes lectores y de uso Spotify, hacerme caso, buscar esto y escucharlo.


Video del tema "Us and Them":


Tracklist (formato LP original):

Cara A:

1. «Speak to Me»1:07
2. «Breathe» 2:49
3. «On the Run» 3:45
4. «Time» 6:53
5. «The Great Gig in the Sky» 4:44

Cara B:

6. «Money» 6:23
7. «Us and Them» 7:49
8. «Any Colour You Like» 3:26
9. «Brain Damage» 3:46
10. «Eclipse» 2:12

Pink Floyd:

  • David Gilmour – voz, guitarras, VCS3
  • Nick Mason – batería, percusión, efectos de cinta
  • Roger Waters – bajo, voz, VCS3, efectos de cinta
  • Richard Wright – teclados, voz, VCS3

Músicos adicionales:

  • Dick Parry – saxofón en «Money» y «Us and Them»
  • Clare Torry – voz en «The Great Gig in the Sky»
  • Doris Troy – coros
  • Lesley Duncan – coros
  • Liza Strike – coros
  • Barry St. John – coros

Producción:

Pink Floyd – productores
Alan Parsons – ingeniero de sonido

DAVID GILMOUR - Luck and Strange - Album

Los fans de Pink Floyd y, en concreto, del guitarrista David Gilmour están entusiasmados con el lanzamiento este mes de un nuevo álbum titulado "Luck and Strange". La aparición de nuevo material después de 9 años de espera es un acontecimiento y me hizo buscar este disco y escucharlo. 

Es un muy buen disco, con los riffs de guitarra habituales de Gilmour con su sonido muy único, reunidos por algunos músicos excepcionales y una producción de calidad prístina, como cabría esperar. La novedad es que es bastante introspectivo y esto es comprensible ya que Gilmour está envejeciendo y tiene algunos cuestionamientos existenciales. La otra agradable sorpresa es la colaboración de su hija Romany y su hijo Gabriel, que aportan mucha frescura.

Quiero recomendar a los lectores de este blog de música este excelente disco de Dave Gilmour.

 

ALBUM: Luck and Strange

 

Este es el quinto disco en solitario del ex guitarrista y cantante de Pink Floyd, David Gilmour, y el tercero del siglo XXI. Se publicó el 6 de septiembre de 2024. Es una emocionante combinación de canciones bien escritas, de paisajes sonoros ricos y un trabajo de guitarra conmovedor que recuerda a su trabajo en solitario anterior, pero con temas más terrenales e introspectivos. El álbum es rico en capas atmosféricas, que combinan voces etéreas con los tonos de guitarra característicos de Gilmour. Fue grabado durante cinco meses en Brighton y Londres con la contribución de varios músicos, incluido material del fallecido tecladista de Pink Floyd, Richard Wright.

DAVID GILMOUR - Luck and Strange - Album (2024)

Apareciendo nueve años después del álbum "Rattle That Lock" de 2015, "Luck and Strange" reúne a un elenco de apoyo fresco y familiar. Para producir, Gilmour trae a Charlie Andrew (Alt-J) para guiar a músicos veteranos como Guy Pratt (bajo) y Steve Gadd (batería). Además, su hija, la cantante y arpista Romany Gilmour, juega un papel importante aquí y toma la iniciativa en la hermosa canción "Between Two Points", una versión de la canción dream pop de "The Montgolfier Brothers" de 1999. Como en discos anteriores, la esposa de Dave Gilmour, Polly Samson, actúa como letrista y colaboradora directa.

El tono de "Luck and Strange" es reflexivo, pero no demasiado melancólico, con canciones ricamente imaginativas que exploran futuros inciertos ("A Single Spark"), nostalgia ("Sings"), matrimonio ("Dark and Velvet Nights") y los días felices de una generación (el corte del título, que se basa en una improvisación preexistente de 2007 con el fallecido tecladista de Floyd, Richard Wright). Los arreglos, que incluyen elementos orquestales y corales, son más frescos que en sus trabajos anteriores, equilibrando parte de la introspección del álbum. La agradable sorpresa de la inclusión de la presencia de la hija Romany (así como la de su hijo Gabriel en "The Piper 's Call" y "A Single Spark") es un acierto, ya que contribuye a la sensación de colaboración.

DAVID GILMOUR , guitarrista 2024

Al escuchar este álbum, los fans de Pink Floyd encontrarán ecos familiares del trabajo anterior de Gilmour, pero "Luck and Strange" es más personal y ofrece momentos de tranquila introspección junto con grandes momentos musicales. En general, este álbum muestra la continua relevancia musical de David Gilmour al combinar su arte atemporal con sonidos contemporáneos.

Disco recomendado

 
David Gilmour ha dicho que es lo mejor que ha hecho desde "Darkside of the Moon". Personalmente creo que es una exageración, pero estoy de acuerdo en que es un muy buen disco en solitario, tal vez el mejor desde que Pink Floyd dejó de existir. "Luck and Strange" sin duda será del agrado de los fans de Pink Floyd y de Dave Gilmour, ya que todos los sonidos característicos están presentes, además de algunas grandes incorporaciones de familiares y colaboradores.

No dejes de buscarlo y después escúchalo.

Video del tema "Between Two Points":

Tracklist - canciones: 

1.         "Black Cat"     Instrumental              1:16
2.         "Luck and Strange"                           6:54
3.         "The Piper's Call"                              5:15
4.         "A Single Spark"                               6:02
5.         "Vita Brevis"  Instrumental              0:46
6.         "Between Two Points" (with Romany Gilmour)      5:46
7.         "Dark and Velvet Nights"                             4:41
8.         "Sings"                                   5:15
9.         "Scattered"     7:26

Ficha:

  • David Gilmour – guitarra (todas), piano (1), voz principal (2–4, 7–9), ukulele (3), bajo Höfner (3, 8), órgano Farfisa (3), coros (2-4, 6–8), teclados (6, 9), órgano Hammond (7), bajo (9), piano Leslie (9)
  • Richard Wright – piano eléctrico, órgano Hammond (2)
  • Romany Gilmour – voz principal (6), coros (2–4, 6–8), arpa (5-6)
  • Gabriel Gilmour – coros (3, 4)
  • Rob Gentry – sintetizador (1–4, 6, 9), teclados (3, 6, 8-9), piano (4, 6, 8-9), órgano (7)
  • Roger Eno – piano (1, 9)
  • Guy Pratt – bajo (2, 3, 7–9)
  • Adam Betts – percusión (2, 4, 6–9), djembé (3), batería (4)
  • Steve DiStanislao – batería (2)
  • Steve Gadd – batería, percusión (3, 6–9)
  • Tom Herbert – bajo (4)
  • Edmund Aldhous – organista y director musical de la catedral de Ely
  • Coro de la catedral de Ely – voces
  • Coro de Angel Studios – voces
  • Orquesta de Angel Studios

Technical:

  •  David Gilmour – producción, mezcla, ingeniería de sonido
  • Charlie Andrew – producción, mezcla, ingeniería de sonido.

THE DREAM ACADEMY | The Dream Academy - Album

The Dream Academy (Banda)


Fue un trío británico formado en Londres (1983) compuesto por el cantante y guitarrista Nick Laird-Clowes, la multi-instrumentista Kate St John y el tecladista Gilbert Gabriel. Son marcados y colocados dentro de la categoría de "one hit wonders" (de un solo tema) debido a su enorme éxito "Life in a Northern Town". Sin embargo, en mi opinión, esto es engañoso ya que tienen algunas excelentes canciones repartidas por sus tres álbumes.

The Dream Academy (Banda británica)

Laird-Clowes y Gabriel se conocieron a fines de la década de 1970 mientras el primero estaba en una banda llamada "The Act". Su idea era crear una formación de paisajes musicales diferentes de los grupos de "power pop" populares en ese momento en el Reino Unido, mezclando instrumentos y sonidos que rara vez se habían hecho de manera prominente antes, como cuerdas, instrumentos de viento, percusión (timbales) y sintetizadores.

Laird-Clowes conoció a Kate St. John, entonces en la formación "The Ravishing Beauties", en una fiesta y le pidió que se uniera a su banda. El trío se decidió por el nombre "The Dream Academy" y circulo sus demos durante casi dos años. Su trabajo fue rechazado por todos los sellos discográficos antes de que finalmente consiguieron un contrato de grabación con Warner Records en 1985. En el camino, hicieron conexiones con Adam Peters y David Gilmour de Pink Floyd, un amigo de Laird-Clowes. Gilmour continuaría produciendo y / o tocando en dos de sus álbumes y coescribió una canción de The  Dream Academy, "Twelve-Eight Angel" (dentro del álbum "A Different Kind of Weather").

Después de lanzar tres álbumes, en 1991 los miembros de la banda decidieron seguir caminos por separado. Laird-Clowes contribuyó en el álbum de Pink Floyd (Dave Gilmour) "The Division Bell", mientras que Kate St John actuó con Van Morrison y en obras teatrales. Por último, Gabriel colaboró con "The Believers", "The Excellent Staircase", "Melt21" y "The Daze".

La discografía:

  • 1985    The Dream Academy
  • 1987    Remembrance Days
  • 1990    A Different Kind of Weather

Escucho el álbum debut - "The Dream Academy" - con cierta regularidad. Tengo buenos recuerdos asociados con este disco.

ALBUM: The Dream Academy


El primer álbum de estudio fue publicado en noviembre de 1985. Fue producido por el guitarrista de Pink Floyd David Gilmour y Nick Laird-Clowes. Su gran éxito "Life in a Northern Town", fue escrito como un homenaje al músico Nick Drake. Es uno de los "tesoros enterrados" de la década de 1980, este es un álbum poético lleno de canciones melódicas, arreglos elegantes, una producción inventiva y una llamativa musicalidad.

ALBUM: portada de "The Dream Academy"

The Dream Academy utilizó exuberantes arreglos de cuerdas y coros de coro para crear un suntuoso telón de fondo para su pop con tintes "Paisley". Funciona mejor con la ya mencionada single "Life in a Northern Town", una porción de nostalgia con su memorable gancho en forma de cántico "mantra". Otros aspectos destacados del disco incluyen "The Edge of Forever" con su saxofón, el dulce recuerdo onírico de "In Places on the Run" y "This World" con su descripción sombría y austera de los oprimidos. La voz de Laird-Clowes es fina, una deficiencia enmascarada por el enfoque suave del material. Y aunque  el álbum flaquea un poquito durante la segunda mitad; su mejor material te deja anhelando más.

Disco recomendado

Es uno de esos álbumes que mejora cada vez que lo escuchas. Si te gusta el Pop Rock o el Folk Pop de mediados de los años 80, este álbum te va a gustar.

Video del tema “The Love Parade”:


Esta es una pregunta muy frecuante ¿Dónde se filmó el video musical de Life in a Northern Town?
Se filmó en Newcastle upon Tyne y sus alrededores con algunas escenas filmadas en Manchester en el Reino Unido y curiosamente los Estados Unidos. Las escenas estadounidenses se filmaron cerca de Pittsburgh, Pensilvania, en las ciudades de Ambridge y Aliquippa, y se puede encontrar evidencia de este lugar en la apariencia de una señal de tráfico de la Ruta 51 de Pensilvania.

Tracklist de álbum:

1.         "Life in a Northern Town"                4:19
2.         "The Edge of Forever"                      4:23
3.         "(Johnny) New Light"                       4:23
4.         "In Places on the Run"                       4:27
5.         "This World"                                      5:07
6.         "Bound to Be"                                    3:08
7.         "Moving On"                                     5:14
8.         "The Love Parade"                             3:47
9.         "The Party"                                        5:07
10.       "One Dream"                                     2:32

Ficha:

The Dream Academy (músico):

  • Gilbert Gabriel - teclados, voz
  • Nick Laird-Clowes - guitarras, armónica, voz
  • Kate St. John - piano, saxofón tenor, oboe, cor inglés, acordeón, piano-acordeón

Personal adicional:

  • Gary Barnacle - saxofón tenor
  • Dave DeFries - trompeta
  • Peter Buck - guitarra en "The Party"
  • David Gilmour - guitarras en "Bound to Be" y "The Party"
  • Greg Dechert - Órgano Hammond
  • Mickey Feat, Pino Palladino, Guy Pratt - bajo
  • Chucho Merchán - contrabajo
  • Tony Beard, Bosco DeOliveira, Luís Jardim, Ben Hoffnung, Jake LeMesurier, Dave Mattacks - batería, percusión variada

DAVID GILMOUR | Here, There & Everywhere | Cover

David Gilmour (Pink Floyd) hace un cover de "Here, There & Everywhere" de The Beatles (George Harrison)... muy respetuoso.